Victoriosos y con Esperanza

20 marzo 2013

¡Qué bueno que podamos pensar y reflexionar en la Palabra de Dios, en el amor del Señor! 

Recuerdo que desde mi tierna infancia los problemas de violencia, de alcoholismo que justamente luego acarreaban muchos problemas familiares, hacían que luego se dijera: vamos a empezar de nuevo.

Y, mi padre le decía a mi madre: vamos a empezar de nuevo. Y muchos dicen: vamos a empezar de nuevo, vamos a empezar de cero. Pasa que muchas veces no es posible empezar de cero, no es posible empezar de nuevo porque el tiempo las reiteraciones de los problemas, de las frustraciones, de las reincidencias, de los actos violentos, de los pecados, contra los otros hacen imposible, prácticamente imposible poder comenzar de nuevo.

Solamente hay una forma que traza la palabra de Dios, en la que nosotros podemos realmente, empezar de nuevo, y esto es, a través de un nuevo nacimiento. En el libro del profeta Oseas, en el capítulo 14, en los primeros 7 versículos de este capítulo, el profeta le dice a Israel:

Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído. Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia. Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos. Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. Se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano. Volverán y se sentarán bajo su sombra; serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid; su olor será como de vino del Líbano.

Hay algo tremendo que se puede deducir de este pasaje y de todo el entorno de la Palabra de Dios, hay una verdad muy importante en la Biblia. El pecado indudablemente nos envejece. El pecado hace que nosotros perdamos la inocencia, nos cubre de vergüenza, nos cubre de pena. Muchas personas en menor ó mayor grado, de acuerdo a la altura de la vida que han pasado, y que han transitado, dependiendo del contexto familiar, educacional, todos hemos perdido la inocencia. La vergüenza nos cubre.

Mucha gente vive derrotada, sin ilusión. Las personas viven comprobando día a Día que están derrotados! Ellos se deprimen. Hoy día, en pleno siglo y con todos los recursos científicos, con todos los adelantos, y progresos de la ciencia y tecnología, cada día, aumenta masivamente, la depresión, angustia, enfermedad, que lleva a que hoy, verdaderas multitudes, no soporten la verguenza y la pena de su corazón.

No soportan que no puedan alcanzar lo que desean y que tienen que recurrir a la drogadicción, a la dependencia de medicación especial, a los ansiolíticos. Y, tantas otras cosas para poder sobrevivir, para poder seguir caminando, para poder seguir deambulando por este mundo. Y esa persona no puede sentirse limpia de nuevo. Porque justamente a causa de ese pecado que nos envejece podemos emplear palabras de súplica y este es el punto de que las personas no saben dirigir bien su súplica.

Las personas generalmente suplican a los hombres, suplican al psiquiatra, suplican al pastor al sacerdote pero debemos suplicar, suplicar a Dios. Dios ha hecho todo lo que él ha hecho para salvarnos. Ahora nos toca a nosotros suplicar su perdón por nuestro pecado. A él es que nosotros debemos acercarnos en verdadera súplica y no a otros. Muchas personas tratan de descargarse confesando sus pecados a profesionales de la salud ó profesionales religiosos. Ellos no logran sentir un alivio. Pasa un rato de acuerdo al estado anímico y vuelve a sentir el mismo desasosiego.

La misma carga está allí, no se ha movido. Hoy también se trata el tema del control mental, auto convencimiento, pero así, aún no logras la paz. No logras la limpieza interior, tienes que clamar y tienes que suplicar a Dios. Tienes que abandonar el pecado y seguir a Dios con todo tu corazón y sino todas tus palabras son vanas.

Demasiado hablamos a los hombres, de masiado hablamos a Dios. Le decimos muchas cosas pero no estamos dispuestos a dejar nuestra vida de pecado y esto no tiene sentido.

El amor como la obediencia, como la sumisión, no es solamente de palabras sino de hechos. A veces Dios no escucha nuestras súplicas porque nuestras acciones no se lo permiten oír. Nosotros lo apabullamos de palabras de súplicas ó a veces de promesas vanas que no cumplimos.

También vemos que muchas personas, como lo dice aquel pasaje, buscan soluciones inadecuadas al pecado. Aquel profeta hace referencia, a que mucha busca soluciones en los ídolos que hacen nuestras manos. Muchas personas buscan alivio en un objeto, hecho por manos de hombres, le hablan a la estatua, y le hablan al ídolo, pensando ser aliviados.

Piensan también que sus buenas obras, le pueden llevar al perdón de sus pecados. Las buenas obras son un producto de la vida nueva. No el contrario. Dios nos perdona por su gracia y por su amor, no por lo que nosotros podamos merecer. El perdón es el resultado de la gracia de Dios, la Biblia dice que Dios nos ama y que no desea ver a nadie caminando hacia el infierno. Dios dio a su hijo Jesucristo para abrirnos el camino de la salvación para abrirnos el camino a la vida eterna. Y la Biblia dice que la vida nueva trae gozo ¡claro que sí porque hay gozo y paz al experimentar el perdón de Dios. Hay gozo y paz al experimentar este eterno perdón y él nos ofrece este nuevo nacimiento.

Él ya cumplió su parte él ya hizo todo lo que tenía que hacer. Envió a su hijo al mundo para que muriera en la cruz por nosotros y derramara su sangre limpia y sin pecado por nosotros, satisfaciendo la justicia divina y, si nosotros creemos en él, si lo aceptamos si lo seguimos y lo obedecemos, experimentaremos la vida eterna. Yo deseo con todo mi corazón que tú puedas renunciar a todas esas muletas para tener gozo, perdón y vengas a Jesucristo con todo tu corazón, y creas en su perdón porque la Biblia dice porque si confesamos nuestros pecados él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Que Dios te bendiga.

