¿Qué hacer en diferentes situaciones?

31 mayo 2010

Múltiples situaciones pueden acompañar el crecimiento y desarrollo sexual que despiertan inquietudes. ¿Cuáles son las respuestas más adecuadas ante situaciones que se presentan en el diario vivir? Veamos algunos acontecimientos que pueden presentarse y demandan una actitud y respuesta de los padres.

Rivalidad con el progenitor del mismo sexo

Entre los 3 y 5 años aparece la etapa edípica que se caracteriza por un “enamoramiento” con el progenitor del sexo opuesto. Paralelamente hay una rivalidad con el padre del mismo sexo ya que quiere competir con él para desplazarlo de su lugar. Con amor y firmeza se debe demostrar al menor que el no puede combatir por el puesto. Él tendrá que esperar hasta encontrar también una pareja de diferente sexo como lo hizo su mismo progenitor. Esta situación se resuelve en la medida que la niña quiere ser tan femenina como su madre y el varón tan masculino como su padre.

El niño abre la puerta del dormitorio cuando sus padres están manteniendo una relación sexual

Ante todo debemos evitar que esta situación suceda. El niño debe aprender a no entrar al dormitorio de sus padres si ellos no lo autorizan previamente. El debe golpear la puerta y esperar la respuesta antes de entrar. No obstante si así ocurrió debemos decirle al niño que se retire del dormitorio, cerrar la puerta y luego atender el impacto que esto ha producido en el menor y hablar con él si fuera necesario. Debemos aclarar sus dudas de acuerdo a su edad. Hacer consciente al niño que este es un acto natural y expresión de amor entre los padres.

Cuando el niño desea dormir en la cama con sus padres

Lo ideal es que un niño no duerma en el dormitorio de sus padres mas allá de los 6 meses de edad. A partir de esta edad es conveniente que el menor duerma en un lugar separado. El dormitorio de los padres debería estar aislado de los demás sectores de la casa. Debe tener una buena cerradura que se controle de adentro. El niño debe aprender que no debe ingresar al dormitorio de sus padres cuando la puerta está trancada, a no menos que tenga permiso. Aunque pueden haber excepciones, en general podemos señalar que no debe satisfacerse el deseo de ir al dormitorio de sus padres. Hay circunstancias válidas en que el menor lo reclama. Por ejemplo ante miedos nocturnos y cuando el niño está enfermo y tiene temor a estar solo. En tales situaciones los padres son los que deberían ir a acompañar al menor a su cuarto por un rato para tranquilizarlo y no permitir que él venga al dormitorio.

Adultos desnudos frente a sus hijos

La desnudez de los adultos frente a los niños, despierta una curiosidad natural por parte del menor. Esto llama la atención del niño. Por otra parte el deseo de que un niño quiera ver cierta parte del cuerpo de un mayor es también natural y no debe escandalizar a los padres. Así como la curiosidad por ver partes del cuerpo escondidos por la ropa, deben ser considerados normales, también debe ser considerada como normal, negarle su curiosidad. Es conveniente no reprochar su inquietud al negarle su demanda, ni tampoco hacerlo sentir culpable por su curiosidad. Tampoco debe sentirse culpable luego que ha visto desnudo a alguno de sus padres, en forma casual y circunstancial. Los adultos deben evitar el exhibicionismo de su cuerpo delante de sus hijos.

Cuando los niños manipulan sus órganos genitales

Es frecuente observar a un lactante de pocos meses manipularse sus órganos genitales como consecuencia del reconocimiento que hace de su propio cuerpo. Esta experiencia produce satisfacción y debe ser considerada normal como parte de su desarrollo. Cuando el niño alcanza los 4-5 años también ocurre con frecuencia este hecho. Para manejar esta situación los padres deben tener en cuenta evitar la represión y el pánico. Por supuesto que esto debe tener sus límites. Debemos evitar que esta experiencia ocurra en un lugar público, lo que en tal situación podremos decir al niño que esto lo haga en casa. En algunas situaciones donde este acto se realiza con suma frecuencia puede simbolizar alguna frustración que el niño esta tratando de compensar con la gratificación que la manipulación de sus genitales produce.

