El Decálogo de los Padres

28 octubre 2009

No hay duda que la tarea de ser padres es todo un desafío. Quienes ya tienen esta responsabilidad saben lo difícil que es instruir hijos y lograr que sean hombres o mujeres de bien. No obstante, en esta delicada tarea no estamos solos. Está a nuestro alcance la Sagrada Escritura, en ella encontramos la guía divina para encaminar a nuestros hijos de manera positiva.

Los 10 Mandamientos para los padres está basado en los Proverbios del gran sabio Salomón, dichos preceptos han sido debidamente comprobados y demostrados como eficaces por infinidad de padres alrededor del mundo. Es sensato prestar atención a los estudios e investigaciones en este campo. A continuación, lo invito a considerar el Decálogo de los Padres.

I. Aprenda a Escuchar a su Hijo.
Escuchar es un arte que necesitamos aprender. La mayoría de personas oímos, lo cual no significa que estamos atendiendo y entendiendo. Escuchar a nuestros hijos implica interesarnos en lo que nos dicen, es dejar lo que estamos haciendo para sentir cada palabra Proverbios 20:12 una vez que ellos se han expresado, tendremos la singular y maravillosa oportunidad que todo padre anhela: orientar con el corazón a los seres que más ama, sus hijos. Proverbios 31:2-5

II. Procure que su Hijo se Sienta Bien.
Para muchos hijos e hijas la vida de hogar es hostil, se sienten inadecuados en casa, prefieren pasar el mayor tiempo posible alejados del clima familiar Proverbios 15:15 ; corresponde a los padres generar un ambiente propicio, agradable, placentero para sus hijos. Recordemos que nuestros hijos no siempre estarán con nosotros, y cuando salgan de nuestro poder, como padres debemos tener el propósito que vivan a plenitud. Proverbios 4:20-23

III. Sea de Buen Ejemplo para su Hijo.
Note lo de “buen ejemplo”, porque también se puede ser un mal ejemplo Proverbios 20:6 está comprobado que un padre ejemplar es el mejor referente moral que un hijo tendrá en el momento de tomar decisiones ante las seducciones de este mundo. Igualmente, la vida ejemplar de los padres es la mejor manera de garantizar un futuro dichoso para sus hijos, aún cuando ya no estén con ellos. Proverbios 10:9 y 20:7

IV. Instruya a su Hijo en Altos Valores.
La inmadurez e inexperiencia de los hijos es lo que produce la comisión de una serie de errores y pasos en falso en la vida. Los hijos desprovistos de instrucción en altos principios y valores, son candidatos potenciales para caer en la vida licenciosa y desordenada, convirtiéndose en un problema social Proverbios 2:10-15 pero también, tristemente los padres sufrirán las consecuencias de la carencia de valores en sus hijos. Proverbios 17:25

V. Hable a su Hijo a cerca de las Adicciones.
No olvidemos que todos quienes hoy son esclavos de alguna adicción, jamás pensaron en lo letal que son los vicios. Ingresar al sub-mundo de las drogas es fácil y accesible para cualquier persona. Pero, ¿cuántos saben lo difícil y complicado que es salir? Proverbios 23:29-35 enseñemos a nuestros hijos sobre lo devastador de las drogas, las cuales al matar las neuronas ocasionan trastornos y daños irreversibles, deshumanizando a la persona. Proverbios 5:11-13

VI. Enseñe a su Hijo a enfrentar la Presión Social.
Cuando nuestros hijos salen al mundo o -como se dice popularmente- a la calle, siempre experimentarán presiones, propuestas y exigencias de sus pares o del común de la gente Proverbios 1:10,15 ; muchos adolescentes y jóvenes aceptaron una propuesta indecente, una invitación a participar de algo inmoral o deshonesto pero solo por el “¿qué dirán sino lo hago?”, y no porque tenían convicciones. Capacitemos a nuestros hijos para ir contra “la corriente social”. Proverbios 22:3

VII. Establezca Normas de Conducta para su Hijo.
Hogar donde no existen normas, reglas o parámetros para los hijos, es donde campea el libertinaje, la deshonestidad y la indecencia Proverbios 3:1-4 ; hay padres que no han normado el uso del internet o el cable en casa; otros padres facilitan celulares a sus menores hijas, y sin establecer el uso del mismo; así como hay padres que no han puesto reglas para los horarios de salida y retorno de sus hijos. No necesitamos imaginarnos, ya sabemos en qué y cómo andan esos muchachos. Proverbios 13:1

