Cómo encontrar la voluntad de Dios

16 octubre 2010

El buen creyente debe preocuparse en saber qué es la voluntad de Dios y obedecerla. En particular, queremos la mente de Dios en una decisión personal, especialmente con una importante. Pero para comenzar, es importante reconocer que su voluntad tiene tres aspectos:

Su voluntad soberana es el plan secreto de Dios que determina todo lo que sucede en el universo en todos los tiempos. Su voluntad soberana se compone de la perfecta (lo que es santo) y la permisiva (que incluye pecado).

Su voluntad moral es revelada en los mandamientos bíblicos que enseñan cómo se debe creer y vivir. Son las normas o leyes que debemos cumplir.

Su voluntad individual es el plan particular y detallado, diseñado para cada individuo. Es este aspecto en que queremos enfocar. Dr. Gary Friesen niega que haya tal voluntad, en Decision Making & the Will of God, Multnomah Press, 1980, diciendo que Dios no nos guía, ni hay llamamiento al ministerio o a un cónyuge. Dice que no importa si se casa o con quién. El único requisito es que sea un creyente (simplemente siguiendo la voluntad moral de Dios).

Pero en realidad sabemos de este tercer aspecto por la experiencia y por la Escritura. Supongo que todos hemos experimentado recibir dinero que llega al último momento; o el contratiempo que causa perder el vuelo y el avión se accidenta; o la llamada esperada que viene; o respuestas a la oración, etc. Son
evidencias de detalles que Dios tiene para nosotros.

Para la evidencia bíblica, tenemos ejemplos en:
Esd. 8:21, “Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes.”

Sal. 25:12, “¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.”

Sal. 32:8, “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.”

Sal. 37:23, “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.”

Sal. 48:14, “Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte.”

Pr. 3:6, “Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.” Este texto es mejor traducido, “él dirigirá (o guiará) tus pasos,” porque es el mismo verbo en 2 Cr. 32:30, donde Ezequías mandó escarbar un túnel para agua. El túnel es curvado e irregular; no es recto.

Col. 1:9, “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual.” Si no existiera la voluntad individual, Pablo hubiera pedido la lectura bíblica, nada más, para conocer la voluntad moral de Dios. Pero está pidiendo que descubran la individual.

Ef. 5:15-17, “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.”

Ro. 8:14, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”

Hch. 16:6-10, “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.” Este pasaje es claro, en que un misionero no puede ir a dónde quiera o simplemente a dónde haya necesidad, sino que somos guiados a lugares particulares.

He. 5:4-5, “Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy.” Ministros, inclusive Jesús mismo, necesitan un llamamiento por Dios.

Con estas cosas en mente, estamos listos de entrar en el tema propio.

Factores de tomar en cuenta para descubrir la voluntad (individual) de Dios:

1. La Biblia
Si la Palabra toca el asunto, ya estuvo; los otros factores no cuentan.  Pero frecuentemente no toca una decisión nuestra específicamente, como:  dónde estudiar; dónde trabajar; con quién y cuándo casarse; dónde vivir; la compra de vehículo o casa, etc.

2. Presentarnos a Dios
Debemos estar dispuestos a hacer lo que sea, Ro. 12:1, “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” Si le decimos a Dios, “Señor, por ti iré a cualquiera parte del mundo, excepto a un país musulmán.” o  “Me casaré con quien sea, a menos que sea de clase pobre.” Con reservaciones así, Dios no revelará su plan para nosotros. Es importante reconocer que somos siervos de Dios. Entregarnos completamente a Dios es perfectamente razonable, a base de las enseñanzas en Ro. caps. 1-11. Así también sabremos qué es su voluntad.

3. Ser transformados (en nuestros puntos de vista)
Ro. 12:2, “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Ejemplo: si un creyente estudia medicina, debe ser porque quiere ayudar a la gente, y no porque paga bien (el motivo secular). La meta para vivir del creyente no es adquirir fama ni riquezas. El pasaje también dice que lo que sea la voluntad de Dios, es buena. No debemos temer que sería algo pésimo.

4. Confiar en él, o sea tener fe
Pr. 3:5-6, “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”

5. Circunstancias
Una puerta abierta o una cerrada frecuentemente indican la voluntad de Dios. Pero una cerrada también puede ser un estorbo del diablo, que debemos vencer. Similarmente, una abierta puede ser solo una tentación. Son factores de tomar en cuenta, pero no deben ser considerados aisladamente.

6. Oración
Por la oración se pide entendimiento y guía, y que una puerta se abra.

7. Sentido común
Dios no nos pide tonterías (¡con rara excepción, como cruzar el Mar Rojo!). Pero cuidado con depender de la lógica humana, como advierten estos pasajes:

Pr. 3:5b, “no te apoyes en tu propia prudencia.”

Pr. 14:12, “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.”

Pr. 28:26, “El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado.”

Is. 55:8-9, “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

2 S. 7:2-3, “dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.” La construcción del templo permanente parecía lógico a David y a Natán. Pero resultó que no fue la voluntad de Dios. Dios escogió a Salomón para hacerlo, no David, por haber derramado éste mucha sangre (1 Cr. 22:8).

