El cristiano y el baile

6 diciembre 2010

Quisiera tratar este tema con todos ustedes, para que juntos examinemos lo que Dios dice en su Palabra, con el propósito de que ella sea la que arroja luz sobre este aspecto que vamos a considerar. La Palabra de Dios es la autoridad máxima, y a ella debemos someternos todos por igual. Con ese espíritu,  vamos a escudriñarla, y también con amor a los hermanos que puedan pensar de otra manera.

¿Dónde está la enseñanza para la iglesia y para la conducta cristiana?; tenemos que ponernos de acuerdo acerca de este tema. Es fundamental. Todos estaremos de acuerdo en que toda la Biblia es la Palabra de Dios.  Sin embargo, debemos estudiar las Escrituras  en su debido contexto, por lo tanto no es correcto —como algunos pretenden—, tomar citas de los Salmos relacionadas con las danzas y el baile judío para aplicarlas al comportamiento cristiano. Más bien, deberíamos preguntarnos:

¿QUÉ DICE EL NUEVO TESTAMENTO  SOBRE EL ASUNTO?

Danzar o bailar se menciona solamente tres veces:

  1. Mateo 11:17 y Lucas 7:32: “Os tocamos flauta, y no bailasteis…”.
  2. Mateo14:6 y Marcos6:22:  “La hija de Herodías danzó…”.
  3. Lucas 15:25: “Y su hijo mayor…oyó la música y las danzas…”.

Esas son las únicas referencias que tenemos. Es interesante que ni en los Evangelios, ni en los Hechos, ni en las Epístolas haya un solo caso de alguien que danza o baila PARA ALABAR A DIOS. El único caso que describe movimientos junto con la alabanza, es el del “cojo de nacimiento” (Hechos 3:2-10) que después de ser sanado “entró con ellos en el templo,  andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.”

Evidentemente eso no era baile, pero además vemos que en el Nuevo Testamento, la alabanza a Dios está relacionada con la boca, tanto en el ejemplo del Señor Jesús, como de otros y también en la enseñanza (doctrina) de las Epístolas. Veamos algunos ejemplos:

  1. Mateo 11:25: “…Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra…”
  2. Mateo 21:16: “…de la boca de los niños… perfeccionaste la alabanza”.
  3. Marcos 14:26: “Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte…”.
  4. Marcos 10: 21: “…Jesús se regocijó… y dijo: Yo te alabo, oh Padre…”.
  5. Hechos 16:25: “Pero a media noche… Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios”.
  6. Romanos15:9-11: “…cantaré a tu nombre… Alegraos… Alabad al Señor…”.
  7. Efesios 5:19: “…cantando y alabando al Señor en vuestros corazones…”.
  8. Hebreos 13:15: “…ofrezcamos… sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios…”.
  9. Santiago 5:13: “¿Está alguno alegre? Cante alabanzas”.

Hay otros pasajes del Nuevo Testamento que mencionan la alabanza, pero no nos aportan más cosas para nuestro tema, que podemos resumir así: NO HAY DANZA NI BAILE PARA LA IGLESIA según enseña el Nuevo Testamento  No hay ninguna mención de alabar a Dios de esa manera. Sí la hay en el Antiguo Testamento, donde el orden es para Israel. La alabanza ahora tiene su cauce a través de los que podemos expresar con nuestra BOCA. La boca es la “fuente” (Santiago 3:11) por donde salen los sentimientos de un corazón agradecido (Efesios 5:19 y 20), despertados por la inteligencia del creyente (1 Corintios 14:15) y se transforman en “sacrificios de alabanza” (Hebreos 13:15) que honran y glorifican a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

¿DE DÓNDE PROCEDE ESTE BAILE?

En primer lugar ,no podemos decir que venga de Dios, ya que en las Escrituras vimos que esa no es ahora la manera de alabar al Señor. Tenemos que decir que viene del mundo, y lo vamos a explicar. Los tres enemigos espirituales que tiene el cristiano son: 1) El mundo, 2) El diablo, 3) La carne. Esto puede verse en Efesios 2:1 a 3.