VIII. Promueva Actividades Recreativas con su Hijo.
Las etapas de vida de cada ser humano tiene características muy peculiares. Los intereses que tienen los niños difieren de los adolescentes y de los jóvenes. ¿Está atendiendo la etapa que ahora le toca vivir a su hijo? Proverbios 22:6 ; existen innumerables casos de padres que no jugaron con sus hijos cuando estos eran pequeños, ahora quiseran hacerlo, pero pasó el tiempo y los hijos ya viven otra etapa y tienen otros intereses. ¡Cuán importante para los hijos es que estemos con ellos en cada fase de su vida!. Proverbios 27:1

IX. Enseñe a su Hijo a Tomar Decisiones.
Las investigaciones dicen que el ser humano empieza a tomar decisiones a partir de los doce años. Estas decisiones y sus consecuencias le acompañarán por el resto de su vida Proverbios 20:11 ; hay padres que no enseñan a sus hijos a tomar decisiones porque piensan que sus hijos serán más influenciados por sus amigos, pero los estudios indican todo lo contrario. Son las enseñanzas de los padres las que predominarán en las decisiones de sus hijos. Proverbios 14:15

X. Actúe como Padre.
La mejor manera para actuar como padre es recordando cómo nos hubiera gustado a nosotros ser tratados por nuestros padres. No pocos adolescentes testifican que en algún momento creyeron no ser hijos de sus respectivos padres Proverbios 13:16 ; cuando un padre es déspota, prepotente o autoritario, degenera su naturaleza de padre y aleja a sus hijos. Los hijos necesitan y suplican tener un padre en el sentido estricto de la palabra. Actúe como tal ahora, y tendrá grandes satisfacciones mañana Proverbios 23:24-25

Por Feliciano Ruiz: Teólogo, Periodista y Psicólogo Familiar.

Fuente: Amén-Amén Usado con permiso


Las Pruebas del Verdadero Amor

10 octubre 2009

Estamos compartiendo principios bíblicos con respecto al noviazgo, esto es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie Pratney.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¿Realmente amas a tu novio? ¿Realmente amas a tu novia? Compara tu amistad personal y tu vida de amor con Juan 3:16.

“Porque . . . Dios”. Todo verdadero amor tiene que ser para Dios. No sabemos lo que significa amar mientras no podamos colocar sin egoísmo al Señor Jesús primero, y a causa de nuestro amor hacia él, preocupamos por todos los que conocemos. El amor cristiano tiene que producirse dentro de un real compañerismo y testimonio cristiano. Nuestro amor tiene que ser santo, apartado para Dios. El hombre que nunca ha abandonado su modo egoísta de vivir, realmente nunca ha aprendido a amar de ningún modo. Todo lo que hace, lo hace con el motivo de que le traiga más felicidad. Luego, si los demás encajan en su propio placer y en sus propios intereses, también los hará felices. Si no encajan, no los hará felices. Y esto no es de ninguna manera el amor real.

No conoces el real significado de cualquier clase de amor, hasta que experimentes el amor de Dios. Este amor será el control, la guía, el cuidado que respaldará todas nuestras acciones y palabras. Sin él, no habrá otra cosa que amistades superficiales basadas en nuestros propios intereses o en la atracción sexual que se basa totalmente en el deseo físico. Honestamente pregunto ahora: ¿Estás amando a tu amigo o a tu amiga para la gloria de Dios? ¿Comenzaste esta amistad para agradar y honrar a Dios? ¿O es sólo un pasatiempo del diablo y su grupo? El amor nunca busca lo suyo.

“De tal manera amó . . . ” El amor real, el amor de Dios, es especial. Puede sentirse más profundamente que cualquiera otra clase de amor, pero no es sólo un sentimiento. Está trémulamente*«vivo para todo el gozo y el dolor que nos rodean en el mundo, pero no es sólo una compasión sensible. El amor es mucho más que un sentimiento; también incluye a la inteligencia. Ninguno que ame con el amor de Dios simplemente “se enamora” alguna vez; eso es romance. Aunque los sentimientos románticos son bellos y emocionantes, no son suficientes para mantener unido un matrimonio.

