Cómo hallar el cónyuge que Dios quiere para tu vida

25 noviembre 2009

Estamos compartiendo principios bíblicos con respecto al noviazgo, esto es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie Pratney.

¿Crees tú que Dios puede guiarte hacia el cónyuge que te corresponde? Una historia bíblica nos dice la manera cómo Dios lo halla. En esta historia bíblica hay más verdad espiritual que simples principios generales sobre el matrimonio. Uno puede pensar en esta historia como una bella ilustración en la cual Abraham simboliza a Dios el Padre, Isaac al Hijo y el siervo al Espíritu Santo; y Rebeca representa a la novia de Cristo, la iglesia. Pero yo quiero usar su esquema general para ayudarte a hallar el compañero o la compañera de tu vida. Abre la Biblia en el capítulo 24 del Génesis.

1. "Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito" (Génesis 24:2,3).

He aquí la primera norma para hallar el compañero de tu vida en conformidad con la voluntad de Dios: ¡No te enamores de cananeos!

¿Quiénes son los cananeos? Un cananeo es una persona egoísta. Es alguien que realmente sólo se preocupa por sí mismo, que nunca hace una entrega real al Señor Jesús, que no coloca prácticamente a Cristo primero en su vida. A los cananeos realmente no les importa. Nota cuánto se parece esa palabra al vocablo "canino". Y el amor cananeo en su forma más suave es un amor "de perrito"; ¡y en su peor forma es el preludio a la vida de perro! Si estableces amores con un cananeo no te sorprendas si te trata como a un perro. Un perro es algo que tú acaricias, algo con lo cual juegas; ciertamente no es alguien con el cual se contrae matrimonio.

Las personas egoístas no saben amar porque nunca han amado a Dios. Sólo los verdaderos discípulos de Jesús pueden amar realmente porque el amor cristiano en el matrimonio opera en tres niveles diferentes a la misma vez. La pareja cristiana unida en matrimonio conoce mucho más que simplemente el amor sexual y la atracción física. También tienen un amor amistoso por cuanto han aprendido a honrarse el uno al otro como hermano y hermana en la familia de Dios, y han compartido intereses comunes en su obra. Luego, ambos están dominados por el amor de Dios que suaviza las asperezas y los une bajo el gobierno del Señor Jesús.

¡Ni siquiera salgas de paseo con los cananeos! No hay manera de que tú puedas continuar viendo a alguna cananea atractiva, sin mezclar cualquier preocupación espiritual que tengas por ella con la atracción puramente física. Y si eres una chica, no caigas en la trampa de decir: "Al salir con él, lo voy a ganar para Jesús". Tal vez puedas, pero se levantan grandes obstáculos contra esa posibilidad. Algunas de las más bellas discípulas de Jesús que yo conozco se fueron por el desaguadero moral porque permanecieron demasiado con algún cananeo sexualmente atractivo que no se entregaba a Dios.

Sé que es fácil que engañes a otros cuando te estás metiendo en problemas serios. Aun es fácil que te engañes a ti misma en el sentido de que en realidad estás espiritualmente enamorada de sus almas. Pero recuerda que el amor no es sólo un sentimiento de afecto. Cualquiera, incluso un cananeo, puede atraerte, si te ofrece suficiente interés y atención. Pero el amor no es romance.

Conozco a jovencitas de colegios bíblicos universitarios que han sido arruinadas por algunos de los peores hombres dedicados a la trata de blancas y adictos a las drogas que jamás hayan peleado contra Dios. Cada una de esas muchachas pensaban que estaban a punto de ganar a esos hombres para Cristo; pero todo el tiempo estaban siendo seducidas mediante la conversación suave y con expresiones trilladas. Cuando estos tipos viles hubieron cumplido el propósito que tenían con ellas, se rieron y se separaron, como habían hecho con todas las otras mujeres que habían usado de la misma manera. Hay una norma segura, especialmente si eres una joven: permanece lejos de los cananeos.

2. "Sino que irás a mi tierra y a mi parentela . . . " (Génesis 24:4). Busca entre el pueblo de Dios a la persona que él tiene para tu vida. Los matrimonios cristianos tienen que edificarse primero sobre un amor común a Jesús. Esto te dará un vínculo perenne, que nunca se disolverá, un amor eterno para Dios y en él. Realmente puedes crecer hasta amar a una persona al descubrir que está interesada en la misma clase de cosas en que tú tienes interés. ¿Qué ha hecho Dios en la vida de ese individuo, y qué es lo que quiere hacer? Incluso pudieras descubrir que los dos tienen las mismas metas básicas para la vida. Los dos quieren hacer las mismas cosas bajo la dirección de Dios, preocuparse por los mismos valores y hallar que juntos pueden trabajar bellamente. Si se presenta la pregunta de la posibilidad de comprometerse, pueden comenzar a buscar a Dios y someter la amistad que tienen a la prueba del verdadero amor.

3. El criado tuvo una buena pregunta. ¿Cómo iba él a hallar a la mujer precisa para su señor? Abraham le dio un consejo: "Jehová, Dios de los cielos . . . enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo" (Génesis 24:7). Así que la siguiente norma es esta: Sale con el ángel que ha sido enviado por el ángel de Dios. Hallarás gran placer por el solo hecho de estar con el pueblo de Dios. Harás muchos amigos del sexo opuesto entre los discípulos de Jesús. Tal vez ninguno de estos llegue algún día a un tipo de compromiso serio para el matrimonio. Pero puedes estar feliz al saber, que, si Dios quiere que tú te cases, él hará los arreglos para que, en el tiempo oportuno, encuentres a la persona con la cual él sabe que serías feliz. Hay algo seguro con respecto al siervo de Abraham: él realmente creyó que Dios lo guiaría exactamente hacia la mujer que iba a buscar. Y si tú quieres lo mejor de Dios, realmente tienes que confiar que Dios te dirigirá en la misma manera.

Hay muchas personas con las cuales pudieras casarte y estar bien por algún tiempo. Pero a menos que tengas la seguridad de Dios con respecto a la elección que haces, siempre te estarás preguntando si en realidad te casaste con la persona que te correspondía. ¿Qué pensarás dentro de cinco años, al mirar retrospectivamente hacia los pasos que diste para decidir? ¿Tendrás pesares y dudas con respecto a la persona con quien te casaste, en caso de que Jesús demore su venida? No hay necesidad de decir que no debes galantear con ninguna persona cuando no tengas la seria intención de relacionarte con ella. Que Dios te guarde hasta que estés seguro.

Algunos jóvenes tienen temor de confiar en Dios con respecto a la persona con quien han de casarse. Estos dejarían que Dios maneje todo lo demás, pero tienen la rara idea de que Dios no sabe nada en cuanto a escoger al cónyuge para ellos. Imaginan que él castigará la confianza de ellos dándoles alguna vil criatura defectuosa.

¿Puedes ver que acude al Señor un hombre que ama a Dios y cree que necesita una esposa? El dice: "Oh Señor, aceptaré cualquiera que quieras darme. Cualquiera, Señor,¡cualquiera!" Luego se detiene aterrado y se dice: "¡Ay, no! ¿Qué dije?"

