Fundamento para un Matrimonio Duradero

20 diciembre 2010

Hoy un matrimonio duradero es una rareza, pero sin embargo, no se lo entrevista para descubrir el secreto de su éxito en medio de tantos fracasos. Estudiaremos el tema, por la otra punta del ovillo, desde las conductas más comunes que conducen al derrumbe matrimonial.

Veamos cuales son básicamente las tres razones por la cuales los matrimonios comienzan a verse como desconocidos al pasar el tiempo  y terminan en separación. La mayoría de las parejas llegan al altar con:

1 – FALSAS EXPECTATIVAS

Tanto los hombres como las mujeres comienzan su vida de casados con expectativas de libro de cuento de hadas y con una preparación limitada para ser esposo o esposa.

El piensa: “Me caso con ella, porque gusta como es en todo, y así la quiero para toda la vida y se la imagina “vestida de novia” en todos los quehaceres de la casa (el pobre cree que su “novia” no va a cambiar…y cambiará).

Ella piensa: “Me caso con él porque es un buen muchacho, aunque tiene algunos defectos de familia producto de la educación que le dio mi querida suegra, pero que yo voy a cambiar para mejor.”

En verdad todos cambiamos con los años, pero no para donde nuestros cónyuges  quieren.

2 – FALTA DE CONOCIMIENTO MUTUO

Tanto los hombres como las mujeres les falta conocimiento en cuanto a las diferencias generales que hay entre los sexos.

Diferencias mentales/emocionales

1. Las mujeres tienden as ser más personales, mientras que los hombres suelen orientarse hacia el desafío y la conquista.

Los hombres tienden a mostrarse menos deseosos y a ser menos entendidos en cuanto a construir relaciones íntimas, tanto con Dios como con otros. Un ejemplo de ello es que por lo general son las mujeres quienes compran libros acerca del matrimonio.

También suelen ser ellas las que desarrollan el interés inicial por conocer a Dios e ir a la iglesia.

Varón, ¿Comprendes que la habilidad natural de tu esposa para desarrollar relaciones puede ayudarle a cumplir los dos mandamientos mayores “amar a Dios y a otros”? – Mateo 22:36-40 – Dios sabía de naturaleza del hombre y dijo “No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea (un complemento, no suplemento) para él” – Gén. 2:18 – ).

2. Las mujeres tienden a encontrar su identidad en las relaciones interpersonales; mientras que los hombres la consiguen mediante su vocación.

3. Un hombre puede deducir lógicamente los beneficios de cierto cambio y en minutos quedar mentalmente satisfecho en cuanto al mismo. No así la mujer, ella se concentra en las consecuencias inmediatas del establecerse de nuevo en un lugar diferente y tarda para superar el ajuste inicial antes de entusiasmarse con las posibles ventajas.

4. Los hombres tienden a expresar su hostilidad por medio de la violencia física, mientras que las mujeres suelen ser mas verbalmente expresivas.

El American Institute of Family Relations, en Los Ángeles halló que:

1. La mujer posee una mayor vitalidad constitucional, quizás debido a su estructura cromosómica única. Normalmente, las mujeres viven de tres o 10 años más que los hombres.

2. El metabolismo de una mujer es por lo general más lento que del hombre.

3. Los hombre y las mujeres son diferentes en su estructura esquelética; ya que esta últimas tienen la cabeza más corta, la cara mayor, una barbilla menos prominente, las piernas más pequeñas, y el tronco más largo.

4. La mujer tiene unos riñones, un hígado, un estómago y un apéndice mayores que el hombre; pero unos pulmones más pequeños.

5. Las mujeres poseen varias funciones únicas e importantes: la menstruación, el embarazo y la lactancia; y sus hormonas son de un tipo diferentes y más que las del hombre.

6. La tiroides de la mujer es mayor y más activa. Esta se agranda durante el embarazo y la menstruación; hace a las mujeres más propensas al bocio; les proporciona resistencia al frío; está asociado con su piel suave, su cuerpo relativamente sin pelo y su espesa capa de grasa subcutánea.

7. La sangre de la mujer contiene más agua y un 20% menos de glóbulos rojos. Puesto que son los glóbulos rojos los que proveen oxígeno a las células del cuerpo, las mujeres se cansan más fácilmente y tienen una tendencia mayor a desmayarse. De modo que su vitalidad constitucional se limita a la duración de su vida.

8. Por término medio, el hombre posee un 50% más de fuerza bruta que la mujer (3l 40% del peso de un hombre es de músculo; mientras que en la mujer es sólo un 23%).

9. El corazón de la mujer late más rápidamente que el del hombre (un promedio de 80 latidos por minuto contra 72). La presión sanguínea de una mujer (10 puntos más baja que la de un hombre), varía de minuto a minuto; pero la mujer tiene menos tendencia a sufrir de presión alta—por lo menos hasta después de la menopausia.