El amor de Dios es, ante todo, una sabia decisión para la mayor felicidad de la persona amada. El amor es un acto de la voluntad; algo que uno hace; es algo cierto y cuidadoso. Si eres una señorita, tienes que prometer al Señor que le presentarás a tu novio para buscar la aprobación de él, y que no confiarás en tus propios sentimientos para saber si te conviene continuar las relaciones amorosas con él. Te es muy fácil permitir que los sentimientos dominen tu corazón; pero si quieres ser una mujer de Dios, no puedes hacerlo.

Si eres hombre, ¿tu primer motivo al entrevistarte con esta chica es el de llevarla más cerca de Jesús? Tal vez tengas sentimientos muy fuertes que te atraen hacia ella; pero recuerda que los sentimientos te los puede producir cualquiera que sea interesante o atractiva, con sólo mostrarte cierto interés o dedicarte cierta atención. Y no puedes casarte ni vivir con todas las que hagan esto. Disfruta de tus sentimientos, pero no permitas que tu afecto domine tu mente y tu voluntad. El amor necesita tiempo; piensa antes de comprometerte. Si confías en tus sentimientos, pudieres ser profundamente herido. Confía en Dios. Aprende lo que significa la expresión “de tal manera amó”. No destruyas tu pureza y tu futuro a causa de una glándula que está sobrecargada. Si amas a Dios, no vendas a un bajo precio el cuerpo y los afectos que él te dio.

“. . . al mundo. . .” El amor quiere que todos entren en su felicidad; el amor tiene un gran corazón. Si amas a tu amigo o a tu amiga con el amor de Dios, querrás que el mundo lo sepa. ¿Amas de este modo? Siempre puedes distinguir el afecto superficial y falso. Es egoísta; quiere tenerlo todo para sí.

Si amas con el verdadero amor no tratarás de controlar exclusivamente la vida de tu amigo o de tu amiga. No tendrás envidia, ni te preocuparás si pasa mucho tiempo con otra persona, pues le tienes confianza. Deja libre a quien amas para que haga sus propias decisiones delante de Dios. El verdadero amor se preocupa por todas las criaturas y voluntariamente no causa dolor. No se parcializa hacia unos pocos seleccionados; padece de daltonismo. ¿Te preocupas por compartir tu amor con otros? ¿Quieres hablar al mundo acerca de la persona que amas? Si tienes envidia, no amas con el amor de Dios. Si no puedes dar el testimonio de Cristo ni orar con la persona con quien tienes una cita, realmente no la amas. ¿Tienes suficiente confianza en el ser amado como para compartirlo con otros? ¿Lo admiras tanto que tienes la seguridad de que no te defraudará en ninguna situación ni con ninguna otra persona en ningún tiempo?

“. . . que ha dado. . .” El verdadero amor siempre quiere dar. El amor busca maneras de hacer que los demás se sientan felices todo el tiempo. Si pudiera, ayudaría a todos de la misma manera; pero hace lo que puede. Por su misma naturaleza, el amor se negará a sí mismo para promover un bien mayor cuando sea prudente hacerlo. ¡Puedes dar sin amar, pero no puedes amar sin dar! El amor se preocupa por la felicidad de Dios y por las necesidades de los demás; sólo piensa en lo suyo dentro de este contexto. El amor nunca usa a la otra persona como un instrumento para el placer o la popularidad personales. Ahora bien, ¿quieres compartir con tu amor? ¿Quieres dar regalos, aunque sean costosos? ¿Cuando la ves, piensas en términos de lo que a ella le gustaría? Cuando él te llama, ¿tienes algo naturalmente para él? ¿Merece él que le des la plena devoción de tu corazón? ¿Piensas que ella merece el trabajo amoroso de tus manos?

” . . . a su Hijo unigénito . . . ” El verdadero amor siempre tiene un precio. El amor le costó a Dios su propio Hijo; y al Señor Jesús le costó su vida. Amar significa que estás dispuesto a entregar todo por el ser amado. Cuando domina el amor, tú escoges las cosas según su verdadero valor, y no simplemente por ganancia personal. El amor considera el precio, pero no se queda en la consideración. Ahora, ¿cuánto amas a Dios? Lo amas lo suficiente como para despedir a alguno que está creciendo en tus afectos, si te das cuenta de que esto interfiere en la voluntad de Dios para ti? ¿Tienes en Dios aquella confianza sin reservas que hace que su verdadero hijo, aunque le duela por un tiempo, le diga: “Hágase tu voluntad, Padre”?

