Palabras bíblicas sobre las relaciones sexuales sin Dios

22 marzo 2012

La sexualidad es como un fuego. ¿Qué ocurre cuando ese fuego se sale fuera de control? En todo el mundo arde este fuego de una manera incorrecta. Tan pronto como queda suelto, no reconoce límites, ni clases, ni rangos, ni posiciones. El mismo infierno alimenta esta llama con el combustible de las historias impuras, los libros indecentes, las imaginaciones obscenas.

Este capítulo también pudiera titularse: “Sueños en llamas”. Eso es lo que hace el pecado de la inmoralidad sexual. Puede tomar a una bella chica y convertirla en una consumada y enferma prostituta. Puede tomar a un hombre y hacerlo peor que un animal. Puede tomar tus sueños y convertirlos en llamas; puede quitarte todo lo que esperas y dejarte sin nada, sino humo, ceniza y una vida quemada.

Algunos saben esto por amarga experiencia. Gracias a Dios que a los discípulos de Jesús que ya han sufrido de este fuego, Dios les da la promesa de que les dará “gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado…” (Isaías 61:3).

¿Sabes por qué se arruinan muchos matrimonios? Reduce todo a las razones fundamentales y tendrás dos: las personas se casan demasiado jóvenes, ose han involucrado en alguna forma de relación sexual antes del matrimonio que los perjudica posteriormente. Un fuego da calor y es maravilloso en una noche fría en una hoguera que esté bajo control; pero el mismo fuego, si se deja libre, también puede quemar tu propia casa. No hay diferencia entre el fuego que conforta y el que mata; es la misma llama. Cuando nos ofrece ayuda es porque arde en el lugar que le corresponde, bajo control y en tiempo oportuno; cuando daña es porque está en el lugar que no le corresponde, en el tiempo no apropiado y fuera de control.

Cuando los enamorados hablan por primera vez sobre el tema sexual, existe la tentación común de querer experimentar con las facultades o capacidades sexuales. Las madres que empujan a sus pequeñas hijas a actuar como si fueran grandes y que pasan sus horas libres buscando la manera de que sus hijas sean populares con los varones, no les ayudan. A menudo la misma madre es la que se sobresalta y se ofende cuando su pequeñita de 14 años de edad regresa a la casa embarazada y llena de lágrimas, por cuanto se hizo demasiado popular con los varones.

El hecho de comenzar a tener novio demasiado pronto ha servido como fundamento para muchos divorcios. Es agradable saber que, si tienes un lugar especial al cual ir, siempre estará allí Fulana o Sutana; pero grandes problemas comienzan cuando los dos pasan tanto tiempo solos que les llega la tentación de abandonar las normas y el código moral. Hubo un tiempo en que los padres no permitían que sus muchachos se metieran en situaciones de esta naturaleza. Respetaban tanto la química sexual que daban a sus muchachos una disciplina estricta y un tiempo limitado para estar con sus amigos o amigas.

Esta es una historia antigua: la familiaridad trae desacato. Los dos pueden llegar a familiarizarse demasiado el uno con el otro. Pueden transferir esto a sus cuerpos, encender la llama, bajar la guardia, disminuir las normas morales, y caerán directamente en dificultades. Y es demasiado fácil dar excusas por el pecado cuando confundes la atracción sexual con el amor. Puedes hallarte cargado de responsabilidades antes que estés preparado para manejarlas.

He aquí un consejo para los que siempre van en compañía de cierta persona del otro sexo: ¡No lo hagan! No hagan eso a menos que estén realmente enamorados; no lo hagan, a menos que los dos estén pensando seriamente en casarse, a menos que tú, muchacho, estés dispuesto a ser marido y proveedor; y tú, señorita, esposa y madre. No hagan eso, pues hay la posibilidad de que se metan en dificultades. El hecho de apegarse demasiado en esta forma es una de las grandes razones por las cuales muchas chicas se casan demasiado jóvenes. Encienden un fuego que no pueden honorablemente apagar, y por su propio sentimiento de culpa son empujadas hacia el matrimonio, el cual termina antes de empezar. Si te casas demasiado joven, por la presión de una experiencia sexual adelantada, tendrás toda posibilidad de acabar con tu matrimonio, con tu hogar y con tu felicidad. La sexualidad y el matrimonio no son juegos de niños. Pasa tiempo como amigo o amiga de muchos hermanos y hermanas en Jesús. Mantente alejado de apegos exclusivos no saludables.

Hay una regla sana que es la siguiente: No te “comprometas físicamente” con nadie en ninguna manera que pudiera afectar tu futuro matrimonio con esa persona. Ahora bien, ¿qué significa eso? ¿Hasta dónde se puede decir que es demasiado? La Biblia usa palabras que nos dicen exactamente hasta dónde es demasiado.

