El propósito del amor y del sexo en el adolescente

12 octubre 2011

“Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, v los dos serán una sola carne” (Mateo
19:5).

Dios creó el sexo y ordenó lo relativo a él. La sexualidad no es mala ni impía. La Biblia no vacila en alabar los regocijos del amor sexual concedido por Dios y bendecido por él dentro del matrimonio. El sexo es idea de Dios. ¡Él lo hizo! Es un símbolo terrenal de muchísimas cosas que son preciosas y sagradas para él, tal como se nos indica en la Biblia. El matrimonio es el símbolo de algunas de las profundas y bellas verdades de la Escritura.

Estudia la relación de Cristo con su iglesia y verás un cuadro celestial del matrimonio ideal en la tierra. La esposa abandona su propio nombre, y toma el de su marido. Ella funde su vida con la de él; lo reconoce como su cabeza, y lo considera como su soporte, protector y guía. Ella dedica toda su vida a la felicidad de él y cumple la voluntad de él por amor. Ella naturalmente espera que su marido la proteja de lesiones, de insultos y satisfaga sus necesidades. Ella basa su felicidad en él y espera que la proteja; y él está obligado a hacer eso. La reputación de ellos llega a ser una; sus intereses se convierten en uno; lo que afecta el carácter o la reputación de ella, lo afecta a él en el mismo sentido.

El marido fiel ama, aprecia y honra a su mujer; dedica tiempo, trabajo y talentos para promover los intereses de su esposa. Y el marido fiel es celoso del buen nombre de su esposa, y siente profundamente cuando los sentimientos o la reputación de ella son ofendidos. El Señor Jesús es símbolo perfecto de un marido fiel; su verdadera iglesia, compuesta por todos los reales discípulos de Jesús, es el modelo perfecto de su amante esposa.

De igual manera, la familia cristiana es el modelo terrenal del anhelo que tiene Dios de una familia celestial de hijos e hijas que dominen y reinen con él. En el lugar que Dios le designó, el amor sexual es la relación más bella que existe sobre la tierra. Es el don especial de Dios para mostrarnos simbólicamente su propósito final para el hombre: que esté en la casa del Padre y con la familia de él, viviendo en amor y compañerismo con él y los unos con los otros para siempre (1 Juan 3:1, 2).

Por el hecho de que Dios hizo que en los seres humanos la sexualidad tuviera una relación especial, estableció diferencias definidas entre las inclinaciones sexuales de los animales y del hombre. La reproducción animal se excita mediante leyes automáticas de instinto que operan en determinadas épocas del año. En estas cópulas sexuales no hay amor; sólo existen ciegos deseos instintivos.

El deseo humano del amor sexual y de tener hijos es algo muy diferente. No es automático. Fue colocado por el Creador bajo el dominio de nuestras voluntades y pensamientos humanos. Lo diseñó para que se despierte y funcione bajo nuestro control. En los primeros años, esta fuerza yace escondida de nuestra atención. A medida que crecemos más y más, se convierte en una fuerte energía en nuestras vidas que puede ser canalizada hacia una vida creadora y de regocijo, aunque no estemos casados ni usemos su potencialidad de una manera sexual.

El sexo nos fue dado por dos razones físicas principales: para preservar la raza mediante una relación en que hombres y mujeres traen hijos al mundo (Salmo 127:3-5), y como fuente de profundo placer espiritual y físico entre el marido y su mujer (Mateo 19:4-6; Génesis 2:24, 25; 24:67; Eclesiastés 9:9; 1 Corintios 7:2-5). La misma Biblia que nos da severas advertencias con respecto al mal uso de la sexualidad (Proverbios 5:1-8, 20), claramente indica que las necesidades sexuales deben ser satisfechas para que nos traigan una gran felicidad en el matrimonio (Proverbios 5:15, 18, 19).

La Biblia no nos enseña a odiar la sexualidad, ni a considerarla como un deber desagradable pero necesario, que básicamente es malo, pero que debe cumplirse para preservar la raza en el mundo. Ciertas personas que debieran haber leído con más cuidado la Biblia, algunas veces pensaron que la relación sexual tuvo algo que ver con la caída del hombre en el pecado. Pero Adán conoció y amó a Eva mucho tiempo antes de que ocurriera la caída. La relación sexual no formó parte del pecado de la caída. Dios les ordenó el amor sexual. La felicidad y el amor sexuales fueron disfrutados por el primer hombre y su esposa mucho tiempo antes que el pecado entrara en el mundo. Sería mejor que los hombres y las mujeres sepan que no deben dar a la Biblia mala fama al decir que el cristianismo enseña a la gente a pensar que la actividad sexual es mala. La Biblia no dice eso nunca, pues simplemente eso no es verdad. La sexualidad es como cualquiera de los demás dones que Dios dio a los hombres; si se emplea según el método establecido por él y en el tiempo oportuno que él determinó, es algo bello, enriquecedor y divertido; fuera de las leyes de él que lo regulan para la felicidad, puede ser algo terriblemente doloroso y perjudicial.

En la Biblia se nos advierte que una de las señales de los últimos días será que habrá hombres que prohibirán casarse. No hay nadie que sea más espiritual por el hecho de no casarse. Un marido y una esposa que se amen mutuamente pueden ser tan santos en sus reacciones sexuales como un hombre o una mujer que se hayan entregado completamente al ministerio de ayudar a otros, y hayan renunciado al derecho de casarse, a fin de pasar más tiempo con la gente.

La Biblia realmente manda al hombre y a su mujer a que no se nieguen sexualmente el uno al otro, a menos que sea por consentimiento mutuo durante algún tiempo para entregarse al ayuno y a la oración (1 Corintios 7:5). Este mandamiento bíblico es una poderosa fuerza que mantiene a los matrimonios vigorosamente unidos. Hay muchas bendiciones cuando el marido obedece a Dios en eso de satisfacer regularmente las necesidades sexuales de su esposa, y cuando la esposa, del mismo modo, satisface las de su marido. El bello Cantar de los Cantares de Salomón, poética y reverentemente describe algunos de los regocijos de esta combinación físico-espiritual del amor matrimonial (Cantares 6:1-10; 7:1-9; 2:3; 8:3). El matrimonio debe mantenerse en honor, y el amor sexual dentro del matrimonio debe ser exaltado como el máximo placer físico que Dios dio a la joven pareja (Hebreos 13:4).

Lee la Biblia y piensa seriamente en todos los símbolos de verdades espirituales que hay en el amor sexual dentro del matrimonio. Sólo en la Biblia se coloca la sexualidad en su lugar adecuado y bello. Sólo en la Biblia es elevado y honrado el lugar de la mujer en el matrimonio, en la cual el marido debe ser “intoxicado” por el amor de su mujer, y el Espíritu Santo describe esta unión como parte de la sabiduría divina que Dios ve y aprueba (Proverbios 5:1, 21). El amor sexual dentro del matrimonio, según el método de Dios, es tiernamente bello.

En este amor, hay una mutua entrega y participación que no se parece a ninguna otra de las relaciones que existen sobre la tierra. Cada uno de los cónyuges invierte su vida en el otro, en un vínculo que los hace crecer más vigorosamente en amor mutuo, y los hace más francos y honestos el uno al otro. Esencialmente, lo que sucede es que cada uno hace un pequeño hogar emocional en el corazón del otro, un sitio en que ambos pueden bajar la guardia y las barreras y ser realmente honestos el uno con el otro, como niñitos. El amor sexual edifica este hogar. Es un sitio en que dos personas que se aman pueden relajarse en la confianza y el amor mutuos, seguros en su solicitud y en su entrega el uno al otro, un lugar en que todas las asperezas de la vida a que se enfrentan conjuntamente pueden ser suavizadas y sanadas.

La sexualidad es un don precioso. Es la manera que Dios nos concedió para demostrar, de la manera física más profunda posible, nuestro amor, para construir un puente de amor que no sólo es la unión de dos cuerpos en los placeres más profundos, sino la unión de dos almas en un vínculo de felicidad que sólo será sobrepasado en el mismo cielo. El amor sexual, según el método de Dios y en el tiempo indicado por Dios, es una de las más sublimes bendiciones de él.

Estamos compartiendo principios bíblicos para el adolescente,  esto es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie  Pratney.

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Fundamento para un Matrimonio Duradero

20 diciembre 2010

Hoy un matrimonio duradero es una rareza, pero sin embargo, no se lo entrevista para descubrir el secreto de su éxito en medio de tantos fracasos. Estudiaremos el tema, por la otra punta del ovillo, desde las conductas más comunes que conducen al derrumbe matrimonial.

Veamos cuales son básicamente las tres razones por la cuales los matrimonios comienzan a verse como desconocidos al pasar el tiempo  y terminan en separación. La mayoría de las parejas llegan al altar con:

1 – FALSAS EXPECTATIVAS

Tanto los hombres como las mujeres comienzan su vida de casados con expectativas de libro de cuento de hadas y con una preparación limitada para ser esposo o esposa.

El piensa: “Me caso con ella, porque gusta como es en todo, y así la quiero para toda la vida y se la imagina “vestida de novia” en todos los quehaceres de la casa (el pobre cree que su “novia” no va a cambiar…y cambiará).

Ella piensa: “Me caso con él porque es un buen muchacho, aunque tiene algunos defectos de familia producto de la educación que le dio mi querida suegra, pero que yo voy a cambiar para mejor.”

En verdad todos cambiamos con los años, pero no para donde nuestros cónyuges  quieren.

2 – FALTA DE CONOCIMIENTO MUTUO

Tanto los hombres como las mujeres les falta conocimiento en cuanto a las diferencias generales que hay entre los sexos.

