Qué no es humildad

4 mayo 2015

Cómo los griegos antiguos, algunos sienten que la humildad es una característica negativa y que no es saludable para la persona. ¿No es importante la autoestima.? ¿No es necesario defender los derechos y buscar la superación? ¿No hay que realizarse en la vida? ¿No deben los demás reconocer nuestra posición y darnos el debido respeto? ¿Hemos de ser sirvientes de los demás? ¿No dice la Biblia que es correcto amarse a uno mismo? ¿No es cierto que si uno no se ama a sí mismo, no puede amar a otros? ¿No fue creado el hombre a la imagen de Dios? ¿No es un cristiano el “hijo del Rey de Reyes”? ¿No son estos conceptos el opuesto de la humildad? ¿Cómo podemos desenredar estos pensamientos y llegar a un concepto de la humildad que es bíblico y saludable para la persona?

Comenzamos diciendo que lo que Dios exige de nosotros nunca es malo para nosotros ni obstaculiza los buenos propósitos que él tiene para sus hijos. Cuando el mismo Jesús afirma que “soy manso y humilde de corazón” sabemos que no expresaba una postura pecaminosa o incorrecta. Tampoco olvidaba que había descendido de la gloria del cielo y que pronto regresaría allá para seguir siendo el Señor de la historia. Cuando la verdadera humildad se ve, es Cristo mismo manifestándose a través de nosotros.

Entonces, ¿cuál es el concepto equilibrado, correcto y saludable de la humildad? ¿Cómo podemos llegar a entender la humildad como una puerta por la cual Dios entra en las experiencias, por medio de su maravillosa gracia, para llenarlas con libertad, fortaleza, utilidad y regocijo?

Existen varias formas de la “humildad” que son falsas. No es la humildad la obsesión de ser el “mártir” y así ganar por lo menos la simpatía, si no la admiración de otros. Es decir, esa tendencia, a veces motivado por un sentido de culpa, de aceptar demasiados compromisos, estar en muchos comités, vivir por la adrenalina del activismo, tratar de llenar cada necesidad y aprovechar cada oportunidad de servicio o liderazgo.

La humildad no es sentirse la cansada, perseguida y patética victima de las circunstancias. No es ser el pesimista con un negativismo que flota constantemente sobre la cabeza como una nube negra. Tampoco es la humildad el criticarse a sí mismo y hablar de los errores y fracasos hasta que alguien nos contradiga y nos halague y así alimente el orgullo que habita los rincones del corazón.

La humildad no es el silencio que pretende comunicar que lo que pensamos no tiene valor. A veces el silencio es una manera de escondernos y mantenernos lejos de los demás. A veces el silencio cubre el orgullo que desde lejos critica a otros, los menosprecia y no se digna a entrar en comunicación con ellos como iguales.

Tampoco es humildad cuando un líder o miembro de una junta, tal vez por miedo de las consecuencias o por presiones de otros, evita la responsabilidad de mantener las normas de la Palabra de Dios. A veces es su responsabilidad hacer normas, tomar decisiones o corregir un error y esto requiere convicción, firmeza y valor. Estas cualidades no contradicen lo que es la verdadera humildad. En estas ocasiones la humildad se manifestará en la manera paciente, amorosa y cuidadosa de obedecer la convicción, como Pablo manda en Gálatas 6:1: “restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo….”. Compare también 2 Timoteo 2:24-25: “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen….”.

El orgullo, la soberbia, el egocentrismo, la autonomía, la independencia y la autosuficiencia son el opuesto a la verdadera humildad. Cuando una persona tiene estas características, su autoestima viene del éxito externo—de la preparación que se ha logrado, de la posición que se ocupa, el aparente éxito de sus esfuerzos y del reconocimiento o admiración de otros.

La falta de humildad es ser absorbido en uno mismo. La trayectoria de la vida consiste de momentos de sentir éxito y satisfacción y otros momentos de sentir vergüenza o fracaso. Se hace hasta lo imposible para que haya más éxitos visibles y obvios y hayan menos motivos de vergüenza. El miedo al fracaso y la humillación puede ser el obstáculo que nos guarda de obedecer a Dios, de hacer el bien o de servir a otros como debemos hacerlo.

Las “falsas” humildades manifiestan la absorsión de una persona con uno mismo: “No me aman; no me valoran; no me tratan bien; no me dan mi lugar”. Alguien dice, “No puedo hacer nada bien”, significando que no se acepta a sí mismo con las capacidades y limitaciones que tiene”. Dice, “Soy un fracaso” significando que Dios no sabe lo que hace en estas circunstancias, no me hizo sabiamente o no puede usar mis fracasos para mi bien y el bien de otros.

La falta de humildad es justificarse a sí mismo para que no sienta culpa por un error. Es convencerse, y, a veces aclarar para otros que cualquier problema es la responsabilidad de otros. Cuando uno reconoce en su corazón que tiene culpa, el orgullo no permite que uno lo admita delante de otros. Cuando otros posiblemente no han reconocido lo especial que somos o de lo que sabemos o de lo que hemos hecho, es ayudarles a saberlo. Es pensar que uno merece cierto trato o privilegio o que no merece el trato o prueba que está sufriendo.

La falta de humildad es no sentir necesidad de consejo. Es no ser enseñable, especialmente si el que podría enseñarnos por sus palabras o su ejemplo es una persona menos preparada o menos exitosa. Es no sentir que tenemos necesidad de otros, así negando el valor del Cuerpo de Cristo y la variedad y diversidad de los dones espirituales. Es no querer trabajar en equipo porque pensamos que nuestras ideas son las mejores o porque tendríamos que reconocer que algunas ideas de otros son mejores.

La falta de humildad es un sentir de superioridad y autoridad personal por estar en cierta posición. Es sentir resentimientos y enojo cuando otros no muestran el respeto que se cree que se merece. El hombre humilde reconoce que la autoridad es siempre otorgada. Todo individuo está bajo autoridad. La autoridad siempre trae grandes responsabilidades de ejercerse con sabiduría, comprensión, amor para el bien de las personas y de la empresa, no para ensalzarse uno mismo.