Tocarse los genitales entre niños

En la infancia puede ocurrir la manipulación de genitales y las exploraciones sexuales entre amigos del mismo sexo. Esto no significa una determinada orientación sexual ni posibles inclinaciones homosexuales. En general no debe alarmar mas allá de la significación del interés que demuestran en este aspecto de su vida.

Presencia de un embarazo en la madre

Un nuevo embarazo despierta interés y curiosidad en la conciencia del niño. ¿Cómo se trae un bebe? ¿Qué pasa dentro de la barriga? ¿Cómo saldrá de allí? Son interrogantes que emergen de la mentalidad infantil. No debemos inventar fantasías sino responder puntualmente sus dudas. Por ejemplo, si el niño pregunta qué hay en la panza se deberá contestar que hay un bebe. No es necesario responder todo lo que sucede para que se forme un bebe. Para cada pregunta específica debe corresponder una respuesta igual.

Tomado del libro: “Algunas consideraciones sobre el Rol de los Padres en la Educación Sexual de sus Hijos” de Jorge Patpatian

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Cristo y… la Convicción

28 mayo 2010

    Para comenzar es importante aclarar que la palabra Convicción está muy alejada de lo que es la emoción, son dos cosas totalmente diferentes.

    Emoción es cuando cantas algo que te gusta o alguien da un bonito mensaje y entonces comienzas a caminar sobre las nubes, en ese momento eres capaz de pedir que te tiren a una hoguera y cuando sientes el calor, ahí se te pasó toda la emoción y vuelves atrás…

    Convicción es aquella que tenían los primeros creyentes de la iglesia y no negaban al Señor, los tiraban a la hoguera, los martirizaban, los destrozaban, los quemaban vivos pero no daban un paso atrás.

    El diccionario dice que convicción es simplemente estar convencido de algo. ¿La convicción de acuerdo a los patrones mundanos es la misma que debe tener un hijo de Dios? ¡Quiero decir enfáticamente que no!!! En esencia significa lo mismo: estar convencido de algo, pero la diferencia radica en el origen o de dónde parte tu convicción. Veamos dos razones necesarias para la convicción de un cristiano:

Se Asienta sobre la Palabra de Dios

    Puedes tener la convicción de que quieres ser un médico, pero las cosas de Dios van mucho más allá, aunque las cosas de Dios no están divorciadas de las cosas del mundo. Muchos viven de un modo en la iglesia y cuando estás en el trabajo o el colegio, entonces eres otra cosa. Cuando eres cristiano, lo vives en todo lugar en dónde sea, que va edificando sus convicciones sobre la Palabra y la Persona de Dios.

    Una convicción es aquella que va diciendo, me guste o no me guste,

voy haciendo lo que Dios dice. La persona con convicción es aquella que está donde debe estar y no donde hay comodidad o mayor beneficio.

    Ramón Rivas fue un misionero de Palabra de Vida (fue muerto por la guerrilla) en la selva de Colombia, un hombre a quien le ví convencido de las cosas que tenía que hacer. Estaba donde debía estar, en incomodidades, lleno de problemas, sin agua potable, carreteras, luz, se bañaba en el río, etc. Nos conocimos en Instituto Bíblico en Argentina, después compartimos algunas veces en Colombia, y cuando él regresaba a Bogotá, tenía que invertir días en el médico, su esposa también tenía que ir para revisarse.

    Andrés y Mónica son otros dos misioneros en ese lugar. Le pregunté a ella que era lo que más le había tomado trabajo para acostumbrarse, y me dijo, “cuando dormíamos en las hamacas a causa del calor me costó acostumbrarme a las ratas que se subían por la cuerda y pasaban a mi lado…” Cuando alguno de ellos regresaba a la ciudad, su pensamiento constante era, “yo quiero volver a la selva…” ¿Sabes como se llama eso?, se llama una convicción arraigada en lo más profundo de su corazón. Convencidos de dónde les había puesto Dios, de a dónde habían sido enviados por eso podían estar en un lugar como ese. Cristo les había formado así con la Palabra de Dios.