Diferencias mentales/emocionales

1. Las mujeres tienden as ser más personales, mientras que los hombres suelen orientarse hacia el desafío y la conquista.

Los hombres tienden a mostrarse menos deseosos y a ser menos entendidos en cuanto a construir relaciones íntimas, tanto con Dios como con otros. Un ejemplo de ello es que por lo general son las mujeres quienes compran libros acerca del matrimonio.

También suelen ser ellas las que desarrollan el interés inicial por conocer a Dios e ir a la iglesia.

Varón, ¿Comprendes que la habilidad natural de tu esposa para desarrollar relaciones puede ayudarle a cumplir los dos mandamientos mayores “amar a Dios y a otros”? – Mateo 22:36-40 – Dios sabía de naturaleza del hombre y dijo “No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea (un complemento, no suplemento) para él” – Gén. 2:18 – ).

2. Las mujeres tienden a encontrar su identidad en las relaciones interpersonales; mientras que los hombres la consiguen mediante su vocación.

3. Un hombre puede deducir lógicamente los beneficios de cierto cambio y en minutos quedar mentalmente satisfecho en cuanto al mismo. No así la mujer, ella se concentra en las consecuencias inmediatas del establecerse de nuevo en un lugar diferente y tarda para superar el ajuste inicial antes de entusiasmarse con las posibles ventajas.

4. Los hombres tienden a expresar su hostilidad por medio de la violencia física, mientras que las mujeres suelen ser mas verbalmente expresivas.

El American Institute of Family Relations, en Los Ángeles halló que:

1. La mujer posee una mayor vitalidad constitucional, quizás debido a su estructura cromosómica única. Normalmente, las mujeres viven de tres o 10 años más que los hombres.

2. El metabolismo de una mujer es por lo general más lento que del hombre.

3. Los hombre y las mujeres son diferentes en su estructura esquelética; ya que esta últimas tienen la cabeza más corta, la cara mayor, una barbilla menos prominente, las piernas más pequeñas, y el tronco más largo.

4. La mujer tiene unos riñones, un hígado, un estómago y un apéndice mayores que el hombre; pero unos pulmones más pequeños.

5. Las mujeres poseen varias funciones únicas e importantes: la menstruación, el embarazo y la lactancia; y sus hormonas son de un tipo diferentes y más que las del hombre.

6. La tiroides de la mujer es mayor y más activa. Esta se agranda durante el embarazo y la menstruación; hace a las mujeres más propensas al bocio; les proporciona resistencia al frío; está asociado con su piel suave, su cuerpo relativamente sin pelo y su espesa capa de grasa subcutánea.

7. La sangre de la mujer contiene más agua y un 20% menos de glóbulos rojos. Puesto que son los glóbulos rojos los que proveen oxígeno a las células del cuerpo, las mujeres se cansan más fácilmente y tienen una tendencia mayor a desmayarse. De modo que su vitalidad constitucional se limita a la duración de su vida.

8. Por término medio, el hombre posee un 50% más de fuerza bruta que la mujer (3l 40% del peso de un hombre es de músculo; mientras que en la mujer es sólo un 23%).

9. El corazón de la mujer late más rápidamente que el del hombre (un promedio de 80 latidos por minuto contra 72). La presión sanguínea de una mujer (10 puntos más baja que la de un hombre), varía de minuto a minuto; pero la mujer tiene menos tendencia a sufrir de presión alta—por lo menos hasta después de la menopausia.

10. La capacidad vital de la mujer, o poder respiratorio, es bastante más bajo que la de un hombre.

11. La mujer soporta mejor las temperaturas elevadas que el hombre, ya que su metabolismo varía menos de velocidad.

Diferencias sexuales

1. El impulso sexual de la mujer está relacionado con su ciclo menstrual, es por eso tiene más marcados los deseos sexuales días previos a la menstruación. En cambio en el hombre, el es constante. La hormona testosterona juega un papel importante en cuanto a estimular el deseo sexual del hombre diariamente. Es por eso que podemos decir, risueñamente, que lo que los hombres tenemos, no es “la  idea fija” sino la hormona fija.

2. La mujer es más bien estimulada por el tacto y la palabras románticas. Se sienten mucho más atraídas por la personalidad de un hombre; en cambio los hombres son más atraídos por la vista.

3. La mujer necesita horas enteras de preparación emocional y mental para la relación sexual; el hombre necesita poco o nada de tiempo. El trato áspero puede fácilmente quitarle la mujer el deseo de tener esa clase de intimidad por varios días.

4. El hombre comienza la vida de matrimonio creyendo que lo sabe todo acerca del sexo y muy poco acerca del amor verdadero y desinteresado. No está tan bien equipado para expresar el amor desinteresado, o deseoso de fomentar el matrimonio con objeto de que llegue a ser una relación amorosa y duradera, como la mujer.

Diferencias intuitivas

¿Qué es exactamente esta “intuición femenina”? No es algo místico. Según un equipo de investigación de la Univ. de Stanford, la mujer cata mensajes subconscientes más rápidamente y con mayor precisión que el hombre. Puesto que esta intuición está basada en un proceso mental inconsciente, la mujer no sabe dar explicación específica en cuanto al por qué siente “algo”. Simplemente percibe algo acerca de una situación o una persona mientras el hombre tiende a seguir un análisis lógico de las circunstancias.

¿CUAL ES EL PRINCIPIO DE SOLUCIÓN?

El amor del esposo es fundamental

¿Qué pasa si no hay un buen fundamento y tu matrimonio está deficiente?

1. Según el Dr. Ed Wheat, “la mujer que no se siente amada puede desarrollar un sinfin de dolencias físicas graves que necesiten miles de dólares para su tratamiento. ”

2. Según el Dr. James Dobson dice que “cada aspecto de la existencia emocional y física de la mujer depende del amor romántico que recibe de su esposo. “

3. Según John Drescher, “la falta de amor de un esposo por su esposa, puede afectar drásticamente el desarrollo emocional de los hijos. “

4. Hay más probabilidad de encontrar una esposa y unos hijos rebeldes en el hogar de un hombre que no sabe cómo mantener amorosamente a su familia.

5. Cuando un hombre se conforma con un matrimonio deficiente, está perdiendo su reputación delante de todo el mundo, y expresando: “No me importa lo que prometí en el altar; ya no voy a seguir intentándolo.”

6. El hijo de un esposo falto de amor, aprenderá probablemente muchas de las maneras impropias de tratar a su futura esposa tomando ejemplo de su padre.

Tres tipos esenciales de amor que deben ir juntos

Las personas se casan pensando que nunca pasará nada malo entre su pareja y que “serán felices para siempre”, pero: “Por cada dos matrimonios hay un divorcio.” ¿Por qué?

Es que desde niños se nos ha enseñado por todos los medios de comunicación la versión de Hollywood del amor. Pero no se tarda mucho en descubrir que la mera pasión que gira en torno al placer sexual, no es suficiente en sí para establecer una relación duradera. Hay por lo menos tres tipo de amor. Cada uno de los cuales es completamente único en su género: el compañerismo, la pasión y el amor verdadero, todos necesarios

El Compañerismo: Es el tipo de amor que estimula de un modo agradable los cinco sentidos. Así como te gusta la pizza o la música clásica. Aunque este amor es el fundamento de muchos matrimonios, no siempre resiste la presión del tiempo. Todos cambiamos con el tiempo y el peligro surge cuando uno base su amor en características cambiables que es el atractivo del compañerismo. El compañerismo en sí, es difícil de madurar.

La Pasión: Es la forma de amor sensual y físico que produce a menudo el envolvimiento corporal ardiente antes y después del matrimonio. El amor eros excita nuestros sentidos y estimula nuestros cuerpos y nuestras mentes—es el tipo de amor que anhela que la otra persona incite y satisfaga los instintos sexuales de uno. Este amor se encuentra en el matrimonio; pero si tal pasión existe sin el amor verdadero, por lo general la lujuria da a paso a lo peor. La historia de David y Betsabé, como así la de Amnón, Tamar y Absalon -2º Samuel 11 y 13 –  Nos habla del peligro del amor eros desubicado.

El amor verdadero: es algo completamente diferente y significa: “Veo en ti una necesidad; déjame tener el privilegio de satisfacerla”. En lugar de tomar para sí mismo, el autentico y verdadero amor da. Nos motiva para que ayudemos a los demás a desarrollar todo en su potencial en la vida. Pero lo que es aún más importante: el amor verdadero no pone condiciones—no dice: “Seré amigo tuyo si también tú me das tu amistad”; ni: “Deseo que seas mi novia porque eres guapa y quiero que la gente no vea juntos”; ni tampoco: “Quiero ser tu amigo porque tu familia es rica”. Este amor no busca ganancia, sino solamente dar. Es un amor sacrificial como el de Cristo – Efesios 5:25 -.

Las personas se casan pensando que nunca pasará nada malo entre su pareja y que “serán felices para siempre”, pero: “Por cada dos matrimonios hay un divorcio.” ¿Por qué?

Es que desde niños se nos ha enseñado por todos los medios de comunicación la versión de Hollywood del amor. Pero no se tarda mucho en descubrir que la mera pasión que gira en torno al placer sexual, no es suficiente en sí para establecer una relación duradera. Hay por lo menos tres tipo de amor. Cada uno de los cuales es completamente único en su género: el compañerismo, la pasión y el amor verdadero, todos necesarios

El Compañerismo: Es el tipo de amor que estimula de un modo agradable los cinco sentidos. Así como te gusta la pizza o la música clásica. Aunque este amor es el fundamento de muchos matrimonios, no siempre resiste la presión del tiempo. Todos cambiamos con el tiempo y el peligro surge cuando uno base su amor en características cambiables que es el atractivo del compañerismo. El compañerismo en sí, es difícil de madurar.

