¿QUÉ DICEN LOS ADOPTADOS SOBRE LA ADOPCIÓN HOMOSEXUAL?

24 abril 2015

Coordinadora nacional pro familia (conapfam)

Benoit Talleu

El 13 de enero de 2013, Benoit Talleu de 17 años de edad, fue orador en la Marcha por la Familia que organizó La Manif Pour Tous en París, Francia. Habló en nombre de la Asociación para los Niños Adoptados.

He aquí su discurso completo:

“Hola a todos. Soy Benoit Talleu y tengo 17 años de edad. Nací en Vietnam, pero me adoptaron desde bebé. Mis padres adoptaron 7 niños y yo soy el mayor.

Estoy en la lucha contra el “matrimonio para todos”, junto con la Asociación para Niños Adoptados, porque estoy harto de escuchar que muchos hablan de la adopción, como si lo más importante no fuéramos los adoptados.

Si preguntas a los adoptados qué quieren, ellos solo tienen una respuesta: ¡un papá y una mamá! “Papi y mami” son palabras que un huérfano conoce y cuando es adoptado, sueña con usar esas palabras. Los niños en adopción…

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La Humildad

20 abril 2015

Nabucodonosor fue un hombre de éxito, un rey poderoso y hábil, soberano del reino más grande y fuerte del mundo, arquitecto de la ciudad más bella de la antigüedad. Pero no había aprendido que Dios es la fuente del poder, la sabiduría, la autoridad y la belleza. “Paseando en el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?”

Conocemos la historia triste de este rey. Le fue quitado su reino, dejó de disfrutar de sus logros; su aspecto se volvió grotesco y salvaje y comió hierba como un animal. Nabucodonosor fue humillado. Pero, gracias a Dios, su historia no terminó allí. Alzó sus ojos al cielo y su razón le fue devuelta. Glorificó a Dios y publicó para todos los habitantes de su imperio lo que había aprendido: “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano y le diga: ¿Qué haces?….todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia” (Daniel 4:29-37).

Pero la soberbia no comenzó con Nabucodonosor. Andrew Murray nos lleva a las raíces del problema:

Cuando la Serpiente Antigua, él que fue echado del cielo por su orgullo, cuya naturaleza entera como el diablo fue el orgullo, habló las palabras tentadoras en el oído de Eva, estas palabras llevaron consigo el verdadero veneno del infierno. Y cuando ella escuchó, y rindió su deseo y su voluntad a la esperanza de ser como Dios, conociendo el bien y el mal, el veneno entró en su alma y sangre y vida, destruyendo para siempre esa humildad bendita y la dependencia de Dios que hubiera sido nuestra felicidad eterna. Y, en su lugar, su vida y la vida de la raza que brotó de ella llegó a ser corrompida hasta su verdadera raíz con ese pecado y sus maldiciones más terribles, el veneno del orgullo de Satanás mismo. De cuya vileza el mundo ha sido el escenario, todas sus guerras y matanza entre las naciones, todo su egoísmo y sufrimiento, todas sus ambiciones y celos, todos sus corazones quebrantados y sus vidas amargadas, con su infelicidad diaria, tienen su origen en lo que este orgullo maldecido e infernal—o el nuestro, o el de otros—nos ha traído. ¡Es el orgullo que hizo necesaria la redención; es de nuestro orgullo que necesitamos sobre todo ser redimidos! Y nuestro entendimiento de la necesidad de la redención dependerá en gran parte de nuestro conocimiento de la naturaleza terrible del poder que ha entrado en nuestro ser. (Murray, páginas 17-18)

Había épocas cuando la modestia estaba de moda, pero esto no caracteriza nuestros días. No sólo los políticos quieren impresionar al mundo con sus habilidades, su sabiduría y sus logros. Cuando el deportista mete el gol, sigue la “danza de victoria”. Es común escuchar a los ministros contar lo que han logrado en su “servicio a Dios”. Un pastor escocés observa,

