Aflicción y Gozo

11 diciembre 2009

“Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia” (Col. 1:24).

Cuando vienen las pruebas en la vida, para la mente carnal, es ilógico gozarse. Sólo cuando una persona está en Cristo, se puede gozar por sus padecimientos. Los seguidores de Cristo tienen que tener conciencia de que él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores para afinarnos, para limpiarnos y para hacernos su especial tesoro. Esta purificación que Dios está llevando a cabo en sus hijos, es para cumplir el deseo eterno de su corazón de tener su iglesia libre de toda mancha, donde Cristo llegue a ser el todo y en todos.
En Hechos 7:55-60 vemos la muerte gloriosa de Esteban. Esteban fue apedreado hasta la muerte; sin embargo, estaba lleno del Espíritu Santo y era uno con el corazón de Dios. Los versículos 55 y 56 dicen: “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios”. Él no estaba viendo las circunstancias, no estaba viendo con ojos carnales. Mientras la gente lo apedreaba, él estaba tan lleno del Espíritu Santo que las molestias físicas no le impidieron ver a Jesús en los cielos.
Suele suceder que cuando no dejamos que el fluir del Espíritu Santo, que mora en nuestro espíritu, corra al resto de nuestro ser, vemos los cielos cerrados y no nos podemos gozar, porque estamos secos y vacíos del fluir celestial. Dicen los versículos 59 y 60: “Y apedreaban a Esteban, mientras el invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió”.
Cuando invocamos al Señor Jesús, se nos abren los cielos y somos salvos de nosotros mismos. Esteban era uno con el corazón de Dios: estando moribundo, pero vivo en el espíritu, en el poder de Dios, él se puso de rodillas para dejar que Cristo rogase al Padre a través de él por su pueblo. Sus palabras son muy similares a las de Jesús en la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Esteban estaba lleno del Espíritu Santo; no hay odio en su corazón; en lugar de maldecir a sus victimarios, ora por ellos. Era Cristo en él. ¡Que gloriosa escena!
En Lucas 9, cuando dos discípulos querían hacer descender fuego sobre los samaritanos, el Señor los reprende diciéndoles: “Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas” (Lc. 9:55-56). El Señor no quiere que juzguemos y critiquemos, sino que seamos un Espíritu con él para la edificación de su iglesia. Esteban es ejemplo del poder del Espíritu que mora dentro de nosotros. Que el Señor nos siga purificando para que podamos ser más y más llenos de su Santo Espíritu para colaborar en su obra con gozo.

Fuente: Aguas Vivas

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Factores de riesgo que demandan la intervención de los padres

2 diciembre 2009

Sexualidad y TV

Estamos saturados con programas de TV que contienen una carga erótica no pertinente. Viendo el erotismo como una faceta de la expresión de nuestra sexualidad y que puede tener su lugar legítimo en el ámbito privado, extrapolado al ámbito público y a relaciones de cualquier naturaleza resulta una distorsión al ideal para el cual mejor puede ser utilizado que es nutrir y recrear el vínculo de la pareja estable.

La pantalla chica imparte una imagen distorsionada de la realidad. Un saber temprano que no es el más adecuado. Así como la represión sexual crea frustraciones y conductas sexuales inapropiadas, la exageración de imágenes sexuales impulsada por los medios brinda una información sexual que deforma. ¿Cuáles son algunas de las tendencias sexuales que la TV señala y exagera?

1) En el lapso de un año un menor que mira habitualmente la TV, puede llegar a observar más de diez mil relaciones sexuales simuladas o reales. Estos encuentros sexuales son en más del 90 % extramatrimoniales, irresponsables, frecuentemente con personas desconocidas, sin ninguna protección y cuyos protagonistas tienen múltiples y variadas parejas. Esto demuestra que la TV promueve la promiscuidad. Este lastre de conceptos se exageran en el menor por ser realizados por personajes profesionales cargados de hermosura, elegancia y omnipotencia.

2) A través de la publicidad, la TV muestra frecuentemente una imagen distorsionada de la mujer. La reduce a un objeto sexual atractivo y descartable.

3) El discurso televisado presenta mensajes contradictorios con respecto a la homosexualidad. Por un lado promueve y exalta las conductas homosexuales no solo como alternativa de vida sexual, sino con frecuencia también como preferible. Pero por otro lado y en forma lamentable, también la TV transmite mensajes que discrimina, menoscaba y degrada a niveles muy bajos a la persona homosexual.

4) La TV vende la idea que existen mecanismos para aumentar el vigor y la atracción sexual. Tal es el caso de la publicidad de ciertos medicamentos, bebidas alcohólicas y tabaco, que siendo mentiras se dan por cierto en la mentalidad infantil.

5) La TV dice muy poco sobre las consecuencias que produce la conducta sexual que promueve. ¿Qué dice acerca de las enfermedades de transmisión sexual que produce la promiscuidad sexual?. ¿Qué enseña de los embarazos precoces e inesperados que cada día más aparece en los adolescentes?, que por supuesto no es responsabilidad de los medios, pero sí de la conducta sexual que promueve. La situación se agrava cuando reconocemos que el niño no tiene aún una maduración sexual desarrollada y se expone a escenas y situaciones en forma prematura, sin tener una adecuada capacidad crítica y reflexiva ante los medios. Con excepción de programas referidos a la naturaleza o de tipo científico como los similares a los de Cousteau, que son formativos para la educación sexual del menor, afirmamos que globalmente la TV es nociva y deforma los conceptos sexuales en los niños y adolescentes.

6) La TV muestra personajes que otorgan una desmedida preocupación por todo lo que sea estético y corporal reemplazando el ser, por el tener o parecer. Esto afecta la atracción entre los sexos.