Piensa que Dios se lanza ahora sobre sus palabras sin perder un segundo y le dice: "¡Ah, ah! Ya lo hiciste. Ya lo dijiste. Yo te oí. Dijiste que cualquiera. ¡Bueno! Tengo esta horrible bruja, la del moño, de piernas peludas, que usa zapatos de tenis; ella ha estado orando durante 95 años: ‘Oh Dios, ¡dame un joven simpático!’ Ha orado tanto que ya no termina con la palabra ‘amén’, sino con la expresión ‘un hombre’. Ahora bien, no puedo dejarla sin recompensa. Tú fuiste el primero que dijiste que cualquiera, ¡así que durante el resto de tu vida tendrás la oportunidad de deplorar tu dedicación!"

¡Qué horrible cuadro de Dios! Dios sabe mejor que tú con qué clase de persona serías más feliz. Tú, amigo, tienes una buena idea sobre la clase de amable señorita con la cual te gustaría pasar el resto de tu vida. Tú, amiga, quieres a un maravilloso hombre a quien voluntariamente puedas entregar el amor de todo tu ser. Y óiganme los dos. Dios conoce los pensamientos de los corazones de ustedes aun mejor que ustedes mismos.

Yo sé dos cosas con respecto a Dios: primera, él es realmente sabio; segunda, él es realmente amor. Eso significa que nunca comete un error, y que lo que él decide para nosotros siempre cuadrará bellamente con lo que nuestro corazón realmente desea. El ángel de Dios hallará para ti otro "ángel" terrenal con el cual puedas compartir tu vida. ¡Confía en él! Si confiaste en él en lo concerniente a la vida eterna, ciertamente puedes confiar plenamente en él, para un corto tiempo de felicidad en esta vida. Y la persona que él escoja para ti será realmente la apropiada.

4. "Y la doncella era de aspecto muy hermoso" (Génesis 24:16). ¿Estás listo para la siguiente norma? Ella tiene que ser bella; él tiene que ser bien parecido. ¡Eso es lo que dice la Biblia! Un hombre envió una carta a una columnista para preguntarle: "¿Por qué las muchachas cierran los ojos cuando las beso?"

Ella respondió: "Mírate en el espejo, y lo sabrás".

Una chica le envió su fotografía a un amigo por correspondencia, después que éste le había escrito durante un año, sin siquiera haberla visto nunca. Escribió en la parte posterior de la fotografía: "Esta fotografía no me hace justicia".

El le escribió otra carta. Le dijo: "Tú no necesitas justicia; ¡lo que necesitas es misericordia!"

Pero Dios es mucho más bondadoso de lo que jamás hayamos imaginado. Nadie comprende la profundidad de los pensamientos amorosos que él tiene para nosotros. Sí, la persona con la cual tú te casas tiene que ser bella, o muy bien parecida. Por lo menos, para ti. Vas a pasar el resto de la vida con él, o con ella. ¿Por qué no debe ser bien parecido él? ¿Por qué no debe ser hermosa ella? Dios diseñó la atracción física. Fue idea suya.

No te perjudicaría hacer la oración que Catherine Marshall llama "la oración del sueño dorado". Pídele a Dios que te dé el hombre de tus sueños. Pídele que te dé la mujer de tus sueños. Pero primero, dedica tu corazón a complacer al Señor, a deleitarte sólo en él. No andes merodeando por ahí con una tranquila desesperación buscando a alguien con quien casarte. Alégrate con que estás unido a Jesús, con que el amor de él es la fuente de tu contentamiento. Y Dios dice que, si te deleitas en él, él te dará los deseos de tu corazón. No tengas miedo de colocar metas altas. Sé un hombre o una mujer de Dios, que estás enamorado de Dios, y tus sueños se cumplirán en Cristo. Tal vez pienses que eres feo y, por tanto, la mujer de tus sueños pensará que no eres el hombre adecuado. Tal vez pienses que eres fea y, por tanto, el hombre de tus sueños piensa que no eres la mujer que él quiere. No te desesperes. ¡Puedes llegar a ser bella, y tú puedes llegar a ser bien parecido! La belleza no es algo que viene envasada, ni la produce la genética. Hay algunas personas que tienen caras lindas, pero corazones feos, y por eso no son bellas. La belleza real comienza desde adentro.

William Booth les dijo a sus hijos: "Ustedes quieren más que una cara bonita con la cual vivir los 365 días del año, hijos míos. Busquen aquellas gracias y dones femeninos más profundos con los que la madre de ustedes ha enriquecido mi vida".

La persona más bella externamente en la Biblia no fue el Señor Jesús. Tal persona fue un ángel de tal gloria y belleza que fue llamado el hijo de la mañana. Pero su belleza lo hizo orgulloso. Pecó contra Dios y fue echado del cielo. La Biblia lo llama Satanás. No, la belleza no es siempre una ventaja. La única descripción escrita que tenemos de los rasgos físicos de Jesús la encontramos en Isaías 53:2: " . . . no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos".

La gente que vio al Señor en la tierra no regresaba diciendo: "¡Extraordinario! ¿No tenía él la apariencia de un gran príncipe!" No, no era la apariencia física del Señor Jesús la que lo hacía verdaderamente bello. Lo que lo hacía bello era lo que él era. Y tú puedes ser bello o bella en la misma forma. He visto gente de la calle que tenía la más horrible apariencia y que mediante un milagro realizado por el poder del Dios viviente fueron cambiadas en personas bellas. Su belleza es Jesús. Les viene de aquellas horas que pasan con la Persona supremamente amada. ¡Tú puedes cambiar tu aspecto! Simplemente olvídate de ti mismo. Entrega tu amor totalmente a Jesús. Permite que ese amor se derrame hacia otras personas.

Toda tu vida y tu apariencia cambiarán a partir de adentro. La Biblia expresa este hecho de una manera bella: "Los que miraron a él fueron alumbrados" (Salmo 34:5).

5. "Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac" (Génesis 24:14).

Aquí tenemos una maravillosa prueba. El criado quería alguna clase de señal por medio de la cual él pudiera reconocer a la mujer que Dios tenía para su señor. Esta es una manera mediante la cual tú también puedes reconocer a la que Dios tiene para ti, si eres un hombre que estás buscando a la señorita que él te tiene preparada: ¿Puede ella dar de beber a los camellos?

Por supuesto, tal vez tu tierra no tenga camellos. Pero el principio sigue aún firme. ¿La persona a la cual estás siendo atraído está dispuesta realmente a trabajar en la vida? ¿Está ese hombre dispuesto, no sólo a ayudar, sino también a ir más allá de la segunda milla por amor a ti?

Cuando escogemos jóvenes para el liderato, hemos aplicado un principio sencillo. A cada nuevo voluntario se le encomienda una tarea física difícil. Aquellos que se entregaron a ella de la mejor manera e hicieron el trabajo más pulcro, resultaron ser los mejores líderes y los seguidores más dignos de confianza.

Esta es una prueba sencilla que puedes aplicar al "ángel" que tienes en mente. ¿Cómo trabaja? ¿Está dispuesto a dar al matrimonio todo lo que puede? El matrimonio sólo comienza con el aro o con una promesa: se necesita la vida entera para desarrollarlo. Para comenzar, trata de saber cómo trata ese hombre a su madre, a su hermana. ¿Qué solicitud tiene ella para con su padre, para con sus hermanos? Habla con la persona con quien estás pensando casarte y pregúntale qué piensa de tus seres amados.