Muchos discípulos de Jesús que han estado en las calles y han conocido la condenación del pecado sexual saben por experiencia lo que pudiera violar su nueva vida en Jesús. Pero también es bueno saber que Dios no nos ha dejado en la oscuridad en este sentido. La Biblia tiene tres palabras que definen exactamente el punto en que comienzan los problemas sexuales, mucho antes que se cometa la fornicación, o el adulterio o la perversión sexual. Son palabras difíciles, y ésta es la razón por la cual algunas personas de Jesús no las estudian y algunos predicadores no las usan. Estas palabras son lascivia, concupiscencia y engaño o fraude. Ahora, no pierdas la calma. Cada una de ellas está cargada de significado y de ayuda. Nos dicen dónde comienza el mal que va a parar en actos reales de inmoralidad. A continuación, expongo lo que significan y dónde se hallan en la Biblia.

1. Lascivia. Cuando se usa con sentido sexual significa hacer la decisión de dejar que la atracción sexual opere fuera de los límites de Dios en el matrimonio. Cualquier pensamiento o acción que hagas intencionalmente y que te estimule sexualmente cuando tal deseo no puede ser expresado correctamente en el matrimonio, es el pecado de lascivia. Es una decisión de tu voluntad. La Biblia nos dice que la lascivia no procede de la tentación externa, sino del corazón. Ningún cuadro, ni libro, ni persona que te estimule sexualmente puede hacerte lascivo. Si te enfrentas con una tentación al ver alguna de estas cosas o personas, ese deseo no es pecado en sí. La palabra lascivia simplemente significa un deseo muy fuerte. En el original, la usó el Señor Jesús cuando habló del deseo que tenía de comer la pascua con sus discípulos: y Pablo, cuando habló de su anhelo de morir y estar presente con el Señor (Lucas 22:15; Filipenses 1:23). Pero los fuertes deseos se vuelven pecados cuando decidimos dejarnos atraer por ellos.

¿Hasta dónde es demasiado? La Biblia nos da esta respuesta en la palabra lascivia: cualquier cosa que comience a atraerte sexualmente cuando no puedes darte el lujo de ser atraído. Demasiado es cualquier cosa que estimule el deseo sexual en tu corazón fuera de los caminos de Dios. El besuqueo se ha definido como “un intercambio de besos y caricias, manteniendo ambos los pies en el piso, y las manos bajo control”. Si el besuqueo te atrae sexualmente, entonces es malo para ti. Sé que hay discípulos de Jesús que se abrazan mutuamente, y en ello no hay nada malo; pero hay otros chicos que no pueden ni siquiera mirar a una persona del sexo opuesto, sin pecar. Dios conoce tu corazón. Recuerda que es pecado ante los ojos de Dios el hacer la decisión de corazón de estimular tu deseo sexual, cuando sabes que no puedes continuar con ello y permanecer rectamente delante del Señor. Esta es la razón por la cual la masturbación es mala delante de Dios; simplemente es una expresión de lascivia.

2. Concupiscencia. Esta es una de las palabras difíciles de la Biblia con respecto a las dificultades de lo sexual. Simplemente significa caer en un deseo físico vehemente de satisfacción sexual. Es un estado sobreexcitado de enfoque sexual; es estar tan apegado a lo sexual que la mente de uno se mantiene volviendo vez tras vez a él. Es ser tan atraído sexualmente que uno no puede cortar el asunto. La Biblia algunas veces traduce este término mediante las palabras “codicia” o “codiciar”. Esta fue la palabra que Jesús usó cuando dijo: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:28).

La concupiscencia ocurre cuando el fuego sexual comienza realmente a arder fuera de control. Es lo que hace que una mujer desfile delante de los hombres, y tenga en los ojos un aviso: “Para la venta a bajo precio. Levemente usada”. Es lo que hace que el hombre le saque una radiografía a toda mujer que pasa.

La concupiscencia no es cosa liviana delante de Dios. La Biblia nos dice que es uno de los pecados que él juzgará en su ira (Colosenses 3:5, 6). No debemos dejar que nuestros cuerpos sean atrapados por ella, “como los gentiles que no conocen a Dios” (1 Tesalonicenses 4:5).

La lascivia conduce a la concupiscencia. Un poco de leve besuqueo puede conducir a muchas caricias atrevidas. Y no te hará ningún bien el pedirle a Dios que te quite el deseo sexual, si todo el tiempo mantienes el fuego ardiendo. Dios hizo el sexo. Fue idea suya. Pero puso su control bajo tu voluntad, y espera que tú le rindas esa voluntad a él. En realidad, él no puede quitarte los sentimientos sexuales, así como no puede desear hacer de ti un ser que no sea hombre o que no sea mujer. La sexualidad es como una bomba de tiempo. La mecha se enciende con el besuqueo y se agota más con las caricias. Las caricias son el preludio a las relaciones sexuales completas. Eso es algo que sólo está reservado para el amor y la entrega responsable dentro del matrimonio. Mucho antes del acto sexual puedes quebrantar la ley de Dios con la lascivia y la concupiscencia.

