Cristianos integros en medio de una sociedad corrupta

17 enero 2011

La carta me llegó desde el norte de Chile. Se veía sincera. Entre sus líneas se podía leer una auténtica preocupación:“Soy secretaria. Trabajo con un abogado. Es un buen jefe, comprensivo y tolerante. Sin embargo, desde un tiempo para acá me pide que le diga a algunos clientes que no está en la oficina. Es mentira, por supuesto. Como cristiana, no quiero mentir. Necesito el empleo, pero me siento mal haciéndome partícipe del engaño.¿Qué debo hacer?¿Renuncio?. Cordialmente, Patricia L. “

La situación de esta chica es el reflejo de la situación que viven muchos cristianos enfrentados a una sociedad corroída por el engaño, la mentira y el abuso. Cualquiera que sea el caso, le corresponde al creyente asumir una posición.

Cristianos de fachada

Hoy día muchos profesan se cristianos pero  no reflejan a Cristo en sus vidas. Llevan la Biblia bajo el brazo, son puntuales para llegar a las celebraciones de culto, danzan y alaban al Señor. Incluso exteriorizan a la perfección la jerga evangélica: “Dios le bendiga”, “Hermana ¿Cómo van las cosas?¿Bendecido?”,. “¡Gloria a Dios!”, y cuantas frases y palabras identifican a los creyentes. Sin embargo, dentro no dejan que Jesucristo obre la verdadera transformación de sus vidas.

Son cristianos de fachada. Muestran una imagen, pero sus acciones distan mucho de testimoniar el amor de Dios. Esa actitud hipócrita es la que ha causado un enorme daño al pueblo evangélico. Bien se anticipó nuestro amado Señor Jesucristo al decir: “Así que por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi padre que está en el cielo”(Mateo 7:20, 21 Nueva Versión Internacional).

Le ofrezco  dos alternativas: la primera, si se ofendió, puede cerrar este artículo e ir en busca de otro que le diga cosas bonitas; la segunda, déjese confrontar por la palabra de Dios y ¡Comience el cambio hoy!.

Cristianos íntegros

Una sociedad descompuesta, donde presidentes, políticos, industriales, líderes religiosos, financista y profesionales evidencian decadencia moral, corrupción y carencia de principios y valores, demanda cristianos íntegros. Jesús lo sintetizó así: “Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad”(Lucas 11:35). “Ustedes son la luz del mundo…Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al padre que está en el cielo” (Lucas 1135 y mateo 5:14ª., 16 NVI).

¿Recuerda a Daniel, el joven hebreo llevado a la corte real de Babilonia? Quizá deba leer de nuevo la historia. La encontrará en el capítulo 6 del libro de Daniel. A partir de allí, le compartiré unos sencillos principios que deben caracterizar a un cristiano íntegro en medio de una sociedad corrupta.

Buscar la excelencia

Un cristiano que se limita a cumplir exclusivamente con lo que le corresponde y generalmente no colabora cuando le piden ayuda en algo extra, está lejos de un principio que hallamos en la historia de Daniel.: “Y tanto se distinguió Daniel por sus extraordinarias cualidades administrativas, que el rey pensó ponerlo al frente de todo el reino” (versículo 3).

Hay personas que se ufanan de ser cristianas, pero son quienes menos colaboran en su puesto de trabajo, llegan tarde a laborar y son los primeros en irse, como si salieran huyendo. No demuestran solidaridad con sus compañeros. Ni siquiera desarrollan sentido de pertenencia por la empresa en la que están laborando. Trabajan por que les pagan su salario, pero no con una auténtica vocación de servicio.

Para tales creyentes el apóstol pablo escribió:”Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie de este mundo”(Colosenses 3:23). En resumen, en su desempeño secular el cristiano camina hacia la excelencia.

Cristianos intachables

Quienes rodeaban a Daniel, hombres impíos, sin Dios y sin ley, se sentían molestos por la actitud sincera y transparente de este joven.  Era un verdadero ejemplo en todo, ya que aunque buscaban algo de qué acusarlo, se veían frustrados:”mas no podían hallar alguna ocasión ni falta,  porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue en él hallado”(versículo 4b. Versión Reina – Valera, 1909).

¿Sabe lo que esto significa? Que este joven era hasta tal punto transparente, que nadie, absolutamente nadie, podía encontrar motivo para recriminarle. Jamás olvide que usted es cristiano no solo en la intimidad de su habitación, sino en lugares en los que piensa que nadie lo conoce o identifica.

Con demasiada frecuencia personas a quienes no creo conocer o definitivamente no recuerdo, me saludan efusivamente: “Hola pastor ¿Se acuerda de mi? Lo conocí en tal o cual lugar donde usted dio algunas conferencias”. Ellos quedaron con mi rostro grabado en su mente. ¿Se imagina qué ocurriría sin en el aparente anonimato no cuidara mi testimonio de fe?. Nunca sabemos quién nos conoce, no lo olvide.

Cristianos a pesar de la adversidad

La pregunta le cayó por sorpresa. Se encontraba con varios amigos. “¿Eres cristiano evangélico?”. Se sonrojó. No sabía qué decir. Bebió con rapidez parte del refresco, en tanto pensaba. Por fin respondió. Lo hizo con decisión, sin asomo de temor o incomodidad: “¡Si, soy cristiano evangélico hace tiempo ya!. Tuve una experiencia personal con Jesucristo antes de ingresar a la universidad”. Algunos callaron, otros por el contrario llovieron con preguntas. Allí en la cafetería, testimonió a sus amigos del poder de Jesucristo.

Muchos por temor a las críticas, las burlas o a perder popularidad, temen decir que son creyentes. Llevan la Biblia escondida en una maleta. Son cristianos en “lo secreto”. Sin embargo Daniel, aunque había un decreto que buscaba cerrarle el paso y encontrar motivo para acusarle, siguió testimoniando de su fe, sin reparar en el qué dirán.

Dice la Escritura que: “Cuando Daniel se enteró de la publicación del decreto, se fue a su casa y subió a su dormitorio, cuyas ventanas se abrían en dirección a Jerusalén. Allí se arrodilló y se puso a orar y alabar a Dios, pues tenía por costumbre orar tres veces al día”(versículo 10 Nueva Versión Internacional). Sin temor, firme en sus convicciones. Esa es justamente una de las demandas del cristiano: ser firme en Cristo así las circunstancias sean adversas.

¿Cómo es tu Dios?

Si realizáramos una encuesta entre muchos cristianos con la pregunta:”¿Cómo es tu Dios?”, nos llevaríamos sorpresas ingratas. Querámoslo o no, cada uno tiene su propia imagen de Dios. ¿Y cómo encaja esto en el tema de Daniel?.

Los enemigos de Daniel (siempre habrá personas que quieren poner tropiezo) lograron que en consonancia con un decreto de los persas, de carácter transitorio y concebido solo  para hacerle tropezar, fuera condenado al foso de leones, muy a pesar del rey. Un día después el monarca va hasta el foso y formula una pregunta de suma importancia:”Daniel, siervo del Dios viviente, ¿Pudo tu Dios, a quien siempre sirves, salvarte de los leones?”(Versículo 10).