¿Toma esa persona realmente en serio el compromiso? ¿Ha librado Dios a ese individuo de las casuales aventuras de la calle, y ha hecho que sea verdaderamente dedicado a él y a los demás? ¿Puedes en verdad confiar en él? ¿Está él sacrificándose realmente para satisfacer necesidades? Eso es lo que significa dar de beber a los camellos.

Algún día cuando ella no esté presente, echa una mirada a su dormitorio. ¿Está bien arreglado? ¿Cuida ella bien su ropa? ¿Cuida su apariencia, sin ser esclava de la moda? ¿Realmente practica la limpieza? Pregúntate: ¿Me gustaría que mi hogar se parezca al cuarto de ella? El matrimonio no mejorará drásticamente los hábitos personales. ¡Lo que estás viendo es más o menos lo que vas a obtener!

Y ahora, amiga, ¿qué diremos acerca de él? ¿Es cuidadoso con el dinero que Dios le ha encomendado? ¿Es generoso cuando es necesario, y sin embargo, sabe ahorrar cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Sabe estar humillado y tener abundancia? ¿Es amable contigo ahora, o tiene malos hábitos que tú esperas que cambien? El que cambia los hábitos es Dios, no el tiempo. No te cases con ninguno que no haya confesado todo pecado conocido. ¡Recuerda que no tienes nada que ver con los cananeos!

Para ayudarte a descender de tu nube romántica, échale una mira al padre de él. Tal vez el joven tenga mejor aspecto que el de su padre al llegar a esa edad. Pero tal vez no. ¿Vas a estar feliz con él después de quince años, aunque tenga una apariencia como ésa? Haz la misma prueba con la madre. Esto pudiera dolerte, pero es mejor pensar claramente ahora que tener que arrepentirte más tarde. Recuerda que el amor es sabio, y que hace una elección reflexiva. No te cases con nadie que no pase esta prueba: ¿Puede esta persona dar de beber a los camellos?

6. "Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no" (Génesis 24:21).

El siervo aprendió lo que tú tendrás que aprender. Luego de haber puesto condiciones y de haber hecho sus votos a Dios, aprendió a esperar. Para que halles la novia o el novio que Dios tiene para ti, tú también tienes que estar dispuesto a esperar. Si Dios te ha llamado para contraer matrimonio, él te proveerá tu cónyuge a su debido tiempo. Esto significa, por supuesto, que primero tienes que darle el derecho de tomarte para sí; que estás dispuesto a no contraer matrimonio, si él piensa que eso es lo mejor. Esa es la única manera como puede ocurrir la entrega verdadera a Dios. Luego, no confundas el movimiento con el momento. Si Dios te señala cuál es el cónyuge que tiene para ti, ése es el movimiento. Espera el momento oportuno.


Las Pruebas del Verdadero Amor

10 octubre 2009

Estamos compartiendo principios bíblicos con respecto al noviazgo, esto es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie Pratney.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¿Realmente amas a tu novio? ¿Realmente amas a tu novia? Compara tu amistad personal y tu vida de amor con Juan 3:16.

“Porque . . . Dios”. Todo verdadero amor tiene que ser para Dios. No sabemos lo que significa amar mientras no podamos colocar sin egoísmo al Señor Jesús primero, y a causa de nuestro amor hacia él, preocupamos por todos los que conocemos. El amor cristiano tiene que producirse dentro de un real compañerismo y testimonio cristiano. Nuestro amor tiene que ser santo, apartado para Dios. El hombre que nunca ha abandonado su modo egoísta de vivir, realmente nunca ha aprendido a amar de ningún modo. Todo lo que hace, lo hace con el motivo de que le traiga más felicidad. Luego, si los demás encajan en su propio placer y en sus propios intereses, también los hará felices. Si no encajan, no los hará felices. Y esto no es de ninguna manera el amor real.

No conoces el real significado de cualquier clase de amor, hasta que experimentes el amor de Dios. Este amor será el control, la guía, el cuidado que respaldará todas nuestras acciones y palabras. Sin él, no habrá otra cosa que amistades superficiales basadas en nuestros propios intereses o en la atracción sexual que se basa totalmente en el deseo físico. Honestamente pregunto ahora: ¿Estás amando a tu amigo o a tu amiga para la gloria de Dios? ¿Comenzaste esta amistad para agradar y honrar a Dios? ¿O es sólo un pasatiempo del diablo y su grupo? El amor nunca busca lo suyo.

“De tal manera amó . . . ” El amor real, el amor de Dios, es especial. Puede sentirse más profundamente que cualquiera otra clase de amor, pero no es sólo un sentimiento. Está trémulamente*«vivo para todo el gozo y el dolor que nos rodean en el mundo, pero no es sólo una compasión sensible. El amor es mucho más que un sentimiento; también incluye a la inteligencia. Ninguno que ame con el amor de Dios simplemente “se enamora” alguna vez; eso es romance. Aunque los sentimientos románticos son bellos y emocionantes, no son suficientes para mantener unido un matrimonio.

El amor de Dios es, ante todo, una sabia decisión para la mayor felicidad de la persona amada. El amor es un acto de la voluntad; algo que uno hace; es algo cierto y cuidadoso. Si eres una señorita, tienes que prometer al Señor que le presentarás a tu novio para buscar la aprobación de él, y que no confiarás en tus propios sentimientos para saber si te conviene continuar las relaciones amorosas con él. Te es muy fácil permitir que los sentimientos dominen tu corazón; pero si quieres ser una mujer de Dios, no puedes hacerlo.

Si eres hombre, ¿tu primer motivo al entrevistarte con esta chica es el de llevarla más cerca de Jesús? Tal vez tengas sentimientos muy fuertes que te atraen hacia ella; pero recuerda que los sentimientos te los puede producir cualquiera que sea interesante o atractiva, con sólo mostrarte cierto interés o dedicarte cierta atención. Y no puedes casarte ni vivir con todas las que hagan esto. Disfruta de tus sentimientos, pero no permitas que tu afecto domine tu mente y tu voluntad. El amor necesita tiempo; piensa antes de comprometerte. Si confías en tus sentimientos, pudieres ser profundamente herido. Confía en Dios. Aprende lo que significa la expresión “de tal manera amó”. No destruyas tu pureza y tu futuro a causa de una glándula que está sobrecargada. Si amas a Dios, no vendas a un bajo precio el cuerpo y los afectos que él te dio.

“. . . al mundo. . .” El amor quiere que todos entren en su felicidad; el amor tiene un gran corazón. Si amas a tu amigo o a tu amiga con el amor de Dios, querrás que el mundo lo sepa. ¿Amas de este modo? Siempre puedes distinguir el afecto superficial y falso. Es egoísta; quiere tenerlo todo para sí.