La Humildad

20 abril 2015

Nabucodonosor fue un hombre de éxito, un rey poderoso y hábil, soberano del reino más grande y fuerte del mundo, arquitecto de la ciudad más bella de la antigüedad. Pero no había aprendido que Dios es la fuente del poder, la sabiduría, la autoridad y la belleza. “Paseando en el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?”

Conocemos la historia triste de este rey. Le fue quitado su reino, dejó de disfrutar de sus logros; su aspecto se volvió grotesco y salvaje y comió hierba como un animal. Nabucodonosor fue humillado. Pero, gracias a Dios, su historia no terminó allí. Alzó sus ojos al cielo y su razón le fue devuelta. Glorificó a Dios y publicó para todos los habitantes de su imperio lo que había aprendido: “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano y le diga: ¿Qué haces?….todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia” (Daniel 4:29-37).

Pero la soberbia no comenzó con Nabucodonosor. Andrew Murray nos lleva a las raíces del problema:

Cuando la Serpiente Antigua, él que fue echado del cielo por su orgullo, cuya naturaleza entera como el diablo fue el orgullo, habló las palabras tentadoras en el oído de Eva, estas palabras llevaron consigo el verdadero veneno del infierno. Y cuando ella escuchó, y rindió su deseo y su voluntad a la esperanza de ser como Dios, conociendo el bien y el mal, el veneno entró en su alma y sangre y vida, destruyendo para siempre esa humildad bendita y la dependencia de Dios que hubiera sido nuestra felicidad eterna. Y, en su lugar, su vida y la vida de la raza que brotó de ella llegó a ser corrompida hasta su verdadera raíz con ese pecado y sus maldiciones más terribles, el veneno del orgullo de Satanás mismo. De cuya vileza el mundo ha sido el escenario, todas sus guerras y matanza entre las naciones, todo su egoísmo y sufrimiento, todas sus ambiciones y celos, todos sus corazones quebrantados y sus vidas amargadas, con su infelicidad diaria, tienen su origen en lo que este orgullo maldecido e infernal—o el nuestro, o el de otros—nos ha traído. ¡Es el orgullo que hizo necesaria la redención; es de nuestro orgullo que necesitamos sobre todo ser redimidos! Y nuestro entendimiento de la necesidad de la redención dependerá en gran parte de nuestro conocimiento de la naturaleza terrible del poder que ha entrado en nuestro ser. (Murray, páginas 17-18)

Había épocas cuando la modestia estaba de moda, pero esto no caracteriza nuestros días. No sólo los políticos quieren impresionar al mundo con sus habilidades, su sabiduría y sus logros. Cuando el deportista mete el gol, sigue la “danza de victoria”. Es común escuchar a los ministros contar lo que han logrado en su “servicio a Dios”. Un pastor escocés observa,

La mayoría de nosotros tenemos pequeños imperios—un dominio profesional, académico, comercial o eclesiástico en el cual nos creemos más significativos de lo que somos. Es fácil hablar de lo que hemos logrado, en vez de lo que Dios en Su bondad se ha dignado bendecir. Usamos lo que sucede en nuestro alrededor para alentar nuestro ego en vez de aprender la humildad. Tenemos que hacer guerra despiadadamente contra este monstruo. (Begg, página 157)

Dios exhortó por medio del profeta Jeremías:

No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el necio se alabe en sus riquezas. Mas alábese en eso el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. (Jeremías 9:23-24)

Se dice que alguien preguntó a Tomás á Kempis por qué fue usado tanto por Dios. El contestó, “Sólo puedo asumir que Dios miró desde el cielo para hallar la criatura más pequeña y más insignificante y, viéndome a mí, Él me recogió y me usó”. Charles Colson, consejero de un ex-presidente de los Estados Unidos, observa:

No hay nada que distingue más los reinos humanos del reino de Dios que sus conceptos del ejercicio del poder, que son totalmente opuestos. Uno busca controlar a la gente, el otro busca servir a la gente; uno se promueve a sí mismo, el otro se postra a sí mismo; uno busca prestigio y posición, el otro levanta al humilde y el despreciado…. El poder es como agua salada; con más que se tome, más sed se tiene. La seducción del poder puede separar al cristiano más fiel de la verdadera naturaleza del liderazgo cristiano, que es servir a otros. Es difícil pararse sobre un pedestal y, a la vez, lavar los pies de los que están abajo.

No debemos pensar que el orgullo es la tentación de sólo los grandes y exitosos. El orgullo es la raíz de los resentimientos cuando no nos tratan como creemos que merecemos o cuando sentimos que han violado un derecho. La ira brota cuando otro ha frustrado algún plan o propósito personal.

Murray menciona como frutos del orgullo; la falta de amor, la indiferencia a las necesidades, los sentimientos y las debilidades de otros, la tendencia de crítica, juzgar y atacar, la mayoría de las manifestaciones de molestia y enojo, la hipersensibilidad y los sentimientos de amargura y alienación, el hambre de la gloria y el reconocimiento de otros. Todo esto brota del corazón que cree que su propia comodidad, dignidad, voluntad y opinión es un valor mayor.

Veamos el valor que Dios le da al espíritu de humildad y de servicio:

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmo 51:17

Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabiduría. Proverbios 11:2

Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies….Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. Isaías 66:1-2

Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Mateo 18:4-5

Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Marcos 10:45

Entonces, entraron en discusión sobre quien de ellos sería el mayor….Y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mi me recibe; y cualquiera que me recibe a mi, recibe al que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande. Lucas 9:46, 48

Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba….Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. Lucas 14:10-11

Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas…mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, el que dirige, como el que sirve. Porque ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve. Lucas 22: 24-26

Pues si yo, el señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Juan 13:14-15

[Al contrastar al fariseo con el publicano, Jesús dijo:] Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. Lucas 18:14.

Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra prefiriéndoos los unos a los otros. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. Romanos 12: 10, 16

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 1 Corintios 13:4

A mí que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo. Efesios 3:8

Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz…. Efesios 4:2-3

Someteos los unos a los otros en el temor de Dios. Efesios 5:21

Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús…y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Filipenses 2:3-5, 8

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros… Colosenses 3:12-13

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta… Hebreos 13:17

Por causa del Señor someteos a toda institución humana… Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos….

Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas…quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente…

Asimismo, vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos…. 1 Pedro. 2:13, 18, 21, 23; 3:1

Igualmente jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo…. 1 Pedro 5:5-6 (Véase también Isaías 57:15; Mateo 23:11; Mateo 11:29; Gálatas 6:3; 1 Timoteo 1:15.)


La Plaga de la Impuntualidad

18 marzo 2014

impuntualidad-interiorPeriódicamente llegan plagas a diferentes partes del mundo, y lamentablemente la iglesia no está exenta de ellas. Hay una plaga contagiosa que ha dañado la salud espiritual de un gran número de congregaciones cristianas, creo que es tiempo que nos concienticemos sobre la necesidad de combatir esta mal. El problema al que me refiero es “la plaga” de la impuntualidad.

Es cierto que a cualquiera de nosotros a veces le pasa algo imprevisto que impide llegar a la hora indicada. Pero, infelizmente para muchos la impuntualidad se ha vuelto crónica; se ha convertido en un hábito de vida. Y quiero identificar ocho motivos por los que debemos declarar la guerra contra esta plaga.

1. ES SEÑAL DE INDISCIPLINA PERSONAL

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”

“El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio… ” (Eclesiastés 3:1; 8:5,6)

Todos tenemos siete días a la semana. Cada día tiene 24 horas. Hay tiempo para cada actividad. Hay tiempo para dormir, para cocinar, para comer y trabajar. Y necesitamos dar tiempo a Dios.

Varias veces por semana, nos reunimos como una iglesia local, dejando los demás quehaceres. Son pocas horas al final de cuentas que nos reunimos como pueblo de Dios. ¿No seríamos capaces de dar al Señor el tiempo que hemos señalado para ese propósito?

Tal vez algunos tendrán que alistar el almuerzo de domingo la noche anterior; otros tendrán que levantarse más temprano. Otros llegan tarde porque están haciendo en el día del Señor lo que deberían hacer en los otros seis días de la semana.

La impuntualidad demuestra indisciplina. Una característica de uno que administra bien su tiempo es la puntualidad. Al llegar siempre tarde, damos a conocer que no sabemos organizar nuestra vida y nuestro tiempo.

El Sr. Donald Whitney dijo: “Una vida piadosa es el resultado de una vida espiritual disciplinada. Y, en el centro de una vida espiritual disciplinada está la disciplina del tiempo.”

El Señor Jesús nos da un ejemplo: “Y cuando era la hora, se sentó a la mesa” (Lucas 22:14). Su vida es un modelo de perfecto orden y armonía.

El vino al mundo “en el cumplimiento del tiempo”. Y vivía cumpliendo en el momento preciso los propósitos de Dios. Cada cristiano debe tener como meta crecer hacia la semejanza de Cristo-y parte de esa semejanza es la puntualidad.

Un hermano presentó una solicitud para trabajar como misionero con una cierta misión. Le citaron a las 3:00 de la mañana para una entrevista.

Era una mañana fría, pero el candidato llegó a la hora citada. El esperó hasta las 8:00 de la mañana hasta que por fin llegó el entrevistador.

La primera pregunta que se le hizo era: “Deletréeme la palabra “panadero”.

“P-a-n-a-d-e-r-o”

“Muy bien, ahora veamos cuanto sabe de números. Dos multiplicado por dos, ¿cuánto es?”

“Cuatro,” dijo el candidato.

“Muy bien,” fue la respuesta. “Mañana voy a recomendar al directorio, que le acepten como misionero. Ud. ha aprobado el examen.”

En la reunión con el directorio el entrevistador dijo: “El candidato tiene todas las cualidades de un misionero.”

“Primero, puse a prueba su auto-negación. Le cité a las 3:00 de la mañana en una noche fría. El dejó su cama caliente para estar allí sin ninguna palabra de queja.”

“Luego, le probé en el área de la puntualidad y él llegó a hora.”

“En tercer lugar, le examiné en cuanto a la paciencia. Le hice esperar 5 horas para verme, y no desmostró ninguna impaciencia por la larga espera.”

“Cuarto, le puse a prueba en el área del enojo. El candidato no demostró ningún indicio de ello; ni siquiera cuestionó mi tardanza.”

“Quinto, probé su humildad. Le hice preguntas que aun un niño pequeño podía responder y él no se demostró ofendido de ninguna manera.”

“Este hombre cumple con todos los requisitos para ser la clase de misionero que necesitamos.”

El ser puntual es una disciplina básica e importante de la vida.

2. ES PERJUDICIAL PARA EL DESARROLLO DE LAS REUNIONES

“Hágase todo decentemente y con orden” (1 Corintios 14:40).

En muchas congregaciones las reuniones comienzan con unos cuantos hermanos presentes y de a poquito llegan los demás como a gotas. Mayormente se tiene que comenzar a alabar a Dios muy apenas con unas pocas voces. El director tiene que dirigir la alabanza frente a una cantidad de asientos vacíos. A veces los primeros cantos son dúos o tríos hasta que algunos más aparecen.

Si la prédica comenzara a la hora señalada, la mayoría perdería la primera mitad del mensaje. Puesto que el predicador ha pasado horas orando, estudiando y preparando, preferimos que él predique a personas que van a escucharle y no a asientos vacíos. Por esta razón, el mensaje se posterga hasta que más gente llegue. Y al final no falta alguno que diga: “Aquí terminan muy tarde las reuniones.”

A veces estamos adorando en la Cena del Señor, y siguen entrando hermanos para tomar su asiento a media reunión. Interrupciones de ese tipo distraen y detractan de lo que estamos haciendo. Otros llegan tarde y luego piden un himno que ya se cantó antes que ellos entrasen. Se han perdido la mitad de la reunión y no están al tanto de lo que pasó en la primera parte del culto. Algunos llegan tan atrasados que han perdido el primer símbolo y alguien tiene ir a servirles expresamente a ellos. Todo eso resulta muy negativo.