¿QUÉ ES EL MUNDO?

Para ser breves, diremos que la Biblia nos habla del Mundo bajo tres aspectos distintos:

  1. el mundo como el planeta que habitamos (Juan 1:10).
  2. el mundo como la humanidad toda (Juan 3:16).
  3. el mundo como sistema, como esfera moral y espiritual donde se vive el hombre sin Dios.

(1 Juan 2:15 a 17, Santiago 4:4).

Ya que el planeta que Dios creó es algo hermoso, no tiene nada que ver con nuestros tema; sí podemos decir que además de hermoso, Dios lo hizo para nuestro bien, y en lo posible tenemos que disfrutarlo. El segundo aspecto, la humanidad en su conjunto, tampoco es malo, ya que “Dios amó al mundo” (toda la humanidad), nosotros también tenemos que amarla y demostrarlo en actitudes bondadosas hacia los que nos rodean, y además hacer todo lo posible para que las “buenas nuevas” lleguen a todos los seres que viven en este planeta. Pero el tercer aspecto es algo distinto, es negativo, es malo EL MUNDO COMO SISTEMA. El Señor Jesús, en su oración de Juan 17, afirmó: “…están en el mundo (vs.11) …no son del mundo” (vs.14 y 16)”. ¿Qué quiso decir el Señor con eso? Dijo que los cristianos estamos en el mundo, vivimos en el planeta, nos relacionamos con la sociedad a la que pertenecemos, pero no somos parte del SISTEMA. “…No son del mundo”, es lo que vemos también en Mateo 5: 13 y 14:  “Ustedes son la sal de la tierra…ustedes son la luz del mundo”, la sal y la luz son elementos distintos a la tierra y al mundo. Aquí, el Señor no sólo indica la diferencia, sino también la función del cristiano hacia el mundo. El hermano José M. Martínez, en su libro “Tu Vida Cristiana”, hablando sobre esto cuenta que visitando una fábrica en Portugal, se asombró de lo que estaba viendo: en medio de  una gran pecera, con peces de hermosos colores, cinco pajaritos volaban libremente. No podía entender lo que veía, hasta que acercándose, le explicaron que los pájaros estaban en una gran burbuja de cristal, que por la parte superior en forma de tubo salía fuera del agua, por donde los pájaros recibían el  aire y los alimentos. Aunque todos estaban dentro de la pecera, en realidad los peces y pájaros se hallaban en dos esferas distintas: unos en el agua y otros en el aire. Así es con el cristiano, está en el mundo, pero no es del mundo, se mueve en una esfera espiritual distinta, “en Cristo”, tal como lo enseña Efesios capítulo 1. En Filipenses 2:15, dice: “Para que seáis irreprensibles y sencillos hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”. Ahí tenemos otra vez las dos esferas: “hijos de Dios”, por un lado, y “generación maligna y perversa”, por el otro. Refiriéndose a esta segunda esfera, el Señor Jesús dijo que Satanás es “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31, 14:30 y 16:11). Y en 1 Juan 5:19 dice: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno”. Satanás es el perpetuo instigador del mal en el seno del mundo, en el seno de esta esfera o sistema. Este “mundo” es enemigo de Dios, y por lo tanto, enemigo del creyente.

Aquí es necesario detenerse y leer con atención 1 Juan 2:15 al 17: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.

Santiago 4:4 es muy enfático al preguntar: “¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.
ES UN SISTEMA CONTAMINANTE

La seducción de este enemigo es no mostrarse como tal, sino más bien como amigo, como alguien que tiene muchas cosas para brindarnos. En esa estrategia usa distintas cosas para contaminar la vida espiritual del un creyente.