Observe de nuevo la pregunta. Permítame hacer énfasis en el término:”¿Pudo?”. Ahora le pregunto:”¿Qué puede hacer su Dios?”. De su respuesta depende qué puede o no ocurrir en su existencia. Si cree que Dios puede transformar vidas y obrar milagros, de seguro los verá.

¿Qué puede hacer su Dios? Puede hacer que desde hoy, usted sea un auténtico cristiano, dejando a un lado la actitud de ser medio mundano y medio evangélico, sin hipocresía, con transparencia. Sólo basta que reconozca que el Señor puede hacer esa obra en su existencia. Jamás olvide que hacen falta cristianos íntegros en medio de una sociedad corrupta.

Escrito por: Fernando Jiménez

Fuente: Momento de Decisión


El Progreso del Peregrino

21 abril 2010

Deseo compartir con ustedes una excelente producción de un clásico de la literatura cristiana, un video de “El Progreso del Peregrino”.

Estas son las dos primeras entregas del video, son cuatro en total.


Cómo hallar el cónyuge que Dios quiere para tu vida

25 noviembre 2009

Estamos compartiendo principios bíblicos con respecto al noviazgo, esto es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie Pratney.

¿Crees tú que Dios puede guiarte hacia el cónyuge que te corresponde? Una historia bíblica nos dice la manera cómo Dios lo halla. En esta historia bíblica hay más verdad espiritual que simples principios generales sobre el matrimonio. Uno puede pensar en esta historia como una bella ilustración en la cual Abraham simboliza a Dios el Padre, Isaac al Hijo y el siervo al Espíritu Santo; y Rebeca representa a la novia de Cristo, la iglesia. Pero yo quiero usar su esquema general para ayudarte a hallar el compañero o la compañera de tu vida. Abre la Biblia en el capítulo 24 del Génesis.

1. "Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito" (Génesis 24:2,3).

He aquí la primera norma para hallar el compañero de tu vida en conformidad con la voluntad de Dios: ¡No te enamores de cananeos!

¿Quiénes son los cananeos? Un cananeo es una persona egoísta. Es alguien que realmente sólo se preocupa por sí mismo, que nunca hace una entrega real al Señor Jesús, que no coloca prácticamente a Cristo primero en su vida. A los cananeos realmente no les importa. Nota cuánto se parece esa palabra al vocablo "canino". Y el amor cananeo en su forma más suave es un amor "de perrito"; ¡y en su peor forma es el preludio a la vida de perro! Si estableces amores con un cananeo no te sorprendas si te trata como a un perro. Un perro es algo que tú acaricias, algo con lo cual juegas; ciertamente no es alguien con el cual se contrae matrimonio.

Las personas egoístas no saben amar porque nunca han amado a Dios. Sólo los verdaderos discípulos de Jesús pueden amar realmente porque el amor cristiano en el matrimonio opera en tres niveles diferentes a la misma vez. La pareja cristiana unida en matrimonio conoce mucho más que simplemente el amor sexual y la atracción física. También tienen un amor amistoso por cuanto han aprendido a honrarse el uno al otro como hermano y hermana en la familia de Dios, y han compartido intereses comunes en su obra. Luego, ambos están dominados por el amor de Dios que suaviza las asperezas y los une bajo el gobierno del Señor Jesús.

¡Ni siquiera salgas de paseo con los cananeos! No hay manera de que tú puedas continuar viendo a alguna cananea atractiva, sin mezclar cualquier preocupación espiritual que tengas por ella con la atracción puramente física. Y si eres una chica, no caigas en la trampa de decir: "Al salir con él, lo voy a ganar para Jesús". Tal vez puedas, pero se levantan grandes obstáculos contra esa posibilidad. Algunas de las más bellas discípulas de Jesús que yo conozco se fueron por el desaguadero moral porque permanecieron demasiado con algún cananeo sexualmente atractivo que no se entregaba a Dios.

Sé que es fácil que engañes a otros cuando te estás metiendo en problemas serios. Aun es fácil que te engañes a ti misma en el sentido de que en realidad estás espiritualmente enamorada de sus almas. Pero recuerda que el amor no es sólo un sentimiento de afecto. Cualquiera, incluso un cananeo, puede atraerte, si te ofrece suficiente interés y atención. Pero el amor no es romance.

Conozco a jovencitas de colegios bíblicos universitarios que han sido arruinadas por algunos de los peores hombres dedicados a la trata de blancas y adictos a las drogas que jamás hayan peleado contra Dios. Cada una de esas muchachas pensaban que estaban a punto de ganar a esos hombres para Cristo; pero todo el tiempo estaban siendo seducidas mediante la conversación suave y con expresiones trilladas. Cuando estos tipos viles hubieron cumplido el propósito que tenían con ellas, se rieron y se separaron, como habían hecho con todas las otras mujeres que habían usado de la misma manera. Hay una norma segura, especialmente si eres una joven: permanece lejos de los cananeos.

2. "Sino que irás a mi tierra y a mi parentela . . . " (Génesis 24:4). Busca entre el pueblo de Dios a la persona que él tiene para tu vida. Los matrimonios cristianos tienen que edificarse primero sobre un amor común a Jesús. Esto te dará un vínculo perenne, que nunca se disolverá, un amor eterno para Dios y en él. Realmente puedes crecer hasta amar a una persona al descubrir que está interesada en la misma clase de cosas en que tú tienes interés. ¿Qué ha hecho Dios en la vida de ese individuo, y qué es lo que quiere hacer? Incluso pudieras descubrir que los dos tienen las mismas metas básicas para la vida. Los dos quieren hacer las mismas cosas bajo la dirección de Dios, preocuparse por los mismos valores y hallar que juntos pueden trabajar bellamente. Si se presenta la pregunta de la posibilidad de comprometerse, pueden comenzar a buscar a Dios y someter la amistad que tienen a la prueba del verdadero amor.

3. El criado tuvo una buena pregunta. ¿Cómo iba él a hallar a la mujer precisa para su señor? Abraham le dio un consejo: "Jehová, Dios de los cielos . . . enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo" (Génesis 24:7). Así que la siguiente norma es esta: Sale con el ángel que ha sido enviado por el ángel de Dios. Hallarás gran placer por el solo hecho de estar con el pueblo de Dios. Harás muchos amigos del sexo opuesto entre los discípulos de Jesús. Tal vez ninguno de estos llegue algún día a un tipo de compromiso serio para el matrimonio. Pero puedes estar feliz al saber, que, si Dios quiere que tú te cases, él hará los arreglos para que, en el tiempo oportuno, encuentres a la persona con la cual él sabe que serías feliz. Hay algo seguro con respecto al siervo de Abraham: él realmente creyó que Dios lo guiaría exactamente hacia la mujer que iba a buscar. Y si tú quieres lo mejor de Dios, realmente tienes que confiar que Dios te dirigirá en la misma manera.

Hay muchas personas con las cuales pudieras casarte y estar bien por algún tiempo. Pero a menos que tengas la seguridad de Dios con respecto a la elección que haces, siempre te estarás preguntando si en realidad te casaste con la persona que te correspondía. ¿Qué pensarás dentro de cinco años, al mirar retrospectivamente hacia los pasos que diste para decidir? ¿Tendrás pesares y dudas con respecto a la persona con quien te casaste, en caso de que Jesús demore su venida? No hay necesidad de decir que no debes galantear con ninguna persona cuando no tengas la seria intención de relacionarte con ella. Que Dios te guarde hasta que estés seguro.

