¿Qué hacer en diferentes situaciones?

Múltiples situaciones pueden acompañar el crecimiento y desarrollo sexual que despiertan inquietudes. ¿Cuáles son las respuestas más adecuadas ante situaciones que se presentan en el diario vivir? Veamos algunos acontecimientos que pueden presentarse y demandan una actitud y respuesta de los padres.

Rivalidad con el progenitor del mismo sexo

Entre los 3 y 5 años aparece la etapa edípica que se caracteriza por un “enamoramiento” con el progenitor del sexo opuesto. Paralelamente hay una rivalidad con el padre del mismo sexo ya que quiere competir con él para desplazarlo de su lugar. Con amor y firmeza se debe demostrar al menor que el no puede combatir por el puesto. Él tendrá que esperar hasta encontrar también una pareja de diferente sexo como lo hizo su mismo progenitor. Esta situación se resuelve en la medida que la niña quiere ser tan femenina como su madre y el varón tan masculino como su padre.

El niño abre la puerta del dormitorio cuando sus padres están manteniendo una relación sexual

Ante todo debemos evitar que esta situación suceda. El niño debe aprender a no entrar al dormitorio de sus padres si ellos no lo autorizan previamente. El debe golpear la puerta y esperar la respuesta antes de entrar. No obstante si así ocurrió debemos decirle al niño que se retire del dormitorio, cerrar la puerta y luego atender el impacto que esto ha producido en el menor y hablar con él si fuera necesario. Debemos aclarar sus dudas de acuerdo a su edad. Hacer consciente al niño que este es un acto natural y expresión de amor entre los padres.

Cuando el niño desea dormir en la cama con sus padres

Lo ideal es que un niño no duerma en el dormitorio de sus padres mas allá de los 6 meses de edad. A partir de esta edad es conveniente que el menor duerma en un lugar separado. El dormitorio de los padres debería estar aislado de los demás sectores de la casa. Debe tener una buena cerradura que se controle de adentro. El niño debe aprender que no debe ingresar al dormitorio de sus padres cuando la puerta está trancada, a no menos que tenga permiso. Aunque pueden haber excepciones, en general podemos señalar que no debe satisfacerse el deseo de ir al dormitorio de sus padres. Hay circunstancias válidas en que el menor lo reclama. Por ejemplo ante miedos nocturnos y cuando el niño está enfermo y tiene temor a estar solo. En tales situaciones los padres son los que deberían ir a acompañar al menor a su cuarto por un rato para tranquilizarlo y no permitir que él venga al dormitorio.

Adultos desnudos frente a sus hijos

La desnudez de los adultos frente a los niños, despierta una curiosidad natural por parte del menor. Esto llama la atención del niño. Por otra parte el deseo de que un niño quiera ver cierta parte del cuerpo de un mayor es también natural y no debe escandalizar a los padres. Así como la curiosidad por ver partes del cuerpo escondidos por la ropa, deben ser considerados normales, también debe ser considerada como normal, negarle su curiosidad. Es conveniente no reprochar su inquietud al negarle su demanda, ni tampoco hacerlo sentir culpable por su curiosidad. Tampoco debe sentirse culpable luego que ha visto desnudo a alguno de sus padres, en forma casual y circunstancial. Los adultos deben evitar el exhibicionismo de su cuerpo delante de sus hijos.

Cuando los niños manipulan sus órganos genitales

Es frecuente observar a un lactante de pocos meses manipularse sus órganos genitales como consecuencia del reconocimiento que hace de su propio cuerpo. Esta experiencia produce satisfacción y debe ser considerada normal como parte de su desarrollo. Cuando el niño alcanza los 4-5 años también ocurre con frecuencia este hecho. Para manejar esta situación los padres deben tener en cuenta evitar la represión y el pánico. Por supuesto que esto debe tener sus límites. Debemos evitar que esta experiencia ocurra en un lugar público, lo que en tal situación podremos decir al niño que esto lo haga en casa. En algunas situaciones donde este acto se realiza con suma frecuencia puede simbolizar alguna frustración que el niño esta tratando de compensar con la gratificación que la manipulación de sus genitales produce.

Tocarse los genitales entre niños

En la infancia puede ocurrir la manipulación de genitales y las exploraciones sexuales entre amigos del mismo sexo. Esto no significa una determinada orientación sexual ni posibles inclinaciones homosexuales. En general no debe alarmar mas allá de la significación del interés que demuestran en este aspecto de su vida.

Presencia de un embarazo en la madre

Un nuevo embarazo despierta interés y curiosidad en la conciencia del niño. ¿Cómo se trae un bebe? ¿Qué pasa dentro de la barriga? ¿Cómo saldrá de allí? Son interrogantes que emergen de la mentalidad infantil. No debemos inventar fantasías sino responder puntualmente sus dudas. Por ejemplo, si el niño pregunta qué hay en la panza se deberá contestar que hay un bebe. No es necesario responder todo lo que sucede para que se forme un bebe. Para cada pregunta específica debe corresponder una respuesta igual.

Tomado del libro: “Algunas consideraciones sobre el Rol de los Padres en la Educación Sexual de sus Hijos” de Jorge Patpatian

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