¡Qué tremendo sería, en cambio, que todos estuviésemos presentes 5 ó 10 minutos antes del inicio! Podríamos sentarnos y preparar nuestros corazones en la presencia del Señor, meditar en un himno o leer algún pasaje de la Palabra de Dios. En el momento de comenzar todos uniríamos nuestras voces en alabanza a Dios. Habría un coro unido desde el primer himno. ¡Cuánto más ánimo y expectativa habría si todos participásemos juntos desde el inico de la reunión!

Si llegáramos temprano a las reuniones nocturnas, podríamos estar orando silenciosamente que Dios nos hable, que derrame su bendición y obre en la reunión.

¡Qué diferencia habría en nuestros cultos si nos libráramos de los perjuicios de la impuntualidad!

3. ES UNA COSTUMBRE NEGATIVA QUE CONTIAGA A OTROS

“Un poco de levadura leuda toda la masa” (Gálatas 5:9)

Otro de los problemas de la impuntualidad es que – es altamente contiagiosa. Mayormente los hermanos nuevos suelen llegar a la hora. Ellos dan por sentado que todo creyente ha de tener un ferviente interés en aprovechar cada minuto de la reunión. Con el correr del tiempo, ellos observan que este no es el caso con los hermanos más antiguos, y pronto comienzan a seguir su mal ejemplo. Ellos dicen: “Aquí estoy fuera de honda, nadie respeta la hora, ¿por qué lo voy a hacer yo?” Se acomodan a la costumbre general y así otros más ingresan a las filas de los tardones.

La Palabra de Dios nos exhorta: “… decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Romanos 14:13). “Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12). ¿Qué tipo de ejemplo estás dando tú?

4. ES UN TESTIMONIO NEGATIVO PARA LOS DE AFUERA

“Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres” (II Corintios 3:2).

Los demás oyen nuestras palabras, pero sobre todo observan nuestras acciones. Nuestra vida es una carta abierta que ellos leen cuidadosamente.

Cuando ven nuestra falta de preocupación para ser puntuales en llegar a las reuniones, ellos leen un mensaje de apatía e indiferencia respecto a Cristo y el evangelio.

Al ver nuestra impuntualidad es probable que los de afuera saquen conclusiones como las siguientes:

-“A esta gente no le interesa mucho lo que ocurre aquí.”

-“Evidentemente no es algo muy prioritario para ellos.”

-“Si los miembros de esta iglesia demuestran tan poquito apego a las cosas de Cristo, creo que el asunto no me va a interesar mucho.”

Pero, si llegada la hora, el local está lleno de gente que canta y participa con entusiasmo y fervor, los que entran dirán: “Aquí hay algo. Lo que veo en esta gente me despierta el interés de saber más.”

Nuestra actitud respecto a la puntualidad podría decir mucho a los que nos observan. ¡Cuidado que de esa manera estemos poniendo tropiezos a otros!

5. ES UNA MANERA DE ROBAR TIEMPO A LOS DEMÁS

“El que hurtaba, no hurte más” (Efesios 4:28).

Cuando otros tienen postergar el inicio de la reunión a causa de nuestra impuntalidad les hemos robado tiempo. Otros disciplinadamente han llegado a hora para adorar al Señor y nosotros hemos quitado tiempo de la adoración haciéndoles esperar hasta que se nos ocurra aparecer.

En este caso hemos jugado el papel de ladrón, robando a otro uno de sus bienes más preciosos, su tiempo. Y no sólo hemos robado a los hermanos, también hemos robado a Dios un tiempo de adoración. La Biblia nos exhorta:

“El que hurtaba, no hurte más”.

Lucas 6:31 dice: “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.” ¿A cuántos les gusta que otros le hagan esperar? A nadie le agrada eso. Entonces, no demos a otros el trato que no quisiéramos recibir de ellos.

6. DEMUESTRA FALTA DE CONSIDERACIÓN POR OTROS

La puntualidad es una forma de demostrar alta estima por otras personas y su tiempo. Ser puntual es una parte del amor cristiano. Es pensar en el bien de los demás y no sólo en el mío. La impuntualidad es desestimar a otros y a su tiempo. Filipenses 2:3 dice: “estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.” Una forma de mostrar esa consideración es por medio de la puntualidad.

El llegar atrasado demuestra falta de respeto para otros. Estamos diciendo: “No me importa si otros tienen que esperarme a mi. Que me esperen.” Llegamos y si la reunión no ha comenzado decimos: “Ah, estoy a hora. No ha empezado todavía.” En lugar de eso debemos decir: “Por mi impuntualidad, soy culpable de atrasar el inicio de la reunión. Hay hermanos que llegaron más antes que yo y ellos han tenido que estar aquí esperando hasta que hubiera más gente para iniciar la reunión. A causa de personas como yo este culto está comenzando tarde.”

En cierta oportunidad el gerente general de Patiño, el magnate de las minas, tenía una propuesta para mejorar la relación obrero / patronal.

Él quiso sugerir que el obrero fuese pagado en la moneda en que se vendía el mineral; sea libra esterlina, dólar americano o lo que fuera. Se fijó una reunión para las 10:00 de la mañana para que el gerente conversara con Patiño al respecto. Cuando Patiño no llegó a las 10:00 el gerente le esperó hasta las 10:05 y dijo: “a mí nadie me va a faltar respeto” y se fue. Por la impuntualidad de Patiño esa reunión nunca se produjo. Ese gerente entendió claramente que la falta de puntualidad demuestra falta de respeto, por más que seamos el hombre más rico del mundo.

¿Se nos ocurre que algunos de nosotros está faltando el respeto a sus hermanos todas las semanas? Están fallando en cumplir el mandamiento más repetido en la Biblia, que nos amemos los unos a los otros. Muchos no se dan cuenta de cuanta frustración han causado a otros por sus atrasos a las reuniones, y de cuanto desaliento han sembrado. Es importante tomar conciencia de ese hecho.

7. ES MOTIVO DE PÉRDIDA DE BENDICIONES

Mateo 25:1-13 nos relata la parábola de las Diez Vírgenes. En esa historia aprendemos tres cosas de las vírgenes que llegaron tarde:

a) Llegaron atrasadas por no hacer los preparativos necesarios.