Algunos jóvenes tienen temor de confiar en Dios con respecto a la persona con quien han de casarse. Estos dejarían que Dios maneje todo lo demás, pero tienen la rara idea de que Dios no sabe nada en cuanto a escoger al cónyuge para ellos. Imaginan que él castigará la confianza de ellos dándoles alguna vil criatura defectuosa.

¿Puedes ver que acude al Señor un hombre que ama a Dios y cree que necesita una esposa? El dice: "Oh Señor, aceptaré cualquiera que quieras darme. Cualquiera, Señor,¡cualquiera!" Luego se detiene aterrado y se dice: "¡Ay, no! ¿Qué dije?"

Piensa que Dios se lanza ahora sobre sus palabras sin perder un segundo y le dice: "¡Ah, ah! Ya lo hiciste. Ya lo dijiste. Yo te oí. Dijiste que cualquiera. ¡Bueno! Tengo esta horrible bruja, la del moño, de piernas peludas, que usa zapatos de tenis; ella ha estado orando durante 95 años: ‘Oh Dios, ¡dame un joven simpático!’ Ha orado tanto que ya no termina con la palabra ‘amén’, sino con la expresión ‘un hombre’. Ahora bien, no puedo dejarla sin recompensa. Tú fuiste el primero que dijiste que cualquiera, ¡así que durante el resto de tu vida tendrás la oportunidad de deplorar tu dedicación!"

¡Qué horrible cuadro de Dios! Dios sabe mejor que tú con qué clase de persona serías más feliz. Tú, amigo, tienes una buena idea sobre la clase de amable señorita con la cual te gustaría pasar el resto de tu vida. Tú, amiga, quieres a un maravilloso hombre a quien voluntariamente puedas entregar el amor de todo tu ser. Y óiganme los dos. Dios conoce los pensamientos de los corazones de ustedes aun mejor que ustedes mismos.

Yo sé dos cosas con respecto a Dios: primera, él es realmente sabio; segunda, él es realmente amor. Eso significa que nunca comete un error, y que lo que él decide para nosotros siempre cuadrará bellamente con lo que nuestro corazón realmente desea. El ángel de Dios hallará para ti otro "ángel" terrenal con el cual puedas compartir tu vida. ¡Confía en él! Si confiaste en él en lo concerniente a la vida eterna, ciertamente puedes confiar plenamente en él, para un corto tiempo de felicidad en esta vida. Y la persona que él escoja para ti será realmente la apropiada.

4. "Y la doncella era de aspecto muy hermoso" (Génesis 24:16). ¿Estás listo para la siguiente norma? Ella tiene que ser bella; él tiene que ser bien parecido. ¡Eso es lo que dice la Biblia! Un hombre envió una carta a una columnista para preguntarle: "¿Por qué las muchachas cierran los ojos cuando las beso?"

Ella respondió: "Mírate en el espejo, y lo sabrás".

Una chica le envió su fotografía a un amigo por correspondencia, después que éste le había escrito durante un año, sin siquiera haberla visto nunca. Escribió en la parte posterior de la fotografía: "Esta fotografía no me hace justicia".

El le escribió otra carta. Le dijo: "Tú no necesitas justicia; ¡lo que necesitas es misericordia!"

Pero Dios es mucho más bondadoso de lo que jamás hayamos imaginado. Nadie comprende la profundidad de los pensamientos amorosos que él tiene para nosotros. Sí, la persona con la cual tú te casas tiene que ser bella, o muy bien parecida. Por lo menos, para ti. Vas a pasar el resto de la vida con él, o con ella. ¿Por qué no debe ser bien parecido él? ¿Por qué no debe ser hermosa ella? Dios diseñó la atracción física. Fue idea suya.

No te perjudicaría hacer la oración que Catherine Marshall llama "la oración del sueño dorado". Pídele a Dios que te dé el hombre de tus sueños. Pídele que te dé la mujer de tus sueños. Pero primero, dedica tu corazón a complacer al Señor, a deleitarte sólo en él. No andes merodeando por ahí con una tranquila desesperación buscando a alguien con quien casarte. Alégrate con que estás unido a Jesús, con que el amor de él es la fuente de tu contentamiento. Y Dios dice que, si te deleitas en él, él te dará los deseos de tu corazón. No tengas miedo de colocar metas altas. Sé un hombre o una mujer de Dios, que estás enamorado de Dios, y tus sueños se cumplirán en Cristo. Tal vez pienses que eres feo y, por tanto, la mujer de tus sueños pensará que no eres el hombre adecuado. Tal vez pienses que eres fea y, por tanto, el hombre de tus sueños piensa que no eres la mujer que él quiere. No te desesperes. ¡Puedes llegar a ser bella, y tú puedes llegar a ser bien parecido! La belleza no es algo que viene envasada, ni la produce la genética. Hay algunas personas que tienen caras lindas, pero corazones feos, y por eso no son bellas. La belleza real comienza desde adentro.

William Booth les dijo a sus hijos: "Ustedes quieren más que una cara bonita con la cual vivir los 365 días del año, hijos míos. Busquen aquellas gracias y dones femeninos más profundos con los que la madre de ustedes ha enriquecido mi vida".

La persona más bella externamente en la Biblia no fue el Señor Jesús. Tal persona fue un ángel de tal gloria y belleza que fue llamado el hijo de la mañana. Pero su belleza lo hizo orgulloso. Pecó contra Dios y fue echado del cielo. La Biblia lo llama Satanás. No, la belleza no es siempre una ventaja. La única descripción escrita que tenemos de los rasgos físicos de Jesús la encontramos en Isaías 53:2: " . . . no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos".

La gente que vio al Señor en la tierra no regresaba diciendo: "¡Extraordinario! ¿No tenía él la apariencia de un gran príncipe!" No, no era la apariencia física del Señor Jesús la que lo hacía verdaderamente bello. Lo que lo hacía bello era lo que él era. Y tú puedes ser bello o bella en la misma forma. He visto gente de la calle que tenía la más horrible apariencia y que mediante un milagro realizado por el poder del Dios viviente fueron cambiadas en personas bellas. Su belleza es Jesús. Les viene de aquellas horas que pasan con la Persona supremamente amada. ¡Tú puedes cambiar tu aspecto! Simplemente olvídate de ti mismo. Entrega tu amor totalmente a Jesús. Permite que ese amor se derrame hacia otras personas.

Toda tu vida y tu apariencia cambiarán a partir de adentro. La Biblia expresa este hecho de una manera bella: "Los que miraron a él fueron alumbrados" (Salmo 34:5).

5. "Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac" (Génesis 24:14).

Aquí tenemos una maravillosa prueba. El criado quería alguna clase de señal por medio de la cual él pudiera reconocer a la mujer que Dios tenía para su señor. Esta es una manera mediante la cual tú también puedes reconocer a la que Dios tiene para ti, si eres un hombre que estás buscando a la señorita que él te tiene preparada: ¿Puede ella dar de beber a los camellos?

Por supuesto, tal vez tu tierra no tenga camellos. Pero el principio sigue aún firme. ¿La persona a la cual estás siendo atraído está dispuesta realmente a trabajar en la vida? ¿Está ese hombre dispuesto, no sólo a ayudar, sino también a ir más allá de la segunda milla por amor a ti?