Autor: Herman Hartwich

Fuente: Llamada de Medianoche


El Ayuno Cristiano

18 abril 2012

Disciplina espiritual en la que voluntariamente renunciamos a ciertos alimentos por un lapso de tiempo, con el propósito de librarnos de las cosas del mundo y para centrar todo nuestro corazón en Dios.

¿Qué significa ayunar?

Es la práctica de limitar el consumo de alimentos o bebidas.

¿Qué dice la Palabra?

En la Palabra no hay un mandamiento establecido en el que se nos ordene ayunar, sin embargo se presenta el ayuno como algo bueno, beneficioso y que debemos practicar. El ayuno debe ir acompañado de la oración Un ejemplo de esto es al momento de tomar decisiones importantes. En el libro de los Hechos los ancianos y maestros de las iglesias, después de haber ayunado y orado les pusieron las manos y despidieron a Bernabé y a Pablo a su primer viaje misionero (Hechos 13:1-4).

El ayuno en el Antiguo Testamento (Tradición judía)

  1. Jehová ordena un día de ayuno para expiación y purificación (Levítico 16:29-30).
  2. El pueblo en signo de arrepentimiento (Joel 2:12).
  3. Moisés en preparación para las manifestaciones en el monte Sinaí (Éxodo 34:28).
  4. Poder de intercesión Moisés (Deuteronomio 10:10).
  5. Jonás ante el anuncio de la futura destrucción de Nínive (Jonás 3:7).
  6. David ante la persecución injusta (Salmos 35:13).
  7. Para lograr auxilio de Jehová ayunar hasta debilitarse las rodillas (Salmos 109:24).
  8. Ester para evitar la agresión y defender a su pueblo (Ester 4:16).

El ayuno en el Nuevo Testamento

  1. Ana con insistencia (Lucas 2:37).
  2. En preparación para poner manos (Hechos 13:3).
  3. Ancianos y maestros para encomendar a alguien a Dios (Hechos 14:23).
  4. Para completar las tribulaciones de Jesucristo (colosenses 3).
  5. Para ser vencedores (1 Corintios 9:25).
  6. Para poder vencer la carne (Gálatas 5:17).

Los frutos del ayuno

  • Nos llevan a la libertad de nuestra mente, corazón y nos conduce hacia la paz.
  • Nos fortalece, estabiliza y desarrolla el auto-control (fruto del Espíritu Santo).
  • Nos hace reconocer nuestra debilidad y la dependencia que tenemos de Dios.
  • Edifica nuestra vida.
  • Nos ayuda a eliminar los excesos de nuestro diario vivir con el fin de tener mas tiempo para Dios.

Conclusión:

El ayuno no debe hacerse con el propósito de castigar el cuerpo, ni con la intención de que Dios haga lo que deseamos, ni para demostrar que somos más espirituales que otras personas, sino por el contrario para estar más centrados en Cristo, para cambiar ciertas actitudes y debe hacerse en un espíritu de humildad y con alegría. La Palabra en Mateo 6:16-18 declara lo siguiente: “Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas, que aparentan tristeza para que la gente vea que están ayunando. Les aseguro que con eso ya tienen su premio.  Tú, cuando ayunes, lávate la cara y arréglate bien,para que la gente no note que estás ayunando. Solamente lo notará tu Padre, que está en lo oculto, y tu Padre que ve en lo oculto te dará tu recompensa”.

Metas:

Espero que esto les ayude a entender más por qué nosotros los cristianos debemos ayunar y los motive a practicarlo. De como tenemos la obligación de dedicar tiempo para intimidar con Dios mediante esta herramienta del “Ayuno y oración” para poder fortalecer nuestra vida cristiana. También para lograr un grado de madurez espiritual y como ser humano. Dios te bendiga y recuerda.

Por William A Rivera

Fuente: Reflexiones Cristianas

 


Cristianos integros en medio de una sociedad corrupta

17 enero 2011

La carta me llegó desde el norte de Chile. Se veía sincera. Entre sus líneas se podía leer una auténtica preocupación:“Soy secretaria. Trabajo con un abogado. Es un buen jefe, comprensivo y tolerante. Sin embargo, desde un tiempo para acá me pide que le diga a algunos clientes que no está en la oficina. Es mentira, por supuesto. Como cristiana, no quiero mentir. Necesito el empleo, pero me siento mal haciéndome partícipe del engaño.¿Qué debo hacer?¿Renuncio?. Cordialmente, Patricia L. “

La situación de esta chica es el reflejo de la situación que viven muchos cristianos enfrentados a una sociedad corroída por el engaño, la mentira y el abuso. Cualquiera que sea el caso, le corresponde al creyente asumir una posición.

Cristianos de fachada

Hoy día muchos profesan se cristianos pero  no reflejan a Cristo en sus vidas. Llevan la Biblia bajo el brazo, son puntuales para llegar a las celebraciones de culto, danzan y alaban al Señor. Incluso exteriorizan a la perfección la jerga evangélica: “Dios le bendiga”, “Hermana ¿Cómo van las cosas?¿Bendecido?”,. “¡Gloria a Dios!”, y cuantas frases y palabras identifican a los creyentes. Sin embargo, dentro no dejan que Jesucristo obre la verdadera transformación de sus vidas.

Son cristianos de fachada. Muestran una imagen, pero sus acciones distan mucho de testimoniar el amor de Dios. Esa actitud hipócrita es la que ha causado un enorme daño al pueblo evangélico. Bien se anticipó nuestro amado Señor Jesucristo al decir: “Así que por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi padre que está en el cielo”(Mateo 7:20, 21 Nueva Versión Internacional).