    Es increíble la cantidad de veces que Jesucristo cita otros pasajes de la Biblia, conocía la Palabra y no tenía que hacer como muchos de nosotros cuando alguien viene con un problema y le decimos, “yo me acuerdo de un versículo que no sé muy bien en que parte está pero dice más o menos así…” y ahí inventamos la paráfrasis. Jesucristo vivía con la Palabra de Dios, inundaba todo su ser, estaba con el santo libro y lo tenía en alta estima.

    S.Lucas 2.41-43, 46-49 dice que Cristo contaba con doce años de edad y sus padres le estaban buscando, luego de tres días le hallaron con los doctores de la ley hablando en el templo. Siendo un niño, su vida era el santo libro. Es mi convicción que su madre María desde muy pequeño le enseñaba la Palabra, como una gran mujer de Dios. Puedo imaginarme como le estaría mostrando, haciendo memorizar hasta saturar su mente, basando su vida, convicciones para la gran obra que tenía que hacer sobre el Libro.

    Cuando Él crece, Satanás viene para tentarle y rechaza todo aquello que le ofrecía mediante la Palabra, porque la conocía, la amaba. ¿Amamos así éste Libro, como para tener convicciones sobre él?

    Personas que no están cimentadas sobre la Palabra, ante el primer problema, van renegando de Dios dándole la espalda, diciendo, ¡no quiero saber nada! La Palabra dice, “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…” Romanos 8.28. No interesa cual es el problema o la circunstancia, aún a pesar de eso Dios va a hacer algo mejor para mi vida.

    En el libro de 2 Reyes 22.10 leemos la historia de un rey que envía a hacer unas reparaciones, sus hombres encuentran el libro de la ley, y cuando le es leído rasga sus vestiduras. Sin lugar a dudas, éste rey quería ejercer una transformación en el pueblo de Israel y hacerles volver a Dios. El rey Josías en el cap. 23 envía entonces para que sus hombres saquen de la casa de Jehová todos los utensilios que se habían hecho para el dios Baal y los quemó, así como a los sacerdotes idólatras. Tuvo que tomar fuerzas y convicción de la Palabra de Dios para romper con todo eso. Tienes que formar convicciones por el Libro y no por cosas que te dicen.

    Hay personas que un día están otro día no, sin cimiento en su vida, yendo de un lado al otro.

Se Asienta sobre la Persona de Dios

    Hay una obra por realizar, Juan 17 menciona varias veces la palabra “me enviaste”. En la parábola del sembrador vemos la semilla cayendo junto al camino, otra entre las piedras y la Palabra que fue sembrada pero que fue quitada. Una persona sin convicción es así, va conociendo la obra que el Señor quiere realizar con él, pero ante el menor problema, sale, abandona.

    En un pueblo de Perú habían ocurrido grandes innundaciones y el pastor me compartía de las pérdidas que los hermanos habían sufrido, yo pensé lo terrible que esto podía ser para ellos. Pregunté por la situación espiritual de la iglesia y ese hombre de Dios me miró y me dijo, “el templo está caído pero la iglesia está de pie. El edificio se había caído, pero los hermanos estaban firmes, cimentados sobre la Roca de los cielos, la Persona de Dios.

    S. Juan 17.4 dice, “yo te he glorificado en la tierra y he acabado la obra que me diste que hiciese.” No puedo comprender los sufrimientos de Cristo Jesús, cargando el pecado de todos nosotros, fue hallado sin contaminación. Aquel que gozo de la comunión con el Padre un día salió del cielo santo, para venir a éste mundo tan pecaminoso para acabar la obra en su totalidad. Desde la cruz dijo, “consumado es” Juan 19.20, (gr. tetelestai) palabra utilizada para describir una compra al efectuar el pago, no había nada más que hacer. Cuando un siervo iba a realizar un trabajo al campo usaba la misma palabra, consumado es, la obra ha sido hecha completa. El Señor completó la obra estando totalmente convencido.