10. La capacidad vital de la mujer, o poder respiratorio, es bastante más bajo que la de un hombre.

11. La mujer soporta mejor las temperaturas elevadas que el hombre, ya que su metabolismo varía menos de velocidad.

Diferencias sexuales

1. El impulso sexual de la mujer está relacionado con su ciclo menstrual, es por eso tiene más marcados los deseos sexuales días previos a la menstruación. En cambio en el hombre, el es constante. La hormona testosterona juega un papel importante en cuanto a estimular el deseo sexual del hombre diariamente. Es por eso que podemos decir, risueñamente, que lo que los hombres tenemos, no es “la  idea fija” sino la hormona fija.

2. La mujer es más bien estimulada por el tacto y la palabras románticas. Se sienten mucho más atraídas por la personalidad de un hombre; en cambio los hombres son más atraídos por la vista.

3. La mujer necesita horas enteras de preparación emocional y mental para la relación sexual; el hombre necesita poco o nada de tiempo. El trato áspero puede fácilmente quitarle la mujer el deseo de tener esa clase de intimidad por varios días.

4. El hombre comienza la vida de matrimonio creyendo que lo sabe todo acerca del sexo y muy poco acerca del amor verdadero y desinteresado. No está tan bien equipado para expresar el amor desinteresado, o deseoso de fomentar el matrimonio con objeto de que llegue a ser una relación amorosa y duradera, como la mujer.

Diferencias intuitivas

¿Qué es exactamente esta “intuición femenina”? No es algo místico. Según un equipo de investigación de la Univ. de Stanford, la mujer cata mensajes subconscientes más rápidamente y con mayor precisión que el hombre. Puesto que esta intuición está basada en un proceso mental inconsciente, la mujer no sabe dar explicación específica en cuanto al por qué siente “algo”. Simplemente percibe algo acerca de una situación o una persona mientras el hombre tiende a seguir un análisis lógico de las circunstancias.

¿CUAL ES EL PRINCIPIO DE SOLUCIÓN?

El amor del esposo es fundamental

¿Qué pasa si no hay un buen fundamento y tu matrimonio está deficiente?

1. Según el Dr. Ed Wheat, “la mujer que no se siente amada puede desarrollar un sinfin de dolencias físicas graves que necesiten miles de dólares para su tratamiento. ”

2. Según el Dr. James Dobson dice que “cada aspecto de la existencia emocional y física de la mujer depende del amor romántico que recibe de su esposo. “

3. Según John Drescher, “la falta de amor de un esposo por su esposa, puede afectar drásticamente el desarrollo emocional de los hijos. “

4. Hay más probabilidad de encontrar una esposa y unos hijos rebeldes en el hogar de un hombre que no sabe cómo mantener amorosamente a su familia.

5. Cuando un hombre se conforma con un matrimonio deficiente, está perdiendo su reputación delante de todo el mundo, y expresando: “No me importa lo que prometí en el altar; ya no voy a seguir intentándolo.”

6. El hijo de un esposo falto de amor, aprenderá probablemente muchas de las maneras impropias de tratar a su futura esposa tomando ejemplo de su padre.

Tres tipos esenciales de amor que deben ir juntos

Las personas se casan pensando que nunca pasará nada malo entre su pareja y que “serán felices para siempre”, pero: “Por cada dos matrimonios hay un divorcio.” ¿Por qué?

Es que desde niños se nos ha enseñado por todos los medios de comunicación la versión de Hollywood del amor. Pero no se tarda mucho en descubrir que la mera pasión que gira en torno al placer sexual, no es suficiente en sí para establecer una relación duradera. Hay por lo menos tres tipo de amor. Cada uno de los cuales es completamente único en su género: el compañerismo, la pasión y el amor verdadero, todos necesarios

El Compañerismo: Es el tipo de amor que estimula de un modo agradable los cinco sentidos. Así como te gusta la pizza o la música clásica. Aunque este amor es el fundamento de muchos matrimonios, no siempre resiste la presión del tiempo. Todos cambiamos con el tiempo y el peligro surge cuando uno base su amor en características cambiables que es el atractivo del compañerismo. El compañerismo en sí, es difícil de madurar.

La Pasión: Es la forma de amor sensual y físico que produce a menudo el envolvimiento corporal ardiente antes y después del matrimonio. El amor eros excita nuestros sentidos y estimula nuestros cuerpos y nuestras mentes—es el tipo de amor que anhela que la otra persona incite y satisfaga los instintos sexuales de uno. Este amor se encuentra en el matrimonio; pero si tal pasión existe sin el amor verdadero, por lo general la lujuria da a paso a lo peor. La historia de David y Betsabé, como así la de Amnón, Tamar y Absalon -2º Samuel 11 y 13 –  Nos habla del peligro del amor eros desubicado.