Esta es una prueba costosa, pero tienes que estar preparado para aplicártela. ¿Amas a Dios lo suficiente como para abandonar el amor terrenal, si él te lo pide? Cuando hayas pasado por esta prueba, comprenderás el gozo de escuchar a Dios para tener una vida de amor feliz.

“. . . para que todo aquel que en él cree . . . ” El amor involucra confianza absoluta. Para amar plenamente, primero tienes que confiar en ti y en la otra persona por completo. El amor tiene fe en el carácter y en la integridad de la otra persona. Casi ni nota cuando las otras personas hacen lo malo; puede convivir con las fallas y debilidades de la otra persona, por cuanto el amor conoce a la otra persona tal como es, y está dispuesto a ser conocido por su propio carácter verdadero. El amor no busca impresionar o pretender. Pregúntate: ¿me anima para proseguir hacia cosas más grandes el hecho de pensar que a ella le gustaría lo que estoy haciendo? Cuando se presentan dudas, ¿piensas naturalmente en lo que ella diría? ¿Piensas tú mucho en él? En cualquier cosa que estés haciendo, ¿nunca está ella lejos de tus pensamientos? ¿Confías en la persona amada en cualquier parte, y con cualquier persona? Esta es una de las razones por las cuales Dios prohibió las relaciones sexuales premaritales. El hecho de abstenerse de actividades sexuales con la persona amada antes del matrimonio es una prueba de que se tienen confianza el uno al otro.

” . . . no se pierda, mas tenga vida eterna…” “Cuando amas a alguien, le serás fiel sin importar lo que te cueste. Siempre creerás en él, siempre esperarás lo mejor de él y siempre mantendrás tu posición en defensa de él”. El amor es algo eterno. El verdadero amor durará, pese a las pruebas a que tenga que enfrentarse.

No te apures en cuanto a decidir con quién has de casarte. El amor siempre tiene tiempo y nunca está apurado. Si eres una joven, te será difícil esperar en Dios y confiar en que él se encargará de buscarte al hombre que ha de traerte la mayor felicidad y el mejor provecho. Esta es la prueba final: ¿Estás dispuesta a esperar? Esto lo puedes poner a prueba fácilmente en tus citas. Si no puedes disciplinar tu vida para esperar el tiempo de Dios, no has aprendido lo que significa amar con el amor de Dios.

Si las relaciones amorosas se están volviendo serias, somételas a la prueba del tiempo. “El amor es sufrido, es benigno”. Llega a conocer a la otra persona muy bien, no sexualmente, sino personalmente. Cuando los dos están juntos, ¿pasan un rato feliz, sin importar lo que estén haciendo? ¿Tienen los dos los mismos sentimientos básicos del corazón con respecto a Cristo y a la obra a la cual él ha llamado a cualquiera de los dos? ¿De una manera muy natural piensan en una vida futura con él? ¿La ves tú a ella a tu lado mientras sirves a Dios?

Si piensas que la relación es lo suficientemente seria como para comprometerte, pero no estás seguro, sométete a una prueba de separación. No es bueno tener un largo tiempo de compromiso, porque es demasiada tensión para los dos. Tan pronto como estén seguros, deben casarse. Pero antes de eso, deben pasar un período realmente separados el uno del otro: unos seis meses. En los tiempos bíblicos, si un hombre quería casarse con una joven, anunciaba su intención de casarse, y luego se marchaba durante un año con el fin de ganar el dinero necesario para su futuro hogar. Al fin del año, si aún pensaba lo mismo con respecto a ella, regresaba, y entonces invitaban a sus amigos y parientes, y hacían un compromiso formal el uno con el otro. Luego, después de una gran fiesta, simplemente vivían juntos como marido y mujer.