La puntualidad requiere preparar las cosas de antemano para poder evitar los atrasos. Necesito hacerme las siguientes preguntas:

-¿Qué cosas debo atender el día anterior?

-¿Cuánto tiempo necesito para alistarme?

-¿Cuánto tiempo necesito para llegar a la reunión?

-¿A qué hora debo partir de mi casa?

b) Las que llegaron tarde son denominadas: “imprudentes”.

Tendríamos que deducir de esta historia que la impuntualidad es una imprudencia. ¿No seríamos prudentes en corregir esta área de nuestra vida?

c) Por su atraso perdieron una bendición grande.

Por su impuntualidad las insensatas se perdieron la boda. En esta parábola eso representa perder el reino de Dios. Fue un pequeño descuido, pero resultó en un gran perjuicio. Los pequeños atrasos pueden ocasionar grandes consecuencias.

¡Cuánto bien espiritual hemos perdido por habernos perdido la primer mitad de muchas reuniones! ¡Cuántas veces el Señor tenía una palabra para nosotros, pero no estabamos allí para recibirla! ¡Cuánto pan espiritual hemos perdido por nuestros atrasos! ¡Cuántas horas de alabanza a Dios hemos desperdiciado!

Cuando a Alejandro Magno se le preguntó cómo había podido conquistar el mundo, él respondió: “fue logrado por no demorar.” ¡Cuánto avance hemos perdido nosotros por nuestras demoras en las cosas de Dios!

Probablemente la mayoría raramente falla en su puntualidad a su trabajos seculares. ¿Hemos de hacer menos para Aquel que su vida dio por nosotros en la cruz? Si nosotros cumplimos puntualmente con nuestros empleadores terrenales, ¿acaso no merece mucho más nuestro Señor Jesús?

Cuando terminamos de sacar todas nuestras excusas, tenemos que admitir que en el fondo tenemos un corazón que ha perdido su primer amor.

Hay un refrán que dice: “Cuando el corazón está bien, los pies son veloces.” Tal vez aquí está la verdadera razón porque nos cuesta llegar a la hora. El problema no está en los pies, sino en el corazón.

¿Hasta qué punto has sido tú afectado por esta plaga? Probablemente todos tenemos que admitir que hemos sido contagiados. Posiblemente nunca nos hemos propuesto seriamente a corregir esta costumbre negativa. Pero, por medio de este estudio, hemos aprendido ocho buenas razones para hacerlo.

¿Estás dispuesto a p roponerte ante Dios a combatir este problema en tu propia vida? ¿No es tiempo que tú abandones las filas de los tardones?

Te animo a que declares guerra contra la impuntualidad. Aún no es demasiado tarde para hacerlo.

Escrito por:Jorge Schulz

Fuente: www.iglesia.net


La cultura light y su influencia en los cristianos

13 agosto 2010

La fuerza de vivir una vida “light”, el mismo ser humano se ha vuelto un hombre y una mujer “light”, quieren vivir y gozar la vida aquí y ahora, una vida sin consistencia ni compromisos, sin deberes, pero sí insistiendo en todos sus derechos, no para asumir mayores responsabilidades, sino para poder disfrutar y gozar con menos limitaciones.

El término “light”, que significa “ligero”, nació en los años 80’s en EE.UU. Esto, al principio se relacionó con el “jogging” y la vida de gimnasio, pero aplicado a la vida, da como resultado el mensaje de que: todo es ligero, descafeinado, lo que refleja un modelo de vida pobre en el que la esencia de las cosas ya no importa. Sólo importa lo superficial. El hombre “light” Hombre “light” es el hombre vacío por dentro, sin criterios, sin objetivos, sin metas, sin capacidad de entrega a algo que para él sea un valor; algo por lo cual sea capaz de vivir y hasta morir; algo por lo cual sea capaz de sacrificarse. Es la misma visión humana de Víctor Frankl: “El hombre es un ser de hondura; para vivir una vida lleno no le basta, como el animal, tener comida y sexo”. El Dr. Rojas califica a ese hombre, como hombre “light” y lo explica: En los últimos años se han puesto de moda productos light; productos a los que se les ha quitado el elemento más específico y se les ha dejado empobrecidos “sin ser lo que son”. Así tenemos tabaco sin nicotina, leche sin grasa, café sin cafeína, etc. De igual modo, nuestra civilización materialista esta anulando al hombre verdadero y sustituyéndolo por un hombre sin hombría, un espíritu sin espiritualidad y sin compromiso, un hombre sin capacidad de entrega y sacrificio: el hombre “light”.

He aquí la descripción que hace Rojas de ese tipo de hombre deshumanizado: “Se trata de un hombre relativamente bien informado, pero con escasa educación humana, muy entregado al pragmatismo por una parte, y a bastantes tópicos por otra. Todo le interesa, pero a nivel superficial; no es capaz de hacer la síntesis de aquello que percibe y, en consecuencia, se ha convertido en un sujeto trivial, ligero, frívolo, que acepta todo, pero que carece de unos criterios sólidos para su conducta. En él todo se torna etéreo, leve, volátil, banal, permisivo. Ha visto tantos cambios, tan rápidos y en tiempo tan corto, que empieza a no saber a qué atenerse; o lo que es lo mismo, hace suyas afirmaciones contradictorias como” todo vale” y “nada vale”. Este hombre puede ser muy bueno como profesional, abogado, ingeniero, médico, pero a nivel moral está a la deriva, sin saber ni querer saber hacia dónde dirigirse.

1) La vida “light” pone un gran énfasis en el hedonismo y sostiene que es más importante la emoción en vez de la razón. El hedonismo es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida (Epicuro de Samos 341-270 AC). La palabra hedonismo viene del griego hedoné que significa: placer

  • Sacar tiempo para el disfrute.
  • Decidir darse gusto. La búsqueda del placer es una condición del ser humano.
  • Explorar, buscar, indagar1.4 No racionalizar tanto las emociones agradables: Hoy voy a tratar de aprovechar cada minuto agradable, lo voy a degustar con la avidez de quien devora el último sorbo de alegría, hoy me voy a recostar descaradamente en las buenas y no en las malas.