El amor verdadero: es algo completamente diferente y significa: “Veo en ti una necesidad; déjame tener el privilegio de satisfacerla”. En lugar de tomar para sí mismo, el autentico y verdadero amor da. Nos motiva para que ayudemos a los demás a desarrollar todo en su potencial en la vida. Pero lo que es aún más importante: el amor verdadero no pone condiciones—no dice: “Seré amigo tuyo si también tú me das tu amistad”; ni: “Deseo que seas mi novia porque eres guapa y quiero que la gente no vea juntos”; ni tampoco: “Quiero ser tu amigo porque tu familia es rica”. Este amor no busca ganancia, sino solamente dar. Es un amor sacrificial como el de Cristo – Efesios 5:25 -.

Las personas se casan pensando que nunca pasará nada malo entre su pareja y que “serán felices para siempre”, pero: “Por cada dos matrimonios hay un divorcio.” ¿Por qué?

Es que desde niños se nos ha enseñado por todos los medios de comunicación la versión de Hollywood del amor. Pero no se tarda mucho en descubrir que la mera pasión que gira en torno al placer sexual, no es suficiente en sí para establecer una relación duradera. Hay por lo menos tres tipo de amor. Cada uno de los cuales es completamente único en su género: el compañerismo, la pasión y el amor verdadero, todos necesarios

El Compañerismo: Es el tipo de amor que estimula de un modo agradable los cinco sentidos. Así como te gusta la pizza o la música clásica. Aunque este amor es el fundamento de muchos matrimonios, no siempre resiste la presión del tiempo. Todos cambiamos con el tiempo y el peligro surge cuando uno base su amor en características cambiables que es el atractivo del compañerismo. El compañerismo en sí, es difícil de madurar.

La Pasión: Es la forma de amor sensual y físico que produce a menudo el envolvimiento corporal ardiente antes y después del matrimonio. El amor eros excita nuestros sentidos y estimula nuestros cuerpos y nuestras mentes—es el tipo de amor que anhela que la otra persona incite y satisfaga los instintos sexuales de uno. Este amor se encuentra en el matrimonio; pero si tal pasión existe sin el amor verdadero, por lo general la lujuria da a paso a lo peor. La historia de David y Betsabé, como así la de Amnón, Tamar y Absalon -2º Samuel 11 y 13 –  Nos habla del peligro del amor eros desubicado.

El amor verdadero: es algo completamente diferente y significa: “Veo en ti una necesidad; déjame tener el privilegio de satisfacerla”. En lugar de tomar para sí mismo, el autentico y verdadero amor da. Nos motiva para que ayudemos a los demás a desarrollar todo en su potencial en la vida. Pero lo que es aún más importante: el amor verdadero no pone condiciones—no dice: “Seré amigo tuyo si también tú me das tu amistad”; ni: “Deseo que seas mi novia porque eres guapa y quiero que la gente no vea juntos”; ni tampoco: “Quiero ser tu amigo porque tu familia es rica”. Este amor no busca ganancia, sino solamente dar. Es un amor sacrificial como el de Cristo – Efesios 5:25 -.

Escrito por: Osvaldo Maccio


La Familia y sus valores

15 julio 2010

¡Qué tal amigos! Lo primero que quiero mencionar, es la descripción del término “familia” que en el griego es muy expresivo. Tenemos en el griego cinco sustantivos, de los cuales voy a describir el más enfático de todos ellos, y es la palabra: “Patriá” (patria) y su gran significado es: “Referencia a todos aquellos que están espiritualmente relacionados con Dios el Padre, siendo El, el autor de su relación espiritual con El como hijos suyos, quedando unidos entre sí en una comunión familiar (patria esta relacionado con pater, un padre amoroso y protector, viene de una raíz que significa un nutridor, protector, sustentador)”.

Patriá, no esta relacionado con patria potestad, aunque se saca la palabra de aquí. Para “patria potestad” esta la palabra: oikodespotes = de oikos = casa y déspotes = señor, amo (se traduce señor de la casa Mr. 14:14.) de aquí sale la palabra déspota.

La palabra patriá, aparece en Efesios 3:15. y lo que Pablo quiere decir es que todos los hombres en la tierra y aun los ángeles en el cielo reciben el nombre de familia de Dios, el amoroso y el gran Padre de todos.

También la palabra aparece con un sentido más amplio de nacionalidades, razas, Hech. 3:25.

Y por ultima vez aparece en Lc. 2:4. hablando de la familia de David. Solo aparece 3 veces.