La Pasión: Es la forma de amor sensual y físico que produce a menudo el envolvimiento corporal ardiente antes y después del matrimonio. El amor eros excita nuestros sentidos y estimula nuestros cuerpos y nuestras mentes—es el tipo de amor que anhela que la otra persona incite y satisfaga los instintos sexuales de uno. Este amor se encuentra en el matrimonio; pero si tal pasión existe sin el amor verdadero, por lo general la lujuria da a paso a lo peor. La historia de David y Betsabé, como así la de Amnón, Tamar y Absalon -2º Samuel 11 y 13 –  Nos habla del peligro del amor eros desubicado.

El amor verdadero: es algo completamente diferente y significa: “Veo en ti una necesidad; déjame tener el privilegio de satisfacerla”. En lugar de tomar para sí mismo, el autentico y verdadero amor da. Nos motiva para que ayudemos a los demás a desarrollar todo en su potencial en la vida. Pero lo que es aún más importante: el amor verdadero no pone condiciones—no dice: “Seré amigo tuyo si también tú me das tu amistad”; ni: “Deseo que seas mi novia porque eres guapa y quiero que la gente no vea juntos”; ni tampoco: “Quiero ser tu amigo porque tu familia es rica”. Este amor no busca ganancia, sino solamente dar. Es un amor sacrificial como el de Cristo – Efesios 5:25 -.

Escrito por: Osvaldo Maccio


Predicar en contra la homosexualidad: ¿Es discriminación o un derecho de la libertad de culto?

26 julio 2010
Hay múltiples noticias en Internet que hablan acerca de los problemas que han tenido algunos cristianos evangélicos por predicar en contra de la homosexualidad.
Algunos pastores han tenido multas, demandas judiciales y otros hasta un mes de cárcel por predicar en contra de este pecado.

Creo que hay que dejar en claro a las autoridades de los diferentes países que es “Predicar en contra de la homosexualidad” con un mensaje Bíblico.

Es imposible que un sistema democrático, prohíba o sancione este tipo de manifestación de libertad de expresión, al menos que ocurran dos cosas.

1) Malinterpretar una ley y aplicarla en forma errónea.
2) Que el que predica transgreda alguna ley democrática.

Los casos que se han visto en Europa y América al parecer son más por el caso uno que por el caso dos.

¿Qué es una predicación cristiana correcta en contra de la homosexualidad?

En primera instancia se deja en claro que el cristiano, no trata al homosexual en forma discriminatoria, en el sentido que le niegue ayuda humanitaria,

La Biblia dice:

Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber (Romanos 12:20)

De esta forma nos dice que no podemos negar a nadie ayuda, y no creo que predicar en contra de la homosexualidad estemos afectando este tipo de derecho humano.

Tampoco una actitud cristiana es odiar al homosexual.

Odiamos el pecado porque a Dios le desagrada, pero amamos al pecador porque procuramos su salvación.

El Señor Jesús dijo:

Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; (Mateo 5:44)

O sea que desde el punto de vista humano, amamos la persona y no le negamos nuestra ayuda humanitaria.

¿Entonces que es lo el mundo considera mal?

Considera mal decir que la homosexualidad es un pecado, y que lo que practican tales actos no entrarán al cielo, sino que les espera un infierno.

Pero vamos a transcribir los que dice la Biblia, la Palabra autoritativa de Dios en cuanto a la homosexualidad:

¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios. (1Co 6:9,10)

26Por esto Dios los entregó a afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza;
27 y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino a su extravío.
28 Y como a ellos no les pareció tener a Dios en su noticia, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer lo que no conviene, (Romanos 1:26 al 28)

Que el homosexualismo es una condición en contra de la naturaleza, que es un pecado, y que es una depravación del ser humano LO DICE LA BIBLIA.

La ley de Dios está en contra de las sodomía:

9 conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,
10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros, y si hay alguna otra cosa contraria a la sana doctrina;(1Timoteo 1:9 y 10)

Estos textos como otros más están en la Biblia hace 2000 años.

Quizá un homosexual o una lesbiana, se enojen, denuncien esto como discriminación, pero tienen que saber que eso es lo que dice la Palabra de Dios, ni más ni menos.

Pero hagamos una pregunta:

¿En qué consiste la supuesta discriminación?

¿En decir que son pecadores?

¿En advertirles que si no se arrepienten irán al infierno?

Pues si no les gusta eso, en vano rechinan sus dientes contra el Creador.

El pecado de la homosexualidad es una pecado en la lista de muchos pecados que nombra la Biblia.

¿Acaso un cristiano debería de dejar de predicar en contra de las relaciones heterosexuales ilícitas? Claro que no.

¿Debería dejar de predicar cualquier pecado que La Biblia denuncia, solo por el hecho que “ofende” a determinados sectores de la sociedad? Desde luego que no.

El verdadero cristiano siempre va a predicar lo que la Biblia dice.

Un verdadero cristiano es una persona pacífica (Mateo 5:9)

Que respeta las autoridades (1Pe 2:17)

Y un ejemplo de vida en este mundo.

para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de la nación maligna y perversa, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo; (Filipenses 2:15)

¿PUEDE CONSIDERARSE LA UNION HOMOSEXUAL UN MATRIMONIO?

Desde el punto de vista Bìblico no.

El matrimonio según Dios es entre un hombre y una mujer, así lo determinó desde el principio de la creación.

El Señor Jesús nos recuerda el Génesis:

…pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios ( Marcos 10:6)

Por lo tanto podemos decir que un matrimonio delante de los ojos del DIOS DE LA BIBLIA es entre un hombre y una mujer.

De allí se desprende el concepto de familia (Génesis 1:28).

Por tanto sería antinatural también la adopción de niños por parte de un “supuesto matrimonio homosexual”.

Dios y su Palabra, no aprueban esto.

La comunidad homosexual ha expresa su desagrado en contra de la predicación Bíblica diciendo que los que predican esto abusan de la libertad religiosa:

“la libertad religiosa no debería utilizarse para ofender a las personas”.

Que quede muy en claro que bajo un sistema democrático uno puede expresar sus ideas, y que en este caso las ideas no son propias sino que parten un libro, al Biblia, que para el creyente es la Palabra de Dios.

Si lo que dice la Biblia les ofende esto corre por su cuenta.

No podemos reescribir una Biblia que consienta su pecado, como tampoco podemos cerrar la Biblia, para no expresar nuestra fe.

En resumen:

Predicar en contra de la homosexualidad, es una cuestión de fe en la Biblia y de obediencia a Dios que la inspiró.

Mientras en cada país halla un sistema de libre expresión, esto no será en modo alguno un delito.

Estas son las reglas de juego dadas.

Ahora si un país determina por decreto constitucional, que predicar en contra de la homosexualidad es un delito, está automáticamente fuera del sistema democrático (o en tal caso un sistema engañoso) y ya las reglas de juego son distintas.

Pero este mundo tiene que saber que el creyente en Cristo, nunca cerrará las tapas de la Biblia.

Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres. (Hechos 5:29)

Cierro el presente artículo con un mensaje Bíblico a cualquier homosexual o lesbiana que pudiera leer el mismo.

¿DISCRIMINACION?

Mateo 25:31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. 32 Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

Hoy en día se habla mucho de “la discriminación”.

Según el diccionario DISCRIMINAR significa dos cosas:

1) Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, de sexo, de clase social o casta u otros motivos ideológicos: discriminar a una persona por cualquier motivo es un acto inconstitucional.

2) Separar, diferenciar una cosa de otra: discriminar lo verdadero de lo falso.

Con respecto al significado número uno podemos decir que la Biblia no hace discriminación, ya Dios trata a todos igualmente, y le ofrece la salvación en Cristo a todo aquel que quiera aceptarla, sin importar: Nacionalidad, Sexo o Raza

Colosenses 3:11 Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Scytha, siervo ni libre; mas Cristo es el todo, y en todos.

Gálatas:3:28: No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús

Pero desde el segundo significado de esta palabra, Dios, sí discrimina, en el sentido que tiene que hacer una diferencia. ¿Y cual es la diferencia que tiene que hacer Dios entre los seres humanos.?

El diferencia entre aquellos que aman el pecado y persisten en el, de aquellos que se han arrepentido de sus maldades y han confiado en Cristo como su salvador. Veamos esta lista de pecados según el siguiente pasaje de la Biblia:

1Corintios 6:9 ¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,10: Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios.

Es muy claro: estos… NO HEREDARAN EL REINO DE DIOS. ¿Es esto discriminación?

¡Hay muchas personas aquí en la tierra que cuando se les predica el arrepentimiento de pecados y la fe en Cristo, gritan: discriminación, discriminación.!

¿Predicar en contra de la homosexualidad es discriminación?

¿Desenmascarar aquellas creencias que llevan engañadas a las almas al infierno es discriminación?

¿Denunciar los pecados de esta humanidad es discriminar?

Tienes que saber que no puedes ocultarte de tu creador, ni aún con la excusa de “discriminación”.

EL, porque te amó, envió a su Hijo a morir en la cruz.

Ahora tu tienes que “discriminar” entre la vida y la muerte, entre tus pecados y la salvación que en Cristo se te ofrece.

Hay salvación para drogadictos, alcohólicos, homosexuales, lesbianas, ladrones, asesinos, etc, si este se arrepiente.

No importa cuan grande sean tus pecados, Dios no te discrimina por eso, en el sentido que sea imposible ir a Él.

El te recibe, pero si tu te arrepientes de tus pecados y pones la fe en Cristo como tu salvador.