¿Cuál es nuestra respuesta desde la palabra de Dios?

Pablo dijo: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica” (1 Co 10:23).

Salomón también agrega: “Alégrate joven en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios” (Ec 11:9).

2) La vida “light” se enfoca en el materialismo y dice que es más importante el tener que el ser (Lucas 9:24 ). Tanto tienes, tanto vales.

“La lascivia del consumismo, por una vida mejor está desestabilizando inherentemente nuestras vidas personales y económicas. Puesto que no estamos satisfechos con los bienes que poseemos y puesto que nuestra auto-estimación está conectada a nunca ajustarnos a lo menos, debemos siempre estar ganando y adquiriendo más. Puesto que trabajamos más horas, llenamos nuestras vidas con cada vez más actividades que nos actualizan, e incrementamos nuestros gastos para que podamos tener una mejor vida ahora. En esta forma somos esclavos de nuestra satisfacción, tiempo, y dinero” (Por P. Timothy V. Varerek).

Marx enseñó que el lujo es un defecto, tanto como la pobreza, y que nuestra meta debe consistir en ser mucho, y no en tener mucho.

La persona consumista no practica la solidaridad, la generosidad y la compasión, se vuelve insensible, egocéntrica y avariciosa.

¿Cuál es nuestra respuesta desde la palabra de Dios?

Dios se interesa más por el ser que por el tener. “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?” (Lc 9:24-25).

El Señor no está en contra de que los cristianos tengan prosperidad, siempre y cuando usen los métodos lícitos para ello y que las posesiones materiales no los aparten de vivir siempre para la gloria de Dios.

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Jn 3).

3) La vida “light” se pronuncia por la permisividad y dice que nada está prohibido y hay que experimentar todo.

La ética permisiva sustituye a la moral. Es así que todo está permitido, todo es válido. El lema es: no exigir demasiado y alcanzar una tolerancia absoluta. De este modo no hay límites entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo que no lo es.

¿Cuál es nuestra respuesta desde la palabra de Dios?

“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros” (Gá 5: 13).

“Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados” (Ro 6:17).

Conclusiones

La vida “light” ya no es un estilo de vida practicado sólo en países desarrollados, a fuerza de ser sinceros, la tecnología, el internet, los medios de comunicación social llegan a todas partes, aun a las comunidades más alejadas de la civilización y las iglesias no escapan de esta influencia.

Muchos jóvenes ahora ya no quieren comprometerse con un proyecto de largo plazo, les cuesta ser guiados por sus convicciones, se han vuelto muy superficiales en sus creencias y en su espiritualidad.

Los valores fundamentales de la vida están siendo relativizados por esta sociedad.  ¿Cuál debería ser nuestra respuesta como cristianos a esta corriente de pensamiento que se ha convertido en un estilo de vida?

Necesitamos estudiar un poco más este fenómeno filosófico e ideológico desde la palabra de Dios, para orientar adecuadamente a las nuevas generaciones.

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn 8:32).

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro 12:2).

Usado con permiso / ObreroFiel.com


La Pureza Sexual en el Nuevo Testamento

10 agosto 2010

Toma un tiempo para leer este material, recomendamos su lectura, además tiene la opción de “bajarlo” a su computadora.

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Nuestro anhelo es compartir valores espirituales de la Palabra de Vida para llevar una vida que glorifique el nombre de nuestro buen Dios y de nuestro Señor Jesucristo.


Predicar en contra la homosexualidad: ¿Es discriminación o un derecho de la libertad de culto?

26 julio 2010
Hay múltiples noticias en Internet que hablan acerca de los problemas que han tenido algunos cristianos evangélicos por predicar en contra de la homosexualidad.
Algunos pastores han tenido multas, demandas judiciales y otros hasta un mes de cárcel por predicar en contra de este pecado.

Creo que hay que dejar en claro a las autoridades de los diferentes países que es “Predicar en contra de la homosexualidad” con un mensaje Bíblico.

Es imposible que un sistema democrático, prohíba o sancione este tipo de manifestación de libertad de expresión, al menos que ocurran dos cosas.

1) Malinterpretar una ley y aplicarla en forma errónea.
2) Que el que predica transgreda alguna ley democrática.

Los casos que se han visto en Europa y América al parecer son más por el caso uno que por el caso dos.

¿Qué es una predicación cristiana correcta en contra de la homosexualidad?

En primera instancia se deja en claro que el cristiano, no trata al homosexual en forma discriminatoria, en el sentido que le niegue ayuda humanitaria,

La Biblia dice:

Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber (Romanos 12:20)

De esta forma nos dice que no podemos negar a nadie ayuda, y no creo que predicar en contra de la homosexualidad estemos afectando este tipo de derecho humano.

Tampoco una actitud cristiana es odiar al homosexual.

Odiamos el pecado porque a Dios le desagrada, pero amamos al pecador porque procuramos su salvación.

El Señor Jesús dijo:

Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; (Mateo 5:44)

O sea que desde el punto de vista humano, amamos la persona y no le negamos nuestra ayuda humanitaria.

¿Entonces que es lo el mundo considera mal?

Considera mal decir que la homosexualidad es un pecado, y que lo que practican tales actos no entrarán al cielo, sino que les espera un infierno.

Pero vamos a transcribir los que dice la Biblia, la Palabra autoritativa de Dios en cuanto a la homosexualidad:

¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios. (1Co 6:9,10)

26Por esto Dios los entregó a afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza;
27 y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino a su extravío.
28 Y como a ellos no les pareció tener a Dios en su noticia, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer lo que no conviene, (Romanos 1:26 al 28)

Que el homosexualismo es una condición en contra de la naturaleza, que es un pecado, y que es una depravación del ser humano LO DICE LA BIBLIA.

La ley de Dios está en contra de las sodomía:

9 conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,
10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros, y si hay alguna otra cosa contraria a la sana doctrina;(1Timoteo 1:9 y 10)

Estos textos como otros más están en la Biblia hace 2000 años.