Hoy estamos pensando en una: EL BAILE. Ese baile manipulado por un discjockey, con luces que producen ciertos efectos estudiados, con un volumen impresionante de la música capaz de producir alteraciones físicas y emocionales, con letras que realmente son basura,  la mayoría de ellas. Todo un entorno para dar rienda suelta a la carne; ritmo y contorsiones que incitan a lo malo. Aun la vestimenta femenina, con minifaldas o ropa ajustada al cuerpo. Todo eso contamina la vida espiritual del creyente, como dice el Señor en Marcos 7:21 a 23. Por lo tanto, los creyentes no debemos participar de esto.

Qué foto distinta de lo que es el pueblo de Dios, nos muestra 1 Pedro 2:9: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes del aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.

Tendríamos que leer y considerar detalladamente lo que dice 2 Corintios 6:14 a 7:1, porque es un llamado de Dios a no juntar lo cristiano con lo mundano. “¿Y qué comunión tiene la luz con las tinieblas?”. Ninguna, sin duda. “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis por hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.

Concluimos con las palabras de Romanos 12:1 y 2: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.  No os conforméis a este siglo (este sistema sin Dios), sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Que así sea, para la gloria de Dios, y para bien de su pueblo.

Escrito por: Enrique Vázquez (Montevideo /Uruguay)

Fuente: Momento de Decisión


Examinarnos a nosotros mismos

11 noviembre 2010

Lectura Bíblica: 1 Co. 11:28, 31

Otra versión traduce el versículo 28 como “examínese cada uno a sí mismo”
Examinar (diccionario): inquirir, investigar, indagar, escudriñar, analizar alguna cosa. Reconocer, registrar minuciosamente, mirar con atención alguna cosa.
Este pasaje habla de la Cena del Señor, pero el hecho de examinarnos puede aplicarse a nuestra vida en general, acerca de lo cual veremos varios aspectos.
¿Para que sirve un autoexamen? Para conocernos. Jer. 17:9 “Engañoso es el corazón, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Aún nosotros mismos podemos caer en el engaño de nuestro propio corazón. Un autoexamen proporciona el conocimiento necesario acerca de nosotros mismos para cambiar aquello que no esté de acuerdo a la voluntad de Dios.

1. Examinar nuestra compañía: Sal. 1

Como seres que viven en una sociedad, necesariamente debemos compartir tiempo con otras personas.

¿Qué opciones tenemos al elegir nuestra compañía? Inconversos o creyentes. De cada uno hay diferentes clases. ¿Cuál deberíamos elegir cuando exista la posibilidad de hacerlo? Aquel que comparta nuestras metas cristianas, y que nos ayude a crecer.

Ahora, ¿Cuál preferimos? Es parte de nuestro autoexamen. Acerca de esto hemos escuchado que quien dice “tengo mejores amigos en el mundo que en la iglesia”.
David cuenta su experiencia en el Salmo 26.

1 Co. 15:33 “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”.

Hch. 2:42-44 “tenían en común todas las cosas”

Un autoexamen debe incluir una voluntad dispuesta a arreglar lo que esté mal, incluyendo el hecho de dejar aquellas personas que resulten negativas a nuestra vida cristiana. Pr. 1:10-15 “no andes” “aparta tu pie” Suena un poco exagerado lo que proponen estas personas, pero ¿no escuchamos propuestas que invitan a dejar la voluntad de Dios?

Pr. 13:20 “el que anda con sabios, sabio será; pero el que se junta con necios será quebrantado”

2. Examinar nuestros hábitos

Hábito: Costumbre, facilidad adquirida por la constante práctica.

La Biblia menciona que algunas actitudes pueden volverse un hábito, es decir, algo que hacemos naturalmente y quizá sin darnos cuenta de que está mal.

El hábito de no congregarse: Heb 10:25 “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre”.

El hábito de ser contencioso: 1 Co. 11:16 “si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.”

El hábito del amor al dinero: Heb 13:5 “sean vuestras costumbres sin avaricia” 1 Ti. 6:10 “el amor al dinero es la raíz de todos los males”

¡Qué bueno sería que en nosotros, con la ayuda de Dios, se forme el hábito de asistir a todas las reuniones, o el de no ser contenciosos!

