La Tragedia de Lot

La figura de Lot, el sobrino de Abraham, es paradigmática en la Biblia. Tiene un amplio significado simbólico que nos conviene revisar. Lot se unió al éxodo de Abraham de Ur de los caldeos. Los hechos posteriores nos dirán que Lot no seguía a Abraham guiado por una fe personal ni por un llamamiento, sino por un simple afecto familiar, pues él tenía un corazón mundano.

Esto quedó en evidencia el día en que los pastores suyos litigaron con los de Abraham. Esta disputa no hizo más que sacar a luz la mundanalidad que había en Lot y la fe que había en Abraham. A la hora de escoger, Lot escogió la llanura, aparentemente la mejor parte; sin embargo, esto le trajo dolor al corazón y a la larga puso en peligro su propia vida. Como alguien dijo: “Al principio, Lot miró hacia Sodoma. Más tarde, habitó en Sodoma. Estos fueron los pasos por los que este hombre y su familia fueron a una degeneración cierta y a la destrucción”.

Lot no era un llamado, sino un voluntario; y todos los que corren sin ser llamados, acaban por caer. Los Lot son figuras muy comunes en medio del pueblo de Dios. Cuando la marea de la fe sube, ellos se unen y reciben los beneficios de los verdaderamente creyentes, pero tarde o temprano su corazón queda al descubierto. Así sucedió con los extranjeros que salieron de Egipto con los israelitas y que les instigaron a pecar (Núm. 11:4), así aconteció con Ananías y Safira (Hech. 5:1-11) y con Simón el mago (Hech. 8:9-24).

Abraham, en cambio, dejó que Lot escogiera, porque confiaba en que Dios cuidaba de él. Un comentarista bíblico escribió: “Quizá Lot tenía mejor tierra, pero Abraham tenía mejor título. Lot parecía tener el paraíso, pero Abraham tenía la promesa”.

Poco más adelante, Lot está en problemas, pues es llevado cautivo junto a los demás sodomitas. Lot representa aquí a los cristianos que se han mezclado con el mundo. Ellos, aunque no lo quieran, se ven envueltos en dificultades porque forman parte de un sistema gobernado por Satanás, y como éste los conoce, agita las aguas a su alrededor. Es doloroso para un hijo de Dios mezclarse con los hijos de este siglo.

Pero cuando Lot estuvo en problemas, Abraham intervino para socorrerlo. Le pudo ayudar porque él estaba separado del mundo y en comunión con Dios. Aunque Abraham no aprobaba la conducta de su sobrino, en la hora de necesidad, su amor permanecía intacto. De la misma manera, cuando las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas por el juicio de Dios, Lot fue salvado. Pero, es de notar que su salvación no se debió a su propia fe, sino a la de su tío Abraham. De nuevo, una fe prestada.

La suerte de Lot tuvo un final de tragedia, cuando se convierte en padre y nieto de sus hijos, pues los engendró en sus propias hijas. Un final edípico para un hombre que nunca caminó con una fe propia, que amó al mundo, que se enredó en él y recibió las dolorosas consecuencias.

Fuente: Aguas Vivas

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