Si vas a pasar el resto de la vida con esta persona, puedes darte el lujo de someter tu relación amorosa a estas dos pruebas: la del tiempo y la de la separación. La prueba del tiempo te mostrará si tu amor es genuino y profundo, o si es sólo un sentimiento de atracción que puede pasar cuando veas a otra persona más bella y más simpática. La prueba de la separación te ayudará a saber la diferencia entre los sentimientos emocionales y románticos y la entrega amorosa y seria. Durante la prueba de separación querrás escribir mucho; eso te ayudará a aprender a conocer a la persona amada, sin que se entremeta la atracción física. Todas las pruebas y lágrimas que tengas en este período, preséntalas a Dios. Si la relación procede de él, perdurará; lo que Dios une, ningún hombre lo separa. “El amor . . . todo lo soporta”. Lo que es de Dios durará para siempre, y tú puedes confiar en que él te guiará en esta decisión, que es la más feliz e importante decisión humana.

No se oye voz, ni hay señal,

No hay ni un paso en el plano consciente;

Pero el amor sueña y la fe confiará,

Pues él sabe que nuestra necesidad es justa,

Que de algún modo, en algún lugar, tenemos que saciarla.

Ay de aquel que nunca ve

A través de los cipreses las estrellas brillar,

Que no ha aprendido en horas de fe,

La verdad encarnada y el sentido desconocido,

De que Cristo es siempre el Señor de la vida,

Y de que el amor jamás pierde lo suyo.

Autor desconocido


¿Cómo transmiten los padres los conceptos sexuales? (Parte 2)

9 octubre 2009

Actitudes negativas de los padres

Reprimir y no hablar del tema

Propiciar silencio es una situación tan común como dañina. Algunos especialistas refieren que esta actitud confunde a los niños acerca de sus inquietudes sobre sexualidad. El niño tiene la sensación de que sus interrogantes no pueden ser satisfechas por lo que lo sexual se transforma en un tema tabú y vergonzante.

Frecuentemente esto es producto de que los padres se sienten inseguros cuando se trata de dar a los niños información sobre sexo.

Los padres justifican esta actitud y señalan que no han hablado del tema porque el niño no se los ha preguntado. En realidad es una contradicción a la buena educación sexual ya que en otras funciones humanas los padres tendemos a tomar la iniciativa. El niño se percata de ello cuando alguna vez ha intentado satisfacer sus inquietudes y han aparecido respuestas, tales como: “eso no se pregunta, son cosas de grandes”, “en otro momento te lo diré”. Estadísticamente está comprobado que la mayoría de los niños ha recibido mayor información sobre sexualidad fuera de su hogar que de sus propios padres.

Actuar con falsedad e incoherencia

Es una actitud que los padres debemos evitar. El niño tarde o temprano se dará cuenta de la manera que actuamos y sabrá la verdad de que ha sido engañado por aquellos de quienes confiaba y esperaba más sinceridad.

Adelantarse a su madurez sexual

Algunos padres se adelantan a la sexualidad de sus hijos. Todos hemos sido testigos de adultos ansiosos por el comportamiento sexual de sus hijos y que consideran que ya les ha llegado la hora de hacerse hombres o mujeres. Llevarlos al prostíbulo o adelantarse para estimularlos a comprar anticonceptivos no debe formar parte del repertorio de la educación sexual.

Inseguridad y temores acerca del comportamiento sexual futuro de los hijos

Muchos padres temen sobre el comportamiento sexual de sus hijos en el futuro. La mayoría de las veces sin ningún fundamento, pero los temores repercuten en las reacciones y actitudes de los padres hacia los hijos.

Reírse y festejar sobre actividades relacionadas con la sexualidad

Los padres deben cuidarse de no utilizar los comportamientos y actitudes sobre asuntos sexuales como si los tales fueran trofeos para sus hijos y/o para ellos. La contrapartida de ridiculizar o rebajar al niño frente a sus actitudes también es perjudicial.

Mantener otros conceptos falsos sobre sexualidad

La mayoría de las personas abrazan mitos falsos referentes al sexo. Varios de ellos han sido ya citados. Debemos revisar constantemente nuestros conceptos y consultar ante dudas que surjan, para no perpetuarlos en nuestros hijos.

Factores de riesgo familiar

Existen situaciones familiares que pueden interferir el desarrollo adecuado de la sexualidad en el menor. Citemos algunos ejemplos:

– Los conflictos en la pareja que se expresan por descalificación hacia la imagen del otro progenitor, o cuando estos son manipulados por uno de ellos con o sin negación del contacto con el otro.

