¿Cómo transmiten los padres los conceptos sexuales? (Parte 1)

Los padres siempre comunican conceptos sobre sexualidad a sus hijos y básicamente ésta transmisión depende de cuatro variables:

1) Depende de como sienten y experimentan su propia sexualidad.

Los sentimientos y emociones que tengan los padres sobre el sexo son determinantes. Una actitud positiva hacia el sexo redunda en beneficio para el menor. Por el contrario los sentimientos de fracaso, prejuicios, tabúes, miedos, culpas, etc., afectan la función educativa dejando también huellas en los hijos.

2) El niño recibe formación de acuerdo al modelo que percibe de sus padres.

Aun aquellos que no hablan sobre temas sexuales con sus hijos, imparten educación sexual. El modelo que el niño percibe diariamente, las actitudes de los padres hacia sus propios cuerpos, los roles que cada uno de ellos cumple, la relación afectiva y sus manifestaciones, son el principal modelo que consciente o inconscientemente seguirán o rechazarán los hijos en el futuro.

Todos estos aspectos se inician mucho antes de que los padres brinden información verbal. Este modelo que se transmite nutre diariamente su vida. Esto es lo que “respira en el ambiente familiar” y es la base sobre la cual, los demás elementos de socialización (escuela, amigos, medios de comunicación social) intervienen y producen sus efectos.

3) Los padres transmiten a través de sus actitudes y gestos.

La actitud que tienen los padres a la hora de brindar información es primordial. La comunicación no verbal que acompaña lo expresado en palabras trasluce aprobación o rechazo y otorgan determinados valores a la información.

La motivación, el tono de voz, el contacto visual, ya sea directo, evasivo, etc.; la postura relajada o tensionada; los silencios, omisiones o indiferencia; así como el miedo o el nerviosismo frente a las inquietudes y preguntas, son elementos fundamentales.

4) Transmisión de conceptos que dependen de la comunicación verbal.

Los elementos verbales y la forma de expresarnos que acompañan nuestros sentimientos, gestos y actitudes son factores determinantes.

Las palabras que están impregnadas de honestidad, apertura al diálogo cuando hay inquietudes, coherencia entre lo que se hace y lo que se dice, confianza, respeto, seriedad, la naturalidad con que encaramos el tema son también factores que influyen en la transmisión de conceptos sexuales.

Entre los elementos negativos que debemos evitar, destacamos por ejemplo: ignorancia simulada, indiferencia, ridiculez, jactancia cuando hace preguntas sobre el tema, o repudio o intimidación, entre otros. Seguidamente ahondaremos con más detalles algunas actitudes positivas y otras negativas por parte de los padres.

Actitudes Positivas de los Padres

1. Modelo conyugal

La relación de pareja y lo que el niño percibe de ella es el ejemplo más importante que seguirá. Las características personales del padre del mismo sexo, la forma de vincularse con su cónyuge, el manejo y cumplimiento de sus roles, entre otros factores, son las bases que marcarán la conducta sexual del menor. El niño imitará o rechazará lo que él vea de esta relación y del ejemplo que haya percibido de cada uno de ellos.

La relación de la pareja, el amor, el respeto mutuo, la tolerancia, condiciona la conducta de los hijos en el futuro. Un niño que ha visto y experimentado el amor de los padres entre sí y hacia él, tendrá un camino llano y seguro para creer y experimentar el amor que otros puedan tener por él en la vida adulta.

La presencia de conflictos familiares que no se pudieran resolver o manejar en forma adecuada, actuarán como elementos negativos y tendrán la marca de lo que no se desea para la vida. La falta de confianza y seguridad de que a él podría ocurrirle lo mismo será una realidad latente. Todo esto condiciona la elección y la convivencia en su vida de pareja, sus prácticas sexuales y la relación que él tendrá con sus hijos en los siguientes años, porque estará marcado por el sello que ha recibido.

Cada niño reacciona de manera distinta cuando los vínculos afectivos de la pareja no son las mejores y no podemos generalizar porque esta reacción dependerá de otros múltiples factores. Entre ellos, el momento evolutivo donde el conflicto aparece, de la posibilidad de afecto que el niño observa a través de otras personas, etc. Ante esta situación siempre debemos evitar críticas y juicios de pareja delante de los hijos. Esto menoscaba la imagen de los padres y es perjudicial para el menor.

Una familia estable que tiene adecuados vínculos afectivos, cuyos miembros se valoran garantiza el desarrollo de un niño y adolescente más sano, libre y sexualmente responsable.

2. Buena comunicación padres-hijos

A no menos que exista una buena relación padres-hijos y diálogo adecuado, será difícil encarar el tema en forma satisfactoria. Diversas situaciones impiden una comunicación abierta intergeneracional. Un estudio realizado a estudiantes de secundaria en Perú indicó que sobre diez mil alumnos entrevistados con la pregunta: ¿A quién acudes cuando tienes un problema serio?, el 37% de los adolescentes entre 11 y 15 años dice no acudir a nadie. Esta investigación revela la gran soledad que sufren los menores. Muchos de los menores que consultan no lo hacen con sus padres cuando tienen dificultades. Por esta razón es necesario enfatizar la importancia de tener una mayor comunicación familiar. Esto no se adquiere de un día al otro. Cuesta mucho trabajo crear y mantener buenos canales de comunicación familiar. Es un proceso complejo que requiere esfuerzo.