Si amas con el verdadero amor no tratarás de controlar exclusivamente la vida de tu amigo o de tu amiga. No tendrás envidia, ni te preocuparás si pasa mucho tiempo con otra persona, pues le tienes confianza. Deja libre a quien amas para que haga sus propias decisiones delante de Dios. El verdadero amor se preocupa por todas las criaturas y voluntariamente no causa dolor. No se parcializa hacia unos pocos seleccionados; padece de daltonismo. ¿Te preocupas por compartir tu amor con otros? ¿Quieres hablar al mundo acerca de la persona que amas? Si tienes envidia, no amas con el amor de Dios. Si no puedes dar el testimonio de Cristo ni orar con la persona con quien tienes una cita, realmente no la amas. ¿Tienes suficiente confianza en el ser amado como para compartirlo con otros? ¿Lo admiras tanto que tienes la seguridad de que no te defraudará en ninguna situación ni con ninguna otra persona en ningún tiempo?

“. . . que ha dado. . .” El verdadero amor siempre quiere dar. El amor busca maneras de hacer que los demás se sientan felices todo el tiempo. Si pudiera, ayudaría a todos de la misma manera; pero hace lo que puede. Por su misma naturaleza, el amor se negará a sí mismo para promover un bien mayor cuando sea prudente hacerlo. ¡Puedes dar sin amar, pero no puedes amar sin dar! El amor se preocupa por la felicidad de Dios y por las necesidades de los demás; sólo piensa en lo suyo dentro de este contexto. El amor nunca usa a la otra persona como un instrumento para el placer o la popularidad personales. Ahora bien, ¿quieres compartir con tu amor? ¿Quieres dar regalos, aunque sean costosos? ¿Cuando la ves, piensas en términos de lo que a ella le gustaría? Cuando él te llama, ¿tienes algo naturalmente para él? ¿Merece él que le des la plena devoción de tu corazón? ¿Piensas que ella merece el trabajo amoroso de tus manos?

” . . . a su Hijo unigénito . . . ” El verdadero amor siempre tiene un precio. El amor le costó a Dios su propio Hijo; y al Señor Jesús le costó su vida. Amar significa que estás dispuesto a entregar todo por el ser amado. Cuando domina el amor, tú escoges las cosas según su verdadero valor, y no simplemente por ganancia personal. El amor considera el precio, pero no se queda en la consideración. Ahora, ¿cuánto amas a Dios? Lo amas lo suficiente como para despedir a alguno que está creciendo en tus afectos, si te das cuenta de que esto interfiere en la voluntad de Dios para ti? ¿Tienes en Dios aquella confianza sin reservas que hace que su verdadero hijo, aunque le duela por un tiempo, le diga: “Hágase tu voluntad, Padre”?

Esta es una prueba costosa, pero tienes que estar preparado para aplicártela. ¿Amas a Dios lo suficiente como para abandonar el amor terrenal, si él te lo pide? Cuando hayas pasado por esta prueba, comprenderás el gozo de escuchar a Dios para tener una vida de amor feliz.

“. . . para que todo aquel que en él cree . . . ” El amor involucra confianza absoluta. Para amar plenamente, primero tienes que confiar en ti y en la otra persona por completo. El amor tiene fe en el carácter y en la integridad de la otra persona. Casi ni nota cuando las otras personas hacen lo malo; puede convivir con las fallas y debilidades de la otra persona, por cuanto el amor conoce a la otra persona tal como es, y está dispuesto a ser conocido por su propio carácter verdadero. El amor no busca impresionar o pretender. Pregúntate: ¿me anima para proseguir hacia cosas más grandes el hecho de pensar que a ella le gustaría lo que estoy haciendo? Cuando se presentan dudas, ¿piensas naturalmente en lo que ella diría? ¿Piensas tú mucho en él? En cualquier cosa que estés haciendo, ¿nunca está ella lejos de tus pensamientos? ¿Confías en la persona amada en cualquier parte, y con cualquier persona? Esta es una de las razones por las cuales Dios prohibió las relaciones sexuales premaritales. El hecho de abstenerse de actividades sexuales con la persona amada antes del matrimonio es una prueba de que se tienen confianza el uno al otro.

” . . . no se pierda, mas tenga vida eterna…” “Cuando amas a alguien, le serás fiel sin importar lo que te cueste. Siempre creerás en él, siempre esperarás lo mejor de él y siempre mantendrás tu posición en defensa de él”. El amor es algo eterno. El verdadero amor durará, pese a las pruebas a que tenga que enfrentarse.

No te apures en cuanto a decidir con quién has de casarte. El amor siempre tiene tiempo y nunca está apurado. Si eres una joven, te será difícil esperar en Dios y confiar en que él se encargará de buscarte al hombre que ha de traerte la mayor felicidad y el mejor provecho. Esta es la prueba final: ¿Estás dispuesta a esperar? Esto lo puedes poner a prueba fácilmente en tus citas. Si no puedes disciplinar tu vida para esperar el tiempo de Dios, no has aprendido lo que significa amar con el amor de Dios.

Si las relaciones amorosas se están volviendo serias, somételas a la prueba del tiempo. “El amor es sufrido, es benigno”. Llega a conocer a la otra persona muy bien, no sexualmente, sino personalmente. Cuando los dos están juntos, ¿pasan un rato feliz, sin importar lo que estén haciendo? ¿Tienen los dos los mismos sentimientos básicos del corazón con respecto a Cristo y a la obra a la cual él ha llamado a cualquiera de los dos? ¿De una manera muy natural piensan en una vida futura con él? ¿La ves tú a ella a tu lado mientras sirves a Dios?

Si piensas que la relación es lo suficientemente seria como para comprometerte, pero no estás seguro, sométete a una prueba de separación. No es bueno tener un largo tiempo de compromiso, porque es demasiada tensión para los dos. Tan pronto como estén seguros, deben casarse. Pero antes de eso, deben pasar un período realmente separados el uno del otro: unos seis meses. En los tiempos bíblicos, si un hombre quería casarse con una joven, anunciaba su intención de casarse, y luego se marchaba durante un año con el fin de ganar el dinero necesario para su futuro hogar. Al fin del año, si aún pensaba lo mismo con respecto a ella, regresaba, y entonces invitaban a sus amigos y parientes, y hacían un compromiso formal el uno con el otro. Luego, después de una gran fiesta, simplemente vivían juntos como marido y mujer.

Si vas a pasar el resto de la vida con esta persona, puedes darte el lujo de someter tu relación amorosa a estas dos pruebas: la del tiempo y la de la separación. La prueba del tiempo te mostrará si tu amor es genuino y profundo, o si es sólo un sentimiento de atracción que puede pasar cuando veas a otra persona más bella y más simpática. La prueba de la separación te ayudará a saber la diferencia entre los sentimientos emocionales y románticos y la entrega amorosa y seria. Durante la prueba de separación querrás escribir mucho; eso te ayudará a aprender a conocer a la persona amada, sin que se entremeta la atracción física. Todas las pruebas y lágrimas que tengas en este período, preséntalas a Dios. Si la relación procede de él, perdurará; lo que Dios une, ningún hombre lo separa. “El amor . . . todo lo soporta”. Lo que es de Dios durará para siempre, y tú puedes confiar en que él te guiará en esta decisión, que es la más feliz e importante decisión humana.

No se oye voz, ni hay señal,

No hay ni un paso en el plano consciente;

Pero el amor sueña y la fe confiará,

Pues él sabe que nuestra necesidad es justa,

Que de algún modo, en algún lugar, tenemos que saciarla.