No acaricies de ninguna manera. Ni siquiera comiences. Si ya comenzaste, deja eso antes que empeore. Las caricias agregarán algo a tu vida, eso es cierto. Agregarán culpa y vergüenza. Agregarán suciedad a tu nombre. También pueden quitar algo. Si eres una señorita, te pueden quitar a tu novio, porque después que te hayas pasado de lo que debes, él puede decidir que eres demasiado barata, y dejarte. Pueden quitarte tu virginidad y conducirte al embarazo, destrozar los corazones de tus padres y hacer que te cases muy temprano, demasiado pronto o con la persona que no te corresponde. Dios ha reservado las caricias y el juego sexual para el matrimonio, y sólo para el matrimonio. ¡Si quieres meterte en problemas, sigue adelante! Pero está preparada para formar parte de las estadísticas de la tragedia. Y recuerda esto: ninguna persona sexualmente inmoral caminará con vestidura blanca junto con la nueva familia de Dios. Ningún verdadero discípulo de Jesús es esclavo del pecado sexual.

3. Engaño. Algunas veces el engaño se llama “fraude”, y engañar en algunos casos es sinónimo de defraudar. Sirve para definir el pecado sexual que comienza cuando en él envuelves a otra persona. Simplemente significa atraer sexualmente cuando sabes que no puedes llevar eso a cabo sin meterte en dificultades. La palabra original significa “sacar provecho de”, o pasivamente, “serle tomada ventaja a uno”. Cuando te dedicas a capturar los sentimientos o afectos de alguien, cuando intencionalmente decides que tal persona se enamore de ti, de tal modo que puedas utilizarla en forma egoísta, la engañas. Ni siquiera tienes que involucrar sexualmente a dicha persona para engañarla.

Es posible que un discípulo de Jesús, de manera profundamente inadvertida, le haga a un hermano o a una hermana en la fe el mal de darle la impresión de que está enamorado de él o de ella, según sea el caso, con algo más que amor fraternal. Cualquier cosa que hagas para dar la impresión de que estás enamorado, cuando sabes que no puedes llevar a término ese amor, es un engaño.

Pero si se usa en el sentido sexual, engañar significa hacer acciones que atraigan a alguno, cuando sabes muy bien que no es correcto hacerlo. No puedes aprovecharte de la confianza y del afecto de otro, sin que te metas en profundas dificultades con Dios. Él dice “que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado —Dios a inmundicia, sino a santificación” (1 Tesalonicenses 4:6).

No permitas que el fuego arda fuera de los controles y límites de Dios. No podrás detenerlo, y te quemará horrible y profundamente. Las actividades sexuales sin Dios están llenas de profundos peligros. Si te -metes en ellas, no sólo te meterás y meterás a otros en problemas, sino que también estarás en profundas dificultades con Dios. El pecado sexual tiene horribles castigos. Pregunta esto a cualquier discípulo de Jesús que ya haya estado allí alguna vez. Una vez que te involucres en eso, el único que puede sacarte de este fuego es Dios, y aun entonces te quedarán cicatrices que nunca podrás borrar.

Estamos compartiendo principios bíblicos para el adolescente,  esto es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie  Pratney.


Dando lugar a la Palabra de Dios

16 mayo 2011

Hoy más que nunca adolecemos de un cristianismo comprometido a nuestro Señor, temeroso de Su Nombre, amante de Su Palabra, dispuesto a Su servicio; muy por el contrario sobreabunda un cristianismo nominal, diluido entre este sistema mundano corrupto.

Nuestro Señor nos exhorta en Dt. 6:1-8 para que le demos un lugar prioritario a Su Palabra, de este texto podemos desprender algunas lecciones que pasaremos a compartir rápidamente y que a través de esta herramienta queremos fomentarlas en su vida al momento que desarrolle y fortalezca el hábito de tener un tiempo con Dios de manera diaria y sistemática.

En el texto de Dt. 6:1 tenemos la lección de la responsabilidad, debemos ser prácticos en lo que conocemos de la Escritura (Stg. 1:22), por eso  hoy padecemos de un cristianismo light, no asumimos la lección de la responsabilidad.

En Dt. 6:2 tenemos la lección de la respuesta, una vez que seamos responsables y pongamos por práctica lo que conocemos de la Escritura, esto generará en nosotros un temor de Dios, nos distanciará del pecado (Pr. 8:13) y Su temor estará delante nuestro para no pecar (Ex. 20:20)

En Dt. 6:3 tenemos la lección de la retribución, esta consiste en que si me dedico a obedecer Su Palabra la bendición del Señor está conmigo, con esto no queremos transmitir la idea de ausencia de problemas; pero sí la seguridad que en medio de ellos podré tener la paz, ¡no es una bendición! (Pr. 1:29-31)

En Dt. 6:4, 5 tenemos la lección de la rendición, otro gran problema en el cristianismo nominal de hoy día, no hay consagración. Dios nos pide fidelidad a su Nombre, no entregarnos a la idolatría (vv. 4) y además darnos de una manera integral y sin reservas (vv. 5). El creyente de hoy día vive más enfocado en sí mismo.

En Dt. 6:7 tenemos la lección de la repetición, lo que aprendemos no debemos de callarlo, todo lo contrario es nuestro deber pasarlo a nuevas generaciones, pero hoy se nos quiere enseñar la tolerancia en todas sus facetas; entonces si en algo disiento con otro debo callarlo, porque puedo ser tildado de intolerante. Nada más contrario a la Escritura.