Un autoexamen de nuestras costumbres posiblemente revelará muchas actitudes contrarias a la voluntad de Dios. 2 Re. 17:38-40 “no escucharon, antes bien hicieron según su costumbre antigua”

3. Examinar nuestros pensamientos

Nuestras compañías y nuestras costumbres pueden ser observadas por otras personas, pero los pensamientos son algo tan personal que sólo Dios y nosotros los conocemos.

¿Qué resultado ofrece un autoexamen de nuestros pensamientos? Fil. 4:8 ¿Están nuestros pensamientos de acuerdo a lo dicho por Pablo en este texto?

Mar. 7:21 El origen de los malos pensamientos es el corazón. Sal. 51:10 “crea en mí un corazón puro”

Ef. 4:23 El Espíritu Santo desea que le otorguemos control sobre nuestra mente para cambiar nuestra mente de forma que pensemos desde el punto de vista de Dios y no desde el del mundo. Tenemos la mente de Cristo (1 Co. 2:16)

Pr. 16:3 “Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.”

Col. 3:2, versión RVA: “Ocupad la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”
“Engañoso es el corazón. ¿Quién lo conocerá? Yo Jehová” Dios conoce nuestro corazón, y bien podríamos tener la predisposición del salmista en el salmo 139:1-3,17,18,23,24

4. Examinar nuestros afectos

¿Qué es lo que más queremos?

1 Jn. 2:15 “no améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo”

Es probable que dediquemos mayor tiempo a aquellas actividades o personas objeto de nuestro afecto.

Ro. 8:6: “el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”

Mt. 6:24 “Ninguno puede servir a dos señores…”

Lc 12:34: “donde esté vuestro tesoro, estará vuestro corazón” ¿Cuál es nuestro tesoro, las riquezas celestiales y la herencia de Cristo o las cosas pasajeras de este mundo?

Lc. 9:59-62 (te seguiré, pero…) ¿Hay peros en nuestra vida para con el Señor? Entonces nuestros afectos necesitan un cambio de prioridad.

1 Jn. 5:4 La fe vence al mundo. à Vivamos por fe.

5. Examinar nuestros motivos

¿Para qué hacemos las cosas? ¿Cuál es la intención? 1 Co. 10:31, Col 3:23 Hacerlo todo para la gloria de Dios y en el nombre del Señor Jesús. ¿Podríamos realizar cada actividad que tenemos pensando en que lo hacemos para Dios? ¿Cuántas de nuestras actitudes son incompatibles con este pensamiento?

Ef. 6:6,7: “de corazón haciendo la voluntad de Dios”

2 Cr.31:20,21 (Ejemplo de Ezequías)

Fuente: Siguiendo sus pisadas


Piensa en lo que Dios piensa

1 septiembre 2010

Fil. 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad [presente imperativo, “continuamente o habitualmente”]

En la mayoría de los deportes los sicólogos son indispensables, y los entrenadores han aprendido que la manera en la cual su jugador piensa determinará qué tan bueno sea su desempeño en la cancha. Así mismo, qué y cómo un creyente se permite pensar, determinará su desempeño en situaciones comunes de la vida y en sus relaciones personales.

Comienza con “por lo demás”, atando este pasaje a las órdenes previas de cómo uno debe pensar: “Por nada estéis afanosos” y “sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios”, con la consecuencia de que “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Si tú piensas correctamente, entonces la paz de Dios mantendrá tu vida estable y fuerte. Pablo especifica cómo debe ser nuestro pensamiento.

En lo que quiera que pienses, los pensamientos que escoges repetir en tu mente, moldean tus creencias y valores, los cuales controlan tus respuestas emocionales, estimulando así tu motivación y comportamiento. ¿En qué se enfoca tu mente? Escoge pensar en todo lo que sea “veraz” (de alguien), en hechos (no chismes, rumores o exageraciones), motivos sinceros (no engañosos), o lo “leal, propio, confiable o genuino”. Piensa en eso al pensar en otros o en otros ministerios.