Quizá un homosexual o una lesbiana, se enojen, denuncien esto como discriminación, pero tienen que saber que eso es lo que dice la Palabra de Dios, ni más ni menos.

Pero hagamos una pregunta:

¿En qué consiste la supuesta discriminación?

¿En decir que son pecadores?

¿En advertirles que si no se arrepienten irán al infierno?

Pues si no les gusta eso, en vano rechinan sus dientes contra el Creador.

El pecado de la homosexualidad es una pecado en la lista de muchos pecados que nombra la Biblia.

¿Acaso un cristiano debería de dejar de predicar en contra de las relaciones heterosexuales ilícitas? Claro que no.

¿Debería dejar de predicar cualquier pecado que La Biblia denuncia, solo por el hecho que “ofende” a determinados sectores de la sociedad? Desde luego que no.

El verdadero cristiano siempre va a predicar lo que la Biblia dice.

Un verdadero cristiano es una persona pacífica (Mateo 5:9)

Que respeta las autoridades (1Pe 2:17)

Y un ejemplo de vida en este mundo.

para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de la nación maligna y perversa, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo; (Filipenses 2:15)

¿PUEDE CONSIDERARSE LA UNION HOMOSEXUAL UN MATRIMONIO?

Desde el punto de vista Bìblico no.

El matrimonio según Dios es entre un hombre y una mujer, así lo determinó desde el principio de la creación.

El Señor Jesús nos recuerda el Génesis:

…pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios ( Marcos 10:6)

Por lo tanto podemos decir que un matrimonio delante de los ojos del DIOS DE LA BIBLIA es entre un hombre y una mujer.

De allí se desprende el concepto de familia (Génesis 1:28).

Por tanto sería antinatural también la adopción de niños por parte de un “supuesto matrimonio homosexual”.

Dios y su Palabra, no aprueban esto.

La comunidad homosexual ha expresa su desagrado en contra de la predicación Bíblica diciendo que los que predican esto abusan de la libertad religiosa:

“la libertad religiosa no debería utilizarse para ofender a las personas”.

Que quede muy en claro que bajo un sistema democrático uno puede expresar sus ideas, y que en este caso las ideas no son propias sino que parten un libro, al Biblia, que para el creyente es la Palabra de Dios.

Si lo que dice la Biblia les ofende esto corre por su cuenta.

No podemos reescribir una Biblia que consienta su pecado, como tampoco podemos cerrar la Biblia, para no expresar nuestra fe.

En resumen:

Predicar en contra de la homosexualidad, es una cuestión de fe en la Biblia y de obediencia a Dios que la inspiró.

Mientras en cada país halla un sistema de libre expresión, esto no será en modo alguno un delito.

Estas son las reglas de juego dadas.

Ahora si un país determina por decreto constitucional, que predicar en contra de la homosexualidad es un delito, está automáticamente fuera del sistema democrático (o en tal caso un sistema engañoso) y ya las reglas de juego son distintas.

Pero este mundo tiene que saber que el creyente en Cristo, nunca cerrará las tapas de la Biblia.

Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres. (Hechos 5:29)

Cierro el presente artículo con un mensaje Bíblico a cualquier homosexual o lesbiana que pudiera leer el mismo.

¿DISCRIMINACION?

Mateo 25:31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. 32 Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

Hoy en día se habla mucho de “la discriminación”.

Según el diccionario DISCRIMINAR significa dos cosas:

1) Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, de sexo, de clase social o casta u otros motivos ideológicos: discriminar a una persona por cualquier motivo es un acto inconstitucional.

2) Separar, diferenciar una cosa de otra: discriminar lo verdadero de lo falso.

Con respecto al significado número uno podemos decir que la Biblia no hace discriminación, ya Dios trata a todos igualmente, y le ofrece la salvación en Cristo a todo aquel que quiera aceptarla, sin importar: Nacionalidad, Sexo o Raza

Colosenses 3:11 Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Scytha, siervo ni libre; mas Cristo es el todo, y en todos.

Gálatas:3:28: No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús

Pero desde el segundo significado de esta palabra, Dios, sí discrimina, en el sentido que tiene que hacer una diferencia. ¿Y cual es la diferencia que tiene que hacer Dios entre los seres humanos.?

El diferencia entre aquellos que aman el pecado y persisten en el, de aquellos que se han arrepentido de sus maldades y han confiado en Cristo como su salvador. Veamos esta lista de pecados según el siguiente pasaje de la Biblia:

1Corintios 6:9 ¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,10: Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios.

Es muy claro: estos… NO HEREDARAN EL REINO DE DIOS. ¿Es esto discriminación?

¡Hay muchas personas aquí en la tierra que cuando se les predica el arrepentimiento de pecados y la fe en Cristo, gritan: discriminación, discriminación.!

¿Predicar en contra de la homosexualidad es discriminación?

¿Desenmascarar aquellas creencias que llevan engañadas a las almas al infierno es discriminación?

¿Denunciar los pecados de esta humanidad es discriminar?

Tienes que saber que no puedes ocultarte de tu creador, ni aún con la excusa de “discriminación”.

EL, porque te amó, envió a su Hijo a morir en la cruz.

Ahora tu tienes que “discriminar” entre la vida y la muerte, entre tus pecados y la salvación que en Cristo se te ofrece.

Hay salvación para drogadictos, alcohólicos, homosexuales, lesbianas, ladrones, asesinos, etc, si este se arrepiente.

No importa cuan grande sean tus pecados, Dios no te discrimina por eso, en el sentido que sea imposible ir a Él.

El te recibe, pero si tu te arrepientes de tus pecados y pones la fe en Cristo como tu salvador.

Ahora Dios un día discriminará ante su trono de gloria aquellos que han creído en Cristo, de aquellos que le han rechazado.

Esto es una justa discriminación.
El destino de alma depende de lo que discrimines hoy.

¿Cual es tu elección?