En Dt. 6:8  tenemos la lección de la reflexión, con esta queremos decir que la Palabra de Dios debe estar en mi mente apelando a la razón para que ella me conduzca a la práctica.

Adelante, pasemos a disfrutar de la Palabra de Dios, disponernos a ponerla por práctica y marcar una diferencia entre el verdadero cristianismo y el nominal.


Cómo encontrar la voluntad de Dios

16 octubre 2010

El buen creyente debe preocuparse en saber qué es la voluntad de Dios y obedecerla. En particular, queremos la mente de Dios en una decisión personal, especialmente con una importante. Pero para comenzar, es importante reconocer que su voluntad tiene tres aspectos:

Su voluntad soberana es el plan secreto de Dios que determina todo lo que sucede en el universo en todos los tiempos. Su voluntad soberana se compone de la perfecta (lo que es santo) y la permisiva (que incluye pecado).

Su voluntad moral es revelada en los mandamientos bíblicos que enseñan cómo se debe creer y vivir. Son las normas o leyes que debemos cumplir.

Su voluntad individual es el plan particular y detallado, diseñado para cada individuo. Es este aspecto en que queremos enfocar. Dr. Gary Friesen niega que haya tal voluntad, en Decision Making & the Will of God, Multnomah Press, 1980, diciendo que Dios no nos guía, ni hay llamamiento al ministerio o a un cónyuge. Dice que no importa si se casa o con quién. El único requisito es que sea un creyente (simplemente siguiendo la voluntad moral de Dios).

Pero en realidad sabemos de este tercer aspecto por la experiencia y por la Escritura. Supongo que todos hemos experimentado recibir dinero que llega al último momento; o el contratiempo que causa perder el vuelo y el avión se accidenta; o la llamada esperada que viene; o respuestas a la oración, etc. Son
evidencias de detalles que Dios tiene para nosotros.

Para la evidencia bíblica, tenemos ejemplos en:
Esd. 8:21, “Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes.”

Sal. 25:12, “¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.”

Sal. 32:8, “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.”

Sal. 37:23, “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.”

Sal. 48:14, “Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte.”

Pr. 3:6, “Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.” Este texto es mejor traducido, “él dirigirá (o guiará) tus pasos,” porque es el mismo verbo en 2 Cr. 32:30, donde Ezequías mandó escarbar un túnel para agua. El túnel es curvado e irregular; no es recto.

Col. 1:9, “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual.” Si no existiera la voluntad individual, Pablo hubiera pedido la lectura bíblica, nada más, para conocer la voluntad moral de Dios. Pero está pidiendo que descubran la individual.

Ef. 5:15-17, “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.”

Ro. 8:14, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”

Hch. 16:6-10, “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.” Este pasaje es claro, en que un misionero no puede ir a dónde quiera o simplemente a dónde haya necesidad, sino que somos guiados a lugares particulares.

He. 5:4-5, “Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy.” Ministros, inclusive Jesús mismo, necesitan un llamamiento por Dios.

Con estas cosas en mente, estamos listos de entrar en el tema propio.

Factores de tomar en cuenta para descubrir la voluntad (individual) de Dios:

1. La Biblia
Si la Palabra toca el asunto, ya estuvo; los otros factores no cuentan.  Pero frecuentemente no toca una decisión nuestra específicamente, como:  dónde estudiar; dónde trabajar; con quién y cuándo casarse; dónde vivir; la compra de vehículo o casa, etc.

2. Presentarnos a Dios
Debemos estar dispuestos a hacer lo que sea, Ro. 12:1, “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” Si le decimos a Dios, “Señor, por ti iré a cualquiera parte del mundo, excepto a un país musulmán.” o  “Me casaré con quien sea, a menos que sea de clase pobre.” Con reservaciones así, Dios no revelará su plan para nosotros. Es importante reconocer que somos siervos de Dios. Entregarnos completamente a Dios es perfectamente razonable, a base de las enseñanzas en Ro. caps. 1-11. Así también sabremos qué es su voluntad.

3. Ser transformados (en nuestros puntos de vista)
Ro. 12:2, “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Ejemplo: si un creyente estudia medicina, debe ser porque quiere ayudar a la gente, y no porque paga bien (el motivo secular). La meta para vivir del creyente no es adquirir fama ni riquezas. El pasaje también dice que lo que sea la voluntad de Dios, es buena. No debemos temer que sería algo pésimo.

4. Confiar en él, o sea tener fe
Pr. 3:5-6, “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”

5. Circunstancias
Una puerta abierta o una cerrada frecuentemente indican la voluntad de Dios. Pero una cerrada también puede ser un estorbo del diablo, que debemos vencer. Similarmente, una abierta puede ser solo una tentación. Son factores de tomar en cuenta, pero no deben ser considerados aisladamente.

6. Oración
Por la oración se pide entendimiento y guía, y que una puerta se abra.

7. Sentido común
Dios no nos pide tonterías (¡con rara excepción, como cruzar el Mar Rojo!). Pero cuidado con depender de la lógica humana, como advierten estos pasajes:

Pr. 3:5b, “no te apoyes en tu propia prudencia.”