Ahora Dios un día discriminará ante su trono de gloria aquellos que han creído en Cristo, de aquellos que le han rechazado.

Esto es una justa discriminación.
El destino de alma depende de lo que discrimines hoy.

¿Cual es tu elección?

Deuteronomio 30:19: A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas…

Autor: Alejandro Riff – www.PalabraFiel.org


La Familia y sus valores

15 julio 2010

¡Qué tal amigos! Lo primero que quiero mencionar, es la descripción del término “familia” que en el griego es muy expresivo. Tenemos en el griego cinco sustantivos, de los cuales voy a describir el más enfático de todos ellos, y es la palabra: “Patriá” (patria) y su gran significado es: “Referencia a todos aquellos que están espiritualmente relacionados con Dios el Padre, siendo El, el autor de su relación espiritual con El como hijos suyos, quedando unidos entre sí en una comunión familiar (patria esta relacionado con pater, un padre amoroso y protector, viene de una raíz que significa un nutridor, protector, sustentador)”.

Patriá, no esta relacionado con patria potestad, aunque se saca la palabra de aquí. Para “patria potestad” esta la palabra: oikodespotes = de oikos = casa y déspotes = señor, amo (se traduce señor de la casa Mr. 14:14.) de aquí sale la palabra déspota.

La palabra patriá, aparece en Efesios 3:15. y lo que Pablo quiere decir es que todos los hombres en la tierra y aun los ángeles en el cielo reciben el nombre de familia de Dios, el amoroso y el gran Padre de todos.

También la palabra aparece con un sentido más amplio de nacionalidades, razas, Hech. 3:25.

Y por ultima vez aparece en Lc. 2:4. hablando de la familia de David. Solo aparece 3 veces.

Debemos de notar que cada padre de familia, (oikodespotes) = “señor de la casa” debía tener un sentido muy amplio de lo que era enseñar o disciplinar, en el griego la palabra es “paideuo”, proveniente de la palabra griega paidion = niño.

El verbo paideuo (paideuvw,) su significado es, instruir a niños, enseñar. Se traduce «fue enseñado» en Hech. 7:22.; «corrija» en 2 Ti. 2:25.; «enseñando» en Tito 2:12. Este verbo se usa de disciplina familiar, como en He. 12:6, 7, 10.

En 1 Ti. 1:20, el verbo esta en voz pasiva, se traduce «aprendan»; lit.: «sean enseñados» pero, sea como sea que se comprenda este pasaje, es evidente que lo que se tiene en mente no es el impartir conocimiento, sino una severa disciplina.

En Lc. 23:16, 22, Pilato, habiendo declarado que el Señor era inocente de la acusación de que había sido hecho objeto, y por ello no pudiendo castigarle, ofreció débilmente, como concesión a los judíos, «castigarle, paideuo, y soltarle». Este sentido de paideuo queda confirmado en He. 12:6, donde se une (en una cita de la LXX, Prov. 3:12.) con un látigo o azote. (…y azota a todo aquel que recibe por hijo.)

Comparemos, la escena en “El Progreso del Peregrino”, donde uno de los seres resplandecientes con un látigo de cuerdas «castigó severamente» a los peregrinos que de una manera insensata se dejaron atrapar en la red del adulador, y les dijo, «a los que amo reprendo y disciplino» (paideuo).

“Disciplina”. paideia (paideiva), denota la formación dada a un niño, incluyendo la instrucción; de ahí, disciplina, corrección.

En Ef. 6:4. el apóstol Pablo ordena a cada padre, que puedan educar a sus hijos en disciplina y amonestación del Señor, «disciplina», “paideia”, sugiriendo la disciplina cristiana que regula el carácter de la familia; igualmente en He. 12:5, 7, 8, 11; en 2 Ti. 3:16 «instrucción».

No es casualidad que la palabra “Instruir” sea en el griego “paideutes” proveniente de “paidion” niño.

Dado todas estas definiciones, debemos volver a los valores que nos enseña la Biblia con relación a la familia, para obtener un hogar feliz y estable.

Observemos como Jesús terminó su maravilloso Sermón del Monte: “Dos hombres construyeron sus casas, uno la construyó sobre la roca, llegaron las lluvias y las inundaciones, soplaron los vientos, y la casa siguió en pie porque sus cimientos eran sólidos. El otro la construyó sobre arena (era más fácil y rápido), Vino el mismo tipo de tormenta, sacudió fuerte la casa, y ésta se vino abajo, quedó la casa destruida. A primera vista, podríamos llamarle “el relato de las dos casas”. Sin embargo, querido amigo, no son las casas las que más importan, sino los cimientos. La gran verdad es que debemos fundar nuestra vida y nuestra familia en Cristo, por lo tanto, podrán venir muchos ataques de parte de esta sociedad y llegaran las tormentas de la vida, pero dado que esta cimentado en Cristo Jesús podremos hacer frente a todas las adversidades del diario vivir.

No desconocemos que en estos días las presiones que sufre la familia son tan grandes que llegan a perjudicar de tal forma que se va derrumbando en forma vertiginosa. Es de sabios construir nuestro hogar sobre el único cimiento sólido y verdadero, El Señor Jesucristo.

En la parábola, son las mismas tormentas las que azotan la casa del cristiano y la del no cristiano. Todas las familias pasan por tormentas en algún momento de sus vidas: tentaciones, sufrimientos, las pérdidas de valores, o circunstancias adversas; la diferencia en cuanto a los resultados se halla en los cimientos sobre los cuales está fundado el hogar.

Además, son muchas las influencias peligrosas que amenazan la familia en estos tiempos, realmente hace falta fortaleza para ir en contra de estas presiones y permanecer leal a los valores de la familia. La única forma de combatir estas presiones es decidir qué conducta es la correcta según las normas de la Biblia. Por eso es imprescindible volver a la Palabra y ver el gran secreto que nos da el escritor de Romanos (Pablo) cuando escribe en el capitulo 12:1-2. ” Ir transformándonos a la imagen de Cristo”. Esto requiere que se seleccionen de manera muy cuidadosa los valores que son realmente importantes. Los valores son aquellos principios de vida que se aprenden por medio de la experiencia, tienen mayormente su origen en las actitudes que se aprenden en el hogar. Al escribirle a Timoteo, Pablo señala que los valores del mundo son contrarios a la voluntad de Dios sobre nuestra vida. también le advierte al joven Timoteo en 1 Ti. 6:11-12: “Huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe.”

¡Mantengamos en alto los valores verdaderos!

Autor: Héctor Leites. Usado con permiso


Cómo hallar el cónyuge que Dios quiere para tu vida

25 noviembre 2009

Estamos compartiendo principios bíblicos con respecto al noviazgo, esto es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie Pratney.

¿Crees tú que Dios puede guiarte hacia el cónyuge que te corresponde? Una historia bíblica nos dice la manera cómo Dios lo halla. En esta historia bíblica hay más verdad espiritual que simples principios generales sobre el matrimonio. Uno puede pensar en esta historia como una bella ilustración en la cual Abraham simboliza a Dios el Padre, Isaac al Hijo y el siervo al Espíritu Santo; y Rebeca representa a la novia de Cristo, la iglesia. Pero yo quiero usar su esquema general para ayudarte a hallar el compañero o la compañera de tu vida. Abre la Biblia en el capítulo 24 del Génesis.

1. "Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito" (Génesis 24:2,3).

He aquí la primera norma para hallar el compañero de tu vida en conformidad con la voluntad de Dios: ¡No te enamores de cananeos!

¿Quiénes son los cananeos? Un cananeo es una persona egoísta. Es alguien que realmente sólo se preocupa por sí mismo, que nunca hace una entrega real al Señor Jesús, que no coloca prácticamente a Cristo primero en su vida. A los cananeos realmente no les importa. Nota cuánto se parece esa palabra al vocablo "canino". Y el amor cananeo en su forma más suave es un amor "de perrito"; ¡y en su peor forma es el preludio a la vida de perro! Si estableces amores con un cananeo no te sorprendas si te trata como a un perro. Un perro es algo que tú acaricias, algo con lo cual juegas; ciertamente no es alguien con el cual se contrae matrimonio.

Las personas egoístas no saben amar porque nunca han amado a Dios. Sólo los verdaderos discípulos de Jesús pueden amar realmente porque el amor cristiano en el matrimonio opera en tres niveles diferentes a la misma vez. La pareja cristiana unida en matrimonio conoce mucho más que simplemente el amor sexual y la atracción física. También tienen un amor amistoso por cuanto han aprendido a honrarse el uno al otro como hermano y hermana en la familia de Dios, y han compartido intereses comunes en su obra. Luego, ambos están dominados por el amor de Dios que suaviza las asperezas y los une bajo el gobierno del Señor Jesús.

¡Ni siquiera salgas de paseo con los cananeos! No hay manera de que tú puedas continuar viendo a alguna cananea atractiva, sin mezclar cualquier preocupación espiritual que tengas por ella con la atracción puramente física. Y si eres una chica, no caigas en la trampa de decir: "Al salir con él, lo voy a ganar para Jesús". Tal vez puedas, pero se levantan grandes obstáculos contra esa posibilidad. Algunas de las más bellas discípulas de Jesús que yo conozco se fueron por el desaguadero moral porque permanecieron demasiado con algún cananeo sexualmente atractivo que no se entregaba a Dios.

Sé que es fácil que engañes a otros cuando te estás metiendo en problemas serios. Aun es fácil que te engañes a ti misma en el sentido de que en realidad estás espiritualmente enamorada de sus almas. Pero recuerda que el amor no es sólo un sentimiento de afecto. Cualquiera, incluso un cananeo, puede atraerte, si te ofrece suficiente interés y atención. Pero el amor no es romance.