Le ofrezco  dos alternativas: la primera, si se ofendió, puede cerrar este artículo e ir en busca de otro que le diga cosas bonitas; la segunda, déjese confrontar por la palabra de Dios y ¡Comience el cambio hoy!.

Cristianos íntegros

Una sociedad descompuesta, donde presidentes, políticos, industriales, líderes religiosos, financista y profesionales evidencian decadencia moral, corrupción y carencia de principios y valores, demanda cristianos íntegros. Jesús lo sintetizó así: “Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad”(Lucas 11:35). “Ustedes son la luz del mundo…Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al padre que está en el cielo” (Lucas 1135 y mateo 5:14ª., 16 NVI).

¿Recuerda a Daniel, el joven hebreo llevado a la corte real de Babilonia? Quizá deba leer de nuevo la historia. La encontrará en el capítulo 6 del libro de Daniel. A partir de allí, le compartiré unos sencillos principios que deben caracterizar a un cristiano íntegro en medio de una sociedad corrupta.

Buscar la excelencia

Un cristiano que se limita a cumplir exclusivamente con lo que le corresponde y generalmente no colabora cuando le piden ayuda en algo extra, está lejos de un principio que hallamos en la historia de Daniel.: “Y tanto se distinguió Daniel por sus extraordinarias cualidades administrativas, que el rey pensó ponerlo al frente de todo el reino” (versículo 3).

Hay personas que se ufanan de ser cristianas, pero son quienes menos colaboran en su puesto de trabajo, llegan tarde a laborar y son los primeros en irse, como si salieran huyendo. No demuestran solidaridad con sus compañeros. Ni siquiera desarrollan sentido de pertenencia por la empresa en la que están laborando. Trabajan por que les pagan su salario, pero no con una auténtica vocación de servicio.

Para tales creyentes el apóstol pablo escribió:”Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie de este mundo”(Colosenses 3:23). En resumen, en su desempeño secular el cristiano camina hacia la excelencia.

Cristianos intachables

Quienes rodeaban a Daniel, hombres impíos, sin Dios y sin ley, se sentían molestos por la actitud sincera y transparente de este joven.  Era un verdadero ejemplo en todo, ya que aunque buscaban algo de qué acusarlo, se veían frustrados:”mas no podían hallar alguna ocasión ni falta,  porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue en él hallado”(versículo 4b. Versión Reina – Valera, 1909).

¿Sabe lo que esto significa? Que este joven era hasta tal punto transparente, que nadie, absolutamente nadie, podía encontrar motivo para recriminarle. Jamás olvide que usted es cristiano no solo en la intimidad de su habitación, sino en lugares en los que piensa que nadie lo conoce o identifica.

Con demasiada frecuencia personas a quienes no creo conocer o definitivamente no recuerdo, me saludan efusivamente: “Hola pastor ¿Se acuerda de mi? Lo conocí en tal o cual lugar donde usted dio algunas conferencias”. Ellos quedaron con mi rostro grabado en su mente. ¿Se imagina qué ocurriría sin en el aparente anonimato no cuidara mi testimonio de fe?. Nunca sabemos quién nos conoce, no lo olvide.

Cristianos a pesar de la adversidad

La pregunta le cayó por sorpresa. Se encontraba con varios amigos. “¿Eres cristiano evangélico?”. Se sonrojó. No sabía qué decir. Bebió con rapidez parte del refresco, en tanto pensaba. Por fin respondió. Lo hizo con decisión, sin asomo de temor o incomodidad: “¡Si, soy cristiano evangélico hace tiempo ya!. Tuve una experiencia personal con Jesucristo antes de ingresar a la universidad”. Algunos callaron, otros por el contrario llovieron con preguntas. Allí en la cafetería, testimonió a sus amigos del poder de Jesucristo.

Muchos por temor a las críticas, las burlas o a perder popularidad, temen decir que son creyentes. Llevan la Biblia escondida en una maleta. Son cristianos en “lo secreto”. Sin embargo Daniel, aunque había un decreto que buscaba cerrarle el paso y encontrar motivo para acusarle, siguió testimoniando de su fe, sin reparar en el qué dirán.

Dice la Escritura que: “Cuando Daniel se enteró de la publicación del decreto, se fue a su casa y subió a su dormitorio, cuyas ventanas se abrían en dirección a Jerusalén. Allí se arrodilló y se puso a orar y alabar a Dios, pues tenía por costumbre orar tres veces al día”(versículo 10 Nueva Versión Internacional). Sin temor, firme en sus convicciones. Esa es justamente una de las demandas del cristiano: ser firme en Cristo así las circunstancias sean adversas.

¿Cómo es tu Dios?

Si realizáramos una encuesta entre muchos cristianos con la pregunta:”¿Cómo es tu Dios?”, nos llevaríamos sorpresas ingratas. Querámoslo o no, cada uno tiene su propia imagen de Dios. ¿Y cómo encaja esto en el tema de Daniel?.

Los enemigos de Daniel (siempre habrá personas que quieren poner tropiezo) lograron que en consonancia con un decreto de los persas, de carácter transitorio y concebido solo  para hacerle tropezar, fuera condenado al foso de leones, muy a pesar del rey. Un día después el monarca va hasta el foso y formula una pregunta de suma importancia:”Daniel, siervo del Dios viviente, ¿Pudo tu Dios, a quien siempre sirves, salvarte de los leones?”(Versículo 10).

Observe de nuevo la pregunta. Permítame hacer énfasis en el término:”¿Pudo?”. Ahora le pregunto:”¿Qué puede hacer su Dios?”. De su respuesta depende qué puede o no ocurrir en su existencia. Si cree que Dios puede transformar vidas y obrar milagros, de seguro los verá.