Pr. 14:12, “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.”

Pr. 28:26, “El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado.”

Is. 55:8-9, “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

2 S. 7:2-3, “dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.” La construcción del templo permanente parecía lógico a David y a Natán. Pero resultó que no fue la voluntad de Dios. Dios escogió a Salomón para hacerlo, no David, por haber derramado éste mucha sangre (1 Cr. 22:8).

Jos. 9:14, “Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.” Muy triste. Entonces fueron engañados. ¿Con qué frecuencia consulta a Dios usted?

8. Consejos de los maduros en la fe
Si los maduros le recomiendan a usted un camino, eso es significante. Sin embargo, humanos hacen errores. No es un principio perfecto, cuando se toma aisladamente.

9. Ser guiado por el Espíritu Santo
Ro. 8:14, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” Se siente cómodo y conforme al proceder indicado.

10. Paz; la convicción que sí la hemos encontrado
Una vez que se tomar una decisión de actuar, uno debe sentir paz. Sin embargo, hay excepciones. Si cónyuges pelean y después se separan, siempre sentirán paz. Pero es una falsa paz, porque Dios revela su voluntad en cuanto a matrimonios (solucionar las diferencias, amarse, etc.). Una vez yo trataba comprar un auto usado, pero no hubo acuerdo sobre el precio. Después de un par de días el vendedor me contactó y dijo que mi última oferta fue aceptable. No sé porqué, pero ¡sentí pánico! Le dije con disculpas que ahora no estaba interesado. Por supuesto Dios sabía la condición real del vehículo, y me hizo un gran favor.

11. Pedir señales confirmatorias, especialmente con una decisión importante, cuando no todos los factores concuerdan.

Señales no son para el perezoso: “Dios, no tengo idea qué hacer con mi vida; indícame una vocación.”

Eso no. Es más bien para cuando uno está el 95% seguro de qué es su voluntad, pero tiene miedo de cometer un error.

El hecho que solo hay 2 pasajes sobre el tema, indica que pedir señales no es práctica común. Su uso debe ser muy raro. No se debe confundir con incrédulos pecaminosamente pidiendo verificación de quién era Jesús, en Mt. 12:39, “El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.” Jue. 6:36-40, “Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho. Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua. Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra. Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.”

(Se dio cuenta que la primera señal fue algo natural y entonces no bien pensada.)

Pobre Gedeón es burlado por muchos predicadores. Note primero que Dios fue muy paciente con él, sin regaños. También considere la situación más amplia. Gedeón era un hombre sin recursos. Dios le pidió atacar a 120,000 soldados enemigos bien armados, con solo 300 hombres sin armas (Jue. 6-8). Lo pongo en términos modernos. Supongamos que relato lo siguiente: anoche recibí una visión del Señor. Me reveló que hay una casa 200 metros de nosotros, donde hay una célula de 6 terroristas, con bombas y armas. Y me pide “atacar” el grupo esta noche con usted, armados solo con biblias y lámparas. ¿Está conmigo? ¡Vámonos!” Ahora mi pregunta: ¿No tendría usted dudas? Gedeón sabía qué hacer. El problema fue quién lo dijo. Pidió una señal para confirmar que fue Dios hablando, y no el diablo o su imaginación. Igual como usted en mi pequeña fábula, hubiera pedido más evidencia. En mi opinión, Gedeón fue un hombre sabio, tal vez de poca fe, pero sabio. Ahora, el único pasaje bien claro en cuanto a pedir una señal para conocer la voluntad de Dios:

Gn. 24:14, “Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.”

Aquí vamos al grano. El siervo de Isaac entiende qué tipo de persona sería una buena esposa para su jefe: una generosa trabajadora. Está pidiendo, más o menos: “Dios, cuando llego al pueblo, si me envías una generosa trabajadora, sabré que es la indicada.” La señal pedida tiene conexión directa con la averiguación de la voluntad de Dios. El hecho que hay un solo ejemplo de eso en la Biblia, nos indica que su uso es y debe ser raro, y solo por algo sumamente importante. Y de paso, si uno pide señal y Dios responde, pero después decidimos que no queremos hacerlo, estamos gravemente insultando a Dios.

Ahora relato un caso real de la aplicación de todos estos principios vistos. Una joven se acercó a su pastor. Le dijo que había conocido un joven especial. Las circunstancias eran especiales que juntó los dos. Sus amigos aprueban la relación. Había orado por él y siente paz sobre casarse con él. Existe un solo problema: no es creyente. “Estoy confundida”, dice. “¿Qué debo hacer?” La respuesta: Puesto que la Biblia dice no juntarse con incrédulos (2 Co. 6:14), ya estuvo. El resto de los factores  no cuentan absolutamente nada. Y ya que estamos en el tema, si el joven entiende que no puede casarse con ella a menos que sea creyente, qué sorpresa: el próximo domingo pasa adelante para “recibir a Cristo”. Aun si fuera sincero, qué clase de esposo sería que no ha pasado nada de tiempo con el Señor, de apreciar la Escritura, de tener oraciones contestadas, de pasar pruebas, de madurar, etc. Mejor posponer el casamiento hasta ver fruto en el novio, y darle tiempo para madurar.