Conozco a jovencitas de colegios bíblicos universitarios que han sido arruinadas por algunos de los peores hombres dedicados a la trata de blancas y adictos a las drogas que jamás hayan peleado contra Dios. Cada una de esas muchachas pensaban que estaban a punto de ganar a esos hombres para Cristo; pero todo el tiempo estaban siendo seducidas mediante la conversación suave y con expresiones trilladas. Cuando estos tipos viles hubieron cumplido el propósito que tenían con ellas, se rieron y se separaron, como habían hecho con todas las otras mujeres que habían usado de la misma manera. Hay una norma segura, especialmente si eres una joven: permanece lejos de los cananeos.

2. "Sino que irás a mi tierra y a mi parentela . . . " (Génesis 24:4). Busca entre el pueblo de Dios a la persona que él tiene para tu vida. Los matrimonios cristianos tienen que edificarse primero sobre un amor común a Jesús. Esto te dará un vínculo perenne, que nunca se disolverá, un amor eterno para Dios y en él. Realmente puedes crecer hasta amar a una persona al descubrir que está interesada en la misma clase de cosas en que tú tienes interés. ¿Qué ha hecho Dios en la vida de ese individuo, y qué es lo que quiere hacer? Incluso pudieras descubrir que los dos tienen las mismas metas básicas para la vida. Los dos quieren hacer las mismas cosas bajo la dirección de Dios, preocuparse por los mismos valores y hallar que juntos pueden trabajar bellamente. Si se presenta la pregunta de la posibilidad de comprometerse, pueden comenzar a buscar a Dios y someter la amistad que tienen a la prueba del verdadero amor.

3. El criado tuvo una buena pregunta. ¿Cómo iba él a hallar a la mujer precisa para su señor? Abraham le dio un consejo: "Jehová, Dios de los cielos . . . enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo" (Génesis 24:7). Así que la siguiente norma es esta: Sale con el ángel que ha sido enviado por el ángel de Dios. Hallarás gran placer por el solo hecho de estar con el pueblo de Dios. Harás muchos amigos del sexo opuesto entre los discípulos de Jesús. Tal vez ninguno de estos llegue algún día a un tipo de compromiso serio para el matrimonio. Pero puedes estar feliz al saber, que, si Dios quiere que tú te cases, él hará los arreglos para que, en el tiempo oportuno, encuentres a la persona con la cual él sabe que serías feliz. Hay algo seguro con respecto al siervo de Abraham: él realmente creyó que Dios lo guiaría exactamente hacia la mujer que iba a buscar. Y si tú quieres lo mejor de Dios, realmente tienes que confiar que Dios te dirigirá en la misma manera.

Hay muchas personas con las cuales pudieras casarte y estar bien por algún tiempo. Pero a menos que tengas la seguridad de Dios con respecto a la elección que haces, siempre te estarás preguntando si en realidad te casaste con la persona que te correspondía. ¿Qué pensarás dentro de cinco años, al mirar retrospectivamente hacia los pasos que diste para decidir? ¿Tendrás pesares y dudas con respecto a la persona con quien te casaste, en caso de que Jesús demore su venida? No hay necesidad de decir que no debes galantear con ninguna persona cuando no tengas la seria intención de relacionarte con ella. Que Dios te guarde hasta que estés seguro.

Algunos jóvenes tienen temor de confiar en Dios con respecto a la persona con quien han de casarse. Estos dejarían que Dios maneje todo lo demás, pero tienen la rara idea de que Dios no sabe nada en cuanto a escoger al cónyuge para ellos. Imaginan que él castigará la confianza de ellos dándoles alguna vil criatura defectuosa.

¿Puedes ver que acude al Señor un hombre que ama a Dios y cree que necesita una esposa? El dice: "Oh Señor, aceptaré cualquiera que quieras darme. Cualquiera, Señor,¡cualquiera!" Luego se detiene aterrado y se dice: "¡Ay, no! ¿Qué dije?"

Piensa que Dios se lanza ahora sobre sus palabras sin perder un segundo y le dice: "¡Ah, ah! Ya lo hiciste. Ya lo dijiste. Yo te oí. Dijiste que cualquiera. ¡Bueno! Tengo esta horrible bruja, la del moño, de piernas peludas, que usa zapatos de tenis; ella ha estado orando durante 95 años: ‘Oh Dios, ¡dame un joven simpático!’ Ha orado tanto que ya no termina con la palabra ‘amén’, sino con la expresión ‘un hombre’. Ahora bien, no puedo dejarla sin recompensa. Tú fuiste el primero que dijiste que cualquiera, ¡así que durante el resto de tu vida tendrás la oportunidad de deplorar tu dedicación!"

¡Qué horrible cuadro de Dios! Dios sabe mejor que tú con qué clase de persona serías más feliz. Tú, amigo, tienes una buena idea sobre la clase de amable señorita con la cual te gustaría pasar el resto de tu vida. Tú, amiga, quieres a un maravilloso hombre a quien voluntariamente puedas entregar el amor de todo tu ser. Y óiganme los dos. Dios conoce los pensamientos de los corazones de ustedes aun mejor que ustedes mismos.

Yo sé dos cosas con respecto a Dios: primera, él es realmente sabio; segunda, él es realmente amor. Eso significa que nunca comete un error, y que lo que él decide para nosotros siempre cuadrará bellamente con lo que nuestro corazón realmente desea. El ángel de Dios hallará para ti otro "ángel" terrenal con el cual puedas compartir tu vida. ¡Confía en él! Si confiaste en él en lo concerniente a la vida eterna, ciertamente puedes confiar plenamente en él, para un corto tiempo de felicidad en esta vida. Y la persona que él escoja para ti será realmente la apropiada.

4. "Y la doncella era de aspecto muy hermoso" (Génesis 24:16). ¿Estás listo para la siguiente norma? Ella tiene que ser bella; él tiene que ser bien parecido. ¡Eso es lo que dice la Biblia! Un hombre envió una carta a una columnista para preguntarle: "¿Por qué las muchachas cierran los ojos cuando las beso?"

Ella respondió: "Mírate en el espejo, y lo sabrás".

Una chica le envió su fotografía a un amigo por correspondencia, después que éste le había escrito durante un año, sin siquiera haberla visto nunca. Escribió en la parte posterior de la fotografía: "Esta fotografía no me hace justicia".

El le escribió otra carta. Le dijo: "Tú no necesitas justicia; ¡lo que necesitas es misericordia!"

Pero Dios es mucho más bondadoso de lo que jamás hayamos imaginado. Nadie comprende la profundidad de los pensamientos amorosos que él tiene para nosotros. Sí, la persona con la cual tú te casas tiene que ser bella, o muy bien parecida. Por lo menos, para ti. Vas a pasar el resto de la vida con él, o con ella. ¿Por qué no debe ser bien parecido él? ¿Por qué no debe ser hermosa ella? Dios diseñó la atracción física. Fue idea suya.

No te perjudicaría hacer la oración que Catherine Marshall llama "la oración del sueño dorado". Pídele a Dios que te dé el hombre de tus sueños. Pídele que te dé la mujer de tus sueños. Pero primero, dedica tu corazón a complacer al Señor, a deleitarte sólo en él. No andes merodeando por ahí con una tranquila desesperación buscando a alguien con quien casarte. Alégrate con que estás unido a Jesús, con que el amor de él es la fuente de tu contentamiento. Y Dios dice que, si te deleitas en él, él te dará los deseos de tu corazón. No tengas miedo de colocar metas altas. Sé un hombre o una mujer de Dios, que estás enamorado de Dios, y tus sueños se cumplirán en Cristo. Tal vez pienses que eres feo y, por tanto, la mujer de tus sueños pensará que no eres el hombre adecuado. Tal vez pienses que eres fea y, por tanto, el hombre de tus sueños piensa que no eres la mujer que él quiere. No te desesperes. ¡Puedes llegar a ser bella, y tú puedes llegar a ser bien parecido! La belleza no es algo que viene envasada, ni la produce la genética. Hay algunas personas que tienen caras lindas, pero corazones feos, y por eso no son bellas. La belleza real comienza desde adentro.

William Booth les dijo a sus hijos: "Ustedes quieren más que una cara bonita con la cual vivir los 365 días del año, hijos míos. Busquen aquellas gracias y dones femeninos más profundos con los que la madre de ustedes ha enriquecido mi vida".

La persona más bella externamente en la Biblia no fue el Señor Jesús. Tal persona fue un ángel de tal gloria y belleza que fue llamado el hijo de la mañana. Pero su belleza lo hizo orgulloso. Pecó contra Dios y fue echado del cielo. La Biblia lo llama Satanás. No, la belleza no es siempre una ventaja. La única descripción escrita que tenemos de los rasgos físicos de Jesús la encontramos en Isaías 53:2: " . . . no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos".

La gente que vio al Señor en la tierra no regresaba diciendo: "¡Extraordinario! ¿No tenía él la apariencia de un gran príncipe!" No, no era la apariencia física del Señor Jesús la que lo hacía verdaderamente bello. Lo que lo hacía bello era lo que él era. Y tú puedes ser bello o bella en la misma forma. He visto gente de la calle que tenía la más horrible apariencia y que mediante un milagro realizado por el poder del Dios viviente fueron cambiadas en personas bellas. Su belleza es Jesús. Les viene de aquellas horas que pasan con la Persona supremamente amada. ¡Tú puedes cambiar tu aspecto! Simplemente olvídate de ti mismo. Entrega tu amor totalmente a Jesús. Permite que ese amor se derrame hacia otras personas.