¿Qué puede hacer su Dios? Puede hacer que desde hoy, usted sea un auténtico cristiano, dejando a un lado la actitud de ser medio mundano y medio evangélico, sin hipocresía, con transparencia. Sólo basta que reconozca que el Señor puede hacer esa obra en su existencia. Jamás olvide que hacen falta cristianos íntegros en medio de una sociedad corrupta.

Escrito por: Fernando Jiménez

Fuente: Momento de Decisión


El cristiano y el baile

6 diciembre 2010

Quisiera tratar este tema con todos ustedes, para que juntos examinemos lo que Dios dice en su Palabra, con el propósito de que ella sea la que arroja luz sobre este aspecto que vamos a considerar. La Palabra de Dios es la autoridad máxima, y a ella debemos someternos todos por igual. Con ese espíritu,  vamos a escudriñarla, y también con amor a los hermanos que puedan pensar de otra manera.

¿Dónde está la enseñanza para la iglesia y para la conducta cristiana?; tenemos que ponernos de acuerdo acerca de este tema. Es fundamental. Todos estaremos de acuerdo en que toda la Biblia es la Palabra de Dios.  Sin embargo, debemos estudiar las Escrituras  en su debido contexto, por lo tanto no es correcto —como algunos pretenden—, tomar citas de los Salmos relacionadas con las danzas y el baile judío para aplicarlas al comportamiento cristiano. Más bien, deberíamos preguntarnos:

¿QUÉ DICE EL NUEVO TESTAMENTO  SOBRE EL ASUNTO?

Danzar o bailar se menciona solamente tres veces:

  1. Mateo 11:17 y Lucas 7:32: “Os tocamos flauta, y no bailasteis…”.
  2. Mateo14:6 y Marcos6:22:  “La hija de Herodías danzó…”.
  3. Lucas 15:25: “Y su hijo mayor…oyó la música y las danzas…”.

Esas son las únicas referencias que tenemos. Es interesante que ni en los Evangelios, ni en los Hechos, ni en las Epístolas haya un solo caso de alguien que danza o baila PARA ALABAR A DIOS. El único caso que describe movimientos junto con la alabanza, es el del “cojo de nacimiento” (Hechos 3:2-10) que después de ser sanado “entró con ellos en el templo,  andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.”

Evidentemente eso no era baile, pero además vemos que en el Nuevo Testamento, la alabanza a Dios está relacionada con la boca, tanto en el ejemplo del Señor Jesús, como de otros y también en la enseñanza (doctrina) de las Epístolas. Veamos algunos ejemplos:

  1. Mateo 11:25: “…Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra…”
  2. Mateo 21:16: “…de la boca de los niños… perfeccionaste la alabanza”.
  3. Marcos 14:26: “Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte…”.
  4. Marcos 10: 21: “…Jesús se regocijó… y dijo: Yo te alabo, oh Padre…”.
  5. Hechos 16:25: “Pero a media noche… Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios”.
  6. Romanos15:9-11: “…cantaré a tu nombre… Alegraos… Alabad al Señor…”.
  7. Efesios 5:19: “…cantando y alabando al Señor en vuestros corazones…”.
  8. Hebreos 13:15: “…ofrezcamos… sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios…”.
  9. Santiago 5:13: “¿Está alguno alegre? Cante alabanzas”.

Hay otros pasajes del Nuevo Testamento que mencionan la alabanza, pero no nos aportan más cosas para nuestro tema, que podemos resumir así: NO HAY DANZA NI BAILE PARA LA IGLESIA según enseña el Nuevo Testamento  No hay ninguna mención de alabar a Dios de esa manera. Sí la hay en el Antiguo Testamento, donde el orden es para Israel. La alabanza ahora tiene su cauce a través de los que podemos expresar con nuestra BOCA. La boca es la “fuente” (Santiago 3:11) por donde salen los sentimientos de un corazón agradecido (Efesios 5:19 y 20), despertados por la inteligencia del creyente (1 Corintios 14:15) y se transforman en “sacrificios de alabanza” (Hebreos 13:15) que honran y glorifican a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

¿DE DÓNDE PROCEDE ESTE BAILE?

En primer lugar ,no podemos decir que venga de Dios, ya que en las Escrituras vimos que esa no es ahora la manera de alabar al Señor. Tenemos que decir que viene del mundo, y lo vamos a explicar. Los tres enemigos espirituales que tiene el cristiano son: 1) El mundo, 2) El diablo, 3) La carne. Esto puede verse en Efesios 2:1 a 3.

¿QUÉ ES EL MUNDO?

Para ser breves, diremos que la Biblia nos habla del Mundo bajo tres aspectos distintos:

  1. el mundo como el planeta que habitamos (Juan 1:10).
  2. el mundo como la humanidad toda (Juan 3:16).
  3. el mundo como sistema, como esfera moral y espiritual donde se vive el hombre sin Dios.

(1 Juan 2:15 a 17, Santiago 4:4).

