Cristo y… la Convicción

    Para comenzar es importante aclarar que la palabra Convicción está muy alejada de lo que es la emoción, son dos cosas totalmente diferentes.

    Emoción es cuando cantas algo que te gusta o alguien da un bonito mensaje y entonces comienzas a caminar sobre las nubes, en ese momento eres capaz de pedir que te tiren a una hoguera y cuando sientes el calor, ahí se te pasó toda la emoción y vuelves atrás…

    Convicción es aquella que tenían los primeros creyentes de la iglesia y no negaban al Señor, los tiraban a la hoguera, los martirizaban, los destrozaban, los quemaban vivos pero no daban un paso atrás.

    El diccionario dice que convicción es simplemente estar convencido de algo. ¿La convicción de acuerdo a los patrones mundanos es la misma que debe tener un hijo de Dios? ¡Quiero decir enfáticamente que no!!! En esencia significa lo mismo: estar convencido de algo, pero la diferencia radica en el origen o de dónde parte tu convicción. Veamos dos razones necesarias para la convicción de un cristiano:

Se Asienta sobre la Palabra de Dios

    Puedes tener la convicción de que quieres ser un médico, pero las cosas de Dios van mucho más allá, aunque las cosas de Dios no están divorciadas de las cosas del mundo. Muchos viven de un modo en la iglesia y cuando estás en el trabajo o el colegio, entonces eres otra cosa. Cuando eres cristiano, lo vives en todo lugar en dónde sea, que va edificando sus convicciones sobre la Palabra y la Persona de Dios.

    Una convicción es aquella que va diciendo, me guste o no me guste,

voy haciendo lo que Dios dice. La persona con convicción es aquella que está donde debe estar y no donde hay comodidad o mayor beneficio.

    Ramón Rivas fue un misionero de Palabra de Vida (fue muerto por la guerrilla) en la selva de Colombia, un hombre a quien le ví convencido de las cosas que tenía que hacer. Estaba donde debía estar, en incomodidades, lleno de problemas, sin agua potable, carreteras, luz, se bañaba en el río, etc. Nos conocimos en Instituto Bíblico en Argentina, después compartimos algunas veces en Colombia, y cuando él regresaba a Bogotá, tenía que invertir días en el médico, su esposa también tenía que ir para revisarse.

    Andrés y Mónica son otros dos misioneros en ese lugar. Le pregunté a ella que era lo que más le había tomado trabajo para acostumbrarse, y me dijo, “cuando dormíamos en las hamacas a causa del calor me costó acostumbrarme a las ratas que se subían por la cuerda y pasaban a mi lado…” Cuando alguno de ellos regresaba a la ciudad, su pensamiento constante era, “yo quiero volver a la selva…” ¿Sabes como se llama eso?, se llama una convicción arraigada en lo más profundo de su corazón. Convencidos de dónde les había puesto Dios, de a dónde habían sido enviados por eso podían estar en un lugar como ese. Cristo les había formado así con la Palabra de Dios.

    Es increíble la cantidad de veces que Jesucristo cita otros pasajes de la Biblia, conocía la Palabra y no tenía que hacer como muchos de nosotros cuando alguien viene con un problema y le decimos, “yo me acuerdo de un versículo que no sé muy bien en que parte está pero dice más o menos así…” y ahí inventamos la paráfrasis. Jesucristo vivía con la Palabra de Dios, inundaba todo su ser, estaba con el santo libro y lo tenía en alta estima.

    S.Lucas 2.41-43, 46-49 dice que Cristo contaba con doce años de edad y sus padres le estaban buscando, luego de tres días le hallaron con los doctores de la ley hablando en el templo. Siendo un niño, su vida era el santo libro. Es mi convicción que su madre María desde muy pequeño le enseñaba la Palabra, como una gran mujer de Dios. Puedo imaginarme como le estaría mostrando, haciendo memorizar hasta saturar su mente, basando su vida, convicciones para la gran obra que tenía que hacer sobre el Libro.

    Cuando Él crece, Satanás viene para tentarle y rechaza todo aquello que le ofrecía mediante la Palabra, porque la conocía, la amaba. ¿Amamos así éste Libro, como para tener convicciones sobre él?

    Personas que no están cimentadas sobre la Palabra, ante el primer problema, van renegando de Dios dándole la espalda, diciendo, ¡no quiero saber nada! La Palabra dice, “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…” Romanos 8.28. No interesa cual es el problema o la circunstancia, aún a pesar de eso Dios va a hacer algo mejor para mi vida.