    Pablo en 2 Timoteo 1.12 le dice, “por lo cual, asimismo padezco esto pero no me averguenzo porque yo se a quien he creído.” Podía llegar al final de su vida y decir que había acabado la carrera. La única forma en que podrás llegar a decir lo mismo que Pablo al final de tus días es con convicción.

    No puedes hacer toda una vida, tratando de hacer un camino recto si no tienes una convicción profunda en la Palabra y la Persona de Dios. Va a llegar un momento en que los problemas te van a agobiar, que Satanás te va a torcer solamente la Palabra te puede rescatar. Guardar la fe es algo de lo cual estás convencido y nada te hará mover?

    Cuando José Jordán fundador de Palabra de Vida en Argentina llegó a ese país, comenzó a trabajar y unas personas, como los amigos de Job, le escribieron una carta de siete páginas diciéndole que era muy joven, que regresara a su país, que nunca podría entender la mentalidad de los argentinos, pero hoy no podrían decir una cosa así porque la evidencia es abrumadora. De edad de 24 años, salió de esa reunión y no sabía que hacer, entró a su casa, encendió el radio, escuchó a alguien hablando en inglés entonces prestó más atención, estaba hablando el fundador de Palabra de Vida, Jack Wyrtzen tomaba el ejemplo de Moisés y su vara, y refiriéndose a todos nuestros problemas preguntaba, “¿qué tienes en tu mano?” y José dijo, “¡tengo la Biblia en mi mano!” En medio de todo un milagro hecho por la persona de Dios, dijo, “¡nadie me va mover de éste lugar!”, varios años después, éste es uno de los institutos bíblicos más grandes de Latinoamérica. De todos los países del continente, incluyendo de Costa Rica, llegan jóvenes a estudiar la Palabra de Dios. Misioneros han salido de aquel lugar para fundar la misión a todos esos países e incluso algunos de Europa.

El lugar de un hombre que fue rechazado pero que no le pudieron mover de su convicción porque tenía la Palabra y la Persona de Dios.

    ¿Tu convicción está asentada en el libro de Dios o simplemente está basada sobre tus emociones? ¿Tu convicción es como la de los primeros cristianos que no daban un paso atrás o está sobre la Persona de Dios?

    Que Dios nos ayude a tener convicciones de valor en nuestra vida.

 

Preparado por: Eddy Vidaechea    


 


De dónde obtuvo Caín su esposa

27 mayo 2010

Esta es una de las preguntas más antiguas del mundo. A pesar de haber sido contestada una y otra vez, aún existe gente que la usa como pretexto para no creer en la autoridad de la Biblia. Todo lo que debemos hacer para contestarla es leer Génesis 5:4-5, donde dice que Adán vivió 930 años y tuvo hijos e hijas. Novecientos treinta años fue un tiempo más que suficiente para procrear. El pensar que Abel y Caín eran los únicos dos descendientes de Adán es erróneo, al considerar el contexto. Nótese que Génesis 4:3 dice que esto ocurrió “andando el tiempo”. El otro hijo de Adán mencionado en la Biblia es Set (Gén. 4:25), pero el texto no dice que fue el tercero. La verdad es que cuando nació Set, Adán tenía 130 años de edad. Cálculos conservadores indican que al momento del nacimiento de Set había aproximadamente 32.000 habitantes en la tierra; para el tiempo de la muerte de Adán alcanzaban a más de un millón.

Indudablemente, Caín se casó con una hermana o sobrina. En el día de hoy este tipo de matrimonio podría resultar en deformaciones genéticas en los descendientes, pero en el comienzo de la historia, no existían posibilidades de alteración genética.

Una de las posibles razones por la cual los hijos de Adán y Eva que nacieron antes y después de Set no son mencionados, es que las geneologías en la Biblia no son exhaustivas en detalle, sino que tienden a destacar una rama específica dentro de cierta descendencia. En este caso, el autor está interesado en destacar a Set porque a través de su descendencia es que iba a venir Jesús, el Redentor de la humanidad.

