Dando lugar a la Palabra de Dios

16 mayo 2011

Hoy más que nunca adolecemos de un cristianismo comprometido a nuestro Señor, temeroso de Su Nombre, amante de Su Palabra, dispuesto a Su servicio; muy por el contrario sobreabunda un cristianismo nominal, diluido entre este sistema mundano corrupto.

Nuestro Señor nos exhorta en Dt. 6:1-8 para que le demos un lugar prioritario a Su Palabra, de este texto podemos desprender algunas lecciones que pasaremos a compartir rápidamente y que a través de esta herramienta queremos fomentarlas en su vida al momento que desarrolle y fortalezca el hábito de tener un tiempo con Dios de manera diaria y sistemática.

En el texto de Dt. 6:1 tenemos la lección de la responsabilidad, debemos ser prácticos en lo que conocemos de la Escritura (Stg. 1:22), por eso  hoy padecemos de un cristianismo light, no asumimos la lección de la responsabilidad.

En Dt. 6:2 tenemos la lección de la respuesta, una vez que seamos responsables y pongamos por práctica lo que conocemos de la Escritura, esto generará en nosotros un temor de Dios, nos distanciará del pecado (Pr. 8:13) y Su temor estará delante nuestro para no pecar (Ex. 20:20)

En Dt. 6:3 tenemos la lección de la retribución, esta consiste en que si me dedico a obedecer Su Palabra la bendición del Señor está conmigo, con esto no queremos transmitir la idea de ausencia de problemas; pero sí la seguridad que en medio de ellos podré tener la paz, ¡no es una bendición! (Pr. 1:29-31)

En Dt. 6:4, 5 tenemos la lección de la rendición, otro gran problema en el cristianismo nominal de hoy día, no hay consagración. Dios nos pide fidelidad a su Nombre, no entregarnos a la idolatría (vv. 4) y además darnos de una manera integral y sin reservas (vv. 5). El creyente de hoy día vive más enfocado en sí mismo.

En Dt. 6:7 tenemos la lección de la repetición, lo que aprendemos no debemos de callarlo, todo lo contrario es nuestro deber pasarlo a nuevas generaciones, pero hoy se nos quiere enseñar la tolerancia en todas sus facetas; entonces si en algo disiento con otro debo callarlo, porque puedo ser tildado de intolerante. Nada más contrario a la Escritura.

En Dt. 6:8  tenemos la lección de la reflexión, con esta queremos decir que la Palabra de Dios debe estar en mi mente apelando a la razón para que ella me conduzca a la práctica.

Adelante, pasemos a disfrutar de la Palabra de Dios, disponernos a ponerla por práctica y marcar una diferencia entre el verdadero cristianismo y el nominal.