Ya que el planeta que Dios creó es algo hermoso, no tiene nada que ver con nuestros tema; sí podemos decir que además de hermoso, Dios lo hizo para nuestro bien, y en lo posible tenemos que disfrutarlo. El segundo aspecto, la humanidad en su conjunto, tampoco es malo, ya que “Dios amó al mundo” (toda la humanidad), nosotros también tenemos que amarla y demostrarlo en actitudes bondadosas hacia los que nos rodean, y además hacer todo lo posible para que las “buenas nuevas” lleguen a todos los seres que viven en este planeta. Pero el tercer aspecto es algo distinto, es negativo, es malo EL MUNDO COMO SISTEMA. El Señor Jesús, en su oración de Juan 17, afirmó: “…están en el mundo (vs.11) …no son del mundo” (vs.14 y 16)”. ¿Qué quiso decir el Señor con eso? Dijo que los cristianos estamos en el mundo, vivimos en el planeta, nos relacionamos con la sociedad a la que pertenecemos, pero no somos parte del SISTEMA. “…No son del mundo”, es lo que vemos también en Mateo 5: 13 y 14:  “Ustedes son la sal de la tierra…ustedes son la luz del mundo”, la sal y la luz son elementos distintos a la tierra y al mundo. Aquí, el Señor no sólo indica la diferencia, sino también la función del cristiano hacia el mundo. El hermano José M. Martínez, en su libro “Tu Vida Cristiana”, hablando sobre esto cuenta que visitando una fábrica en Portugal, se asombró de lo que estaba viendo: en medio de  una gran pecera, con peces de hermosos colores, cinco pajaritos volaban libremente. No podía entender lo que veía, hasta que acercándose, le explicaron que los pájaros estaban en una gran burbuja de cristal, que por la parte superior en forma de tubo salía fuera del agua, por donde los pájaros recibían el  aire y los alimentos. Aunque todos estaban dentro de la pecera, en realidad los peces y pájaros se hallaban en dos esferas distintas: unos en el agua y otros en el aire. Así es con el cristiano, está en el mundo, pero no es del mundo, se mueve en una esfera espiritual distinta, “en Cristo”, tal como lo enseña Efesios capítulo 1. En Filipenses 2:15, dice: “Para que seáis irreprensibles y sencillos hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”. Ahí tenemos otra vez las dos esferas: “hijos de Dios”, por un lado, y “generación maligna y perversa”, por el otro. Refiriéndose a esta segunda esfera, el Señor Jesús dijo que Satanás es “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31, 14:30 y 16:11). Y en 1 Juan 5:19 dice: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno”. Satanás es el perpetuo instigador del mal en el seno del mundo, en el seno de esta esfera o sistema. Este “mundo” es enemigo de Dios, y por lo tanto, enemigo del creyente.

Aquí es necesario detenerse y leer con atención 1 Juan 2:15 al 17: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.

Santiago 4:4 es muy enfático al preguntar: “¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.
ES UN SISTEMA CONTAMINANTE

La seducción de este enemigo es no mostrarse como tal, sino más bien como amigo, como alguien que tiene muchas cosas para brindarnos. En esa estrategia usa distintas cosas para contaminar la vida espiritual del un creyente.

Hoy estamos pensando en una: EL BAILE. Ese baile manipulado por un discjockey, con luces que producen ciertos efectos estudiados, con un volumen impresionante de la música capaz de producir alteraciones físicas y emocionales, con letras que realmente son basura,  la mayoría de ellas. Todo un entorno para dar rienda suelta a la carne; ritmo y contorsiones que incitan a lo malo. Aun la vestimenta femenina, con minifaldas o ropa ajustada al cuerpo. Todo eso contamina la vida espiritual del creyente, como dice el Señor en Marcos 7:21 a 23. Por lo tanto, los creyentes no debemos participar de esto.

Qué foto distinta de lo que es el pueblo de Dios, nos muestra 1 Pedro 2:9: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes del aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.

Tendríamos que leer y considerar detalladamente lo que dice 2 Corintios 6:14 a 7:1, porque es un llamado de Dios a no juntar lo cristiano con lo mundano. “¿Y qué comunión tiene la luz con las tinieblas?”. Ninguna, sin duda. “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis por hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.

Concluimos con las palabras de Romanos 12:1 y 2: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.  No os conforméis a este siglo (este sistema sin Dios), sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Que así sea, para la gloria de Dios, y para bien de su pueblo.

Escrito por: Enrique Vázquez (Montevideo /Uruguay)

Fuente: Momento de Decisión


Examinarnos a nosotros mismos

11 noviembre 2010

Lectura Bíblica: 1 Co. 11:28, 31

Otra versión traduce el versículo 28 como “examínese cada uno a sí mismo”
Examinar (diccionario): inquirir, investigar, indagar, escudriñar, analizar alguna cosa. Reconocer, registrar minuciosamente, mirar con atención alguna cosa.
Este pasaje habla de la Cena del Señor, pero el hecho de examinarnos puede aplicarse a nuestra vida en general, acerca de lo cual veremos varios aspectos.
¿Para que sirve un autoexamen? Para conocernos. Jer. 17:9 “Engañoso es el corazón, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Aún nosotros mismos podemos caer en el engaño de nuestro propio corazón. Un autoexamen proporciona el conocimiento necesario acerca de nosotros mismos para cambiar aquello que no esté de acuerdo a la voluntad de Dios.

1. Examinar nuestra compañía: Sal. 1

Como seres que viven en una sociedad, necesariamente debemos compartir tiempo con otras personas.

¿Qué opciones tenemos al elegir nuestra compañía? Inconversos o creyentes. De cada uno hay diferentes clases. ¿Cuál deberíamos elegir cuando exista la posibilidad de hacerlo? Aquel que comparta nuestras metas cristianas, y que nos ayude a crecer.

Ahora, ¿Cuál preferimos? Es parte de nuestro autoexamen. Acerca de esto hemos escuchado que quien dice “tengo mejores amigos en el mundo que en la iglesia”.
David cuenta su experiencia en el Salmo 26.