Fuente: CIR (Usado con permiso)


Promesas para Creyentes

12 mayo 2010

“Creed en el Señor vuestro Dios, y estaréis seguros; …y seréis prosperados” (2 Crónicas 20:20).

“Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Romanos 4:20-21).

La seguridad y la certeza del verdadero creyente (Juan 5:24; 6:37-40; 6:47; 10:27-30; Romanos 8:1; 8:28-39; Efesios 1:13-14; 4:30; Filipenses 1:6; Hebreos 7:25; 1 Juan 2:1-2; 1 Pedro 1:5; Judas 24-25).

Grupo # 1

  • El constante cuidado de Dios (1 Pedro 5:7)
  • La gran fidelidad de Dios(Lam. 3:21-23; 1 Cor. 1:9; Heb. 11:11).
  • La gracia suficiente de Dios (2 Cor. 9:8; 12:9; Juan 1:16-17).
  • El eterno amor de Dios (Jer. 31:3; Juan 13:1; Rom. 8:35-39).
  • Las infalibles promesas de Dios(Tito 1:2; Heb.6:18; Num.23:19; 2 Cor.1:20; Rom.4:20-21; Heb. 11: 11).
  • La constante presencia de Dios (Heb. 13:5; Deut.31:6,8; Mateo 28:20).
  • La obra eficaz de Dios (Fil. 2:12-13; Ef. 3:20-21; Heb. 13:20-21).
  • La adecuada provisión de Dios (Mateo 6:25-34; Fil. 4:19; Sal. 23:1; 34:10).

Grupo # 2

  • La promesa de la paz de Dios (Isaías 26:3; Fil. 4:6-7; 4:9; Juan 14:27; 16:33).
  • La promesa del gozo de Dios (Juan 15:11; Gal. 5:22).
  • La promesa del descanso de Dios (Mat. 11:28-30; Heb. 4:1-11).
  • La promesa del perdón y limpieza de los pecados (1 Juan 1:9; Sal. 32:5; Prov. 28:13).
  • La promesa de respuesta a la oración (Juan 14:13-14; 15:7; 1 Juan 3:22; 5:14-15; Mat.7:7-11).

Grupo # 3

  • Promesas para la fortaleza necesaria (2 Cor.12:9-10; Fil.4:13, Is.40:28-31; Is.41:10).
  • Promesas para la sabiduría necesaria (Santiago 1:5-7).
  • Promesas para la ayuda necesaria (Heb. 13:6; Is. 41:10,13).
  • Promesas para el consuelo necesario (2 Cor. 1:3-5; Juan 14:16-18; 2 Tes. 2:16-17).
  • Promesas para la guía necesaria (Prov. 3:5-6; Sal. 23:5-6).
  • Promesas para la fe necesaria (Rom. 10:17; Hebreos capítulo 11).

Grupo # 4

  • Victoria sobre el pecado (Romanos 6; Juan 8:31-36).
  • Victoria sobre la tentación (1 Cor.10:13; Heb.2:17-18; 4:15-16).
  • Victoria en medio de las pruebas (Heb. 12:5-11; Santiago 1:2-12; 1 Ped. 1:6-8; 4:19).
  • Victoria en medio del sufrimiento (Rom. 8:18,28; 2 Cor. 1:3-4).
  • Victoria sobre el sistema del mundo (1 Juan 2:17; 5:4-5).
  • Victoria sobre Satanás (Santiago 4:7; 1 Juan 4:4).

Grupo # 5

  • La promesa de recompensas por guardar los mandamientos de Dios (Juan 14:21,23; Sal.19:11).
  • La promesa de recompensas por buscar a Dios (Heb.11:6; Mat.7:7; Jer.29:13; Deut.4:29).
  • La promesa de recompensa por una vida fiel (1 Cor.3:11-15; 4:2-5; Lucas 16:9-10).
  • La promesa de un futuro hogar celestial (1 Ped.1:4; Ap. 21:3-5; Juan 14:1-3; Heb.11:10).