Ay de aquel que nunca ve

A través de los cipreses las estrellas brillar,

Que no ha aprendido en horas de fe,

La verdad encarnada y el sentido desconocido,

De que Cristo es siempre el Señor de la vida,

Y de que el amor jamás pierde lo suyo.

Autor desconocido


Un Noviazgo a la manera de Dios

7 agosto 2009

Estaremos compartiendo un tema muy especial, cómo conducir el noviazgo como Dios manda, este tema es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie Pratney. Compartiremos principios de como llevar un noviazgo cristiano.

CONDUCE TU NOVIAZGO COMO DIOS MANDA

Miles y miles de parejas se divorcian todos los años. En los últimos años, más de tres millones de personas se dieron por vencidas y rompieron los lazos matrimoniales. En algunos lugares hay más divorcios que matrimonios cada semana. Los hogares se están desintegrando. Las madres están abandonando la lucha y los padres están desertando.

Por cada hogar que se destruye mediante el divorcio y la separación, hay niños que aprenderán lo que significa estar heridos y cómo odiar. Cada uno de estos muchachos querrá de algún modo vengarse de este mundo. Tal vez ésa sea la razón por la cual, durante el tiempo que empleas para leer este capítulo, centenares de personas serán robadas, violadas, golpeadas, aporreadas y asesinadas por los hijos de esta clase de hogares. Tal vez puedas comprender por qué Dios está interesado en lo que respecta al matrimonio.

Algunas personas brillantes han salido con una solución igualmente brillante: Si los matrimonios son tan confusos, ¿por qué no “descartar” todo el asunto? ¿Por qué no echar simplemente el matrimonio por la borda? ¿Por qué no viven los dos simplemente a manera de prueba, y si no logran entenderse, se separan, sin que queden vínculos ni responsabilidades?

Esto tiene tanto sentido como ponerle una puerta de malla a un submarino. Hay otras ideas que son casi tan brillantes como ésta, como la de declarar fuera de la ley las cárceles por cuanto a muchas personas les gusta una vida de crimen, o la de prohibir los puentes por el hecho de que las personas saltan de ellos algunas veces, o la de dejar de comer por cuanto algunas personas son glotonas. No hay nada malo en el matrimonio. Pero éste, como un juego, o como la misma vida, tiene normas. Cuando se quebrantan las normas, realmente no es divertido. Eso es el fin del juego. Para algunos, eso también ha significado el fin de la vida.

Hoy tenemos más libros que tratan sobre el sexo que nunca antes. Tenemos más información en cuanto a cómo comportarnos en el matrimonio, más datos para ser sexualmente modernos. Pero hemos dejado de lado las leyes de Dios, ¡y estamos pagando un precio trágico por ello! Al oir hablar a algunas personas, pensarías que Dios se opone a la actividad sexual. Pero esta idea fue de Dios; él la inventó, y sabe cómo se debe llevar a cabo.

Lo sexual es precioso, y como todas las cosas preciosas, no hay que usarlo con demasiada frecuencia, sino atesorarlo para momentos especiales. Tienes que aprender a usar su poder dentro de los controles de Dios y a preservar su belleza, pues de lo contrario volverás a entrar en las filas de los solitarios y amargados, y obtendrás como cosecha un matrimonio destrozado, un hogar desbandado, una vida quebrantada y un corazón abatido.

Dios nos hizo diferentes. Tomó a Eva del costado de Adán, y desde entonces ha estado cerca de él; nunca ha estado lejos de su corazón ni de su lado. Las relaciones maravillosas posibles entre un hombre y su esposa son pequeños reflejos de la felicidad que Dios planeó para nosotros. Las amistades humanas no son ni una sombra de la amistad que podemos tener con Dios. Debes saber las diferencias que Dios colocó en nuestras personalidades para que sepas cómo cortejar de la manera que le agrada a Dios.

Físicas. Aparte de las completamente obvias diferencias sexuales, Dios hizo a la mayoría de los hombres físicamente más fuertes que las mujeres. Sé que hay excepciones; ¡sé todo lo relativo a la mujer que pesa 180 kilogramos, es cinturón negro en karate y puede matar a un ciervo con su respiración! Pero, por lo general, Dios hizo al hombre más fuerte físicamente para que pueda proteger a su esposa y cuidarla.

Es verdad, por supuesto, que por algún tiempo, las muchachas crecen más rápidamente que los varones. Las niñas necesitan menos tiempo para convertirse físicamente en mujeres que los niños para convertirse físicamente en hombres. Cuando la mayoría de los varones están aún jugando a las canicas, andando en pandillas o volando cometas, las chicas ya están enamorándose desesperadamente de sus maestros. Esto significa que una muchacha puede tener cuerpo de mujer, pero mente de niñita. Esto puede hacer que las chicas tengan citas amorosas con jóvenes de más edad. Esto también las puede meter en dificultades, a menos que sepan lo que está sucediendo y se preparen para ello. Esa es la razón por la cual algunos padres se desesperan cuando descubren que su niñita es novia de un muchacho mayor que ella. Los padres tienen experiencia. Saben lo que está ocurriendo. Hay que oirlos algunas veces. Ellos pueden impedir que salgas por cuanto se preocupan por ti, o porque recuerdan algo de su propio pasado con mucho temor y pesar.

Mentales. Generalmente hay diferencias mentales entre los hombres y las mujeres. Eso no tiene nada que ver con la inteligencia. Se relacionan con la manera como Dios nos diseñó para usar nuestra inteligencia.

Ahora bien, esto es importante. Estas dos maneras básicamente diferentes de ver las cosas hacen que cada sexo sea superior al otro en el papel que Dios le ha encomendado. La mujer es superior al hombre en su manera de pensar cuando los problemas de la vida exigen un enfoque de inspiración, no programado ni estructurado. Ella les da color, sorpresa, asombro, aventura. El hombre es superior a la mujer cuando un problema necesita lógica, hechos, análisis, detalle para resolverlo. El da forma, estabilidad y estructura a la vida.

Si cada cual permanece en el papel que le corresponde, Dios podrá traer la máxima bendición a su compañerismo. A través de la Biblia a partir d e la creación Dios estableció un papel para cada uno de los sexos: el hombre tiene que dirigir,-“la mujer tiene que inspirar. Este es el patrón de Dios. Cuando hacemos aquello para lo cual fuimos diseñados, hallaremos la máxima felicidad en nuestra amistad mutua, en el galanteo y en el matrimonio.

Por cuanto a los hombres les corresponde dirigir, he aquí algunas reglas para que seas un hombre de pelo en pecho:

1. Sé ingenioso. La Biblia dice: ” . . . sed . . . maduros en el modo de pensar” (1 Corintios 14:20). Si vas a ser la computadora, “procura con diligencia presentarte a Dios aprobado”. A la mujer le gusta que el hombre del cual ella depende esté bien informado y sepa cómo funcionan las cosas.

2. Practica un deporte. Desarrolla tu cuerpo físico de tal modo que sea suficientemente fuerte para cuidarla a ella y protegerla. Escoge algún deporte que te guste, y luego, dedícate realmente a él. El ejercicio corporal es provechoso. Aunque tengas una apariencia endeble, haz lo mejor con lo que tienes.