Cuando escogemos jóvenes para el liderato, hemos aplicado un principio sencillo. A cada nuevo voluntario se le encomienda una tarea física difícil. Aquellos que se entregaron a ella de la mejor manera e hicieron el trabajo más pulcro, resultaron ser los mejores líderes y los seguidores más dignos de confianza.

Esta es una prueba sencilla que puedes aplicar al "ángel" que tienes en mente. ¿Cómo trabaja? ¿Está dispuesto a dar al matrimonio todo lo que puede? El matrimonio sólo comienza con el aro o con una promesa: se necesita la vida entera para desarrollarlo. Para comenzar, trata de saber cómo trata ese hombre a su madre, a su hermana. ¿Qué solicitud tiene ella para con su padre, para con sus hermanos? Habla con la persona con quien estás pensando casarte y pregúntale qué piensa de tus seres amados.

¿Toma esa persona realmente en serio el compromiso? ¿Ha librado Dios a ese individuo de las casuales aventuras de la calle, y ha hecho que sea verdaderamente dedicado a él y a los demás? ¿Puedes en verdad confiar en él? ¿Está él sacrificándose realmente para satisfacer necesidades? Eso es lo que significa dar de beber a los camellos.

Algún día cuando ella no esté presente, echa una mirada a su dormitorio. ¿Está bien arreglado? ¿Cuida ella bien su ropa? ¿Cuida su apariencia, sin ser esclava de la moda? ¿Realmente practica la limpieza? Pregúntate: ¿Me gustaría que mi hogar se parezca al cuarto de ella? El matrimonio no mejorará drásticamente los hábitos personales. ¡Lo que estás viendo es más o menos lo que vas a obtener!

Y ahora, amiga, ¿qué diremos acerca de él? ¿Es cuidadoso con el dinero que Dios le ha encomendado? ¿Es generoso cuando es necesario, y sin embargo, sabe ahorrar cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Sabe estar humillado y tener abundancia? ¿Es amable contigo ahora, o tiene malos hábitos que tú esperas que cambien? El que cambia los hábitos es Dios, no el tiempo. No te cases con ninguno que no haya confesado todo pecado conocido. ¡Recuerda que no tienes nada que ver con los cananeos!

Para ayudarte a descender de tu nube romántica, échale una mira al padre de él. Tal vez el joven tenga mejor aspecto que el de su padre al llegar a esa edad. Pero tal vez no. ¿Vas a estar feliz con él después de quince años, aunque tenga una apariencia como ésa? Haz la misma prueba con la madre. Esto pudiera dolerte, pero es mejor pensar claramente ahora que tener que arrepentirte más tarde. Recuerda que el amor es sabio, y que hace una elección reflexiva. No te cases con nadie que no pase esta prueba: ¿Puede esta persona dar de beber a los camellos?

6. "Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no" (Génesis 24:21).

El siervo aprendió lo que tú tendrás que aprender. Luego de haber puesto condiciones y de haber hecho sus votos a Dios, aprendió a esperar. Para que halles la novia o el novio que Dios tiene para ti, tú también tienes que estar dispuesto a esperar. Si Dios te ha llamado para contraer matrimonio, él te proveerá tu cónyuge a su debido tiempo. Esto significa, por supuesto, que primero tienes que darle el derecho de tomarte para sí; que estás dispuesto a no contraer matrimonio, si él piensa que eso es lo mejor. Esa es la única manera como puede ocurrir la entrega verdadera a Dios. Luego, no confundas el movimiento con el momento. Si Dios te señala cuál es el cónyuge que tiene para ti, ése es el movimiento. Espera el momento oportuno.


Haciendo un avivamiento personal

18 noviembre 2009

El propósito de compartir este test personal es para dar herramientas de cómo podemos auto evaluarnos en nuestro crecimiento espiritual. También es muy útil para ser compartido con un equipo de trabajo, como por ejemplo: maestros de escuela dominical, líderes de jóvenes, etc.

Las personas que Dios utiliza son personas que han tenido una experiencia de cambio de vida profunda con Dios, más allá de la salvación

1. ¿Es la fuerza y el foco de mi vida el dar gloria a Dios en cada área de mi vida?

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2. Dios tiene el deseo de que mi vida sea santa. ¿Es ese mi deseo?

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3. ¿Deseo tener mi mente verdaderamente renovada espiritualmente por medio de derribar toda fortaleza?

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4. ¿Existen reservas en mi entrega?

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5. ¿Amo la Palabra de Dios?

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6. ¿Es la pasión que mueve y consume mi vida el ser el hombre o mujer de Dios que he sido salvado para ser?

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7. ¿Estoy dispuesto a experimentar incomodidades o rechazo por causa de Cristo?

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8. Si mi agenda y calendario fueran examinados, ¿qué dirían de mi andar y amor a Dios?

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9. Oración ¿cómo podría describir mi vida de oración?, ¿es el tiempo de oración una parte diaria de mi vida?

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10. ¿Honestamente deseo que Dios haga cambios de corazón profundos en mi vida – avivamiento- personal?

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11. La obediencia es a la oración lo que la oración es a la obediencia – las dos no pueden estar separadas.

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Las Pruebas del Verdadero Amor

10 octubre 2009

Estamos compartiendo principios bíblicos con respecto al noviazgo, esto es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie Pratney.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¿Realmente amas a tu novio? ¿Realmente amas a tu novia? Compara tu amistad personal y tu vida de amor con Juan 3:16.

“Porque . . . Dios”. Todo verdadero amor tiene que ser para Dios. No sabemos lo que significa amar mientras no podamos colocar sin egoísmo al Señor Jesús primero, y a causa de nuestro amor hacia él, preocupamos por todos los que conocemos. El amor cristiano tiene que producirse dentro de un real compañerismo y testimonio cristiano. Nuestro amor tiene que ser santo, apartado para Dios. El hombre que nunca ha abandonado su modo egoísta de vivir, realmente nunca ha aprendido a amar de ningún modo. Todo lo que hace, lo hace con el motivo de que le traiga más felicidad. Luego, si los demás encajan en su propio placer y en sus propios intereses, también los hará felices. Si no encajan, no los hará felices. Y esto no es de ninguna manera el amor real.

No conoces el real significado de cualquier clase de amor, hasta que experimentes el amor de Dios. Este amor será el control, la guía, el cuidado que respaldará todas nuestras acciones y palabras. Sin él, no habrá otra cosa que amistades superficiales basadas en nuestros propios intereses o en la atracción sexual que se basa totalmente en el deseo físico. Honestamente pregunto ahora: ¿Estás amando a tu amigo o a tu amiga para la gloria de Dios? ¿Comenzaste esta amistad para agradar y honrar a Dios? ¿O es sólo un pasatiempo del diablo y su grupo? El amor nunca busca lo suyo.

“De tal manera amó . . . ” El amor real, el amor de Dios, es especial. Puede sentirse más profundamente que cualquiera otra clase de amor, pero no es sólo un sentimiento. Está trémulamente*«vivo para todo el gozo y el dolor que nos rodean en el mundo, pero no es sólo una compasión sensible. El amor es mucho más que un sentimiento; también incluye a la inteligencia. Ninguno que ame con el amor de Dios simplemente “se enamora” alguna vez; eso es romance. Aunque los sentimientos románticos son bellos y emocionantes, no son suficientes para mantener unido un matrimonio.

