La sabiduría del necio lo conduce a la destrucción

8 agosto 2009

Cuantas veces en nuestros días, encontramos personas que tratan de involucrarnos en su estilo de vida, invitándonos a que participemos  de actividades que ensucian  el nombre de Cristo y ponen en duda nuestro testimonio y comunión con el señor.

Las palabras sobran cuando se trata de llamarnos y pedirnos  que apoyemos sus costumbres, incluso  se arman de diálogos necios para que por medio del debate y los argumentos cedamos y demos nuestro brazo a torcer, dando cabida a la tentación y a el pecado.

Ante esto, debemos tener muy en claro nuestras convicciones y saber  frenar a nuestros “amigos” o conocidos inconversos  que son de tropiezo para nuestro crecimiento espiritual, dice la biblia: “Pero gracias a Dios que, aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina que os transmitieron y libertaos del pecado vinisteis a ser siervos de justicia.”Romanos 6: 17-18.

Nuestro deber primeramente se divide en dos puntos: 1) Desistir de dichas prácticas: si somos libres del pecado  no debe existir atadura que nos obligue a permanecer en lo mundano y a ser participes de vanidades que serán juzgadas en su momento de acuerdo con lo dice el libro de Eclesiastés. 2) Predicar el evangelio: a nosotros  como cristianos, no se nos sugiere, es una orden el hacerlo,  para que el inconverso  sea salvo, no por su filosofía sino por la fe y sabiduría de Dios, a como lo dice Mateo 28: 19- 20.

Recordemos algunos detalles  que a más de uno  pondrán a pensar y les hará reflexionar sobre sus vidas o la de sus allegados: “Andemos como de día, honestamente, no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y libertinaje, no en contiendas ni envidia, al contrario vestíos del señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne” Romanos 13: 13-14.

Pero el necio, ¿cómo podría ser sabio y contender contra nuestras bases cristianas en la fe en el Señor? Para esto necesitamos dedicarle tiempo a la lectura de la Biblia, lo ideal es dividirla por temas, anotarlos en un cuaderno y memorizar versículos, o por lo menos  saber ubicarlos en las sagradas escrituras para con bases, hacer callar a  quienes se excusan del pecado para que nosotros también pequemos y aprobemos su proceder: “Así como tú no sabes cual es camino del viento ni cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así también ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas” Eclesiastés 7: 10.

Hermano, debemos de ser persistentes en la fe, en la oración y en la evangelización, para que nuestra voluntad sea la de Dios y nos permita desistir de aquello que no edifica y que menosprecia el sacrificio de Dios, siendo honestos con nosotros mismos (Pero el hombre natural  no percibe las cosas que son del espíritu de Dios, porque para él son locura y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” 1 Corintios 2: 14

Compartido por un buen amigo, Francisco Contreras.