– Familias con historia de prostitución, alcoholismo, drogadicción.

– Mala relación padres-hijos, fundamentalmente con el padre del sexo opuesto.

– La sobreprotección que no permite el crecimiento y desarrollo madurativo de los hijos implica una situación de riesgo que dificulta una vivencia y un aprendizaje armónico de su sexualidad.

– Absentismo de uno de los padres. Las familias uniparentales con hijos en edades tempranas que falta una figura de identificación sin otros modelos cercanos adecuados, es un factor de riesgo en la identificación sexual. En el caso de progenitores fallecidos la identificación sexual puede completarse sanamente cuando el padre o madre fallecido queda integrado al imaginario familiar (tu padre era muy trabajador, a tu padre le gustaba la lectura) y el hijo/a hará su identificación con ese ser ahora ausente.

– Hijos no deseados. Esta condición es factor de riesgo porque implica rechazo.

– Hijos que son el producto de uniones frágiles, efímeras.

– Cohabitación de la madre con sucesivos compañeros que deja como consecuencia un embarazo por un simple intercambio sexual.

– Niños nacidos con enfermedades perinatales que por circunstancias patológicas tuvieron que ser alejados con separaciones muy prolongadas de los padres dificultando el apego.

– Inmadurez en los padres, que no asumen adecuadamente su rol parental. La relación padres-hijos que se caracteriza por la rigidez, inflexibilidad, con uso excesivo de castigos físicos.

Factores de riesgo socioculturales

Machismo

Nuestra sociedad esta impregnada de conceptos machistas. El mito que propone la superioridad masculina está arraigada en nuestra sangre, deformando los conceptos sexuales. Los medios de comunicación y la publicidad que la acompaña basan con frecuencia sus mensajes en este concepto.

Históricamente el machismo ha perjudicado nuestra sociedad y sobre todo a la mujer que ha sido víctima de todo tipo de atropellos y sus derechos sexuales no han sido considerados.

Cuando los padres perpetúan actitudes machistas en el hogar se sobredimensiona el problema; seguramente en su futuro el niño repetirá lo que ha visto.

Sobredimensión de la maternidad

Las expresiones tales como ¡¡madre hay una sola!! Pueden impresionar y sobre valorar a la mujer pero no es necesario hacerlo al precio de minimizar la paternidad ya que no favorece la formación de adecuados conceptos. La mujer debe cuidar esta actitud frente a sus hijos y valorar el rol de la paternidad.

Tomado del libro: “Algunas consideraciones sobre el Rol de los Padres en la Educación Sexual de sus Hijos”
de Jorge Patpatian


¿Cómo transmiten los padres los conceptos sexuales? (Parte 1)

9 octubre 2009

Los padres siempre comunican conceptos sobre sexualidad a sus hijos y básicamente ésta transmisión depende de cuatro variables:

1) Depende de como sienten y experimentan su propia sexualidad.

Los sentimientos y emociones que tengan los padres sobre el sexo son determinantes. Una actitud positiva hacia el sexo redunda en beneficio para el menor. Por el contrario los sentimientos de fracaso, prejuicios, tabúes, miedos, culpas, etc., afectan la función educativa dejando también huellas en los hijos.

2) El niño recibe formación de acuerdo al modelo que percibe de sus padres.

Aun aquellos que no hablan sobre temas sexuales con sus hijos, imparten educación sexual. El modelo que el niño percibe diariamente, las actitudes de los padres hacia sus propios cuerpos, los roles que cada uno de ellos cumple, la relación afectiva y sus manifestaciones, son el principal modelo que consciente o inconscientemente seguirán o rechazarán los hijos en el futuro.

Todos estos aspectos se inician mucho antes de que los padres brinden información verbal. Este modelo que se transmite nutre diariamente su vida. Esto es lo que “respira en el ambiente familiar” y es la base sobre la cual, los demás elementos de socialización (escuela, amigos, medios de comunicación social) intervienen y producen sus efectos.

3) Los padres transmiten a través de sus actitudes y gestos.

La actitud que tienen los padres a la hora de brindar información es primordial. La comunicación no verbal que acompaña lo expresado en palabras trasluce aprobación o rechazo y otorgan determinados valores a la información.