En resumen, si todos los 10 factores arriba expuestos están de acuerdo, puede estar seguro que ha encontrado la voluntad del Señor. Si no todos concuerdan, vale la pena orar por alguna confirmación

Y tenga paciencia. Dios jamás tiene prisa. Que el Señor conteste su petición para estar seguro que encontró su voluntad específica.

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La Pureza Sexual en el Nuevo Testamento

10 agosto 2010

Toma un tiempo para leer este material, recomendamos su lectura, además tiene la opción de “bajarlo” a su computadora.

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Nuestro anhelo es compartir valores espirituales de la Palabra de Vida para llevar una vida que glorifique el nombre de nuestro buen Dios y de nuestro Señor Jesucristo.


Predicar en contra la homosexualidad: ¿Es discriminación o un derecho de la libertad de culto?

26 julio 2010
Hay múltiples noticias en Internet que hablan acerca de los problemas que han tenido algunos cristianos evangélicos por predicar en contra de la homosexualidad.
Algunos pastores han tenido multas, demandas judiciales y otros hasta un mes de cárcel por predicar en contra de este pecado.

Creo que hay que dejar en claro a las autoridades de los diferentes países que es “Predicar en contra de la homosexualidad” con un mensaje Bíblico.

Es imposible que un sistema democrático, prohíba o sancione este tipo de manifestación de libertad de expresión, al menos que ocurran dos cosas.

1) Malinterpretar una ley y aplicarla en forma errónea.
2) Que el que predica transgreda alguna ley democrática.

Los casos que se han visto en Europa y América al parecer son más por el caso uno que por el caso dos.

¿Qué es una predicación cristiana correcta en contra de la homosexualidad?

En primera instancia se deja en claro que el cristiano, no trata al homosexual en forma discriminatoria, en el sentido que le niegue ayuda humanitaria,

La Biblia dice:

Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber (Romanos 12:20)

De esta forma nos dice que no podemos negar a nadie ayuda, y no creo que predicar en contra de la homosexualidad estemos afectando este tipo de derecho humano.

Tampoco una actitud cristiana es odiar al homosexual.

Odiamos el pecado porque a Dios le desagrada, pero amamos al pecador porque procuramos su salvación.

El Señor Jesús dijo:

Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; (Mateo 5:44)

O sea que desde el punto de vista humano, amamos la persona y no le negamos nuestra ayuda humanitaria.

¿Entonces que es lo el mundo considera mal?

Considera mal decir que la homosexualidad es un pecado, y que lo que practican tales actos no entrarán al cielo, sino que les espera un infierno.

Pero vamos a transcribir los que dice la Biblia, la Palabra autoritativa de Dios en cuanto a la homosexualidad:

¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios. (1Co 6:9,10)

26Por esto Dios los entregó a afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza;
27 y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino a su extravío.
28 Y como a ellos no les pareció tener a Dios en su noticia, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer lo que no conviene, (Romanos 1:26 al 28)

Que el homosexualismo es una condición en contra de la naturaleza, que es un pecado, y que es una depravación del ser humano LO DICE LA BIBLIA.

La ley de Dios está en contra de las sodomía:

9 conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,
10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros, y si hay alguna otra cosa contraria a la sana doctrina;(1Timoteo 1:9 y 10)

Estos textos como otros más están en la Biblia hace 2000 años.

Quizá un homosexual o una lesbiana, se enojen, denuncien esto como discriminación, pero tienen que saber que eso es lo que dice la Palabra de Dios, ni más ni menos.

Pero hagamos una pregunta:

¿En qué consiste la supuesta discriminación?

¿En decir que son pecadores?

¿En advertirles que si no se arrepienten irán al infierno?

Pues si no les gusta eso, en vano rechinan sus dientes contra el Creador.

El pecado de la homosexualidad es una pecado en la lista de muchos pecados que nombra la Biblia.

¿Acaso un cristiano debería de dejar de predicar en contra de las relaciones heterosexuales ilícitas? Claro que no.

¿Debería dejar de predicar cualquier pecado que La Biblia denuncia, solo por el hecho que “ofende” a determinados sectores de la sociedad? Desde luego que no.

El verdadero cristiano siempre va a predicar lo que la Biblia dice.

Un verdadero cristiano es una persona pacífica (Mateo 5:9)

Que respeta las autoridades (1Pe 2:17)

Y un ejemplo de vida en este mundo.

para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de la nación maligna y perversa, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo; (Filipenses 2:15)

¿PUEDE CONSIDERARSE LA UNION HOMOSEXUAL UN MATRIMONIO?

Desde el punto de vista Bìblico no.

El matrimonio según Dios es entre un hombre y una mujer, así lo determinó desde el principio de la creación.