Los especialistas indican algunas pautas para mejorar la comunicación familiar: entre ellas se destacan:

– Las reglas que los padres imponen sin una correcta relación pueden derivar en rebelión de los hijos. Antes de dar reglas es necesaria una buena relación.

– Compartir tiempo y espacio con ellos.

– Escuchar en forma adecuada, atendiendo sus emociones y sentimientos.

– Dar confianza. Tener por norma de relación que el niño es inocente. Hasta que se demuestra lo contrario, no es culpable.

– Cuando se necesite corregir, hacerlo en privado. La crítica pública humilla y daña la comunicación ulterior.

– Ser consecuente pero flexible y aprender a ceder en determinadas circunstancias.

3. Amor incondicional

El amor incondicional de los padres hacia los hijos es fundamental en fomentar bases sólidas para su autoestima y salud emocional. Esto significa aceptarlo por lo que es y no por lo que tiene o hace. El niño no debe ganarse el amor de los padres, debe ser tácito, por derecho de ser hijo. Si un niño presenta carencias afectivas precoces tendrá un terreno propicio para cultivar enfermedades mentales y patologías sexuales. Se describen cuadros psiquiátricos graves como depresión y esquizofrenia, en estas situaciones. Carencias afectivas que se desarrollan más tardíamente, ya sean por disgregación familiar, ruptura, abandono o deserción de uno de los padres, entre otras múltiples situaciones, tienen su expresión en trastornos en la esfera afectiva con inmadurez para establecer vínculos sociales estables, satisfactorios y duraderos.

La ausencia de afecto y amor incondicional, sumada a la percepción que él es un estorbo para los padres puede crear serias frustraciones con riesgo de desembocar en trastornos emocionales y sexuales en el futuro.

4. Fomentar su autoestima

La autoestima es el valor y la aceptación adecuada de sí mismo. Según tenga ésta capacidad podrá valorar y aceptar a los demás. Quien se siente amado y valorado desde los primeros años de su vida, experimenta la sensación de aprecio y adquiere una saludable sensación de importancia y valía personal. Todo esto contribuye para que en el futuro, tenga la sensación y la seguridad de que otros lo amarán a él. Cuando hay una baja autoestima, aparecen sentimientos de rechazo cuyas manifestaciones se hacen ostensibles en múltiples áreas de su vida, entre ellas la sexual.

La ausencia de manifestaciones positivas por parte de la familia hacia el menor, pueden traducirse tarde o temprano en trastornos de conducta o en desconexiones afectivas. La pérdida de confianza en sí mismo también es un factor de riesgo para buscar sustitutos como el alcohol y la droga con la ilusión de encontrar un sentido y seguridad que su familia no ha podido brindar. La autoestima adecuada en un menor es una vacuna que inmuniza y que otorga anticuerpos frente a estas situaciones.

5. Contacto físico adecuado

El amor incondicional y una buena comunicación se expresan a través de un adecuado contacto físico. Necesitamos expresar afectos a través de abrazos, caricias y besos. El menor necesita ser abrazado y acariciado por los padres. Esto no constituye en seres responsables y con adecuadas intenciones ninguna forma de abuso sexual. Es más, la comunicación y la transmisión de afectos a través del contacto adecuado estimula la confianza y la autoestima y es una base adecuada para su futuro rol sexual.

6. Aceptar el sexo biológico del niño

El niño debe ser aceptado cualquiera fuere su sexo y debe ser tratado y educado con los roles culturales de su género. Cambiar esta norma, es confundir al niño. También debemos tener en cuenta una diferenciación al elegir su nombre. Es mejor no dar lugar a confusiones.

7. Aceptar todo el cuerpo como algo natural

Con especial referencia aludimos a los órganos y funciones sexuales. Cuando un padre tiene la convicción de que hay partes del cuerpo que son malas, sucias y ocultas, y distintas al resto, es un falso concepto que no contribuye a una educación sexual adecuada. Las actitudes correctas que un menor tenga de su propio cuerpo y de todos sus órganos, dependerán de lo que los padres hayan transmitido a través de sus miradas, actitudes, respuestas y explicaciones recibidas. El cuerpo humano no tiene partes buenas y malas, limpias ni sucias. Una aceptación adecuada de todo el cuerpo y del ser es una base firme para transmitir conceptos sexuales positivos.

8. Transmitir valores y no solamente información biológica

Hay conceptos que los padres deben transmitir acerca de lo que se espera del hombre y de la mujer. Una actitud positiva en la educación sexual que los padres construyen pasa por la transmisión de valores que trasciende lo anatómico o fisiológico. El niño necesita orientación y límites. Los padres debemos compartir valores morales que respondan en forma positiva y contrarresten la crisis sexual que vive nuestra sociedad.

Tomado del libro: “Algunas consideraciones sobre el Rol de los Padres en la Educación Sexual de sus Hijos”
de Jorge Patpatian

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