El Ayuno Cristiano

18 abril 2012

Disciplina espiritual en la que voluntariamente renunciamos a ciertos alimentos por un lapso de tiempo, con el propósito de librarnos de las cosas del mundo y para centrar todo nuestro corazón en Dios.

¿Qué significa ayunar?

Es la práctica de limitar el consumo de alimentos o bebidas.

¿Qué dice la Palabra?

En la Palabra no hay un mandamiento establecido en el que se nos ordene ayunar, sin embargo se presenta el ayuno como algo bueno, beneficioso y que debemos practicar. El ayuno debe ir acompañado de la oración Un ejemplo de esto es al momento de tomar decisiones importantes. En el libro de los Hechos los ancianos y maestros de las iglesias, después de haber ayunado y orado les pusieron las manos y despidieron a Bernabé y a Pablo a su primer viaje misionero (Hechos 13:1-4).

El ayuno en el Antiguo Testamento (Tradición judía)

  1. Jehová ordena un día de ayuno para expiación y purificación (Levítico 16:29-30).
  2. El pueblo en signo de arrepentimiento (Joel 2:12).
  3. Moisés en preparación para las manifestaciones en el monte Sinaí (Éxodo 34:28).
  4. Poder de intercesión Moisés (Deuteronomio 10:10).
  5. Jonás ante el anuncio de la futura destrucción de Nínive (Jonás 3:7).
  6. David ante la persecución injusta (Salmos 35:13).
  7. Para lograr auxilio de Jehová ayunar hasta debilitarse las rodillas (Salmos 109:24).
  8. Ester para evitar la agresión y defender a su pueblo (Ester 4:16).

El ayuno en el Nuevo Testamento

  1. Ana con insistencia (Lucas 2:37).
  2. En preparación para poner manos (Hechos 13:3).
  3. Ancianos y maestros para encomendar a alguien a Dios (Hechos 14:23).
  4. Para completar las tribulaciones de Jesucristo (colosenses 3).
  5. Para ser vencedores (1 Corintios 9:25).
  6. Para poder vencer la carne (Gálatas 5:17).

Los frutos del ayuno

  • Nos llevan a la libertad de nuestra mente, corazón y nos conduce hacia la paz.
  • Nos fortalece, estabiliza y desarrolla el auto-control (fruto del Espíritu Santo).
  • Nos hace reconocer nuestra debilidad y la dependencia que tenemos de Dios.
  • Edifica nuestra vida.
  • Nos ayuda a eliminar los excesos de nuestro diario vivir con el fin de tener mas tiempo para Dios.

Conclusión:

El ayuno no debe hacerse con el propósito de castigar el cuerpo, ni con la intención de que Dios haga lo que deseamos, ni para demostrar que somos más espirituales que otras personas, sino por el contrario para estar más centrados en Cristo, para cambiar ciertas actitudes y debe hacerse en un espíritu de humildad y con alegría. La Palabra en Mateo 6:16-18 declara lo siguiente: “Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas, que aparentan tristeza para que la gente vea que están ayunando. Les aseguro que con eso ya tienen su premio.  Tú, cuando ayunes, lávate la cara y arréglate bien,para que la gente no note que estás ayunando. Solamente lo notará tu Padre, que está en lo oculto, y tu Padre que ve en lo oculto te dará tu recompensa”.

Metas:

Espero que esto les ayude a entender más por qué nosotros los cristianos debemos ayunar y los motive a practicarlo. De como tenemos la obligación de dedicar tiempo para intimidar con Dios mediante esta herramienta del “Ayuno y oración” para poder fortalecer nuestra vida cristiana. También para lograr un grado de madurez espiritual y como ser humano. Dios te bendiga y recuerda.

Por William A Rivera

Fuente: Reflexiones Cristianas

 

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Dando lugar a la Palabra de Dios

16 mayo 2011

Hoy más que nunca adolecemos de un cristianismo comprometido a nuestro Señor, temeroso de Su Nombre, amante de Su Palabra, dispuesto a Su servicio; muy por el contrario sobreabunda un cristianismo nominal, diluido entre este sistema mundano corrupto.

Nuestro Señor nos exhorta en Dt. 6:1-8 para que le demos un lugar prioritario a Su Palabra, de este texto podemos desprender algunas lecciones que pasaremos a compartir rápidamente y que a través de esta herramienta queremos fomentarlas en su vida al momento que desarrolle y fortalezca el hábito de tener un tiempo con Dios de manera diaria y sistemática.

En el texto de Dt. 6:1 tenemos la lección de la responsabilidad, debemos ser prácticos en lo que conocemos de la Escritura (Stg. 1:22), por eso  hoy padecemos de un cristianismo light, no asumimos la lección de la responsabilidad.

En Dt. 6:2 tenemos la lección de la respuesta, una vez que seamos responsables y pongamos por práctica lo que conocemos de la Escritura, esto generará en nosotros un temor de Dios, nos distanciará del pecado (Pr. 8:13) y Su temor estará delante nuestro para no pecar (Ex. 20:20)

En Dt. 6:3 tenemos la lección de la retribución, esta consiste en que si me dedico a obedecer Su Palabra la bendición del Señor está conmigo, con esto no queremos transmitir la idea de ausencia de problemas; pero sí la seguridad que en medio de ellos podré tener la paz, ¡no es una bendición! (Pr. 1:29-31)

En Dt. 6:4, 5 tenemos la lección de la rendición, otro gran problema en el cristianismo nominal de hoy día, no hay consagración. Dios nos pide fidelidad a su Nombre, no entregarnos a la idolatría (vv. 4) y además darnos de una manera integral y sin reservas (vv. 5). El creyente de hoy día vive más enfocado en sí mismo.

En Dt. 6:7 tenemos la lección de la repetición, lo que aprendemos no debemos de callarlo, todo lo contrario es nuestro deber pasarlo a nuevas generaciones, pero hoy se nos quiere enseñar la tolerancia en todas sus facetas; entonces si en algo disiento con otro debo callarlo, porque puedo ser tildado de intolerante. Nada más contrario a la Escritura.

En Dt. 6:8  tenemos la lección de la reflexión, con esta queremos decir que la Palabra de Dios debe estar en mi mente apelando a la razón para que ella me conduzca a la práctica.

Adelante, pasemos a disfrutar de la Palabra de Dios, disponernos a ponerla por práctica y marcar una diferencia entre el verdadero cristianismo y el nominal.