El amor de Dios es, ante todo, una sabia decisión para la mayor felicidad de la persona amada. El amor es un acto de la voluntad; algo que uno hace; es algo cierto y cuidadoso. Si eres una señorita, tienes que prometer al Señor que le presentarás a tu novio para buscar la aprobación de él, y que no confiarás en tus propios sentimientos para saber si te conviene continuar las relaciones amorosas con él. Te es muy fácil permitir que los sentimientos dominen tu corazón; pero si quieres ser una mujer de Dios, no puedes hacerlo.

Si eres hombre, ¿tu primer motivo al entrevistarte con esta chica es el de llevarla más cerca de Jesús? Tal vez tengas sentimientos muy fuertes que te atraen hacia ella; pero recuerda que los sentimientos te los puede producir cualquiera que sea interesante o atractiva, con sólo mostrarte cierto interés o dedicarte cierta atención. Y no puedes casarte ni vivir con todas las que hagan esto. Disfruta de tus sentimientos, pero no permitas que tu afecto domine tu mente y tu voluntad. El amor necesita tiempo; piensa antes de comprometerte. Si confías en tus sentimientos, pudieres ser profundamente herido. Confía en Dios. Aprende lo que significa la expresión “de tal manera amó”. No destruyas tu pureza y tu futuro a causa de una glándula que está sobrecargada. Si amas a Dios, no vendas a un bajo precio el cuerpo y los afectos que él te dio.

“. . . al mundo. . .” El amor quiere que todos entren en su felicidad; el amor tiene un gran corazón. Si amas a tu amigo o a tu amiga con el amor de Dios, querrás que el mundo lo sepa. ¿Amas de este modo? Siempre puedes distinguir el afecto superficial y falso. Es egoísta; quiere tenerlo todo para sí.

Si amas con el verdadero amor no tratarás de controlar exclusivamente la vida de tu amigo o de tu amiga. No tendrás envidia, ni te preocuparás si pasa mucho tiempo con otra persona, pues le tienes confianza. Deja libre a quien amas para que haga sus propias decisiones delante de Dios. El verdadero amor se preocupa por todas las criaturas y voluntariamente no causa dolor. No se parcializa hacia unos pocos seleccionados; padece de daltonismo. ¿Te preocupas por compartir tu amor con otros? ¿Quieres hablar al mundo acerca de la persona que amas? Si tienes envidia, no amas con el amor de Dios. Si no puedes dar el testimonio de Cristo ni orar con la persona con quien tienes una cita, realmente no la amas. ¿Tienes suficiente confianza en el ser amado como para compartirlo con otros? ¿Lo admiras tanto que tienes la seguridad de que no te defraudará en ninguna situación ni con ninguna otra persona en ningún tiempo?

“. . . que ha dado. . .” El verdadero amor siempre quiere dar. El amor busca maneras de hacer que los demás se sientan felices todo el tiempo. Si pudiera, ayudaría a todos de la misma manera; pero hace lo que puede. Por su misma naturaleza, el amor se negará a sí mismo para promover un bien mayor cuando sea prudente hacerlo. ¡Puedes dar sin amar, pero no puedes amar sin dar! El amor se preocupa por la felicidad de Dios y por las necesidades de los demás; sólo piensa en lo suyo dentro de este contexto. El amor nunca usa a la otra persona como un instrumento para el placer o la popularidad personales. Ahora bien, ¿quieres compartir con tu amor? ¿Quieres dar regalos, aunque sean costosos? ¿Cuando la ves, piensas en términos de lo que a ella le gustaría? Cuando él te llama, ¿tienes algo naturalmente para él? ¿Merece él que le des la plena devoción de tu corazón? ¿Piensas que ella merece el trabajo amoroso de tus manos?

” . . . a su Hijo unigénito . . . ” El verdadero amor siempre tiene un precio. El amor le costó a Dios su propio Hijo; y al Señor Jesús le costó su vida. Amar significa que estás dispuesto a entregar todo por el ser amado. Cuando domina el amor, tú escoges las cosas según su verdadero valor, y no simplemente por ganancia personal. El amor considera el precio, pero no se queda en la consideración. Ahora, ¿cuánto amas a Dios? Lo amas lo suficiente como para despedir a alguno que está creciendo en tus afectos, si te das cuenta de que esto interfiere en la voluntad de Dios para ti? ¿Tienes en Dios aquella confianza sin reservas que hace que su verdadero hijo, aunque le duela por un tiempo, le diga: “Hágase tu voluntad, Padre”?

Esta es una prueba costosa, pero tienes que estar preparado para aplicártela. ¿Amas a Dios lo suficiente como para abandonar el amor terrenal, si él te lo pide? Cuando hayas pasado por esta prueba, comprenderás el gozo de escuchar a Dios para tener una vida de amor feliz.

“. . . para que todo aquel que en él cree . . . ” El amor involucra confianza absoluta. Para amar plenamente, primero tienes que confiar en ti y en la otra persona por completo. El amor tiene fe en el carácter y en la integridad de la otra persona. Casi ni nota cuando las otras personas hacen lo malo; puede convivir con las fallas y debilidades de la otra persona, por cuanto el amor conoce a la otra persona tal como es, y está dispuesto a ser conocido por su propio carácter verdadero. El amor no busca impresionar o pretender. Pregúntate: ¿me anima para proseguir hacia cosas más grandes el hecho de pensar que a ella le gustaría lo que estoy haciendo? Cuando se presentan dudas, ¿piensas naturalmente en lo que ella diría? ¿Piensas tú mucho en él? En cualquier cosa que estés haciendo, ¿nunca está ella lejos de tus pensamientos? ¿Confías en la persona amada en cualquier parte, y con cualquier persona? Esta es una de las razones por las cuales Dios prohibió las relaciones sexuales premaritales. El hecho de abstenerse de actividades sexuales con la persona amada antes del matrimonio es una prueba de que se tienen confianza el uno al otro.

” . . . no se pierda, mas tenga vida eterna…” “Cuando amas a alguien, le serás fiel sin importar lo que te cueste. Siempre creerás en él, siempre esperarás lo mejor de él y siempre mantendrás tu posición en defensa de él”. El amor es algo eterno. El verdadero amor durará, pese a las pruebas a que tenga que enfrentarse.

No te apures en cuanto a decidir con quién has de casarte. El amor siempre tiene tiempo y nunca está apurado. Si eres una joven, te será difícil esperar en Dios y confiar en que él se encargará de buscarte al hombre que ha de traerte la mayor felicidad y el mejor provecho. Esta es la prueba final: ¿Estás dispuesta a esperar? Esto lo puedes poner a prueba fácilmente en tus citas. Si no puedes disciplinar tu vida para esperar el tiempo de Dios, no has aprendido lo que significa amar con el amor de Dios.

Si las relaciones amorosas se están volviendo serias, somételas a la prueba del tiempo. “El amor es sufrido, es benigno”. Llega a conocer a la otra persona muy bien, no sexualmente, sino personalmente. Cuando los dos están juntos, ¿pasan un rato feliz, sin importar lo que estén haciendo? ¿Tienen los dos los mismos sentimientos básicos del corazón con respecto a Cristo y a la obra a la cual él ha llamado a cualquiera de los dos? ¿De una manera muy natural piensan en una vida futura con él? ¿La ves tú a ella a tu lado mientras sirves a Dios?

