Mitos de la Educación Sexual

El Diccionario de Sexología del Dr. Flores Colombino define un mito sexual como un relato fabuloso con apariencia de realidad que contiene información sexual equivocada o carente de valor científico aunque sea de gran predicamento popular. Por generaciones existen estas falsas verdades. Los mitos dificultan la enseñanza de la sexualidad y multiplican la ignorancia. Veamos algunos de ellos.

La educación sexual consiste en brindar información sobre anatomía y fisiología sexual.

Esto no es totalmente cierto. La educación sexual no se limita exclusivamente a impartir información sobre aspectos anatómicos o fisiológicos de la reproducción. Este solo es una parte de la educación sexual. El aspecto formativo que se transmite a través de las actitudes de los padres comienza mucho antes que el niño formule sus interrogantes y tienen un importante papel en su formación. La información puede omitirse en el proceso educativo, pero las actitudes de los padres se transmiten siempre y dejan huellas sobre el menor.

Hijo mío, guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos. Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi ley como las niñas de tus ojos. Lígalos a tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón. Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana, y a la inteligencia llama parienta; para que te guarden de la mujer ajena, y de la extraña que ablanda sus palabras.” Prv. 7:1-5

La sexualidad tiene que ver solo con el coito.

Es un error reducir la sexualidad a lo estrictamente genital. No podemos confinarla exclusivamente a la procreación así como tampoco a su función erótica. La sexualidad es una dimensión más amplia que incluye todo nuestro ser siendo resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales. Nuestra sexualidad se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos.

En la actualidad los niños y los adolescentes están informados sobre sexo.

No siempre es así. El sensacionalismo sexual que presentan los medios de comunicación vende la idea que todos conocen el tema. Lo cierto es que muchos carecen de información que provea elementos para tener una conducta sexual apropiada. La desinformación es más pronunciada cuando los padres evitan hablar sobre el tema. El menor buscará saciar su curiosidad en fuentes no fieles. Posiblemente de sus amistades, de revistas pornográficas y en los ejemplos que observe de la TV o del ambiente que lo rodea. En esta situación el menor tiene mayor riesgo de cometer errores que podrán marcar su futuro.

Estimular a un adolescente para acelerar experiencias sexuales contribuye a su madurez sexual.

Es un error apurar a los hijos para que asuman roles y conductas sexuales activas en una edad en la que no están preparados. Aun si el menor tiene las condiciones biológicas para ejercer su genitalidad, esto no significa que tenga la madurez suficiente para hacerlo. Se debe prestar especial cuidado de las primeras relaciones sexuales, muchas de las cuales crean frustración e inseguridad y no se realizan en las mejores condiciones.

Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo.
¿Se derramarán tus fuentes por las calles,
Y tus corrientes de aguas por las plazas?” Prv. 5:15,16

Los encuentros sexuales constituyen siempre una experiencia gratificante.

La idea que muchos individuos tienen, particularmente los adolescentes, es que las relaciones sexuales constituyen siempre una experiencia emocional sumamente gratificante. En realidad así tendría que ser pero la experiencia demuestra que esto no siempre ocurre. En ocasiones el encuentro sexual está envuelto de una serie de circunstancias que se acompañan de frustraciones, temores, miedos, dolor, amargura, resentimientos, etc. Debemos tener en cuenta estos sentimientos y conocer aquellas conductas que pueden desembocar en consecuencias negativas. Lo que las telenovelas y otros medios nos venden, que la sexualidad es solo amor, romance, fascinación y placer es también un mito que debemos desterrar. Una relación sexual satisfactoria requiere un buen preludio, inicio y desarrollo satisfactorio, un final también gratificante, seguido de la satisfacción que produce el recuerdo. No siempre todas estas etapas se cumplen y cuando esto ocurre, el encuentro sexual no ha sido realmente una experiencia gratificante.

Ahora pues, hijos, oídme, y no os apartéis de las razones de mi boca. Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa; para que no des a los extraños tu honor, y tus años al cruel; no sea que extraños se sacien de tu fuerza, y tus trabajos estén en casa del extraño; y gimas al final, cuando se consuma tu carne y tu cuerpo, y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión;” Prv. 5:7-12

La sexualidad es solo tema para adultos.

A partir de los aportes del psicoanálisis se sostiene que la sexualidad humana existe mucho antes de la maduración y la aparición de los caracteres sexuales secundarios. La influencia de los padres sobre la sexualidad de los hijos comienza desde el momento que se acepta el embarazo y el nuevo ser y la aceptación sea cual sea su sexo. Luego del nacimiento el aprendizaje es continuo y permanente y se funda mucho antes de comenzar la edad adulta.

Proverbios 5:1 y 7:1 el padre le enseña al hijo, su contexto es en medio del sexo.

La curiosidad es morbosa

Esto también es un falso concepto. El interés que un niño tiene sobre asuntos sexuales forma parte de la curiosidad normal y de su crecimiento. Esto no representa ningún signo de anormalidad. Lo que no es aconsejable para el niño es dejarle dudas o no responder sus interrogantes. Por este motivo uno de los objetivos de la educación es satisfacer su normal curiosidad.

El hijo sabio recibe el consejo del padre; mas el burlador no escucha las reprensiones. “Prv. 13:1, “El corazón entendido busca la sabiduría; mas la boca de los necios se alimenta de necedades.” Prv. 15:14, “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman.”Prv. 15:22

Hablar de sexo con los menores estimula la actividad sexual y aumenta la promiscuidad.

En realidad es lo contrario. Está demostrado que la falta de una educación adecuada es una de las causas por las que muchos tienen un mal manejo de su sexualidad, lo que frecuentemente se traduce por disfunciones sexuales, embarazos precoces, abortos, enfermedades de transmisión sexual, etc. El desconocimiento sobre sexualidad y reproducción, sumado a conceptos populares falsos, estimulados por los medios masivos y agravados por modelos negativos, traen como consecuencia que las primeras exploraciones sexuales sean inesperadas, irresponsables y negativas. Diversos estudios han demostrado que los adolescentes bien informados tienen mayor habilidad de postergar las actividades sexuales y comportarse con mayor responsabilidad. Cuanta más información maneje un niño y adolescente sobre temas sexuales proveniente de su hogar, menos la buscará en otras fuentes, y probablemente el inicio de su vida sexual se postergue para ser realizado en condiciones más seguras y responsables.

Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre;
átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; hablarán contigo cuando despiertes. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, para que te guarden de la mala mujer, de la blandura de la lengua de la mujer extraña. No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos;” Prv. 6:20-25

Se debe aprender de la experiencia.

La experiencia no siempre es el mejor camino para aprender sobre sexo. Por el contrario, una experiencia negativa que ocurre inesperada y precozmente suele falsear el conocimiento y dar una idea equivocada sobre lo que es la sexualidad dejando huellas que marcarán su conducta futura.

Pasé junto al campo del hombre perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento; y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida.” Prv. 24:30,31

Tomado del libro: “Algunas consideraciones sobre el Rol de los Padres en la Educación Sexual de sus Hijos”
de Jorge Patpatian

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