El énfasis en lo corporal lleva a la obsesión de la estética, dejando de lado aspectos emocionales, intelectuales y éticos que la pantalla chica no promociona. Por ende la frivolidad y el hedonismo invaden el pensamiento adolescente promocionando actitudes categóricamente perjudiciales para la sexualidad y la conducta humana.

Sea útil esta reflexión para marcar una vez más la urgencia que los padres tenemos en responder a estas nuevas realidades con una participación más comprometida, madura y responsable frente a la pantalla chica y a lo que se observa en ella.

Internet y Sexualidad

El fácil acceso a imágenes y literatura sexual que se cuenta a través de Internet son en su mayoría de bajo valor científico y alto poder pornográfico. El acceso a grupos de discusión sobre temas sexuales, el contacto con personas desconocidas por chat, el material sexual en CD que ofrece distintas opciones individuales o con parejas que aparecen en la pantalla y que con el mouse puede hacer un clic en algún lugar del cuerpo y satisfacer todo tipo de curiosidad, se constituye en una ventana sin límites. Los niños y adolescentes están expuestos en forma permanente y sus consecuencias son imprevisibles.

Esto constituye un caldo de cultivo para la adicción a la pornografía.

Algunas recomendaciones

1. Reconocer el tiempo de inversión que los niños y adolescentes dedican en Internet y discutirlo con ellos. Para esto es conveniente, si fuera posible, que el estado de cuenta de gastos telefónicos que origina el uso de Internet en los niños, venga aparte del resto de los integrantes de la familia que lo utilizan.

2. Si encontramos a nuestros hijos con imágenes que pueden ser inadecuados, busquemos esta oportunidad para conversar sobre el tema.

3. Es recomendable no tener acceso a los programas “chat” e instalar un programa con filtro que impida el acceso a páginas pornográficas.

4. Mantener la computadora en un área pública del hogar y no en el dormitorio de los menores.

5. Es necesario indicar a los niños que no den información personal: nombre, dirección, número de teléfono, tarjeta de crédito de algún familiar, ni otros datos que alguien se los solicite por computadora. etc.

6. Estimular a que hable de lo que ve o lee en Internet y discutirlo juntos.

7. No alentar la práctica de “surfear” durante períodos prolongados por Internet sin objetivos claros y sin supervisión.

Es asombroso el enorme salto tecnológico que ha significado Internet. No obstante los peligros son reales. Todo depende del uso que los menores tengan de este instrumento.

Música y Sexualidad

A lo largo de la historia la música siempre ha sido expresión de la cultura y de los sentimientos de los pueblos y su gente. No cabe duda que es una forma de comunicación importante y fuente de aprendizaje de modelos y comportamientos humanos. Cuando analizamos la música que escuchan nuestros niños y adolescentes y, fundamentalmente su contenido, comprobamos un lamentable deterioro en los temas musicales principalmente, aunque no en forma exclusiva, en la música rock. Algunos de estos temas son perjudiciales para el crecimiento y desarrollo del menor y deforman su educación, por ejemplo:

– La promoción del uso de drogas y alcohol.

– Los temas relacionados con el suicidio presentado como una posible salida a los problemas de la vida.

– Los asuntos que tienen que ver con ocultismo, canciones relacionadas con poderes satánicos y sacrificios humanos que se representan en sus conciertos.

– En lo que se refiere a los temas sexuales y sus aspectos conexos, son también argumentos habituales.

La sexualidad para nada está ajena al tipo de música que generalmente más atrae. Es lamentable que se exalten asuntos sexuales negativos: el sadismo y masoquismo, el incesto, el menosprecio de la mujer, la superficialidad en las relaciones y los vínculos. Por el contrario, los afectos, el amor maduro, adulto, responsable y comprometido que genera realmente satisfacción para nada está presente.

Con frecuencia se citan partes del cuerpo en forma totalmente despectiva. Las cosas no se llaman por su nombre por el contrario abundan las groserías cargadas de expresiones agresivas, violentas y fuera de lugar. Muy poca música se escucha en la cual se promueva el respeto, el compromiso y el amor maduro. ¿Cuál es el resultado? Qué otra cosa sino más deformación, superficialidad y deshumanización de la sexualidad a un contexto puramente pasajero, efímero que se viste de placentero pero que nada de esto tiene a largo plazo, promoviendo la falta de valorización del cuerpo, la falta de compromiso y la inestabilidad en las relaciones.

Estos motivos son más que suficientes para que los padres tengan una activa participación en los intereses musicales de sus menores.

Algunas recomendaciones podemos citar:

– Debemos prestar atención a los deseos musicales, lo que quiere que se le compre, lo que escucha y lo que ve.

– Es importante conversar con ellos sobre sus gustos y preferencias musicales.

– No criticar, sino interpretar su música desde su punto de vista, con una actitud abierta y comprensiva, manteniendo fluida la comunicación que en estos temas muy fácil puede perderse y producir

distanciamientos.

– Promover una actitud reflexiva y crítica con respecto a la música y fundamentalmente a la letra y al contenido.

– Ayudarles a identificar las tendencias destructivas en los temas musicales.

– Conocer la vida privada de quienes son los autores y protagonistas de esta música puede ayudarles a no dejarse engañar. Si un niño o adolescente demuestra tener una preocupación desmedida con música de contenido destructivo y tiene cambios en su comportamiento, como aislamiento, depresión y/o uso de sustancias adictivas como alcohol y drogas se debe hacer una evaluación profesional.

Tomado del libro: “Algunas consideraciones sobre el Rol de los Padres en la Educación Sexual de sus Hijos” de Jorge Patpatian