Algunas pautas para hablar de Sexo con los Hijos

¿Cómo contestar sus preguntas? Responder sus inquietudes no es tarea fácil. El desconocimiento y el temor rodean a los padres menoscabando las posibilidades de un diálogo adecuado. Estas resistencias deben ser superadas y requieren reflexión y esfuerzo a la hora de encarar los temas sexuales con los niños. Describimos algunas sugerencias y recomendaciones que pueden ser útiles:

Encarar el tema con naturalidad

Un ambiente sereno y abierto que canalice el tema con naturalidad y confianza, sin tabúes y prejuicios es la situación ideal. Es necesario recalcar que para los niños los temas sexuales son como cualquier otro. Cuando ellos preguntan por curiosidad sobre alguna inquietud, lo hacen con total naturalidad. Para los padres debiera ser lo mismo. En principio el niño no tiene la carga emocional que arrastran los adultos cuando se hablan estos temas.

Por este motivo los padres debemos aprender a hablar de sexo con nuestros hijos. El silencio, las explicaciones oscuras, la evasión, hacen creer al niño que ha tocado un tema del cual le hubiera sido mejor haberse callado. Sus dudas e interrogantes seguirán pero no será fácil comunicarlas cuando percibe que no tiene un terreno familiar propicio.

También debemos preguntarnos: ¿Cuándo debemos comenzar a abordarlo? El mejor momento para iniciar el tema es cuando el niño demuestra interés y cuando inicia el diálogo sobre alguna inquietud. También nosotros los padres podemos conducir una conversación en situaciones especiales, como por ejemplo, la presencia de un nuevo embarazo en la madre o en algún integrante de la familia o amigos cercanos. La Prof. Irma Gentile-Ramos en su libro Puericultora y Pediatría Social señala lo sorprendente que es la naturalidad con que los niños aceptan las explicaciones cuando también las respuestas a sus preguntas son explicadas en forma clara y sin sentido de culpa.

Hablemos sin complicaciones

Es conveniente responder a sus inquietudes sin complicaciones. Contar historias imaginarias de semillas y jardineros, el cuento de la cigüeña o responder que los bebes vienen de París o que se encargan y adquieren desde un supermercado si bien eran respuestas de antaño, hoy sabemos que no constituyen una adecuada docencia. Esto conduce a una información no solo errónea sino nociva a largo plazo porque estamos perdiendo la confianza. Es más recomendable hablar abiertamente, sin rodeos ni complicaciones.

Siempre la verdad

Debemos tener franqueza cuando hablamos de sexualidad. No debemos mentir ni engañar, Las mentiras pueden llegar a producir desconfianza e inseguridad sobre el tema y lo que es peor hacia los mismos padres. Igualmente el menor buscará las respuestas, pero en otra parte y no siempre serán las más adecuadas y beneficiosas para su formación. Las verdades a medias dichas a sus oídos sumados a los recursos de su imaginación no son herramientas adecuadas para su formación.

Usar terminologías correctas

Cuando hablamos de sexualidad, debemos usar la terminología adecuada. Esto significa que debemos llamar las cosas por su nombre. Un vocabulario correcto demuestra naturalidad y otorga sensación de seguridad al niño que nos está escuchando. El uso de palabras y terminologías que sustituyen los nombres correctos se ha hecho una costumbre muy popular y esta costumbre, lejos de ser productiva conduce a imaginaciones erróneas, produciendo inseguridad y confusión. Particularmente, para las niñas es peor aun no dar nombres a sus órganos femeninos. Citar la vulva como “la cosa” y no asignarle una nominación es perjudicial, ya que en el esquema corporal, el órgano femenino es interno, escondido y secreto y es muy importante para toda niña su identificación.

Responder sus inquietudes y no adelantarse a su posibilidad de comprensión

La información sexual que impartimos debe ser limitada a sus inquietudes y preguntas. No debemos ir mas allá, pero tampoco quedarnos cortos. Debemos atender sus inquietudes y preguntas. Es saludable mantener su capacidad natural de preguntar y explorar aquello que le intriga e inquieta. Para esto, es necesario responder de acuerdo a su madurez satisfaciendo su necesidad de conocimiento. Cuando reconocemos que el niño queda conforme puede ser una señal que respondimos en forma adecuada.

Respuestas breves

Las explicaciones muy extensas tienden a confundir a los niños. Es adecuado dar respuestas concisas y dejar el espacio y el ambiente para que el menor se sienta libre para seguir preguntando de acuerdo a su interés.

Volver hablar del tema

Hablar de temas sexuales es importante pero no debemos olvidar la necesidad de retomar la conversación al cabo de un lapso de tiempo. ¿Cómo procesó la información? ¿Entendió lo que le explicamos o generó durante ese lapso nuevas interrogantes? Los chicos pudieron haber cambiado, las conversaciones con sus compañeros pueden producir nuevas inquietudes. Sus propias fantasías pueden generar nuevas dudas y preocupaciones que serán necesarias evaluar y disipar. Es apropiado preguntarle al chico qué otra cosa quiere saber y que nos cuente cómo se imagina las situaciones que le están preocupando.

Estas son algunas de las actitudes que pueden ser útiles cuando deseamos encarar en forma adecuada nuestro rol y compromiso educativo. Cada padre puede buscar o crear otras estrategias.

En suma, una respuesta clara, sincera, honesta y natural, coherente a las interrogantes e inquietudes del menor, teniendo la capacidad de volver al tema cuando sea necesario, darán los mejores resultados y beneficios para el crecimiento y desarrollo de sus conceptos sexuales.

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