    En el libro de 2 Reyes 22.10 leemos la historia de un rey que envía a hacer unas reparaciones, sus hombres encuentran el libro de la ley, y cuando le es leído rasga sus vestiduras. Sin lugar a dudas, éste rey quería ejercer una transformación en el pueblo de Israel y hacerles volver a Dios. El rey Josías en el cap. 23 envía entonces para que sus hombres saquen de la casa de Jehová todos los utensilios que se habían hecho para el dios Baal y los quemó, así como a los sacerdotes idólatras. Tuvo que tomar fuerzas y convicción de la Palabra de Dios para romper con todo eso. Tienes que formar convicciones por el Libro y no por cosas que te dicen.

    Hay personas que un día están otro día no, sin cimiento en su vida, yendo de un lado al otro.

Se Asienta sobre la Persona de Dios

    Hay una obra por realizar, Juan 17 menciona varias veces la palabra “me enviaste”. En la parábola del sembrador vemos la semilla cayendo junto al camino, otra entre las piedras y la Palabra que fue sembrada pero que fue quitada. Una persona sin convicción es así, va conociendo la obra que el Señor quiere realizar con él, pero ante el menor problema, sale, abandona.

    En un pueblo de Perú habían ocurrido grandes innundaciones y el pastor me compartía de las pérdidas que los hermanos habían sufrido, yo pensé lo terrible que esto podía ser para ellos. Pregunté por la situación espiritual de la iglesia y ese hombre de Dios me miró y me dijo, “el templo está caído pero la iglesia está de pie. El edificio se había caído, pero los hermanos estaban firmes, cimentados sobre la Roca de los cielos, la Persona de Dios.

    S. Juan 17.4 dice, “yo te he glorificado en la tierra y he acabado la obra que me diste que hiciese.” No puedo comprender los sufrimientos de Cristo Jesús, cargando el pecado de todos nosotros, fue hallado sin contaminación. Aquel que gozo de la comunión con el Padre un día salió del cielo santo, para venir a éste mundo tan pecaminoso para acabar la obra en su totalidad. Desde la cruz dijo, “consumado es” Juan 19.20, (gr. tetelestai) palabra utilizada para describir una compra al efectuar el pago, no había nada más que hacer. Cuando un siervo iba a realizar un trabajo al campo usaba la misma palabra, consumado es, la obra ha sido hecha completa. El Señor completó la obra estando totalmente convencido.

    Pablo en 2 Timoteo 1.12 le dice, “por lo cual, asimismo padezco esto pero no me averguenzo porque yo se a quien he creído.” Podía llegar al final de su vida y decir que había acabado la carrera. La única forma en que podrás llegar a decir lo mismo que Pablo al final de tus días es con convicción.

    No puedes hacer toda una vida, tratando de hacer un camino recto si no tienes una convicción profunda en la Palabra y la Persona de Dios. Va a llegar un momento en que los problemas te van a agobiar, que Satanás te va a torcer solamente la Palabra te puede rescatar. Guardar la fe es algo de lo cual estás convencido y nada te hará mover?

    Cuando José Jordán fundador de Palabra de Vida en Argentina llegó a ese país, comenzó a trabajar y unas personas, como los amigos de Job, le escribieron una carta de siete páginas diciéndole que era muy joven, que regresara a su país, que nunca podría entender la mentalidad de los argentinos, pero hoy no podrían decir una cosa así porque la evidencia es abrumadora. De edad de 24 años, salió de esa reunión y no sabía que hacer, entró a su casa, encendió el radio, escuchó a alguien hablando en inglés entonces prestó más atención, estaba hablando el fundador de Palabra de Vida, Jack Wyrtzen tomaba el ejemplo de Moisés y su vara, y refiriéndose a todos nuestros problemas preguntaba, “¿qué tienes en tu mano?” y José dijo, “¡tengo la Biblia en mi mano!” En medio de todo un milagro hecho por la persona de Dios, dijo, “¡nadie me va mover de éste lugar!”, varios años después, éste es uno de los institutos bíblicos más grandes de Latinoamérica. De todos los países del continente, incluyendo de Costa Rica, llegan jóvenes a estudiar la Palabra de Dios. Misioneros han salido de aquel lugar para fundar la misión a todos esos países e incluso algunos de Europa.

El lugar de un hombre que fue rechazado pero que no le pudieron mover de su convicción porque tenía la Palabra y la Persona de Dios.

    ¿Tu convicción está asentada en el libro de Dios o simplemente está basada sobre tus emociones? ¿Tu convicción es como la de los primeros cristianos que no daban un paso atrás o está sobre la Persona de Dios?

    Que Dios nos ayude a tener convicciones de valor en nuestra vida.

 

Preparado por: Eddy Vidaechea    


 

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Una respuesta a Cristo y… la Convicción

  1. Estas palabras me sirvieron para afirmar mi fe y saber comprender que sirvo a un Dios sobrenatural, para el cual no hay nada imposible. Gracias!!!

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