La motivación, el tono de voz, el contacto visual, ya sea directo, evasivo, etc.; la postura relajada o tensionada; los silencios, omisiones o indiferencia; así como el miedo o el nerviosismo frente a las inquietudes y preguntas, son elementos fundamentales.

4) Transmisión de conceptos que dependen de la comunicación verbal.

Los elementos verbales y la forma de expresarnos que acompañan nuestros sentimientos, gestos y actitudes son factores determinantes.

Las palabras que están impregnadas de honestidad, apertura al diálogo cuando hay inquietudes, coherencia entre lo que se hace y lo que se dice, confianza, respeto, seriedad, la naturalidad con que encaramos el tema son también factores que influyen en la transmisión de conceptos sexuales.

Entre los elementos negativos que debemos evitar, destacamos por ejemplo: ignorancia simulada, indiferencia, ridiculez, jactancia cuando hace preguntas sobre el tema, o repudio o intimidación, entre otros. Seguidamente ahondaremos con más detalles algunas actitudes positivas y otras negativas por parte de los padres.

Actitudes Positivas de los Padres

1. Modelo conyugal

La relación de pareja y lo que el niño percibe de ella es el ejemplo más importante que seguirá. Las características personales del padre del mismo sexo, la forma de vincularse con su cónyuge, el manejo y cumplimiento de sus roles, entre otros factores, son las bases que marcarán la conducta sexual del menor. El niño imitará o rechazará lo que él vea de esta relación y del ejemplo que haya percibido de cada uno de ellos.

La relación de la pareja, el amor, el respeto mutuo, la tolerancia, condiciona la conducta de los hijos en el futuro. Un niño que ha visto y experimentado el amor de los padres entre sí y hacia él, tendrá un camino llano y seguro para creer y experimentar el amor que otros puedan tener por él en la vida adulta.

La presencia de conflictos familiares que no se pudieran resolver o manejar en forma adecuada, actuarán como elementos negativos y tendrán la marca de lo que no se desea para la vida. La falta de confianza y seguridad de que a él podría ocurrirle lo mismo será una realidad latente. Todo esto condiciona la elección y la convivencia en su vida de pareja, sus prácticas sexuales y la relación que él tendrá con sus hijos en los siguientes años, porque estará marcado por el sello que ha recibido.

Cada niño reacciona de manera distinta cuando los vínculos afectivos de la pareja no son las mejores y no podemos generalizar porque esta reacción dependerá de otros múltiples factores. Entre ellos, el momento evolutivo donde el conflicto aparece, de la posibilidad de afecto que el niño observa a través de otras personas, etc. Ante esta situación siempre debemos evitar críticas y juicios de pareja delante de los hijos. Esto menoscaba la imagen de los padres y es perjudicial para el menor.

Una familia estable que tiene adecuados vínculos afectivos, cuyos miembros se valoran garantiza el desarrollo de un niño y adolescente más sano, libre y sexualmente responsable.

2. Buena comunicación padres-hijos

A no menos que exista una buena relación padres-hijos y diálogo adecuado, será difícil encarar el tema en forma satisfactoria. Diversas situaciones impiden una comunicación abierta intergeneracional. Un estudio realizado a estudiantes de secundaria en Perú indicó que sobre diez mil alumnos entrevistados con la pregunta: ¿A quién acudes cuando tienes un problema serio?, el 37% de los adolescentes entre 11 y 15 años dice no acudir a nadie. Esta investigación revela la gran soledad que sufren los menores. Muchos de los menores que consultan no lo hacen con sus padres cuando tienen dificultades. Por esta razón es necesario enfatizar la importancia de tener una mayor comunicación familiar. Esto no se adquiere de un día al otro. Cuesta mucho trabajo crear y mantener buenos canales de comunicación familiar. Es un proceso complejo que requiere esfuerzo.

Los especialistas indican algunas pautas para mejorar la comunicación familiar: entre ellas se destacan:

– Las reglas que los padres imponen sin una correcta relación pueden derivar en rebelión de los hijos. Antes de dar reglas es necesaria una buena relación.

– Compartir tiempo y espacio con ellos.

– Escuchar en forma adecuada, atendiendo sus emociones y sentimientos.

– Dar confianza. Tener por norma de relación que el niño es inocente. Hasta que se demuestra lo contrario, no es culpable.

– Cuando se necesite corregir, hacerlo en privado. La crítica pública humilla y daña la comunicación ulterior.