Deuteronomio 30:19: A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas…

Autor: Alejandro Riff – www.PalabraFiel.org


La Familia y sus valores

15 julio 2010

¡Qué tal amigos! Lo primero que quiero mencionar, es la descripción del término “familia” que en el griego es muy expresivo. Tenemos en el griego cinco sustantivos, de los cuales voy a describir el más enfático de todos ellos, y es la palabra: “Patriá” (patria) y su gran significado es: “Referencia a todos aquellos que están espiritualmente relacionados con Dios el Padre, siendo El, el autor de su relación espiritual con El como hijos suyos, quedando unidos entre sí en una comunión familiar (patria esta relacionado con pater, un padre amoroso y protector, viene de una raíz que significa un nutridor, protector, sustentador)”.

Patriá, no esta relacionado con patria potestad, aunque se saca la palabra de aquí. Para “patria potestad” esta la palabra: oikodespotes = de oikos = casa y déspotes = señor, amo (se traduce señor de la casa Mr. 14:14.) de aquí sale la palabra déspota.

La palabra patriá, aparece en Efesios 3:15. y lo que Pablo quiere decir es que todos los hombres en la tierra y aun los ángeles en el cielo reciben el nombre de familia de Dios, el amoroso y el gran Padre de todos.

También la palabra aparece con un sentido más amplio de nacionalidades, razas, Hech. 3:25.

Y por ultima vez aparece en Lc. 2:4. hablando de la familia de David. Solo aparece 3 veces.

Debemos de notar que cada padre de familia, (oikodespotes) = “señor de la casa” debía tener un sentido muy amplio de lo que era enseñar o disciplinar, en el griego la palabra es “paideuo”, proveniente de la palabra griega paidion = niño.

El verbo paideuo (paideuvw,) su significado es, instruir a niños, enseñar. Se traduce «fue enseñado» en Hech. 7:22.; «corrija» en 2 Ti. 2:25.; «enseñando» en Tito 2:12. Este verbo se usa de disciplina familiar, como en He. 12:6, 7, 10.

En 1 Ti. 1:20, el verbo esta en voz pasiva, se traduce «aprendan»; lit.: «sean enseñados» pero, sea como sea que se comprenda este pasaje, es evidente que lo que se tiene en mente no es el impartir conocimiento, sino una severa disciplina.

En Lc. 23:16, 22, Pilato, habiendo declarado que el Señor era inocente de la acusación de que había sido hecho objeto, y por ello no pudiendo castigarle, ofreció débilmente, como concesión a los judíos, «castigarle, paideuo, y soltarle». Este sentido de paideuo queda confirmado en He. 12:6, donde se une (en una cita de la LXX, Prov. 3:12.) con un látigo o azote. (…y azota a todo aquel que recibe por hijo.)

Comparemos, la escena en “El Progreso del Peregrino”, donde uno de los seres resplandecientes con un látigo de cuerdas «castigó severamente» a los peregrinos que de una manera insensata se dejaron atrapar en la red del adulador, y les dijo, «a los que amo reprendo y disciplino» (paideuo).

“Disciplina”. paideia (paideiva), denota la formación dada a un niño, incluyendo la instrucción; de ahí, disciplina, corrección.

En Ef. 6:4. el apóstol Pablo ordena a cada padre, que puedan educar a sus hijos en disciplina y amonestación del Señor, «disciplina», “paideia”, sugiriendo la disciplina cristiana que regula el carácter de la familia; igualmente en He. 12:5, 7, 8, 11; en 2 Ti. 3:16 «instrucción».

No es casualidad que la palabra “Instruir” sea en el griego “paideutes” proveniente de “paidion” niño.

Dado todas estas definiciones, debemos volver a los valores que nos enseña la Biblia con relación a la familia, para obtener un hogar feliz y estable.

Observemos como Jesús terminó su maravilloso Sermón del Monte: “Dos hombres construyeron sus casas, uno la construyó sobre la roca, llegaron las lluvias y las inundaciones, soplaron los vientos, y la casa siguió en pie porque sus cimientos eran sólidos. El otro la construyó sobre arena (era más fácil y rápido), Vino el mismo tipo de tormenta, sacudió fuerte la casa, y ésta se vino abajo, quedó la casa destruida. A primera vista, podríamos llamarle “el relato de las dos casas”. Sin embargo, querido amigo, no son las casas las que más importan, sino los cimientos. La gran verdad es que debemos fundar nuestra vida y nuestra familia en Cristo, por lo tanto, podrán venir muchos ataques de parte de esta sociedad y llegaran las tormentas de la vida, pero dado que esta cimentado en Cristo Jesús podremos hacer frente a todas las adversidades del diario vivir.

No desconocemos que en estos días las presiones que sufre la familia son tan grandes que llegan a perjudicar de tal forma que se va derrumbando en forma vertiginosa. Es de sabios construir nuestro hogar sobre el único cimiento sólido y verdadero, El Señor Jesucristo.

En la parábola, son las mismas tormentas las que azotan la casa del cristiano y la del no cristiano. Todas las familias pasan por tormentas en algún momento de sus vidas: tentaciones, sufrimientos, las pérdidas de valores, o circunstancias adversas; la diferencia en cuanto a los resultados se halla en los cimientos sobre los cuales está fundado el hogar.

Además, son muchas las influencias peligrosas que amenazan la familia en estos tiempos, realmente hace falta fortaleza para ir en contra de estas presiones y permanecer leal a los valores de la familia. La única forma de combatir estas presiones es decidir qué conducta es la correcta según las normas de la Biblia. Por eso es imprescindible volver a la Palabra y ver el gran secreto que nos da el escritor de Romanos (Pablo) cuando escribe en el capitulo 12:1-2. ” Ir transformándonos a la imagen de Cristo”. Esto requiere que se seleccionen de manera muy cuidadosa los valores que son realmente importantes. Los valores son aquellos principios de vida que se aprenden por medio de la experiencia, tienen mayormente su origen en las actitudes que se aprenden en el hogar. Al escribirle a Timoteo, Pablo señala que los valores del mundo son contrarios a la voluntad de Dios sobre nuestra vida. también le advierte al joven Timoteo en 1 Ti. 6:11-12: “Huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe.”

¡Mantengamos en alto los valores verdaderos!

Autor: Héctor Leites. Usado con permiso