3 . Sé un caballero. La Biblia nos dice que debemos ser corteses los unos con los otros, amarnos los unos a los otros con amor fraternal y en cuanto a honra, preferirnos los unos a los otros (ver Romanos 12:10). Ten cuidado con tus maneras de proceder. Dale a ella el respeto que le corresponde a una mujer de Dios. A la mayoría de las mujeres no les parece mal si son tratadas como princesas. Si somos hijos e hijas del Rey de reyes, debes tratar a tu chica como la princesa que es.

4. No digas mentiras. ” . . . siguiendo la verdad en amor” (Efesios 4:15). Nunca hagas que una mujer piense que tú te preocupas más por ella que todos los demás, si eso no es cierto. No te atrevas a complacerte con alguna alucinación de poder sólo para sentir que alguna chica está bajo tu hechizo, aunque ella no signifique mucho para ti. Las mujeres se sienten fácilmente heridas. No lo olvides. Ningún hombre tiene el derecho de decirle a una chica: “Te amo”; a menos que esté dispuesto a decirle en el siguiente suspiro: “¿Te casarías conmigo?” Si no puedes decir la segunda frase, no digas la primera. No digas mentiras.

5. Sé un hombre de Dios. Si has de tener un epitafio sobre tu lápida sepulcral, esfuérzate porque sea éste: “Aquí yace un hombre de Dios”. A menos que sepas amar a Dios y servirle íntegramente, nunca aprenderás la ternura, el cuidado y el interés que hacen que un hombre merezca ser líder, novio, y algún día, marido. Si vas a ser líder, sélo donde vale la pena: espiritualmente. Hermano, ponme atención ahora. No hay nada que valga más que tu andar personal diario con Jesús. Eso te ahorrará a ti y a la joven con la cual estableces amistad amorosa, aflicciones, dificultades e irreparables años perdidos.

Ahora, las jóvenes, que habrán estado diciendo muchos “amenes” a todo lo que he dicho para los varones, aquí tienen la lista que les corresponde para una vida de amor:

1. Si eres inteligente, no hagas alarde de ello. A ningún hermano le gusta ser relegado al lugar de “Carlitos”, el personaje de la tira cómica. Dios no quiere que hagas el papel de una rubia, o una morena, o una pelirroja tonta; pero recuerda que a él le corresponde ser el líder, y a ti te corresponde la tarea de inspirarlo (ver Proverbios 31:26).

2. No parlotees. Hermana, he aquí un secreto. Si quieres hablar acerca de alguna cosa, pregúntale a él lo que piensa al respecto. Aprende lo que significa edificar a un hombre. con admiración. Esto puedes hacerlo simplemente haciendo unas pocas preguntas y oyendo mucho. No oigas sólo las palabras; oye al hombre que las está diciendo. Sonríe mucho, admira grandemente lo que él dice, y di poco. El te amará por esta actitud. Sé sencilla y honesta como un niño. Si estás pensando en serio acerca del matrimonio, habla acerca de tu relación con Dios, de los ministerios espirituales, de los posibles hijos, del hogar, de la economía y de los padres. Pero no hables sin ton ni son (ver Proverbios 11:22).

3. Sé frágil. Deja que él sea el fuerte. ¡Que él sea el Tarzán! ¡Sé la dulce Juana! ¿Has visto que alguna vez un hombrecito flacucho le dice a su esposa que pesa 90 kilogramos: “mi nenita”? Eso sucedió porque ella aprendió el secreto de ser frágil para él. No es sólo la apariencia; es la actitud. No te dediques a matar las arañas. Deja que él manifieste las habilidades de hombre fuerte. Estas cosas hacen que un hombre se sienta como hombre. Genera una dependencia, una apariencia de niñita. Esa es la clase de mujer de la cual el hombre quiere ser líder (ver 1 Pedro 3:3).

4. Vístete como mujer y conserva la apariencia de tal. Y esa mujer tiene que ser toda una mujer y toda una dama. No adoptes la apariencia de fuerte. Dios te dio una maravillosa atracción. Eres una mujer, y una mujer de Dios. Utiliza esos hechos a plenitud. No utilices vestidos de mal gusto o sensuales de tal modo que parezcas una prostituta. Dios es tu Padre, el Señor Jesús es tu Hermano. Vístete teniendo en cuenta esos hechos. Sé pulcra, sencilla y sensible.

5. Sé una mujer de Dios. No hay nada más hermoso y que atraiga más irresistiblemente al hombre que una mujer que realmente está enamorada de Jesús. No hay mejor fuente de belleza que vivir en el gozo de una obediencia perfecta a la voluntad de él. Aprende a ser alguien de quien Jesús pueda estar orgulloso. Comprenderás lo que Dios quiere dar a entender cuando dice: “Deleítate asimismo en JehdVá, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4).

En lo que respecta a cualquier salida, son los hombres los que toman la iniciativa. Decidan delante del Señor a donde ir. Encomienden tales oportunidades a Dios en oración. Tú como hombre, vive de tal manera que lleves a la joven más cerca de Jesús.

Y las jóvenes deben vivir tan cerca de Dios que, mediante su misma vida, lleven a su novio más cerca de Cristo. Deben servirle de inspiración. Esa es la manera cristiana de vivir en amor.

No sólo en las palabras que dices,

Ni en las obras que confiesas,

Sino en la forma más inconsciente

Tu vida a Cristo expresa.

¿Es sólo una bella sonrisa?

¿Célica luz en tu frente?

No. Sentí la presencia del Señor

Ahora, cuando miraste sonriente.

No fue para mí la verdad que enseñaste,

Muy querida para ti, poco clara para mí;

Pero cuando viniste a mí

Cristo venía en ti.

Desde tus ojos él me llama,

Y desde tu corazón me ama;

Hasta el punto en que no te puedo ver,

Pues en tu lugar esté él. —Autor desconocido


El Noviazgo cristiano

17 julio 2009

El Noviazgo ante la Palabra de Dios, el noviazgo cristiano es algo que debemos de preguntarnos cómo hemos de llevarlo adelante, lamentablemente los parámetros que abundan para los hijos de Dios son más mundanos que espirituales, es difícil encontrar modelos creyentes y cuando los hay, en ocaciones nuestra propia carne los desecha porque los consideramos extremos.

Veamos algunos puntos del noviazgo cristiano que sería bueno tener en cuenta.


Introducción:

Las diferentes elecciones que hacemos y que luego nos arrepentimos.

El noviazgo es una relación interpersonal que nace en occidente a principios del siglo XX.

Ver el ejemplo de Gé. 24, Abraham busca esposa para Isaac.
El pedido del Padre, Gn. 24:1-4.
El propósito del Padre, Gn. 24:5-8.
Los pasos del Siervo, Gn. 24:12-14.

Definiciones de Amor:
a.    Conceptos errados.
§    El amor existe para la satisfacción y comodidad del individuo.
Esto es egocentrismo.

El amor es un sentimiento.
Si la persona que cree que el amor es un sentimiento y dice que ama a los pobres, pero no hace nada por ellos, entonces sus sentimientos quizá le sean de beneficio personal solamente, pero si sus acciones no comunican dicho amor, entonces su concepto de amor no tiene ningún significado.

Cuando la calidad de amor que sentimos por alguien está basada simplemente en nuestra satisfacción emocional; lo que realmente estamos demostrando es egoísmo.