– Ser consecuente pero flexible y aprender a ceder en determinadas circunstancias.

3. Amor incondicional

El amor incondicional de los padres hacia los hijos es fundamental en fomentar bases sólidas para su autoestima y salud emocional. Esto significa aceptarlo por lo que es y no por lo que tiene o hace. El niño no debe ganarse el amor de los padres, debe ser tácito, por derecho de ser hijo. Si un niño presenta carencias afectivas precoces tendrá un terreno propicio para cultivar enfermedades mentales y patologías sexuales. Se describen cuadros psiquiátricos graves como depresión y esquizofrenia, en estas situaciones. Carencias afectivas que se desarrollan más tardíamente, ya sean por disgregación familiar, ruptura, abandono o deserción de uno de los padres, entre otras múltiples situaciones, tienen su expresión en trastornos en la esfera afectiva con inmadurez para establecer vínculos sociales estables, satisfactorios y duraderos.

La ausencia de afecto y amor incondicional, sumada a la percepción que él es un estorbo para los padres puede crear serias frustraciones con riesgo de desembocar en trastornos emocionales y sexuales en el futuro.

4. Fomentar su autoestima

La autoestima es el valor y la aceptación adecuada de sí mismo. Según tenga ésta capacidad podrá valorar y aceptar a los demás. Quien se siente amado y valorado desde los primeros años de su vida, experimenta la sensación de aprecio y adquiere una saludable sensación de importancia y valía personal. Todo esto contribuye para que en el futuro, tenga la sensación y la seguridad de que otros lo amarán a él. Cuando hay una baja autoestima, aparecen sentimientos de rechazo cuyas manifestaciones se hacen ostensibles en múltiples áreas de su vida, entre ellas la sexual.

La ausencia de manifestaciones positivas por parte de la familia hacia el menor, pueden traducirse tarde o temprano en trastornos de conducta o en desconexiones afectivas. La pérdida de confianza en sí mismo también es un factor de riesgo para buscar sustitutos como el alcohol y la droga con la ilusión de encontrar un sentido y seguridad que su familia no ha podido brindar. La autoestima adecuada en un menor es una vacuna que inmuniza y que otorga anticuerpos frente a estas situaciones.

5. Contacto físico adecuado

El amor incondicional y una buena comunicación se expresan a través de un adecuado contacto físico. Necesitamos expresar afectos a través de abrazos, caricias y besos. El menor necesita ser abrazado y acariciado por los padres. Esto no constituye en seres responsables y con adecuadas intenciones ninguna forma de abuso sexual. Es más, la comunicación y la transmisión de afectos a través del contacto adecuado estimula la confianza y la autoestima y es una base adecuada para su futuro rol sexual.

6. Aceptar el sexo biológico del niño

El niño debe ser aceptado cualquiera fuere su sexo y debe ser tratado y educado con los roles culturales de su género. Cambiar esta norma, es confundir al niño. También debemos tener en cuenta una diferenciación al elegir su nombre. Es mejor no dar lugar a confusiones.

7. Aceptar todo el cuerpo como algo natural

Con especial referencia aludimos a los órganos y funciones sexuales. Cuando un padre tiene la convicción de que hay partes del cuerpo que son malas, sucias y ocultas, y distintas al resto, es un falso concepto que no contribuye a una educación sexual adecuada. Las actitudes correctas que un menor tenga de su propio cuerpo y de todos sus órganos, dependerán de lo que los padres hayan transmitido a través de sus miradas, actitudes, respuestas y explicaciones recibidas. El cuerpo humano no tiene partes buenas y malas, limpias ni sucias. Una aceptación adecuada de todo el cuerpo y del ser es una base firme para transmitir conceptos sexuales positivos.

8. Transmitir valores y no solamente información biológica

Hay conceptos que los padres deben transmitir acerca de lo que se espera del hombre y de la mujer. Una actitud positiva en la educación sexual que los padres construyen pasa por la transmisión de valores que trasciende lo anatómico o fisiológico. El niño necesita orientación y límites. Los padres debemos compartir valores morales que respondan en forma positiva y contrarresten la crisis sexual que vive nuestra sociedad.

Tomado del libro: “Algunas consideraciones sobre el Rol de los Padres en la Educación Sexual de sus Hijos”
de Jorge Patpatian