Jos. 9:14, “Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.” Muy triste. Entonces fueron engañados. ¿Con qué frecuencia consulta a Dios usted?

8. Consejos de los maduros en la fe
Si los maduros le recomiendan a usted un camino, eso es significante. Sin embargo, humanos hacen errores. No es un principio perfecto, cuando se toma aisladamente.

9. Ser guiado por el Espíritu Santo
Ro. 8:14, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” Se siente cómodo y conforme al proceder indicado.

10. Paz; la convicción que sí la hemos encontrado
Una vez que se tomar una decisión de actuar, uno debe sentir paz. Sin embargo, hay excepciones. Si cónyuges pelean y después se separan, siempre sentirán paz. Pero es una falsa paz, porque Dios revela su voluntad en cuanto a matrimonios (solucionar las diferencias, amarse, etc.). Una vez yo trataba comprar un auto usado, pero no hubo acuerdo sobre el precio. Después de un par de días el vendedor me contactó y dijo que mi última oferta fue aceptable. No sé porqué, pero ¡sentí pánico! Le dije con disculpas que ahora no estaba interesado. Por supuesto Dios sabía la condición real del vehículo, y me hizo un gran favor.

11. Pedir señales confirmatorias, especialmente con una decisión importante, cuando no todos los factores concuerdan.

Señales no son para el perezoso: “Dios, no tengo idea qué hacer con mi vida; indícame una vocación.”

Eso no. Es más bien para cuando uno está el 95% seguro de qué es su voluntad, pero tiene miedo de cometer un error.

El hecho que solo hay 2 pasajes sobre el tema, indica que pedir señales no es práctica común. Su uso debe ser muy raro. No se debe confundir con incrédulos pecaminosamente pidiendo verificación de quién era Jesús, en Mt. 12:39, “El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.” Jue. 6:36-40, “Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho. Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua. Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra. Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.”

(Se dio cuenta que la primera señal fue algo natural y entonces no bien pensada.)

Pobre Gedeón es burlado por muchos predicadores. Note primero que Dios fue muy paciente con él, sin regaños. También considere la situación más amplia. Gedeón era un hombre sin recursos. Dios le pidió atacar a 120,000 soldados enemigos bien armados, con solo 300 hombres sin armas (Jue. 6-8). Lo pongo en términos modernos. Supongamos que relato lo siguiente: anoche recibí una visión del Señor. Me reveló que hay una casa 200 metros de nosotros, donde hay una célula de 6 terroristas, con bombas y armas. Y me pide “atacar” el grupo esta noche con usted, armados solo con biblias y lámparas. ¿Está conmigo? ¡Vámonos!” Ahora mi pregunta: ¿No tendría usted dudas? Gedeón sabía qué hacer. El problema fue quién lo dijo. Pidió una señal para confirmar que fue Dios hablando, y no el diablo o su imaginación. Igual como usted en mi pequeña fábula, hubiera pedido más evidencia. En mi opinión, Gedeón fue un hombre sabio, tal vez de poca fe, pero sabio. Ahora, el único pasaje bien claro en cuanto a pedir una señal para conocer la voluntad de Dios:

Gn. 24:14, “Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.”

Aquí vamos al grano. El siervo de Isaac entiende qué tipo de persona sería una buena esposa para su jefe: una generosa trabajadora. Está pidiendo, más o menos: “Dios, cuando llego al pueblo, si me envías una generosa trabajadora, sabré que es la indicada.” La señal pedida tiene conexión directa con la averiguación de la voluntad de Dios. El hecho que hay un solo ejemplo de eso en la Biblia, nos indica que su uso es y debe ser raro, y solo por algo sumamente importante. Y de paso, si uno pide señal y Dios responde, pero después decidimos que no queremos hacerlo, estamos gravemente insultando a Dios.

Ahora relato un caso real de la aplicación de todos estos principios vistos. Una joven se acercó a su pastor. Le dijo que había conocido un joven especial. Las circunstancias eran especiales que juntó los dos. Sus amigos aprueban la relación. Había orado por él y siente paz sobre casarse con él. Existe un solo problema: no es creyente. “Estoy confundida”, dice. “¿Qué debo hacer?” La respuesta: Puesto que la Biblia dice no juntarse con incrédulos (2 Co. 6:14), ya estuvo. El resto de los factores  no cuentan absolutamente nada. Y ya que estamos en el tema, si el joven entiende que no puede casarse con ella a menos que sea creyente, qué sorpresa: el próximo domingo pasa adelante para “recibir a Cristo”. Aun si fuera sincero, qué clase de esposo sería que no ha pasado nada de tiempo con el Señor, de apreciar la Escritura, de tener oraciones contestadas, de pasar pruebas, de madurar, etc. Mejor posponer el casamiento hasta ver fruto en el novio, y darle tiempo para madurar.

En resumen, si todos los 10 factores arriba expuestos están de acuerdo, puede estar seguro que ha encontrado la voluntad del Señor. Si no todos concuerdan, vale la pena orar por alguna confirmación

Y tenga paciencia. Dios jamás tiene prisa. Que el Señor conteste su petición para estar seguro que encontró su voluntad específica.

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