Grupo # 6

  • La promesa del inminente retorno del Señor Jesucristo (Juan 14:1-3; 1 Tes. 4:13-18; 1 Juan 2:28-3:3; Tito 2:13).

Una sencilla definición de fe: fe es responder apropiadamente a lo que Dios ha dicho. Cuando Dios da un mandamiento, el creyente que confía, obedece: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba” (Heb.11:6). Abraham creyó a Dios. El creía que Dios era tan grande, que desobedecerle era simplemente impensable.

Cuando Dios da una promesa, el creyente que confía la cree, está persuadido de ella, la ve, la busca, la espera, descansa en ella, se adhiere a ella y se apoya en ella (ver Hebreos 11:11,13; Romanos 4:18-21; 10:17; Hebreos 4:1-2).

¿Cómo respondes a la Palabra de Dios? Cuando Dios dice: “Yo haré”, ¿cuán convencido estás que ÉL realmente lo hará? Comparar Hechos 27:25.

Escrito por: George Zeller. Usado con permiso


La Tragedia de Lot

7 mayo 2010

La figura de Lot, el sobrino de Abraham, es paradigmática en la Biblia. Tiene un amplio significado simbólico que nos conviene revisar. Lot se unió al éxodo de Abraham de Ur de los caldeos. Los hechos posteriores nos dirán que Lot no seguía a Abraham guiado por una fe personal ni por un llamamiento, sino por un simple afecto familiar, pues él tenía un corazón mundano.

Esto quedó en evidencia el día en que los pastores suyos litigaron con los de Abraham. Esta disputa no hizo más que sacar a luz la mundanalidad que había en Lot y la fe que había en Abraham. A la hora de escoger, Lot escogió la llanura, aparentemente la mejor parte; sin embargo, esto le trajo dolor al corazón y a la larga puso en peligro su propia vida. Como alguien dijo: “Al principio, Lot miró hacia Sodoma. Más tarde, habitó en Sodoma. Estos fueron los pasos por los que este hombre y su familia fueron a una degeneración cierta y a la destrucción”.

Lot no era un llamado, sino un voluntario; y todos los que corren sin ser llamados, acaban por caer. Los Lot son figuras muy comunes en medio del pueblo de Dios. Cuando la marea de la fe sube, ellos se unen y reciben los beneficios de los verdaderamente creyentes, pero tarde o temprano su corazón queda al descubierto. Así sucedió con los extranjeros que salieron de Egipto con los israelitas y que les instigaron a pecar (Núm. 11:4), así aconteció con Ananías y Safira (Hech. 5:1-11) y con Simón el mago (Hech. 8:9-24).

Abraham, en cambio, dejó que Lot escogiera, porque confiaba en que Dios cuidaba de él. Un comentarista bíblico escribió: “Quizá Lot tenía mejor tierra, pero Abraham tenía mejor título. Lot parecía tener el paraíso, pero Abraham tenía la promesa”.

Poco más adelante, Lot está en problemas, pues es llevado cautivo junto a los demás sodomitas. Lot representa aquí a los cristianos que se han mezclado con el mundo. Ellos, aunque no lo quieran, se ven envueltos en dificultades porque forman parte de un sistema gobernado por Satanás, y como éste los conoce, agita las aguas a su alrededor. Es doloroso para un hijo de Dios mezclarse con los hijos de este siglo.

Pero cuando Lot estuvo en problemas, Abraham intervino para socorrerlo. Le pudo ayudar porque él estaba separado del mundo y en comunión con Dios. Aunque Abraham no aprobaba la conducta de su sobrino, en la hora de necesidad, su amor permanecía intacto. De la misma manera, cuando las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas por el juicio de Dios, Lot fue salvado. Pero, es de notar que su salvación no se debió a su propia fe, sino a la de su tío Abraham. De nuevo, una fe prestada.

La suerte de Lot tuvo un final de tragedia, cuando se convierte en padre y nieto de sus hijos, pues los engendró en sus propias hijas. Un final edípico para un hombre que nunca caminó con una fe propia, que amó al mundo, que se enredó en él y recibió las dolorosas consecuencias.

Fuente: Aguas Vivas