Toda tu vida y tu apariencia cambiarán a partir de adentro. La Biblia expresa este hecho de una manera bella: "Los que miraron a él fueron alumbrados" (Salmo 34:5).

5. "Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac" (Génesis 24:14).

Aquí tenemos una maravillosa prueba. El criado quería alguna clase de señal por medio de la cual él pudiera reconocer a la mujer que Dios tenía para su señor. Esta es una manera mediante la cual tú también puedes reconocer a la que Dios tiene para ti, si eres un hombre que estás buscando a la señorita que él te tiene preparada: ¿Puede ella dar de beber a los camellos?

Por supuesto, tal vez tu tierra no tenga camellos. Pero el principio sigue aún firme. ¿La persona a la cual estás siendo atraído está dispuesta realmente a trabajar en la vida? ¿Está ese hombre dispuesto, no sólo a ayudar, sino también a ir más allá de la segunda milla por amor a ti?

Cuando escogemos jóvenes para el liderato, hemos aplicado un principio sencillo. A cada nuevo voluntario se le encomienda una tarea física difícil. Aquellos que se entregaron a ella de la mejor manera e hicieron el trabajo más pulcro, resultaron ser los mejores líderes y los seguidores más dignos de confianza.

Esta es una prueba sencilla que puedes aplicar al "ángel" que tienes en mente. ¿Cómo trabaja? ¿Está dispuesto a dar al matrimonio todo lo que puede? El matrimonio sólo comienza con el aro o con una promesa: se necesita la vida entera para desarrollarlo. Para comenzar, trata de saber cómo trata ese hombre a su madre, a su hermana. ¿Qué solicitud tiene ella para con su padre, para con sus hermanos? Habla con la persona con quien estás pensando casarte y pregúntale qué piensa de tus seres amados.

¿Toma esa persona realmente en serio el compromiso? ¿Ha librado Dios a ese individuo de las casuales aventuras de la calle, y ha hecho que sea verdaderamente dedicado a él y a los demás? ¿Puedes en verdad confiar en él? ¿Está él sacrificándose realmente para satisfacer necesidades? Eso es lo que significa dar de beber a los camellos.

Algún día cuando ella no esté presente, echa una mirada a su dormitorio. ¿Está bien arreglado? ¿Cuida ella bien su ropa? ¿Cuida su apariencia, sin ser esclava de la moda? ¿Realmente practica la limpieza? Pregúntate: ¿Me gustaría que mi hogar se parezca al cuarto de ella? El matrimonio no mejorará drásticamente los hábitos personales. ¡Lo que estás viendo es más o menos lo que vas a obtener!

Y ahora, amiga, ¿qué diremos acerca de él? ¿Es cuidadoso con el dinero que Dios le ha encomendado? ¿Es generoso cuando es necesario, y sin embargo, sabe ahorrar cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Sabe estar humillado y tener abundancia? ¿Es amable contigo ahora, o tiene malos hábitos que tú esperas que cambien? El que cambia los hábitos es Dios, no el tiempo. No te cases con ninguno que no haya confesado todo pecado conocido. ¡Recuerda que no tienes nada que ver con los cananeos!

Para ayudarte a descender de tu nube romántica, échale una mira al padre de él. Tal vez el joven tenga mejor aspecto que el de su padre al llegar a esa edad. Pero tal vez no. ¿Vas a estar feliz con él después de quince años, aunque tenga una apariencia como ésa? Haz la misma prueba con la madre. Esto pudiera dolerte, pero es mejor pensar claramente ahora que tener que arrepentirte más tarde. Recuerda que el amor es sabio, y que hace una elección reflexiva. No te cases con nadie que no pase esta prueba: ¿Puede esta persona dar de beber a los camellos?

6. "Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no" (Génesis 24:21).

El siervo aprendió lo que tú tendrás que aprender. Luego de haber puesto condiciones y de haber hecho sus votos a Dios, aprendió a esperar. Para que halles la novia o el novio que Dios tiene para ti, tú también tienes que estar dispuesto a esperar. Si Dios te ha llamado para contraer matrimonio, él te proveerá tu cónyuge a su debido tiempo. Esto significa, por supuesto, que primero tienes que darle el derecho de tomarte para sí; que estás dispuesto a no contraer matrimonio, si él piensa que eso es lo mejor. Esa es la única manera como puede ocurrir la entrega verdadera a Dios. Luego, no confundas el movimiento con el momento. Si Dios te señala cuál es el cónyuge que tiene para ti, ése es el movimiento. Espera el momento oportuno.


Las Pruebas del Verdadero Amor

10 octubre 2009

Estamos compartiendo principios bíblicos con respecto al noviazgo, esto es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie Pratney.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¿Realmente amas a tu novio? ¿Realmente amas a tu novia? Compara tu amistad personal y tu vida de amor con Juan 3:16.

“Porque . . . Dios”. Todo verdadero amor tiene que ser para Dios. No sabemos lo que significa amar mientras no podamos colocar sin egoísmo al Señor Jesús primero, y a causa de nuestro amor hacia él, preocupamos por todos los que conocemos. El amor cristiano tiene que producirse dentro de un real compañerismo y testimonio cristiano. Nuestro amor tiene que ser santo, apartado para Dios. El hombre que nunca ha abandonado su modo egoísta de vivir, realmente nunca ha aprendido a amar de ningún modo. Todo lo que hace, lo hace con el motivo de que le traiga más felicidad. Luego, si los demás encajan en su propio placer y en sus propios intereses, también los hará felices. Si no encajan, no los hará felices. Y esto no es de ninguna manera el amor real.

No conoces el real significado de cualquier clase de amor, hasta que experimentes el amor de Dios. Este amor será el control, la guía, el cuidado que respaldará todas nuestras acciones y palabras. Sin él, no habrá otra cosa que amistades superficiales basadas en nuestros propios intereses o en la atracción sexual que se basa totalmente en el deseo físico. Honestamente pregunto ahora: ¿Estás amando a tu amigo o a tu amiga para la gloria de Dios? ¿Comenzaste esta amistad para agradar y honrar a Dios? ¿O es sólo un pasatiempo del diablo y su grupo? El amor nunca busca lo suyo.

“De tal manera amó . . . ” El amor real, el amor de Dios, es especial. Puede sentirse más profundamente que cualquiera otra clase de amor, pero no es sólo un sentimiento. Está trémulamente*«vivo para todo el gozo y el dolor que nos rodean en el mundo, pero no es sólo una compasión sensible. El amor es mucho más que un sentimiento; también incluye a la inteligencia. Ninguno que ame con el amor de Dios simplemente “se enamora” alguna vez; eso es romance. Aunque los sentimientos románticos son bellos y emocionantes, no son suficientes para mantener unido un matrimonio.

El amor de Dios es, ante todo, una sabia decisión para la mayor felicidad de la persona amada. El amor es un acto de la voluntad; algo que uno hace; es algo cierto y cuidadoso. Si eres una señorita, tienes que prometer al Señor que le presentarás a tu novio para buscar la aprobación de él, y que no confiarás en tus propios sentimientos para saber si te conviene continuar las relaciones amorosas con él. Te es muy fácil permitir que los sentimientos dominen tu corazón; pero si quieres ser una mujer de Dios, no puedes hacerlo.

Si eres hombre, ¿tu primer motivo al entrevistarte con esta chica es el de llevarla más cerca de Jesús? Tal vez tengas sentimientos muy fuertes que te atraen hacia ella; pero recuerda que los sentimientos te los puede producir cualquiera que sea interesante o atractiva, con sólo mostrarte cierto interés o dedicarte cierta atención. Y no puedes casarte ni vivir con todas las que hagan esto. Disfruta de tus sentimientos, pero no permitas que tu afecto domine tu mente y tu voluntad. El amor necesita tiempo; piensa antes de comprometerte. Si confías en tus sentimientos, pudieres ser profundamente herido. Confía en Dios. Aprende lo que significa la expresión “de tal manera amó”. No destruyas tu pureza y tu futuro a causa de una glándula que está sobrecargada. Si amas a Dios, no vendas a un bajo precio el cuerpo y los afectos que él te dio.

“. . . al mundo. . .” El amor quiere que todos entren en su felicidad; el amor tiene un gran corazón. Si amas a tu amigo o a tu amiga con el amor de Dios, querrás que el mundo lo sepa. ¿Amas de este modo? Siempre puedes distinguir el afecto superficial y falso. Es egoísta; quiere tenerlo todo para sí.

Si amas con el verdadero amor no tratarás de controlar exclusivamente la vida de tu amigo o de tu amiga. No tendrás envidia, ni te preocuparás si pasa mucho tiempo con otra persona, pues le tienes confianza. Deja libre a quien amas para que haga sus propias decisiones delante de Dios. El verdadero amor se preocupa por todas las criaturas y voluntariamente no causa dolor. No se parcializa hacia unos pocos seleccionados; padece de daltonismo. ¿Te preocupas por compartir tu amor con otros? ¿Quieres hablar al mundo acerca de la persona que amas? Si tienes envidia, no amas con el amor de Dios. Si no puedes dar el testimonio de Cristo ni orar con la persona con quien tienes una cita, realmente no la amas. ¿Tienes suficiente confianza en el ser amado como para compartirlo con otros? ¿Lo admiras tanto que tienes la seguridad de que no te defraudará en ninguna situación ni con ninguna otra persona en ningún tiempo?