Piensa en lo que sea “noble” (semnos), que significa “respetuoso, digno, o de carácter exaltable”. No significa ingenuidad al ver lo positivo en los demás.

Piensa en lo que sea “justo” (dikaios), es decir, que alcanza los estándares de Dios.

Piensa en lo que sea “puro” (hagnos), o “libre de adulteraciones o perversiones”. El desafío de guardar nuestros pensamientos sin contagio con la inmoralidad o el egoísmo no es fácil, pero la mente puede pensar una sola cosa a la vez, por lo que, podemos llenarla de pensamientos santos y objetivos. Nosotros escogemos.

Piensa en lo que sea “amable” (prosphiles), se refiere a lo que sea “agradable y aceptable” y no pensar en razones negativas por las cuales rechazar a una persona.

Piensa en lo que sea “de buen nombre” o “encomiable” (euphemos) se refiere a algo “admirable”, “merecedor de una buena reputación”. Edifica a alguien (alienta, motiva a alguien – aunque lo que dice implica construcción).

Piensa en lo que sea “de virtud alguna” (arete), esto es, cualquier cosa que sea “agradable a Dios, de excelencia moral o de calidad de acción”.

Piensa en lo que sea “digno de alabanza” (epainos) significa “aplauso, elogio”, y busca alabar o elogiar a una persona a diario.

Cualquier cosa que no alcance este criterio de ocho requisitos, debe ser calificado como indigno de nuestro tiempo o pensamiento. Cuando pienses en alguien, busca enfocarte en todas las características de esta lista junto a su nombre. Recuerda, así es cómo Dios piensa de nosotros: El promete que “aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios” (1 Co. 4:5). Seamos más como Dios y siempre pensemos cómo podemos alabarnos unos a otros cada día.

Prov. 10:12, “El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas”.

Traducido por Isabel Sylva Avila

Fuente: http://obedezca.blogspot.com/


La cultura light y su influencia en los cristianos

13 agosto 2010

La fuerza de vivir una vida “light”, el mismo ser humano se ha vuelto un hombre y una mujer “light”, quieren vivir y gozar la vida aquí y ahora, una vida sin consistencia ni compromisos, sin deberes, pero sí insistiendo en todos sus derechos, no para asumir mayores responsabilidades, sino para poder disfrutar y gozar con menos limitaciones.

El término “light”, que significa “ligero”, nació en los años 80’s en EE.UU. Esto, al principio se relacionó con el “jogging” y la vida de gimnasio, pero aplicado a la vida, da como resultado el mensaje de que: todo es ligero, descafeinado, lo que refleja un modelo de vida pobre en el que la esencia de las cosas ya no importa. Sólo importa lo superficial. El hombre “light” Hombre “light” es el hombre vacío por dentro, sin criterios, sin objetivos, sin metas, sin capacidad de entrega a algo que para él sea un valor; algo por lo cual sea capaz de vivir y hasta morir; algo por lo cual sea capaz de sacrificarse. Es la misma visión humana de Víctor Frankl: “El hombre es un ser de hondura; para vivir una vida lleno no le basta, como el animal, tener comida y sexo”. El Dr. Rojas califica a ese hombre, como hombre “light” y lo explica: En los últimos años se han puesto de moda productos light; productos a los que se les ha quitado el elemento más específico y se les ha dejado empobrecidos “sin ser lo que son”. Así tenemos tabaco sin nicotina, leche sin grasa, café sin cafeína, etc. De igual modo, nuestra civilización materialista esta anulando al hombre verdadero y sustituyéndolo por un hombre sin hombría, un espíritu sin espiritualidad y sin compromiso, un hombre sin capacidad de entrega y sacrificio: el hombre “light”.