Si piensas que la relación es lo suficientemente seria como para comprometerte, pero no estás seguro, sométete a una prueba de separación. No es bueno tener un largo tiempo de compromiso, porque es demasiada tensión para los dos. Tan pronto como estén seguros, deben casarse. Pero antes de eso, deben pasar un período realmente separados el uno del otro: unos seis meses. En los tiempos bíblicos, si un hombre quería casarse con una joven, anunciaba su intención de casarse, y luego se marchaba durante un año con el fin de ganar el dinero necesario para su futuro hogar. Al fin del año, si aún pensaba lo mismo con respecto a ella, regresaba, y entonces invitaban a sus amigos y parientes, y hacían un compromiso formal el uno con el otro. Luego, después de una gran fiesta, simplemente vivían juntos como marido y mujer.

Si vas a pasar el resto de la vida con esta persona, puedes darte el lujo de someter tu relación amorosa a estas dos pruebas: la del tiempo y la de la separación. La prueba del tiempo te mostrará si tu amor es genuino y profundo, o si es sólo un sentimiento de atracción que puede pasar cuando veas a otra persona más bella y más simpática. La prueba de la separación te ayudará a saber la diferencia entre los sentimientos emocionales y románticos y la entrega amorosa y seria. Durante la prueba de separación querrás escribir mucho; eso te ayudará a aprender a conocer a la persona amada, sin que se entremeta la atracción física. Todas las pruebas y lágrimas que tengas en este período, preséntalas a Dios. Si la relación procede de él, perdurará; lo que Dios une, ningún hombre lo separa. “El amor . . . todo lo soporta”. Lo que es de Dios durará para siempre, y tú puedes confiar en que él te guiará en esta decisión, que es la más feliz e importante decisión humana.

No se oye voz, ni hay señal,

No hay ni un paso en el plano consciente;

Pero el amor sueña y la fe confiará,

Pues él sabe que nuestra necesidad es justa,

Que de algún modo, en algún lugar, tenemos que saciarla.

Ay de aquel que nunca ve

A través de los cipreses las estrellas brillar,

Que no ha aprendido en horas de fe,

La verdad encarnada y el sentido desconocido,

De que Cristo es siempre el Señor de la vida,

Y de que el amor jamás pierde lo suyo.

Autor desconocido


Las contradicciones de Sansón

1 septiembre 2009

Sansón no es sólo una figura bíblica con valor histórico, sino que es una metáfora de la suerte que puede correr un cristiano -y la iglesia -cuando confía en sus dones y se hace amigo del mundo. De sus contradicciones y fracasos, de su liviandad y sensualidad, podemos extraer valiosas lecciones para nosotros.

Eliseo Apablaza F.

Vamos a tener la Biblia abierta en el libro de Jueces, desde el capítulo 13 en adelante. Nuestra meditación se va a centrar en la figura de Sansón, el juez de Israel. Esperamos obtener de esta palabra algunas enseñanzas útiles para todos nosotros.

Un hombre carismático

Sansón nació en un hogar piadoso. Unas de las primeras cosas que el ángel de Dios había dicho a su madre fue que el niño habría de ser un varón apartado para Dios. Es lo que se conoce en las Escrituras como un nazareo. Él no debería beber nunca vino ni sidra, ni debería comer ninguna cosa inmunda.

En las páginas siguientes encontramos a un hombre poderoso en su fuerza, que era capaz de matar un león como se mata a un cabrito, y de matar a muchos hombres con la quijada de un animal. Era capaz de tomar las puertas de una ciudad y caminar muchos kilómetros con ellas a cuestas. Era un hombre tan dotado, que aunque lo amarraran con cuerdas, bastaba que hiciera un pequeño esfuerzo y éstas se rompían. Ninguna cosa podía menguar su poder porque tenía un don de Dios.

Sansón era un hombre carismático. («Carisma» significa «don»). Él no siguió un entrenamiento especial para llegar a tener mucha fuerza. Sansón era un hombre que estaba dotado por Dios para ser un hombre fuerte.

Así ocurre cuando Dios da sus dones. Él los da gratuitamente a quien él quiere. Él no mira la clase de persona que uno es para darle sus dones. Lo hace porque a él le parece bien. Así también, ¡a Dios le ha parecido bien darnos a Jesucristo, que es el Don inefable de Dios! Nosotros alabamos su gracia, y declaramos que el mayor don que hemos recibido es Jesucristo. Somos más bienaventurados que Sansón: Tenemos a Jesús el Hijo de Dios.

Un mal administrador de los dones

Sansón, sin embargo, no fue un buen administrador de los dones que Dios le dio. Vemos en él a un hombre muy caprichoso y solitario. Muchas veces usó la fuerza para su propio provecho. Muchas veces le vemos cometer pecados, pero como era un hombre talentoso de parte de Dios, él seguía venciendo a los enemigos y seguía librándose de los peligros.

Una metáfora

Sansón no sólo existió en aquellos días de los jueces. Desde allí hasta acá en la historia ha habido muchos Sansones. Siempre ha habido hombres de Dios que han tenido mucha fuerza espiritual, una capacidad que deslumbra a los demás. Sin embargo, a la hora de administrar los recursos que Dios les ha dado, no han sido sabios. Tal vez conozcamos a algunos de los Sansones de hoy. Nosotros mismos podemos estar en peligro de convertirnos en un Sansón más. Por eso nos conviene mirar atentamente el caminar de este hombre y obtener las lecciones que el Señor quiere darnos.

No se sujetó al Dador

Una de las cosas que llama la atención es que Sansón muchas veces hizo uso de su don, pero nunca le vemos preguntarle al Dador de ese don acerca de cómo debía usarlo. Él vivía su vida con tanto despilfarro, que jamás le dice a Dios: «Señor, tú me diste esto que es algo maravilloso, que es algo para mantener a tu pueblo libre de sus enemigos, ¿qué debo hacer con él? ¿Cuál es la mejor forma de administrarlo?». Él vivía muy confiado en sí mismo. No tenía una actitud sujeta a Dios.

Un hombre sensual

Además de eso, Sansón tenía una gran debilidad. Era un hombre muy sensual. Fue seducido una y otra vez por lo deseos de la carne. Cierta vez fue a una ciudad filistea, donde encontró a una mujer que le agradó. Luego les dijo a sus padres: «Yo he visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos. Os ruego que me la toméis por mujer». Fue todo muy rápido.

Él miró a una mujer del pueblo enemigo, como si dijéramos «una mujer del mundo». Los padres trataron de disuadirlo. Sin embargo, él insistió: «Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada». No dijo: «Dios la escogió para mí». Ni dijo: «Dios me ha dicho que debe ser mi esposa».

De aquí en adelante comienza –muy tempranamente– un descenso en la vida de este varón de Dios. ¡Fueron tantas las complicaciones que tuvo con esa mujer! Sansón había sido seducido por los deseos de los ojos.

La ramera de Gaza

Un poco más adelante, Sansón fue a otra ciudad filistea que se llamaba Gaza. Y allí se metió allí con una mujer ramera. Cuando los hombres de Gaza lo supieron, le hicieron una encerrona. «Cuando se levante en la mañana para irse, lo mataremos”. Pero Sansón tenía astucia además de fuerza. A medianoche él se escapó, tomó las puertas de la ciudad, y se las llevó.