El amor está más allá de nuestro control.
Los que abrazan esta idea piensan en el amor como algo que está fuera de su dominio propio y pretenden con esta filosofía auto disculparse por no comportarse de manera responsable.

La Biblia es clara en hablar del dominio propio. En Ef. 5 se habla de dominio propio en medio de un contexto de la pareja. Y en Gá. 5 el fruto del Espíritu Santo incluye tanto el amor como el dominio propio, así que el uno no puede justificar la ausencia del otro.

b.    Concepto bíblico.
El amor verdadero viene de Dios. 1 Jn. 4:7; Ro. 5:5

Podemos basarnos en 1 Co. 13:4-8 para tomar una idea de lo que es el amor a la luz de la Palabra de Dios.
Paciente: espera el tiempo de Dios.
Benigno: es constructivo para con el otro.
No se jacta: no busca ser el centro de atención.
No se envanece: no es orgulloso, no piensa que sus necesidades son primeras.
No hace nada indebido: no deshonra a nadie, tiene la moral de Dios.
Se goza en la verdad: se deleita cuando el otro responde positivamente a la palabra de Dios.
Sufre todo: la idea es cubrir, protege la imagen del otro, no saca a la luz el pecado. 1 Pe. 4:8.
Espera todo: no se contempla un fracaso, un final en la relación.

La impaciencia en nuestras relaciones románticas.
Tenemos la ilustración de Pedro con la bola de plata con la hebra dorada, estamos esclavizados por el deseo de vivir de una forma apresurada.

Tenemos un problema, no esperamos el tiempo de Dios. (Mt. 4) Vamos a considerar tres verdades que nos pueden ayudar a corregir esta actitud:

c.    Hacer lo incorrecto en el momento incorrecto siempre es incorrecto.
Vivimos en medio de una cultura que la satisfacción tiene que ser inmediata. Un ejemplo son lo avances tecnológicos: el microondas, la TV por cable, internet, la computación, entre otros.

Todo tiene un tiempo, un ejemplo es la tentación de Cristo con el pan. Mt. 4
“Sólo porque algo es bueno, no significa que debamos tenerlo ahora mismo. Debemos recordar que hacer lo bueno en el momento equivocado es malo.”

d.    No necesitar ir de compras porque no puedes pagar.
No debo involucrarme en algo en lo cual no estoy aún capacitado. Volvemos al mismo concepto del tiempo, habrá que esperar que llegue ese momento.

Ejemplos: Los jóvenes que dieron “bolilla” a unas muchachas en campamento, luego que se les preguntó ¿qué hubiera pasado si ellas hubieran correspondido?, ¿estaban preparados para responder bíblicamente, o de acuerdo a la carne?

“De ser así, en algún sitio en este mundo Dios tiene a la persona perfecta para ti. Es posible que conozcas o no a esa persona en este momento. Si gastas todas tus energías y tu tiempo tratando de buscar a esa persona, o bien, tratas de mantenerla a tu lado hasta que te puedas casar” es posible que lo que logres es causarle y causarte daño, antes que bien.

e.    Cualquier temporada de soltería es un regalo de Dios.
1 Co. 7:32; 1 Ti. 6:6; Fil. 4:11; Je. 29:11

El noviazgo.
Si la base del noviazgo es el dominio propio, no es suficiente, tenemos historias de noviazgos que terminaron en nada y que lo que se hicieron fue mucho daño.

f.    El noviazgo te lleva a la intimidad, pero no necesariamente al compromiso.
“La intimidad que con el tiempo es cada vez más profunda, sin definir el nivel de compromisos, evidentemente es algo peligroso.”

Toda persona que se “abre” en su intimidad se está exponiendo a ser vulnerable en lo emocional y en lo físico. Es abrir un portillo en el cuál muchas personas hoy están grandemente arrepentidas.

Eso es como el caso de 2 alpinistas que van sujetos a una cuerda y que luego uno de ellos decidiera soltarse, eso causará daño a ambos.

Otros ejemplos:

Esto ha ido variando con los años y debemos de ser consientes de esto, porque la pauta en nuestras vidas la debe de marcar la Palabra de Dios, no la sociedad. A principios del siglo XX una pareja se relacionaba románticamente solamente si había planes de bodas.

Uno de los peligros al abrazar este concepto es que al permitir el ingreso a nuestra intimidad sin el compromiso es que va a despertar en nosotros los deseos (emocionales y físicos) que en la pareja ninguno de los dos puede suplir correctamente.

1 Ts. 4:6 llama a esto “agravio”, engañar a una persona al ofrecerle algo que puede llegar a ser y no cumplirlo.

“Agravio: despertar cierto deseo que nosotros no podemos satisfacer correctamente.” Stephen Oxford.

g.    Esta relación viola prioridades en las relaciones interpersonales.
El noviazgo a corto plazo tiende a pasar por alto la etapa de la amistad.
Lo que me interesa es la relación romántica, esto puede llevarme a perder una amistad.

“Una relación fundamentada sólo en la atracción física y sobre sentimientos románticos va a durar tanto como duren los sentimientos.”

La mujer que se le ofrezca a un hombre es una ramera, y el hombre que se le ofrezca aun mujer es un idiota. Prv. 7:6,7, 10, 11

h.    Esta relación confunde la relación física con amor.
En ausencia de principios de no contacto físico entre una relación mixta en más de una oportunidad se ha pasado de un aparente “inocente y sano juego de manos” a una prematura introducción del “afecto físico”.

La gran mayoría de noviazgos de corto plazo confunden la atracción y la intimidad sexual con el verdadero amor.

En el noviazgo se alienta esta sustitución porque no hay compromiso, por eso se puede empezar por la atracción física, ocupa un lugar prioritario.

Es claro que no hay compromiso porque no se toman en cuenta las responsabilidades sino que el enfoque está en las demandas del presente.

El pecado aquí presente es la lujuria, esto porque se mide la seriedad de una relación en el nivel de la relación física; en lo que se encuentran: besos en la mejilla, agarrarse de las manos, el aprete, las caricias, el sexo.

Lujuria: es la satisfacción de los deseos sexuales de una manera ilícita o desenfrenada que va marcando una dependencia. Posiblemente es de donde tenemos en español “coito”, porque la palabra en griego de lujuria es koite.
2 Co. 12:21; Ro. 13:13; Gá. 5:19

i.    Generan un asilamiento con respecto a otras personas.
Prv. 15:22 “Los pensamientos… se afirman.”

“Si las decisiones que tomamos respecto a la vida están fundamentadas sólo en la influencia de una sola relación, es muy probable que nuestras decisiones sean deficientes”

Deseas llevar adelante una relación de noviazgo con otra persona, considera estos puntos y convérsalos con esta persona.


El Noviazgo

5 junio 2009

El Noviazgo ante la Palabra de Dios

Introducción:
Las diferentes elecciones que hacemos y que luego nos arrepentimos.

El noviazgo es una relación interpersonal que nace en occidente a principios del siglo XX.

Ver el ejemplo de Gé. 24, Abraham busca esposa para Isaac.
El pedido del Padre, Gn. 24:1-4.
El propósito del Padre, Gn. 24:5-8.
Los pasos del Siervo, Gn. 24:12-14.