He aquí la descripción que hace Rojas de ese tipo de hombre deshumanizado: “Se trata de un hombre relativamente bien informado, pero con escasa educación humana, muy entregado al pragmatismo por una parte, y a bastantes tópicos por otra. Todo le interesa, pero a nivel superficial; no es capaz de hacer la síntesis de aquello que percibe y, en consecuencia, se ha convertido en un sujeto trivial, ligero, frívolo, que acepta todo, pero que carece de unos criterios sólidos para su conducta. En él todo se torna etéreo, leve, volátil, banal, permisivo. Ha visto tantos cambios, tan rápidos y en tiempo tan corto, que empieza a no saber a qué atenerse; o lo que es lo mismo, hace suyas afirmaciones contradictorias como” todo vale” y “nada vale”. Este hombre puede ser muy bueno como profesional, abogado, ingeniero, médico, pero a nivel moral está a la deriva, sin saber ni querer saber hacia dónde dirigirse.

1) La vida “light” pone un gran énfasis en el hedonismo y sostiene que es más importante la emoción en vez de la razón. El hedonismo es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida (Epicuro de Samos 341-270 AC). La palabra hedonismo viene del griego hedoné que significa: placer

  • Sacar tiempo para el disfrute.
  • Decidir darse gusto. La búsqueda del placer es una condición del ser humano.
  • Explorar, buscar, indagar1.4 No racionalizar tanto las emociones agradables: Hoy voy a tratar de aprovechar cada minuto agradable, lo voy a degustar con la avidez de quien devora el último sorbo de alegría, hoy me voy a recostar descaradamente en las buenas y no en las malas.

¿Cuál es nuestra respuesta desde la palabra de Dios?

Pablo dijo: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica” (1 Co 10:23).

Salomón también agrega: “Alégrate joven en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios” (Ec 11:9).

2) La vida “light” se enfoca en el materialismo y dice que es más importante el tener que el ser (Lucas 9:24 ). Tanto tienes, tanto vales.

“La lascivia del consumismo, por una vida mejor está desestabilizando inherentemente nuestras vidas personales y económicas. Puesto que no estamos satisfechos con los bienes que poseemos y puesto que nuestra auto-estimación está conectada a nunca ajustarnos a lo menos, debemos siempre estar ganando y adquiriendo más. Puesto que trabajamos más horas, llenamos nuestras vidas con cada vez más actividades que nos actualizan, e incrementamos nuestros gastos para que podamos tener una mejor vida ahora. En esta forma somos esclavos de nuestra satisfacción, tiempo, y dinero” (Por P. Timothy V. Varerek).

Marx enseñó que el lujo es un defecto, tanto como la pobreza, y que nuestra meta debe consistir en ser mucho, y no en tener mucho.

La persona consumista no practica la solidaridad, la generosidad y la compasión, se vuelve insensible, egocéntrica y avariciosa.

¿Cuál es nuestra respuesta desde la palabra de Dios?

Dios se interesa más por el ser que por el tener. “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?” (Lc 9:24-25).

El Señor no está en contra de que los cristianos tengan prosperidad, siempre y cuando usen los métodos lícitos para ello y que las posesiones materiales no los aparten de vivir siempre para la gloria de Dios.

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Jn 3).

3) La vida “light” se pronuncia por la permisividad y dice que nada está prohibido y hay que experimentar todo.

La ética permisiva sustituye a la moral. Es así que todo está permitido, todo es válido. El lema es: no exigir demasiado y alcanzar una tolerancia absoluta. De este modo no hay límites entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo que no lo es.

¿Cuál es nuestra respuesta desde la palabra de Dios?

“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros” (Gá 5: 13).

“Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados” (Ro 6:17).

Conclusiones

La vida “light” ya no es un estilo de vida practicado sólo en países desarrollados, a fuerza de ser sinceros, la tecnología, el internet, los medios de comunicación social llegan a todas partes, aun a las comunidades más alejadas de la civilización y las iglesias no escapan de esta influencia.

Muchos jóvenes ahora ya no quieren comprometerse con un proyecto de largo plazo, les cuesta ser guiados por sus convicciones, se han vuelto muy superficiales en sus creencias y en su espiritualidad.