El Señor Jesús nos recuerda el Génesis:

…pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios ( Marcos 10:6)

Por lo tanto podemos decir que un matrimonio delante de los ojos del DIOS DE LA BIBLIA es entre un hombre y una mujer.

De allí se desprende el concepto de familia (Génesis 1:28).

Por tanto sería antinatural también la adopción de niños por parte de un “supuesto matrimonio homosexual”.

Dios y su Palabra, no aprueban esto.

La comunidad homosexual ha expresa su desagrado en contra de la predicación Bíblica diciendo que los que predican esto abusan de la libertad religiosa:

“la libertad religiosa no debería utilizarse para ofender a las personas”.

Que quede muy en claro que bajo un sistema democrático uno puede expresar sus ideas, y que en este caso las ideas no son propias sino que parten un libro, al Biblia, que para el creyente es la Palabra de Dios.

Si lo que dice la Biblia les ofende esto corre por su cuenta.

No podemos reescribir una Biblia que consienta su pecado, como tampoco podemos cerrar la Biblia, para no expresar nuestra fe.

En resumen:

Predicar en contra de la homosexualidad, es una cuestión de fe en la Biblia y de obediencia a Dios que la inspiró.

Mientras en cada país halla un sistema de libre expresión, esto no será en modo alguno un delito.

Estas son las reglas de juego dadas.

Ahora si un país determina por decreto constitucional, que predicar en contra de la homosexualidad es un delito, está automáticamente fuera del sistema democrático (o en tal caso un sistema engañoso) y ya las reglas de juego son distintas.

Pero este mundo tiene que saber que el creyente en Cristo, nunca cerrará las tapas de la Biblia.

Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres. (Hechos 5:29)

Cierro el presente artículo con un mensaje Bíblico a cualquier homosexual o lesbiana que pudiera leer el mismo.

¿DISCRIMINACION?

Mateo 25:31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. 32 Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

Hoy en día se habla mucho de “la discriminación”.

Según el diccionario DISCRIMINAR significa dos cosas:

1) Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, de sexo, de clase social o casta u otros motivos ideológicos: discriminar a una persona por cualquier motivo es un acto inconstitucional.

2) Separar, diferenciar una cosa de otra: discriminar lo verdadero de lo falso.

Con respecto al significado número uno podemos decir que la Biblia no hace discriminación, ya Dios trata a todos igualmente, y le ofrece la salvación en Cristo a todo aquel que quiera aceptarla, sin importar: Nacionalidad, Sexo o Raza

Colosenses 3:11 Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Scytha, siervo ni libre; mas Cristo es el todo, y en todos.

Gálatas:3:28: No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús

Pero desde el segundo significado de esta palabra, Dios, sí discrimina, en el sentido que tiene que hacer una diferencia. ¿Y cual es la diferencia que tiene que hacer Dios entre los seres humanos.?

El diferencia entre aquellos que aman el pecado y persisten en el, de aquellos que se han arrepentido de sus maldades y han confiado en Cristo como su salvador. Veamos esta lista de pecados según el siguiente pasaje de la Biblia:

1Corintios 6:9 ¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,10: Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios.

Es muy claro: estos… NO HEREDARAN EL REINO DE DIOS. ¿Es esto discriminación?

¡Hay muchas personas aquí en la tierra que cuando se les predica el arrepentimiento de pecados y la fe en Cristo, gritan: discriminación, discriminación.!

¿Predicar en contra de la homosexualidad es discriminación?

¿Desenmascarar aquellas creencias que llevan engañadas a las almas al infierno es discriminación?

¿Denunciar los pecados de esta humanidad es discriminar?

Tienes que saber que no puedes ocultarte de tu creador, ni aún con la excusa de “discriminación”.

EL, porque te amó, envió a su Hijo a morir en la cruz.

Ahora tu tienes que “discriminar” entre la vida y la muerte, entre tus pecados y la salvación que en Cristo se te ofrece.

Hay salvación para drogadictos, alcohólicos, homosexuales, lesbianas, ladrones, asesinos, etc, si este se arrepiente.

No importa cuan grande sean tus pecados, Dios no te discrimina por eso, en el sentido que sea imposible ir a Él.

El te recibe, pero si tu te arrepientes de tus pecados y pones la fe en Cristo como tu salvador.

Ahora Dios un día discriminará ante su trono de gloria aquellos que han creído en Cristo, de aquellos que le han rechazado.

Esto es una justa discriminación.
El destino de alma depende de lo que discrimines hoy.

¿Cual es tu elección?

Deuteronomio 30:19: A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas…

Autor: Alejandro Riff – www.PalabraFiel.org


La voluntad de Dios en la adolescencia

7 junio 2010

Estoy buscando la voluntad de Dios en mi vida, soy un adolescente y no estoy seguro de qué hacer, entonces puedo tomar unos minutos para leer esto.