Definiciones de Amor:
a. Conceptos errados.
§ El amor existe para la satisfacción y comodidad del individuo.
Esto es egocentrismo.

El amor es un sentimiento.
Si la persona que cree que el amor es un sentimiento y dice que ama a los pobres, pero no hace nada por ellos, entonces sus sentimientos quizá le sean de beneficio personal solamente, pero si sus acciones no comunican dicho amor, entonces su concepto de amor no tiene ningún significado.

Cuando la calidad de amor que sentimos por alguien está basada simplemente en nuestra satisfacción emocional; lo que realmente estamos demostrando es egoísmo.

El amor está más allá de nuestro control.
Los que abrazan esta idea piensan en el amor como algo que está fuera de su dominio propio y pretenden con esta filosofía auto disculparse por no comportarse de manera responsable.

La Biblia es clara en hablar del dominio propio. En Ef. 5 se habla de dominio propio en medio de un contexto de la pareja. Y en Gá. 5 el fruto del Espíritu Santo incluye tanto el amor como el dominio propio, así que el uno no puede justificar la ausencia del otro.

b. Concepto bíblico.
El amor verdadero viene de Dios. 1 Jn. 4:7; Ro. 5:5

Podemos basarnos en 1 Co. 13:4-8 para tomar una idea de lo que es el amor a la luz de la Palabra de Dios.
Paciente: espera el tiempo de Dios.
Benigno: es constructivo para con el otro.
No se jacta: no busca ser el centro de atención.
No se envanece: no es orgulloso, no piensa que sus necesidades son primeras.
No hace nada indebido: no deshonra a nadie, tiene la moral de Dios.
Se goza en la verdad: se deleita cuando el otro responde positivamente a la palabra de Dios.
Sufre todo: la idea es cubrir, protege la imagen del otro, no saca a la luz el pecado. 1 Pe. 4:8.
Espera todo: no se contempla un fracaso, un final en la relación.

La impaciencia en nuestras relaciones románticas.
Tenemos la ilustración de Pedro con la bola de plata con la hebra dorada, estamos esclavizados por el deseo de vivir de una forma apresurada.

Tenemos un problema, no esperamos el tiempo de Dios. (Mt. 4) Vamos a considerar tres verdades que nos pueden ayudar a corregir esta actitud:

c. Hacer lo incorrecto en el momento incorrecto siempre es incorrecto.
Vivimos en medio de una cultura que la satisfacción tiene que ser inmediata. Un ejemplo son lo avances tecnológicos: el microondas, la TV por cable, internet, la computación, entre otros.

Todo tiene un tiempo, un ejemplo es la tentación de Cristo con el pan. Mt. 4
“Sólo porque algo es bueno, no significa que debamos tenerlo ahora mismo. Debemos recordar que hacer lo bueno en el momento equivocado es malo.”

d. No necesitar ir de compras porque no puedes pagar.
No debo involucrarme en algo en lo cual no estoy aún capacitado. Volvemos al mismo concepto del tiempo, habrá que esperar que llegue ese momento.

Ejemplos: Los jóvenes que dieron “bolilla” a unas muchachas en campamento, luego que se les preguntó ¿qué hubiera pasado si ellas hubieran correspondido?, ¿estaban preparados para responder bíblicamente, o de acuerdo a la carne?

“De ser así, en algún sitio en este mundo Dios tiene a la persona perfecta para ti. Es posible que conozcas o no a esa persona en este momento. Si gastas todas tus energías y tu tiempo tratando de buscar a esa persona, o bien, tratas de mantenerla a tu lado hasta que te puedas casar” es posible que lo que logres es causarle y causarte daño, antes que bien.

e. Cualquier temporada de soltería es un regalo de Dios.
1 Co. 7:32; 1 Ti. 6:6; Fil. 4:11; Je. 29:11

El noviazgo.
Si la base del noviazgo es el dominio propio, no es suficiente, tenemos historias de noviazgos que terminaron en nada y que lo que se hicieron fue mucho daño.

f. El noviazgo te lleva a la intimidad, pero no necesariamente al compromiso.
“La intimidad que con el tiempo es cada vez más profunda, sin definir el nivel de compromisos, evidentemente es algo peligroso.”

Toda persona que se “abre” en su intimidad se está exponiendo a ser vulnerable en lo emocional y en lo físico. Es abrir un portillo en el cuál muchas personas hoy están grandemente arrepentidas.

Eso es como el caso de 2 alpinistas que van sujetos a una cuerda y que luego uno de ellos decidiera soltarse, eso causará daño a ambos.

Otros ejemplos:

Esto ha ido variando con los años y debemos de ser consientes de esto, porque la pauta en nuestras vidas la debe de marcar la Palabra de Dios, no la sociedad. A principios del siglo XX una pareja se relacionaba románticamente solamente si había planes de bodas.

Uno de los peligros al abrazar este concepto es que al permitir el ingreso a nuestra intimidad sin el compromiso es que va a despertar en nosotros los deseos (emocionales y físicos) que en la pareja ninguno de los dos puede suplir correctamente.

1 Ts. 4:6 llama a esto “agravio”, engañar a una persona al ofrecerle algo que puede llegar a ser y no cumplirlo.

“Agravio: despertar cierto deseo que nosotros no podemos satisfacer correctamente.” Stephen Oxford.

g. Esta relación viola prioridades en las relaciones interpersonales.
El noviazgo a corto plazo tiende a pasar por alto la etapa de la amistad.
Lo que me interesa es la relación romántica, esto puede llevarme a perder una amistad.

“Una relación fundamentada sólo en la atracción física y sobre sentimientos románticos va a durar tanto como duren los sentimientos.”

La mujer que se le ofrezca a un hombre es una ramera, y el hombre que se le ofrezca aun mujer es un idiota. Prv. 7:6,7, 10, 11

h. Esta relación confunde la relación física con amor.
En ausencia de principios de no contacto físico entre una relación mixta en más de una oportunidad se ha pasado de un aparente “inocente y sano juego de manos” a una prematura introducción del “afecto físico”.

La gran mayoría de noviazgos de corto plazo confunden la atracción y la intimidad sexual con el verdadero amor.

En el noviazgo se alienta esta sustitución porque no hay compromiso, por eso se puede empezar por la atracción física, ocupa un lugar prioritario.

Es claro que no hay compromiso porque no se toman en cuenta las responsabilidades sino que el enfoque está en las demandas del presente.

El pecado aquí presente es la lujuria, esto porque se mide la seriedad de una relación en el nivel de la relación física; en lo que se encuentran: besos en la mejilla, agarrarse de las manos, el aprete, las caricias, el sexo.

Lujuria: es la satisfacción de los deseos sexuales de una manera ilícita o desenfrenada que va marcando una dependencia. Posiblemente es de donde tenemos en español “coito”, porque la palabra en griego de lujuria es koite.
2 Co. 12:21; Ro. 13:13; Gá. 5:19

i. Generan un asilamiento con respecto a otras personas.
Prv. 15:22 “Los pensamientos… se afirman.”

“Si las decisiones que tomamos respecto a la vida están fundamentadas sólo en la influencia de una sola relación, es muy probable que nuestras decisiones sean deficientes”

j. Hace perder el objetivo principal.