Debemos de notar que cada padre de familia, (oikodespotes) = “señor de la casa” debía tener un sentido muy amplio de lo que era enseñar o disciplinar, en el griego la palabra es “paideuo”, proveniente de la palabra griega paidion = niño.

El verbo paideuo (paideuvw,) su significado es, instruir a niños, enseñar. Se traduce «fue enseñado» en Hech. 7:22.; «corrija» en 2 Ti. 2:25.; «enseñando» en Tito 2:12. Este verbo se usa de disciplina familiar, como en He. 12:6, 7, 10.

En 1 Ti. 1:20, el verbo esta en voz pasiva, se traduce «aprendan»; lit.: «sean enseñados» pero, sea como sea que se comprenda este pasaje, es evidente que lo que se tiene en mente no es el impartir conocimiento, sino una severa disciplina.

En Lc. 23:16, 22, Pilato, habiendo declarado que el Señor era inocente de la acusación de que había sido hecho objeto, y por ello no pudiendo castigarle, ofreció débilmente, como concesión a los judíos, «castigarle, paideuo, y soltarle». Este sentido de paideuo queda confirmado en He. 12:6, donde se une (en una cita de la LXX, Prov. 3:12.) con un látigo o azote. (…y azota a todo aquel que recibe por hijo.)

Comparemos, la escena en “El Progreso del Peregrino”, donde uno de los seres resplandecientes con un látigo de cuerdas «castigó severamente» a los peregrinos que de una manera insensata se dejaron atrapar en la red del adulador, y les dijo, «a los que amo reprendo y disciplino» (paideuo).

“Disciplina”. paideia (paideiva), denota la formación dada a un niño, incluyendo la instrucción; de ahí, disciplina, corrección.

En Ef. 6:4. el apóstol Pablo ordena a cada padre, que puedan educar a sus hijos en disciplina y amonestación del Señor, «disciplina», “paideia”, sugiriendo la disciplina cristiana que regula el carácter de la familia; igualmente en He. 12:5, 7, 8, 11; en 2 Ti. 3:16 «instrucción».

No es casualidad que la palabra “Instruir” sea en el griego “paideutes” proveniente de “paidion” niño.

Dado todas estas definiciones, debemos volver a los valores que nos enseña la Biblia con relación a la familia, para obtener un hogar feliz y estable.

Observemos como Jesús terminó su maravilloso Sermón del Monte: “Dos hombres construyeron sus casas, uno la construyó sobre la roca, llegaron las lluvias y las inundaciones, soplaron los vientos, y la casa siguió en pie porque sus cimientos eran sólidos. El otro la construyó sobre arena (era más fácil y rápido), Vino el mismo tipo de tormenta, sacudió fuerte la casa, y ésta se vino abajo, quedó la casa destruida. A primera vista, podríamos llamarle “el relato de las dos casas”. Sin embargo, querido amigo, no son las casas las que más importan, sino los cimientos. La gran verdad es que debemos fundar nuestra vida y nuestra familia en Cristo, por lo tanto, podrán venir muchos ataques de parte de esta sociedad y llegaran las tormentas de la vida, pero dado que esta cimentado en Cristo Jesús podremos hacer frente a todas las adversidades del diario vivir.

No desconocemos que en estos días las presiones que sufre la familia son tan grandes que llegan a perjudicar de tal forma que se va derrumbando en forma vertiginosa. Es de sabios construir nuestro hogar sobre el único cimiento sólido y verdadero, El Señor Jesucristo.

En la parábola, son las mismas tormentas las que azotan la casa del cristiano y la del no cristiano. Todas las familias pasan por tormentas en algún momento de sus vidas: tentaciones, sufrimientos, las pérdidas de valores, o circunstancias adversas; la diferencia en cuanto a los resultados se halla en los cimientos sobre los cuales está fundado el hogar.

Además, son muchas las influencias peligrosas que amenazan la familia en estos tiempos, realmente hace falta fortaleza para ir en contra de estas presiones y permanecer leal a los valores de la familia. La única forma de combatir estas presiones es decidir qué conducta es la correcta según las normas de la Biblia. Por eso es imprescindible volver a la Palabra y ver el gran secreto que nos da el escritor de Romanos (Pablo) cuando escribe en el capitulo 12:1-2. ” Ir transformándonos a la imagen de Cristo”. Esto requiere que se seleccionen de manera muy cuidadosa los valores que son realmente importantes. Los valores son aquellos principios de vida que se aprenden por medio de la experiencia, tienen mayormente su origen en las actitudes que se aprenden en el hogar. Al escribirle a Timoteo, Pablo señala que los valores del mundo son contrarios a la voluntad de Dios sobre nuestra vida. también le advierte al joven Timoteo en 1 Ti. 6:11-12: “Huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe.”

¡Mantengamos en alto los valores verdaderos!

Autor: Héctor Leites. Usado con permiso