Prepárate para la obra que Dios te asigne

Mientras Dios te indica claramente su voluntad para ti, hay algunas cosas que puedes hacer, durante los años en los cuales estás tratando de saber cuál es el propósito de él para tu vida. ¡No te preocupes si no sabes de inmediato, la noche después de haber entregado tu vida a Jesús, qué es lo que Dios quiere que tú hagas! Algunas veces él nos hace pasar por un período de preparación para ver si puede confiar en nosotros, antes de indicarnos claramente lo que tiene en su corazón. Utiliza los primeros años de tu conversión para aprender la disciplina y la obediencia a él, y espera que él abra el camino para ti. Entre tanto, haz lo siguiente:

1. Sigue aquello que te interesa y para lo cual tienes capacidad. Investiga qué es lo que puedes hacer bien, y qué es lo que no puedes. Algunas veces nuestros antecedentes son parte del propósito de Dios para nosotros; las lecciones que hemos aprendido de la vida, las respuestas que hemos dado y las decisiones que hemos hecho en el pasado, son todas utilizadas por el Señor y entretejidas en sus propósitos finales. Dios quiere usarnos tal como somos. Tú eres diferente de cualquiera otra persona en el mundo. Averigua qué es lo que hace que tú seas especial. Algunas veces Dios puede utilizar tus talentos; otras veces es precisamente la falta de talentos lo que te hace muy especial para él. Hudson Taylor dijo: “Cuando Dios quiso evangelizar a la China, buscó a un hombre suficientemente débil para usarlo”. Aprende qué es lo que te gusta hacer bien, y cuáles son tus capacidades.

2. Ten muchos intereses en tus años de la adolescencia. Aprende a hacer muchas cosas, e interésate en otras, además de las pocas que ya has hecho. Participa en diferentes deportes; pueden ayudarte a desarrollar tu cuerpo de diferentes maneras que lo harán más fuerte y más útil para Jesús en los años venideros. Haz experimentos con diversos pasatiempos; algunas de las cosas que aprendes en los tiempos de recreación llegarán a ser instrumentos valiosos en lo futuro, especialmente algunas tales como la radio o la electrónica, la fotografía, el arte o las manualidades. Trata de desarrollar las capacidades que Dios te encomendó. ¡Ten entusiasmo en todo lo que haces! Dedícate realmente a ello, e interésate en tantas cosas como puedas. Cuantas más cosas conozcas, aunque sea en parte, tantas más personas podrás alcanzar para Jesús.

3. Lee con respecto a cosas que te gustaría hacer. Si piensas que Dios pudiera estarte llamando para alguna forma de obra misionera, lee biografías de misioneros famosos. Si piensas que Dios te ha llamado para ser un artista cristiano, o un mecánico, o un científico, lee libros que traten sobre arte, mecánica o ciencia. Lee a menudo y con sabiduría. Si aprendes a apreciar los libros, tendrás un cuadro más amplio del mundo que Dios quiere que ganes para él.

4. Obtiene experiencia práctica lo antes posible. Busca una ocupación de tiempo parcial en aquello que te interesa. Durante los días feriados o en vacaciones, pregunta si puedes hacer alguna tarea en el lugar donde te gustaría trabajar, y habla con otras personas que ya se encuentran en dicho lugar. Cuando haya ratos libres, haz preguntas. ¿Les parece a ellos interesante el trabajo? ¿Cuál es el costo en relación con el tiempo, el estudio y la dedicación? ¿Puedes avanzar en ese tipo de trabajo? ¿Obtendrás lo suficiente para tus necesidades económicas? Por supuesto, todos los trabajos que hagas tienen que ser de aquella clase que honra a Dios y que ayuda al adelanto de su creación; cualquier cosa que sea sospechosa o moralmente corrupta, queda totalmente fuera de los límites del hijo de Dios.

5. Estudia la Palabra de Dios. Aun las tareas seculares se beneficiarán si pasas un año o más estudiando parcialmente en un instituto bíblico o tomas cursos por correspondencia sobre la Biblia. Y ora: habla con Jesús sobre tus nuevos desarrollos y desilusiones.

Estamos compartiendo principios bíblicos para el adolescente, esto es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie Pratney.


¿Guardar el domingo es violar el mandamiento de Dios sobre el séptimo día?

23 abril 2010

Observar el domingo no significa que usted está violando el mandamiento de Dios. Los primeros cristianos procedieron del judaismo (observaban el sábado), sin embargo no tuvieron ningún problema en guardar el domingo. ¿Por qué? Porque la Escritura es categórica en cuanto a que:

1. El día de reposo era la sombra de lo que había de venir, la realidad o la sustancia es Cristo (Col. 2:17).
2. Nadie debe juzgarnos con respecto al séptimo día (Col. 2:16).
3. El día de reposo estaba relacionado directamente con la redención de
Israel (Dt. 5:15). Hoy Cristo es nuestro Redentor.

La Iglesia primitiva se reunía los domingos (Hch. 20:7; 1 Cor. 16:2). Es por de más significativo que Jesucristo resucitó en domingo (Mt. 28:1); sucesivas apariciones ocurrieron en domingo (Jn. 20:19,26), el Espíritu Santo vino sobre los discípulos también en domingo (Hch. 2:1) y sobre el final del primer siglo, ya al domingo se le conoce como “el Día del Señor” (Ap. 1:10).

Fuente: CIR. Usado con permiso


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