1 Co. 15:33 “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”.

Hch. 2:42-44 “tenían en común todas las cosas”

Un autoexamen debe incluir una voluntad dispuesta a arreglar lo que esté mal, incluyendo el hecho de dejar aquellas personas que resulten negativas a nuestra vida cristiana. Pr. 1:10-15 “no andes” “aparta tu pie” Suena un poco exagerado lo que proponen estas personas, pero ¿no escuchamos propuestas que invitan a dejar la voluntad de Dios?

Pr. 13:20 “el que anda con sabios, sabio será; pero el que se junta con necios será quebrantado”

2. Examinar nuestros hábitos

Hábito: Costumbre, facilidad adquirida por la constante práctica.

La Biblia menciona que algunas actitudes pueden volverse un hábito, es decir, algo que hacemos naturalmente y quizá sin darnos cuenta de que está mal.

El hábito de no congregarse: Heb 10:25 “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre”.

El hábito de ser contencioso: 1 Co. 11:16 “si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.”

El hábito del amor al dinero: Heb 13:5 “sean vuestras costumbres sin avaricia” 1 Ti. 6:10 “el amor al dinero es la raíz de todos los males”

¡Qué bueno sería que en nosotros, con la ayuda de Dios, se forme el hábito de asistir a todas las reuniones, o el de no ser contenciosos!

Un autoexamen de nuestras costumbres posiblemente revelará muchas actitudes contrarias a la voluntad de Dios. 2 Re. 17:38-40 “no escucharon, antes bien hicieron según su costumbre antigua”

3. Examinar nuestros pensamientos

Nuestras compañías y nuestras costumbres pueden ser observadas por otras personas, pero los pensamientos son algo tan personal que sólo Dios y nosotros los conocemos.

¿Qué resultado ofrece un autoexamen de nuestros pensamientos? Fil. 4:8 ¿Están nuestros pensamientos de acuerdo a lo dicho por Pablo en este texto?

Mar. 7:21 El origen de los malos pensamientos es el corazón. Sal. 51:10 “crea en mí un corazón puro”

Ef. 4:23 El Espíritu Santo desea que le otorguemos control sobre nuestra mente para cambiar nuestra mente de forma que pensemos desde el punto de vista de Dios y no desde el del mundo. Tenemos la mente de Cristo (1 Co. 2:16)

Pr. 16:3 “Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.”

Col. 3:2, versión RVA: “Ocupad la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”
“Engañoso es el corazón. ¿Quién lo conocerá? Yo Jehová” Dios conoce nuestro corazón, y bien podríamos tener la predisposición del salmista en el salmo 139:1-3,17,18,23,24

4. Examinar nuestros afectos

¿Qué es lo que más queremos?

1 Jn. 2:15 “no améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo”

Es probable que dediquemos mayor tiempo a aquellas actividades o personas objeto de nuestro afecto.

Ro. 8:6: “el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”

Mt. 6:24 “Ninguno puede servir a dos señores…”

Lc 12:34: “donde esté vuestro tesoro, estará vuestro corazón” ¿Cuál es nuestro tesoro, las riquezas celestiales y la herencia de Cristo o las cosas pasajeras de este mundo?

Lc. 9:59-62 (te seguiré, pero…) ¿Hay peros en nuestra vida para con el Señor? Entonces nuestros afectos necesitan un cambio de prioridad.

1 Jn. 5:4 La fe vence al mundo. à Vivamos por fe.

5. Examinar nuestros motivos

¿Para qué hacemos las cosas? ¿Cuál es la intención? 1 Co. 10:31, Col 3:23 Hacerlo todo para la gloria de Dios y en el nombre del Señor Jesús. ¿Podríamos realizar cada actividad que tenemos pensando en que lo hacemos para Dios? ¿Cuántas de nuestras actitudes son incompatibles con este pensamiento?

Ef. 6:6,7: “de corazón haciendo la voluntad de Dios”

2 Cr.31:20,21 (Ejemplo de Ezequías)

Fuente: Siguiendo sus pisadas


Aprendamos a aceptar el No de Dios

10 noviembre 2010

“…pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya” Lucas 22:42b (Nueva Versión Internacional) Has estado clamando por eso, la respuesta no llega, el tiempo pasa y la desesperación aparece, la duda hace acto de presencia y cuando al fin la respuesta parece que llegara, lo hace de la forma que no queríamos. Seguro esperabas un SI, quizá creías que las cosas se darían como las habías pensado, pero no se dieron de esa manera, porque la respuesta de Dios era otra y el NO era lo que Él creía más conveniente para ti.

Ahora hay un debate en tu mente, preguntas como: ¿Por qué no me lo dio?, ¿No creo que no sea su voluntad esto?, ¿Por qué no lo permitiste?, y parece ser que el máximo responsable de que las cosas no se dieran como tú querías es DIOS, como que si hubiera hecho algo malo. Por un momento es hasta normal que te sientas molesto, si lo es, porque eres humano y nuestra visión está limitada a las cosas que nada mas vemos físicamente. Pero Dios ve las cosas desde otra perspectiva, Dios tiene una amplia visión de tu vida y de todo lo que El quiere para ti, porque El es tu Padre y te ama y un Padre que ama a su hijo, siempre querrá lo mejor para el. Hay algo que seguramente no sabes o que quizá quieres evitar pensar o creer, y es El hecho de que Dios siempre tiene la razón, que El jamás te dará algo que sabe que te puede afectar, algo que te hará decaer o que te hará que te alejes de Él, por tal razón aun cuando no entiendas lo que estas pasando o el porqué de ese NO de Dios, debes estar seguro que bajo sus alas estas protegido, que si Dios dijo NO es porque El sabe que es lo mejor para tu vida. No trates de analizar el porqué del NO, simplemente acéptalo como una bendición, como una respuesta de Dios y sobre todo como la mejor respuesta que podías obtener porque si no fue como tú querías, es porque Dios que ve más allá de lo que nuestros ojos ven, vio que no era lo mejor para ti, aun cuando aparentemente tendría que haber sido un SI. Es bueno que aprendamos a aceptar los NO de Dios, sin la necesidad de reclamar, de enojarnos o de alejarnos de Él. No es posible que aceptemos todos los SI con un enorme gozo y que los NO los aceptemos con tristeza. Aprendamos a que si Dios dice: “NO” es porque esa era la mejor respuesta que podíamos recibir. Todo lo que viene de Dios es perfecto, por lo tanto seamos humildes, sujetos y obedientes a todas las respuestas que El nos dé y sin hacer preguntas o reclamos aceptemos su PERFECTA voluntad.