La mayoría de nosotros tenemos pequeños imperios—un dominio profesional, académico, comercial o eclesiástico en el cual nos creemos más significativos de lo que somos. Es fácil hablar de lo que hemos logrado, en vez de lo que Dios en Su bondad se ha dignado bendecir. Usamos lo que sucede en nuestro alrededor para alentar nuestro ego en vez de aprender la humildad. Tenemos que hacer guerra despiadadamente contra este monstruo. (Begg, página 157)

Dios exhortó por medio del profeta Jeremías:

No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el necio se alabe en sus riquezas. Mas alábese en eso el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. (Jeremías 9:23-24)

Se dice que alguien preguntó a Tomás á Kempis por qué fue usado tanto por Dios. El contestó, “Sólo puedo asumir que Dios miró desde el cielo para hallar la criatura más pequeña y más insignificante y, viéndome a mí, Él me recogió y me usó”. Charles Colson, consejero de un ex-presidente de los Estados Unidos, observa:

No hay nada que distingue más los reinos humanos del reino de Dios que sus conceptos del ejercicio del poder, que son totalmente opuestos. Uno busca controlar a la gente, el otro busca servir a la gente; uno se promueve a sí mismo, el otro se postra a sí mismo; uno busca prestigio y posición, el otro levanta al humilde y el despreciado…. El poder es como agua salada; con más que se tome, más sed se tiene. La seducción del poder puede separar al cristiano más fiel de la verdadera naturaleza del liderazgo cristiano, que es servir a otros. Es difícil pararse sobre un pedestal y, a la vez, lavar los pies de los que están abajo.

No debemos pensar que el orgullo es la tentación de sólo los grandes y exitosos. El orgullo es la raíz de los resentimientos cuando no nos tratan como creemos que merecemos o cuando sentimos que han violado un derecho. La ira brota cuando otro ha frustrado algún plan o propósito personal.

Murray menciona como frutos del orgullo; la falta de amor, la indiferencia a las necesidades, los sentimientos y las debilidades de otros, la tendencia de crítica, juzgar y atacar, la mayoría de las manifestaciones de molestia y enojo, la hipersensibilidad y los sentimientos de amargura y alienación, el hambre de la gloria y el reconocimiento de otros. Todo esto brota del corazón que cree que su propia comodidad, dignidad, voluntad y opinión es un valor mayor.

Veamos el valor que Dios le da al espíritu de humildad y de servicio:

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmo 51:17

Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabiduría. Proverbios 11:2

Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies….Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. Isaías 66:1-2

Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Mateo 18:4-5

Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Marcos 10:45

Entonces, entraron en discusión sobre quien de ellos sería el mayor….Y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mi me recibe; y cualquiera que me recibe a mi, recibe al que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande. Lucas 9:46, 48

Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba….Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. Lucas 14:10-11

Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas…mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, el que dirige, como el que sirve. Porque ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve. Lucas 22: 24-26

Pues si yo, el señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Juan 13:14-15

[Al contrastar al fariseo con el publicano, Jesús dijo:] Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. Lucas 18:14.

Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra prefiriéndoos los unos a los otros. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. Romanos 12: 10, 16

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 1 Corintios 13:4

A mí que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo. Efesios 3:8

Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz…. Efesios 4:2-3

Someteos los unos a los otros en el temor de Dios. Efesios 5:21

Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús…y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Filipenses 2:3-5, 8

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros… Colosenses 3:12-13

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta… Hebreos 13:17

Por causa del Señor someteos a toda institución humana… Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos….

Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas…quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente…

Asimismo, vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos…. 1 Pedro. 2:13, 18, 21, 23; 3:1

Igualmente jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo…. 1 Pedro 5:5-6 (Véase también Isaías 57:15; Mateo 23:11; Mateo 11:29; Gálatas 6:3; 1 Timoteo 1:15.)