La caída

Después vino la tercera mujer, Dalila. Y la Escritura dice, simplemente: «Después de esto, aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila.» (16:4). Aquí comienzan las desdichas con esta mujer. El único objetivo de Dalila fue obtener el secreto de su fuerza. Sin embargo, él no tuvo ojos avisados para darse cuenta de esa intención, y comenzó una relación muy superficial con ella.

Los filisteos la amenazaban para que obtuviera el secreto, pero tres veces Sansón se burló de ellos. Finalmente, aconteció que “presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia.» Y cayó en la trampa. Cuando él quiso escapar, no pudo. No sabía que Jehová ya se había apartado de él. Los filisteos lo tomaron, le sacaron los ojos, le llevaron a la ciudad de Gaza, y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel, como un esclavo sometidos a trabajos forzados.

La amistad con el mundo

Sansón nos muestra a qué extremos puede llegar un hombre de Dios en su amistad con el mundo. «Los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida no proceden del Padre, sino del mundo» (1ª Juan 2:16). Y esta es la fuente de mayores dificultades para un hombre que quiere caminar en rectitud. El mundo le sonríe con el dulce rostro de una mujer. Una sonrisa angelical, pero un corazón diabólico.  El escritor inspirado dice: «¡Oh almas adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?» (Santiago 4:4).

La tercera mujer provocó la caída de Sansón. Lo que había comenzado como un enamoramiento fácil, provoca al final de la vida de este hombre, su caída, su ceguera, su esclavitud, su humillación y su muerte.

El peligro de jugar con fuego

Nosotros leemos en el libro de Proverbios 6:27: «¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?». Estas dos preguntas son importantes. Es bueno que nos las hagamos. Tal vez haya alguno que dice: «Déjenme; yo soy fuerte. Yo no voy a caer. Yo puedo caminar sobre las brasas, y no me voy a quemar. Yo puedo tomar un poco de fuego aquí en mi pecho y nada me va a pasar». Así tan ilusos han sido muchos siervos de Dios que han jugado con fuego y se han quemado.

La caída de Sansón nos muestra que tanto puede ir el cántaro al agua que al fin se rompe. ¡La mujer de Timnat fue tan insistente, que Sansón le declaró el enigma! ¡Dalila fue tan insistente, que le dijo su secreto! Hay veces en que el mundo viene con forma de una mujer, importunando una y otra vez, intentando seducir una y otra vez hasta que se provoca el quiebre de la voluntad. El acoso constante es una de las armas favoritas del diablo. Si él se nos presentara en forma repentina, diciendo: «Yo soy Satanás; yo te voy a hacer caer», difícilmente va a lograr su propósito. Pero él actúa de otra forma: Hoy día un poco; mañana otro poco. Al tercer día un poco más. Al décimo día o al undécimo, se produce la caída.

No podríamos decir que Sansón tuvo un momento de debilidad. ¡Fue una seguidilla de momentos! Fue un camino que tomó tempranamente y que lo llevó al fracaso.

Más que una figura histórica

Sansón no es sólo una figura histórica. Sansón nos habla de un hombre que ha perdido la capacidad de decir «no» al pecado, que ha perdido el temor, y se ha llenado de autocomplacencia. Que confía en sus dones y en su capacidad para resistir hasta el final.

Sansón también nos muestra lo que ha sido la cristiandad a través de los siglos, la iglesia que se ha prostituido con el mundo, que ha cedido ante la tentación sutil de la carne, de la gloria humana y el deleite. La iglesia que se ha apartado del temor de Dios; que se ha ido a juguetear con los filisteos –o con las filisteas– del mundo. La iglesia que debió haberse guardado como un nazareo para Dios, pero que, como este varón, se deja seducir por los ojos hermosos, o por la mirada provocativa. «La amistad con el mundo es enemistad contra Dios». No hay términos medios.

El triste final

El final de Sansón es muy triste. Los filisteos no fueron compasivos con él: Le sacaron los ojos, los mismos con los que se había llenado de sensualidad y concupiscencia. Allí donde estuvo el origen de su pecado, allí estuvo su castigo.

Nosotros vemos en Apocalipsis el juicio contra la gran ramera. Las figuras son distintas, pero son semejantes también. Aquí, es un hombre quien está esclavizado, al que le sacan los ojos y es juzgado por Dios. Allá, es una mujer la que se sienta como reina, que ha cometido fornicación con los reyes de la tierra y con el mundo. Este sacarle los ojos a Sansón es similar a aquella vergüenza que vendrá sobre Babilonia –la cristiandad apóstata– el día en que el Señor la juzgue. En aquel día, en una hora vendrán los juicios sobre ella, y se llenará de vergüenza la que alguna vez se codeó con los grandes, la que tuvo acceso a los sitios de honor en el mundo. Entonces será humillada hasta lo sumo.

“Y le llevaron a Gaza». Allí estuvo cautivo en una ciudad extranjera, la misma donde él había estado con esa ramera. La misma ciudad cuyas puertas se había echado al hombro y se las había llevado. Esa misma ciudad fue su cárcel. Todo se le vuelve en contra. Es el pago por su carnalidad. «Dios no puede ser burlado; lo que el hombre sembrare, eso también segará».

En este día en que nosotros vivimos, la cristiandad está siendo tentada como Sansón por Dalila. También hay mujeres filisteas que caminan por las calles contoneándose, y que aparecen por las pantallas de televisión o del cine, exhibiendo una hermosa figura, sin que los hombres incautos sepan lo que hay detrás de ello. Hay muchas filisteas y filisteos acechando. Las mujeres para tentar y los varones para destruir. Unas ponen la trampa, y los otros dan el golpe de muerte. Dalila atrapa, y los filisteos cortan el cabello de la consagración. El mundo ofrece y el diablo derriba. El mundo y el diablo aliados contra los cristianos.

«Y le ataron con cadenas» Estas cadenas no pudieron ser rotas esta vez. ¿Cómo habrá clamado Sansón, y habrá forcejeado? Así nos parece que está hoy gran parte del pueblo cristiano en el mundo. Está ciego, esclavo en el mundo (y por el mundo), y atado con gruesas cadenas.

Pero lo más vergonzoso viene a continuación. Sansón fue obligado a moler, como un esclavo. ¿Podemos imaginarnos un molino de piedra, y a Sansón, con algunos arneses sobre su cuerpo, dando vueltas y vueltas en torno? ¿Podemos imaginarnos el juez de Israel, al hombre poderoso de otro tiempo, girando como un asno en torno a una noria? Sus días no tienen alternativa, no hay cómo salir de esa rutina. Pasa un día y otro día, y lo único que él puede hacer es dar vueltas y vueltas, sin destino.

El mundo de Sansón es un mundo giratorio. Es un mundo donde no hay una meta. Es un ir y venir, y en esto nos recuerda a Israel en el desierto, donde vagó 40 años. ¿Para qué? ¿Cuál era su norte? Israel daba vueltas en el desierto y su fin era la muerte. Dios los llevaba para que murieran allí.

¿Pueden imaginarse lo que es eso, cuando sobre un hombre hay una sentencia de muerte, y él sabe que sus días y sus noches son una espera para morir? ¿Qué importa que el sol salga hermoso un día? ¡Él está dando vueltas y tiene que morir! ¿Qué importa que afuera la vida bulla en toda su diversidad? Él está dando vueltas y espera la hora de su muerte.