¡Señor quiero aceptar todas tus respuestas!

Autor: Enrique Monterroza

Fuente: Reflexiones Cristianas


Cómo encontrar la voluntad de Dios

16 octubre 2010

El buen creyente debe preocuparse en saber qué es la voluntad de Dios y obedecerla. En particular, queremos la mente de Dios en una decisión personal, especialmente con una importante. Pero para comenzar, es importante reconocer que su voluntad tiene tres aspectos:

Su voluntad soberana es el plan secreto de Dios que determina todo lo que sucede en el universo en todos los tiempos. Su voluntad soberana se compone de la perfecta (lo que es santo) y la permisiva (que incluye pecado).

Su voluntad moral es revelada en los mandamientos bíblicos que enseñan cómo se debe creer y vivir. Son las normas o leyes que debemos cumplir.

Su voluntad individual es el plan particular y detallado, diseñado para cada individuo. Es este aspecto en que queremos enfocar. Dr. Gary Friesen niega que haya tal voluntad, en Decision Making & the Will of God, Multnomah Press, 1980, diciendo que Dios no nos guía, ni hay llamamiento al ministerio o a un cónyuge. Dice que no importa si se casa o con quién. El único requisito es que sea un creyente (simplemente siguiendo la voluntad moral de Dios).

Pero en realidad sabemos de este tercer aspecto por la experiencia y por la Escritura. Supongo que todos hemos experimentado recibir dinero que llega al último momento; o el contratiempo que causa perder el vuelo y el avión se accidenta; o la llamada esperada que viene; o respuestas a la oración, etc. Son
evidencias de detalles que Dios tiene para nosotros.

Para la evidencia bíblica, tenemos ejemplos en:
Esd. 8:21, “Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes.”

Sal. 25:12, “¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.”

Sal. 32:8, “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.”

Sal. 37:23, “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.”

Sal. 48:14, “Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte.”

Pr. 3:6, “Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.” Este texto es mejor traducido, “él dirigirá (o guiará) tus pasos,” porque es el mismo verbo en 2 Cr. 32:30, donde Ezequías mandó escarbar un túnel para agua. El túnel es curvado e irregular; no es recto.

Col. 1:9, “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual.” Si no existiera la voluntad individual, Pablo hubiera pedido la lectura bíblica, nada más, para conocer la voluntad moral de Dios. Pero está pidiendo que descubran la individual.

Ef. 5:15-17, “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.”

Ro. 8:14, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”

Hch. 16:6-10, “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.” Este pasaje es claro, en que un misionero no puede ir a dónde quiera o simplemente a dónde haya necesidad, sino que somos guiados a lugares particulares.

He. 5:4-5, “Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy.” Ministros, inclusive Jesús mismo, necesitan un llamamiento por Dios.

Con estas cosas en mente, estamos listos de entrar en el tema propio.

Factores de tomar en cuenta para descubrir la voluntad (individual) de Dios:

1. La Biblia
Si la Palabra toca el asunto, ya estuvo; los otros factores no cuentan.  Pero frecuentemente no toca una decisión nuestra específicamente, como:  dónde estudiar; dónde trabajar; con quién y cuándo casarse; dónde vivir; la compra de vehículo o casa, etc.

2. Presentarnos a Dios
Debemos estar dispuestos a hacer lo que sea, Ro. 12:1, “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” Si le decimos a Dios, “Señor, por ti iré a cualquiera parte del mundo, excepto a un país musulmán.” o  “Me casaré con quien sea, a menos que sea de clase pobre.” Con reservaciones así, Dios no revelará su plan para nosotros. Es importante reconocer que somos siervos de Dios. Entregarnos completamente a Dios es perfectamente razonable, a base de las enseñanzas en Ro. caps. 1-11. Así también sabremos qué es su voluntad.

3. Ser transformados (en nuestros puntos de vista)
Ro. 12:2, “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Ejemplo: si un creyente estudia medicina, debe ser porque quiere ayudar a la gente, y no porque paga bien (el motivo secular). La meta para vivir del creyente no es adquirir fama ni riquezas. El pasaje también dice que lo que sea la voluntad de Dios, es buena. No debemos temer que sería algo pésimo.

4. Confiar en él, o sea tener fe
Pr. 3:5-6, “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”

5. Circunstancias
Una puerta abierta o una cerrada frecuentemente indican la voluntad de Dios. Pero una cerrada también puede ser un estorbo del diablo, que debemos vencer. Similarmente, una abierta puede ser solo una tentación. Son factores de tomar en cuenta, pero no deben ser considerados aisladamente.

6. Oración
Por la oración se pide entendimiento y guía, y que una puerta se abra.

7. Sentido común
Dios no nos pide tonterías (¡con rara excepción, como cruzar el Mar Rojo!). Pero cuidado con depender de la lógica humana, como advierten estos pasajes:

Pr. 3:5b, “no te apoyes en tu propia prudencia.”