“. . . que ha dado. . .” El verdadero amor siempre quiere dar. El amor busca maneras de hacer que los demás se sientan felices todo el tiempo. Si pudiera, ayudaría a todos de la misma manera; pero hace lo que puede. Por su misma naturaleza, el amor se negará a sí mismo para promover un bien mayor cuando sea prudente hacerlo. ¡Puedes dar sin amar, pero no puedes amar sin dar! El amor se preocupa por la felicidad de Dios y por las necesidades de los demás; sólo piensa en lo suyo dentro de este contexto. El amor nunca usa a la otra persona como un instrumento para el placer o la popularidad personales. Ahora bien, ¿quieres compartir con tu amor? ¿Quieres dar regalos, aunque sean costosos? ¿Cuando la ves, piensas en términos de lo que a ella le gustaría? Cuando él te llama, ¿tienes algo naturalmente para él? ¿Merece él que le des la plena devoción de tu corazón? ¿Piensas que ella merece el trabajo amoroso de tus manos?

” . . . a su Hijo unigénito . . . ” El verdadero amor siempre tiene un precio. El amor le costó a Dios su propio Hijo; y al Señor Jesús le costó su vida. Amar significa que estás dispuesto a entregar todo por el ser amado. Cuando domina el amor, tú escoges las cosas según su verdadero valor, y no simplemente por ganancia personal. El amor considera el precio, pero no se queda en la consideración. Ahora, ¿cuánto amas a Dios? Lo amas lo suficiente como para despedir a alguno que está creciendo en tus afectos, si te das cuenta de que esto interfiere en la voluntad de Dios para ti? ¿Tienes en Dios aquella confianza sin reservas que hace que su verdadero hijo, aunque le duela por un tiempo, le diga: “Hágase tu voluntad, Padre”?

Esta es una prueba costosa, pero tienes que estar preparado para aplicártela. ¿Amas a Dios lo suficiente como para abandonar el amor terrenal, si él te lo pide? Cuando hayas pasado por esta prueba, comprenderás el gozo de escuchar a Dios para tener una vida de amor feliz.

“. . . para que todo aquel que en él cree . . . ” El amor involucra confianza absoluta. Para amar plenamente, primero tienes que confiar en ti y en la otra persona por completo. El amor tiene fe en el carácter y en la integridad de la otra persona. Casi ni nota cuando las otras personas hacen lo malo; puede convivir con las fallas y debilidades de la otra persona, por cuanto el amor conoce a la otra persona tal como es, y está dispuesto a ser conocido por su propio carácter verdadero. El amor no busca impresionar o pretender. Pregúntate: ¿me anima para proseguir hacia cosas más grandes el hecho de pensar que a ella le gustaría lo que estoy haciendo? Cuando se presentan dudas, ¿piensas naturalmente en lo que ella diría? ¿Piensas tú mucho en él? En cualquier cosa que estés haciendo, ¿nunca está ella lejos de tus pensamientos? ¿Confías en la persona amada en cualquier parte, y con cualquier persona? Esta es una de las razones por las cuales Dios prohibió las relaciones sexuales premaritales. El hecho de abstenerse de actividades sexuales con la persona amada antes del matrimonio es una prueba de que se tienen confianza el uno al otro.

” . . . no se pierda, mas tenga vida eterna…” “Cuando amas a alguien, le serás fiel sin importar lo que te cueste. Siempre creerás en él, siempre esperarás lo mejor de él y siempre mantendrás tu posición en defensa de él”. El amor es algo eterno. El verdadero amor durará, pese a las pruebas a que tenga que enfrentarse.

No te apures en cuanto a decidir con quién has de casarte. El amor siempre tiene tiempo y nunca está apurado. Si eres una joven, te será difícil esperar en Dios y confiar en que él se encargará de buscarte al hombre que ha de traerte la mayor felicidad y el mejor provecho. Esta es la prueba final: ¿Estás dispuesta a esperar? Esto lo puedes poner a prueba fácilmente en tus citas. Si no puedes disciplinar tu vida para esperar el tiempo de Dios, no has aprendido lo que significa amar con el amor de Dios.

Si las relaciones amorosas se están volviendo serias, somételas a la prueba del tiempo. “El amor es sufrido, es benigno”. Llega a conocer a la otra persona muy bien, no sexualmente, sino personalmente. Cuando los dos están juntos, ¿pasan un rato feliz, sin importar lo que estén haciendo? ¿Tienen los dos los mismos sentimientos básicos del corazón con respecto a Cristo y a la obra a la cual él ha llamado a cualquiera de los dos? ¿De una manera muy natural piensan en una vida futura con él? ¿La ves tú a ella a tu lado mientras sirves a Dios?

Si piensas que la relación es lo suficientemente seria como para comprometerte, pero no estás seguro, sométete a una prueba de separación. No es bueno tener un largo tiempo de compromiso, porque es demasiada tensión para los dos. Tan pronto como estén seguros, deben casarse. Pero antes de eso, deben pasar un período realmente separados el uno del otro: unos seis meses. En los tiempos bíblicos, si un hombre quería casarse con una joven, anunciaba su intención de casarse, y luego se marchaba durante un año con el fin de ganar el dinero necesario para su futuro hogar. Al fin del año, si aún pensaba lo mismo con respecto a ella, regresaba, y entonces invitaban a sus amigos y parientes, y hacían un compromiso formal el uno con el otro. Luego, después de una gran fiesta, simplemente vivían juntos como marido y mujer.

Si vas a pasar el resto de la vida con esta persona, puedes darte el lujo de someter tu relación amorosa a estas dos pruebas: la del tiempo y la de la separación. La prueba del tiempo te mostrará si tu amor es genuino y profundo, o si es sólo un sentimiento de atracción que puede pasar cuando veas a otra persona más bella y más simpática. La prueba de la separación te ayudará a saber la diferencia entre los sentimientos emocionales y románticos y la entrega amorosa y seria. Durante la prueba de separación querrás escribir mucho; eso te ayudará a aprender a conocer a la persona amada, sin que se entremeta la atracción física. Todas las pruebas y lágrimas que tengas en este período, preséntalas a Dios. Si la relación procede de él, perdurará; lo que Dios une, ningún hombre lo separa. “El amor . . . todo lo soporta”. Lo que es de Dios durará para siempre, y tú puedes confiar en que él te guiará en esta decisión, que es la más feliz e importante decisión humana.

No se oye voz, ni hay señal,

No hay ni un paso en el plano consciente;

Pero el amor sueña y la fe confiará,

Pues él sabe que nuestra necesidad es justa,

Que de algún modo, en algún lugar, tenemos que saciarla.

Ay de aquel que nunca ve

A través de los cipreses las estrellas brillar,

Que no ha aprendido en horas de fe,

La verdad encarnada y el sentido desconocido,

De que Cristo es siempre el Señor de la vida,

Y de que el amor jamás pierde lo suyo.

Autor desconocido


Un Noviazgo a la manera de Dios

7 agosto 2009

Estaremos compartiendo un tema muy especial, cómo conducir el noviazgo como Dios manda, este tema es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie Pratney. Compartiremos principios de como llevar un noviazgo cristiano.

CONDUCE TU NOVIAZGO COMO DIOS MANDA

Miles y miles de parejas se divorcian todos los años. En los últimos años, más de tres millones de personas se dieron por vencidas y rompieron los lazos matrimoniales. En algunos lugares hay más divorcios que matrimonios cada semana. Los hogares se están desintegrando. Las madres están abandonando la lucha y los padres están desertando.

Por cada hogar que se destruye mediante el divorcio y la separación, hay niños que aprenderán lo que significa estar heridos y cómo odiar. Cada uno de estos muchachos querrá de algún modo vengarse de este mundo. Tal vez ésa sea la razón por la cual, durante el tiempo que empleas para leer este capítulo, centenares de personas serán robadas, violadas, golpeadas, aporreadas y asesinadas por los hijos de esta clase de hogares. Tal vez puedas comprender por qué Dios está interesado en lo que respecta al matrimonio.

Algunas personas brillantes han salido con una solución igualmente brillante: Si los matrimonios son tan confusos, ¿por qué no “descartar” todo el asunto? ¿Por qué no echar simplemente el matrimonio por la borda? ¿Por qué no viven los dos simplemente a manera de prueba, y si no logran entenderse, se separan, sin que queden vínculos ni responsabilidades?

Esto tiene tanto sentido como ponerle una puerta de malla a un submarino. Hay otras ideas que son casi tan brillantes como ésta, como la de declarar fuera de la ley las cárceles por cuanto a muchas personas les gusta una vida de crimen, o la de prohibir los puentes por el hecho de que las personas saltan de ellos algunas veces, o la de dejar de comer por cuanto algunas personas son glotonas. No hay nada malo en el matrimonio. Pero éste, como un juego, o como la misma vida, tiene normas. Cuando se quebrantan las normas, realmente no es divertido. Eso es el fin del juego. Para algunos, eso también ha significado el fin de la vida.

Hoy tenemos más libros que tratan sobre el sexo que nunca antes. Tenemos más información en cuanto a cómo comportarnos en el matrimonio, más datos para ser sexualmente modernos. Pero hemos dejado de lado las leyes de Dios, ¡y estamos pagando un precio trágico por ello! Al oir hablar a algunas personas, pensarías que Dios se opone a la actividad sexual. Pero esta idea fue de Dios; él la inventó, y sabe cómo se debe llevar a cabo.

Lo sexual es precioso, y como todas las cosas preciosas, no hay que usarlo con demasiada frecuencia, sino atesorarlo para momentos especiales. Tienes que aprender a usar su poder dentro de los controles de Dios y a preservar su belleza, pues de lo contrario volverás a entrar en las filas de los solitarios y amargados, y obtendrás como cosecha un matrimonio destrozado, un hogar desbandado, una vida quebrantada y un corazón abatido.