Los valores fundamentales de la vida están siendo relativizados por esta sociedad.  ¿Cuál debería ser nuestra respuesta como cristianos a esta corriente de pensamiento que se ha convertido en un estilo de vida?

Necesitamos estudiar un poco más este fenómeno filosófico e ideológico desde la palabra de Dios, para orientar adecuadamente a las nuevas generaciones.

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn 8:32).

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro 12:2).

Usado con permiso / ObreroFiel.com


La Pureza Sexual en el Nuevo Testamento

10 agosto 2010

Toma un tiempo para leer este material, recomendamos su lectura, además tiene la opción de “bajarlo” a su computadora.

View this document on Scribd

Nuestro anhelo es compartir valores espirituales de la Palabra de Vida para llevar una vida que glorifique el nombre de nuestro buen Dios y de nuestro Señor Jesucristo.


Cristo y… la Convicción

28 mayo 2010

    Para comenzar es importante aclarar que la palabra Convicción está muy alejada de lo que es la emoción, son dos cosas totalmente diferentes.

    Emoción es cuando cantas algo que te gusta o alguien da un bonito mensaje y entonces comienzas a caminar sobre las nubes, en ese momento eres capaz de pedir que te tiren a una hoguera y cuando sientes el calor, ahí se te pasó toda la emoción y vuelves atrás…

    Convicción es aquella que tenían los primeros creyentes de la iglesia y no negaban al Señor, los tiraban a la hoguera, los martirizaban, los destrozaban, los quemaban vivos pero no daban un paso atrás.

    El diccionario dice que convicción es simplemente estar convencido de algo. ¿La convicción de acuerdo a los patrones mundanos es la misma que debe tener un hijo de Dios? ¡Quiero decir enfáticamente que no!!! En esencia significa lo mismo: estar convencido de algo, pero la diferencia radica en el origen o de dónde parte tu convicción. Veamos dos razones necesarias para la convicción de un cristiano:

Se Asienta sobre la Palabra de Dios

    Puedes tener la convicción de que quieres ser un médico, pero las cosas de Dios van mucho más allá, aunque las cosas de Dios no están divorciadas de las cosas del mundo. Muchos viven de un modo en la iglesia y cuando estás en el trabajo o el colegio, entonces eres otra cosa. Cuando eres cristiano, lo vives en todo lugar en dónde sea, que va edificando sus convicciones sobre la Palabra y la Persona de Dios.

    Una convicción es aquella que va diciendo, me guste o no me guste,

voy haciendo lo que Dios dice. La persona con convicción es aquella que está donde debe estar y no donde hay comodidad o mayor beneficio.

    Ramón Rivas fue un misionero de Palabra de Vida (fue muerto por la guerrilla) en la selva de Colombia, un hombre a quien le ví convencido de las cosas que tenía que hacer. Estaba donde debía estar, en incomodidades, lleno de problemas, sin agua potable, carreteras, luz, se bañaba en el río, etc. Nos conocimos en Instituto Bíblico en Argentina, después compartimos algunas veces en Colombia, y cuando él regresaba a Bogotá, tenía que invertir días en el médico, su esposa también tenía que ir para revisarse.

    Andrés y Mónica son otros dos misioneros en ese lugar. Le pregunté a ella que era lo que más le había tomado trabajo para acostumbrarse, y me dijo, “cuando dormíamos en las hamacas a causa del calor me costó acostumbrarme a las ratas que se subían por la cuerda y pasaban a mi lado…” Cuando alguno de ellos regresaba a la ciudad, su pensamiento constante era, “yo quiero volver a la selva…” ¿Sabes como se llama eso?, se llama una convicción arraigada en lo más profundo de su corazón. Convencidos de dónde les había puesto Dios, de a dónde habían sido enviados por eso podían estar en un lugar como ese. Cristo les había formado así con la Palabra de Dios.