Pr. 14:12, “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.”

Pr. 28:26, “El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado.”

Is. 55:8-9, “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

2 S. 7:2-3, “dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.” La construcción del templo permanente parecía lógico a David y a Natán. Pero resultó que no fue la voluntad de Dios. Dios escogió a Salomón para hacerlo, no David, por haber derramado éste mucha sangre (1 Cr. 22:8).

Jos. 9:14, “Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.” Muy triste. Entonces fueron engañados. ¿Con qué frecuencia consulta a Dios usted?

8. Consejos de los maduros en la fe
Si los maduros le recomiendan a usted un camino, eso es significante. Sin embargo, humanos hacen errores. No es un principio perfecto, cuando se toma aisladamente.

9. Ser guiado por el Espíritu Santo
Ro. 8:14, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” Se siente cómodo y conforme al proceder indicado.

10. Paz; la convicción que sí la hemos encontrado
Una vez que se tomar una decisión de actuar, uno debe sentir paz. Sin embargo, hay excepciones. Si cónyuges pelean y después se separan, siempre sentirán paz. Pero es una falsa paz, porque Dios revela su voluntad en cuanto a matrimonios (solucionar las diferencias, amarse, etc.). Una vez yo trataba comprar un auto usado, pero no hubo acuerdo sobre el precio. Después de un par de días el vendedor me contactó y dijo que mi última oferta fue aceptable. No sé porqué, pero ¡sentí pánico! Le dije con disculpas que ahora no estaba interesado. Por supuesto Dios sabía la condición real del vehículo, y me hizo un gran favor.

11. Pedir señales confirmatorias, especialmente con una decisión importante, cuando no todos los factores concuerdan.

Señales no son para el perezoso: “Dios, no tengo idea qué hacer con mi vida; indícame una vocación.”

Eso no. Es más bien para cuando uno está el 95% seguro de qué es su voluntad, pero tiene miedo de cometer un error.

El hecho que solo hay 2 pasajes sobre el tema, indica que pedir señales no es práctica común. Su uso debe ser muy raro. No se debe confundir con incrédulos pecaminosamente pidiendo verificación de quién era Jesús, en Mt. 12:39, “El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.” Jue. 6:36-40, “Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho. Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua. Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra. Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.”

(Se dio cuenta que la primera señal fue algo natural y entonces no bien pensada.)

Pobre Gedeón es burlado por muchos predicadores. Note primero que Dios fue muy paciente con él, sin regaños. También considere la situación más amplia. Gedeón era un hombre sin recursos. Dios le pidió atacar a 120,000 soldados enemigos bien armados, con solo 300 hombres sin armas (Jue. 6-8). Lo pongo en términos modernos. Supongamos que relato lo siguiente: anoche recibí una visión del Señor. Me reveló que hay una casa 200 metros de nosotros, donde hay una célula de 6 terroristas, con bombas y armas. Y me pide “atacar” el grupo esta noche con usted, armados solo con biblias y lámparas. ¿Está conmigo? ¡Vámonos!” Ahora mi pregunta: ¿No tendría usted dudas? Gedeón sabía qué hacer. El problema fue quién lo dijo. Pidió una señal para confirmar que fue Dios hablando, y no el diablo o su imaginación. Igual como usted en mi pequeña fábula, hubiera pedido más evidencia. En mi opinión, Gedeón fue un hombre sabio, tal vez de poca fe, pero sabio. Ahora, el único pasaje bien claro en cuanto a pedir una señal para conocer la voluntad de Dios:

Gn. 24:14, “Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.”

Aquí vamos al grano. El siervo de Isaac entiende qué tipo de persona sería una buena esposa para su jefe: una generosa trabajadora. Está pidiendo, más o menos: “Dios, cuando llego al pueblo, si me envías una generosa trabajadora, sabré que es la indicada.” La señal pedida tiene conexión directa con la averiguación de la voluntad de Dios. El hecho que hay un solo ejemplo de eso en la Biblia, nos indica que su uso es y debe ser raro, y solo por algo sumamente importante. Y de paso, si uno pide señal y Dios responde, pero después decidimos que no queremos hacerlo, estamos gravemente insultando a Dios.

Ahora relato un caso real de la aplicación de todos estos principios vistos. Una joven se acercó a su pastor. Le dijo que había conocido un joven especial. Las circunstancias eran especiales que juntó los dos. Sus amigos aprueban la relación. Había orado por él y siente paz sobre casarse con él. Existe un solo problema: no es creyente. “Estoy confundida”, dice. “¿Qué debo hacer?” La respuesta: Puesto que la Biblia dice no juntarse con incrédulos (2 Co. 6:14), ya estuvo. El resto de los factores  no cuentan absolutamente nada. Y ya que estamos en el tema, si el joven entiende que no puede casarse con ella a menos que sea creyente, qué sorpresa: el próximo domingo pasa adelante para “recibir a Cristo”. Aun si fuera sincero, qué clase de esposo sería que no ha pasado nada de tiempo con el Señor, de apreciar la Escritura, de tener oraciones contestadas, de pasar pruebas, de madurar, etc. Mejor posponer el casamiento hasta ver fruto en el novio, y darle tiempo para madurar.

En resumen, si todos los 10 factores arriba expuestos están de acuerdo, puede estar seguro que ha encontrado la voluntad del Señor. Si no todos concuerdan, vale la pena orar por alguna confirmación

Y tenga paciencia. Dios jamás tiene prisa. Que el Señor conteste su petición para estar seguro que encontró su voluntad específica.

ObreroFiel.com – Se permite reproducir este material siempre y cuando no se venda.