Dios nos hizo diferentes. Tomó a Eva del costado de Adán, y desde entonces ha estado cerca de él; nunca ha estado lejos de su corazón ni de su lado. Las relaciones maravillosas posibles entre un hombre y su esposa son pequeños reflejos de la felicidad que Dios planeó para nosotros. Las amistades humanas no son ni una sombra de la amistad que podemos tener con Dios. Debes saber las diferencias que Dios colocó en nuestras personalidades para que sepas cómo cortejar de la manera que le agrada a Dios.

Físicas. Aparte de las completamente obvias diferencias sexuales, Dios hizo a la mayoría de los hombres físicamente más fuertes que las mujeres. Sé que hay excepciones; ¡sé todo lo relativo a la mujer que pesa 180 kilogramos, es cinturón negro en karate y puede matar a un ciervo con su respiración! Pero, por lo general, Dios hizo al hombre más fuerte físicamente para que pueda proteger a su esposa y cuidarla.

Es verdad, por supuesto, que por algún tiempo, las muchachas crecen más rápidamente que los varones. Las niñas necesitan menos tiempo para convertirse físicamente en mujeres que los niños para convertirse físicamente en hombres. Cuando la mayoría de los varones están aún jugando a las canicas, andando en pandillas o volando cometas, las chicas ya están enamorándose desesperadamente de sus maestros. Esto significa que una muchacha puede tener cuerpo de mujer, pero mente de niñita. Esto puede hacer que las chicas tengan citas amorosas con jóvenes de más edad. Esto también las puede meter en dificultades, a menos que sepan lo que está sucediendo y se preparen para ello. Esa es la razón por la cual algunos padres se desesperan cuando descubren que su niñita es novia de un muchacho mayor que ella. Los padres tienen experiencia. Saben lo que está ocurriendo. Hay que oirlos algunas veces. Ellos pueden impedir que salgas por cuanto se preocupan por ti, o porque recuerdan algo de su propio pasado con mucho temor y pesar.

Mentales. Generalmente hay diferencias mentales entre los hombres y las mujeres. Eso no tiene nada que ver con la inteligencia. Se relacionan con la manera como Dios nos diseñó para usar nuestra inteligencia.

Ahora bien, esto es importante. Estas dos maneras básicamente diferentes de ver las cosas hacen que cada sexo sea superior al otro en el papel que Dios le ha encomendado. La mujer es superior al hombre en su manera de pensar cuando los problemas de la vida exigen un enfoque de inspiración, no programado ni estructurado. Ella les da color, sorpresa, asombro, aventura. El hombre es superior a la mujer cuando un problema necesita lógica, hechos, análisis, detalle para resolverlo. El da forma, estabilidad y estructura a la vida.

Si cada cual permanece en el papel que le corresponde, Dios podrá traer la máxima bendición a su compañerismo. A través de la Biblia a partir d e la creación Dios estableció un papel para cada uno de los sexos: el hombre tiene que dirigir,-“la mujer tiene que inspirar. Este es el patrón de Dios. Cuando hacemos aquello para lo cual fuimos diseñados, hallaremos la máxima felicidad en nuestra amistad mutua, en el galanteo y en el matrimonio.

Por cuanto a los hombres les corresponde dirigir, he aquí algunas reglas para que seas un hombre de pelo en pecho:

1. Sé ingenioso. La Biblia dice: ” . . . sed . . . maduros en el modo de pensar” (1 Corintios 14:20). Si vas a ser la computadora, “procura con diligencia presentarte a Dios aprobado”. A la mujer le gusta que el hombre del cual ella depende esté bien informado y sepa cómo funcionan las cosas.

2. Practica un deporte. Desarrolla tu cuerpo físico de tal modo que sea suficientemente fuerte para cuidarla a ella y protegerla. Escoge algún deporte que te guste, y luego, dedícate realmente a él. El ejercicio corporal es provechoso. Aunque tengas una apariencia endeble, haz lo mejor con lo que tienes.

3 . Sé un caballero. La Biblia nos dice que debemos ser corteses los unos con los otros, amarnos los unos a los otros con amor fraternal y en cuanto a honra, preferirnos los unos a los otros (ver Romanos 12:10). Ten cuidado con tus maneras de proceder. Dale a ella el respeto que le corresponde a una mujer de Dios. A la mayoría de las mujeres no les parece mal si son tratadas como princesas. Si somos hijos e hijas del Rey de reyes, debes tratar a tu chica como la princesa que es.

4. No digas mentiras. ” . . . siguiendo la verdad en amor” (Efesios 4:15). Nunca hagas que una mujer piense que tú te preocupas más por ella que todos los demás, si eso no es cierto. No te atrevas a complacerte con alguna alucinación de poder sólo para sentir que alguna chica está bajo tu hechizo, aunque ella no signifique mucho para ti. Las mujeres se sienten fácilmente heridas. No lo olvides. Ningún hombre tiene el derecho de decirle a una chica: “Te amo”; a menos que esté dispuesto a decirle en el siguiente suspiro: “¿Te casarías conmigo?” Si no puedes decir la segunda frase, no digas la primera. No digas mentiras.

5. Sé un hombre de Dios. Si has de tener un epitafio sobre tu lápida sepulcral, esfuérzate porque sea éste: “Aquí yace un hombre de Dios”. A menos que sepas amar a Dios y servirle íntegramente, nunca aprenderás la ternura, el cuidado y el interés que hacen que un hombre merezca ser líder, novio, y algún día, marido. Si vas a ser líder, sélo donde vale la pena: espiritualmente. Hermano, ponme atención ahora. No hay nada que valga más que tu andar personal diario con Jesús. Eso te ahorrará a ti y a la joven con la cual estableces amistad amorosa, aflicciones, dificultades e irreparables años perdidos.

Ahora, las jóvenes, que habrán estado diciendo muchos “amenes” a todo lo que he dicho para los varones, aquí tienen la lista que les corresponde para una vida de amor:

1. Si eres inteligente, no hagas alarde de ello. A ningún hermano le gusta ser relegado al lugar de “Carlitos”, el personaje de la tira cómica. Dios no quiere que hagas el papel de una rubia, o una morena, o una pelirroja tonta; pero recuerda que a él le corresponde ser el líder, y a ti te corresponde la tarea de inspirarlo (ver Proverbios 31:26).

2. No parlotees. Hermana, he aquí un secreto. Si quieres hablar acerca de alguna cosa, pregúntale a él lo que piensa al respecto. Aprende lo que significa edificar a un hombre. con admiración. Esto puedes hacerlo simplemente haciendo unas pocas preguntas y oyendo mucho. No oigas sólo las palabras; oye al hombre que las está diciendo. Sonríe mucho, admira grandemente lo que él dice, y di poco. El te amará por esta actitud. Sé sencilla y honesta como un niño. Si estás pensando en serio acerca del matrimonio, habla acerca de tu relación con Dios, de los ministerios espirituales, de los posibles hijos, del hogar, de la economía y de los padres. Pero no hables sin ton ni son (ver Proverbios 11:22).

3. Sé frágil. Deja que él sea el fuerte. ¡Que él sea el Tarzán! ¡Sé la dulce Juana! ¿Has visto que alguna vez un hombrecito flacucho le dice a su esposa que pesa 90 kilogramos: “mi nenita”? Eso sucedió porque ella aprendió el secreto de ser frágil para él. No es sólo la apariencia; es la actitud. No te dediques a matar las arañas. Deja que él manifieste las habilidades de hombre fuerte. Estas cosas hacen que un hombre se sienta como hombre. Genera una dependencia, una apariencia de niñita. Esa es la clase de mujer de la cual el hombre quiere ser líder (ver 1 Pedro 3:3).

4. Vístete como mujer y conserva la apariencia de tal. Y esa mujer tiene que ser toda una mujer y toda una dama. No adoptes la apariencia de fuerte. Dios te dio una maravillosa atracción. Eres una mujer, y una mujer de Dios. Utiliza esos hechos a plenitud. No utilices vestidos de mal gusto o sensuales de tal modo que parezcas una prostituta. Dios es tu Padre, el Señor Jesús es tu Hermano. Vístete teniendo en cuenta esos hechos. Sé pulcra, sencilla y sensible.

5. Sé una mujer de Dios. No hay nada más hermoso y que atraiga más irresistiblemente al hombre que una mujer que realmente está enamorada de Jesús. No hay mejor fuente de belleza que vivir en el gozo de una obediencia perfecta a la voluntad de él. Aprende a ser alguien de quien Jesús pueda estar orgulloso. Comprenderás lo que Dios quiere dar a entender cuando dice: “Deleítate asimismo en JehdVá, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4).

En lo que respecta a cualquier salida, son los hombres los que toman la iniciativa. Decidan delante del Señor a donde ir. Encomienden tales oportunidades a Dios en oración. Tú como hombre, vive de tal manera que lleves a la joven más cerca de Jesús.

Y las jóvenes deben vivir tan cerca de Dios que, mediante su misma vida, lleven a su novio más cerca de Cristo. Deben servirle de inspiración. Esa es la manera cristiana de vivir en amor.

No sólo en las palabras que dices,

Ni en las obras que confiesas,

Sino en la forma más inconsciente

Tu vida a Cristo expresa.

¿Es sólo una bella sonrisa?

¿Célica luz en tu frente?

No. Sentí la presencia del Señor

Ahora, cuando miraste sonriente.

No fue para mí la verdad que enseñaste,

Muy querida para ti, poco clara para mí;

Pero cuando viniste a mí

Cristo venía en ti.

Desde tus ojos él me llama,

Y desde tu corazón me ama;

Hasta el punto en que no te puedo ver,

Pues en tu lugar esté él. —Autor desconocido