Seguramente los otros presos se burlaban de él. «Hey, tú, ¿no eras el libertador de Israel? ¿No eras el Juez? ¿No tenías tanta fuerza? ¿No te burlabas de tus enemigos? ¿No matabas con una quijada de animal a mil filisteos? ¿No tomaste un león y lo desjarretaste como si fuera un cabrito? ¿Y qué de la historia de los cadáveres amontonados, quinientos a un lado y quinientos al otro? « Las victorias de otro tiempo se le trocaron en ignominia.

Esta es la condición de un hombre apóstata, de una cristiandad esclavizada, dando vueltas y vueltas, sin reparar en el futuro que le espera.

Un día los filisteos tuvieron fiesta. Ofrecían sacrificios a su dios Dagón. Querían hacer una gran algarabía. Ellos decían: «Nuestro dios nos entregó a Sansón en nuestras manos. Hagámosle fiesta. Rindámosle culto». Después que hubieron bebido un poco y cuando sintieron alegría en su corazón, dijeron: «Llamen a Sansón para que nos divierta. Llamen a ese payaso para que nos entretenga». ¡Llevaron a Sansón, el cual sirvió de juguete delante de ellos!

Un cristiano apóstata, por muy bien dotado que haya sido, llega a ser un juguete en las manos de sus enemigos, un motivo de risa. Esta es una de las frases más tristes de las Escrituras: «Sirvió de juguete delante de ellos» (Jueces 16:25). Un hombre llamado a ser santo, a una consagración absoluta.

En ese momento le había crecido algo el cabello. Sansón concibe entonces una idea que va muy de acuerdo a su personalidad: la venganza. Entonces se pone entre las dos columnas del edificio, se apoya en ellas y el edificio se viene abajo. Los filisteos murieron. Pero Sansón también murió.

No fue una venganza perfecta como las que él acostumbraba realizar, porque él también murió. ¿Es ese un fin digno para un siervo de Dios?

Nacido de Dios

Ahora bien, ¿cómo salir de esa encerrona en que el diablo ha metido a muchos hijos de Dios? Nosotros tenemos que ver que hay una salida. 1ª de Juan capítulo 5. ¿Cómo dice este primer versículo? «Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios». Este versículo habla de creer algo respecto de Jesús.

Creer que Jesús es un profeta no tiene mucho sentido. Si la gente cree que Jesús es un profeta meramente entonces nada sucede en su corazón. Pero aquí dice que ocurre algo sobrenatural con aquellos que creen que Jesús es el Cristo. Esa fe produce un milagro en el corazón: el milagro del nuevo nacimiento.

Sin embargo, esto no es suficiente para vencer.

Una fe victoriosa

En el versículo 5 de este mismo capítulo tenemos la fe completa, para una victoria completa. «¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?» ¿Están los filisteos allí amenazando? ¿Están las mujeres filisteas tentando? ¿Está el mundo y sus oropeles con una red para hacer caer a los hijos de Dios? ¡Tenemos la victoria! ¡Los que creen que Jesús es el Hijo de Dios ellos vencen al mundo!

Creer que Jesús es el Cristo y creer que Jesús es el Hijo de Dios son dos expresiones que constituyen una misma realidad, porque Jesús es uno solo. Pero esta fe tiene una doble expresión y un doble efecto. Los que así creen son nacidos de Dios y también vencen al mundo.

¿Cuál es la causa por la que Sansón, es decir, el cristianismo apóstata, o los cristianos mundanos en particular, caen en poder de los filisteos, de las mujeres en la tentación, y de los hombres para su destrucción? Porque la fe de los cristianos hoy en día es una fe ambigua: «Sí, yo creo que Jesús era un buen hombre, era un profeta”; o bien una fe incompleta: “Yo creo que Jesús es el Salvador.» Por supuesto, si tú crees que Jesús es el Salvador de tu alma, sin duda eres salvo, pero eso todavía no te dará la victoria sobre el mundo.

No sólo salvos; también vencedores

Dios quiere que su pueblo no sólo sea salvo de la condenación eterna, sino que sea un pueblo vencedor. ¡No sólo creemos que Jesús es el Salvador; creemos que Jesús es el Hijo de Dios! Y esta fe es una fe victoriosa. Sansón no lo supo, pero tú lo sabes, y yo lo sé.

Creer que Jesús es el Hijo de Dios significa que él es como un grano de trigo que murió para que los muchos recibieran su vida y pudieran vivir su victoria. Jesús en la cruz venció, y nosotros hoy vencemos también, porque tenemos esta vida victoriosa. Tenemos un privilegio mayor que el que tuvo Sansón.

¿Alguno de ustedes no tiene esta fe? ¿O ha tenido una fe claudicante, que cree y no cree? ¿Te has sentido frustrado, con alguna victoria esporádica, pero más que nada con derrotas? Hoy es el día de creer. No simplemente creer que Jesús es un profeta, sino creer correctamente lo que él es. Y cuando la tentación venga, ya sabemos lo que tenemos que creer, confesar y declarar: “¡Yo he creído y confieso que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios!”

Fuente: Aguasv Vivas


Valor para marcar la diferencia

11 agosto 2009

“..Pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros…”

Fil. 2:20

En el capítulo 2 de la Carta a los Filipenses, el Apóstol Pablo nos presenta varios ejemplos. En primer lugar, de los versículos 5 al 11, nos presenta el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, En segundo lugar, en el versículo 17, Pablo nos habla de su ejemplo personal, y nos dice que estaba dispuesto a cualquier sacrificio para seguir adelante en su ministerio. Y en tercer lugar, (versículo 19 en adelante) Pablo nos habla del ejemplo de 2 colaboradores suyos: Timoteo y  Epafrodito.

Acerca de Timoteo, Pablo afirma: “a ninguno tengo del mismo ánimo y que tan sinceramente se interese por vosotros” (vs. 20), “pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio” (vs. 22). Por otra parte, Pablo dice acerca de Epafrodito: “mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero y ministrador de mis necesidades” (vs. 25), “porque él tenía gran deseo de veros a todos vosotros” (vs. 26), “porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí”.

En nuestra sociedad actual,  donde predominan  el egoísmo, la auto – exaltación y el provecho personal, la Palabra de Dios nos presenta el testimono de siervos de Dios, que son ejemplos para nosotros. Por supuesto que nuestro mayor ejemplo es del Señor Jesucristo, quién lo dejó todo y se humilló a sí mismo por causa de nuestro pecado, y  fue “obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (vs. 7 -8).  Pero también vemos el ejemplo de hombres como Timoteo y Epafrodito. Mientras la actitud de otros pudo ser el conformismo, la indiferencia, la auto – complacencia o el desanimo,  estos colaboradores de Pablo, tuvieron el valor para marcar la diferencia.

Eso mismo quiere Dios de nosotros. Dios quiere que seamos creyentes que tengamos el valor de marcar la diferencia.

PUNTO DE ACCIÓN:

¿Qué habla a nuestra vida el ejemplo de estos siervos de Dios?. ¿Estamos marcando la diferencia, en el hogar, el trabajo, nuestro lugar de estudio, en el ministerio, en la iglesia?


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