    Es increíble la cantidad de veces que Jesucristo cita otros pasajes de la Biblia, conocía la Palabra y no tenía que hacer como muchos de nosotros cuando alguien viene con un problema y le decimos, “yo me acuerdo de un versículo que no sé muy bien en que parte está pero dice más o menos así…” y ahí inventamos la paráfrasis. Jesucristo vivía con la Palabra de Dios, inundaba todo su ser, estaba con el santo libro y lo tenía en alta estima.

    S.Lucas 2.41-43, 46-49 dice que Cristo contaba con doce años de edad y sus padres le estaban buscando, luego de tres días le hallaron con los doctores de la ley hablando en el templo. Siendo un niño, su vida era el santo libro. Es mi convicción que su madre María desde muy pequeño le enseñaba la Palabra, como una gran mujer de Dios. Puedo imaginarme como le estaría mostrando, haciendo memorizar hasta saturar su mente, basando su vida, convicciones para la gran obra que tenía que hacer sobre el Libro.

    Cuando Él crece, Satanás viene para tentarle y rechaza todo aquello que le ofrecía mediante la Palabra, porque la conocía, la amaba. ¿Amamos así éste Libro, como para tener convicciones sobre él?

    Personas que no están cimentadas sobre la Palabra, ante el primer problema, van renegando de Dios dándole la espalda, diciendo, ¡no quiero saber nada! La Palabra dice, “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…” Romanos 8.28. No interesa cual es el problema o la circunstancia, aún a pesar de eso Dios va a hacer algo mejor para mi vida.

    En el libro de 2 Reyes 22.10 leemos la historia de un rey que envía a hacer unas reparaciones, sus hombres encuentran el libro de la ley, y cuando le es leído rasga sus vestiduras. Sin lugar a dudas, éste rey quería ejercer una transformación en el pueblo de Israel y hacerles volver a Dios. El rey Josías en el cap. 23 envía entonces para que sus hombres saquen de la casa de Jehová todos los utensilios que se habían hecho para el dios Baal y los quemó, así como a los sacerdotes idólatras. Tuvo que tomar fuerzas y convicción de la Palabra de Dios para romper con todo eso. Tienes que formar convicciones por el Libro y no por cosas que te dicen.

    Hay personas que un día están otro día no, sin cimiento en su vida, yendo de un lado al otro.

Se Asienta sobre la Persona de Dios

    Hay una obra por realizar, Juan 17 menciona varias veces la palabra “me enviaste”. En la parábola del sembrador vemos la semilla cayendo junto al camino, otra entre las piedras y la Palabra que fue sembrada pero que fue quitada. Una persona sin convicción es así, va conociendo la obra que el Señor quiere realizar con él, pero ante el menor problema, sale, abandona.

    En un pueblo de Perú habían ocurrido grandes innundaciones y el pastor me compartía de las pérdidas que los hermanos habían sufrido, yo pensé lo terrible que esto podía ser para ellos. Pregunté por la situación espiritual de la iglesia y ese hombre de Dios me miró y me dijo, “el templo está caído pero la iglesia está de pie. El edificio se había caído, pero los hermanos estaban firmes, cimentados sobre la Roca de los cielos, la Persona de Dios.

    S. Juan 17.4 dice, “yo te he glorificado en la tierra y he acabado la obra que me diste que hiciese.” No puedo comprender los sufrimientos de Cristo Jesús, cargando el pecado de todos nosotros, fue hallado sin contaminación. Aquel que gozo de la comunión con el Padre un día salió del cielo santo, para venir a éste mundo tan pecaminoso para acabar la obra en su totalidad. Desde la cruz dijo, “consumado es” Juan 19.20, (gr. tetelestai) palabra utilizada para describir una compra al efectuar el pago, no había nada más que hacer. Cuando un siervo iba a realizar un trabajo al campo usaba la misma palabra, consumado es, la obra ha sido hecha completa. El Señor completó la obra estando totalmente convencido.

    Pablo en 2 Timoteo 1.12 le dice, “por lo cual, asimismo padezco esto pero no me averguenzo porque yo se a quien he creído.” Podía llegar al final de su vida y decir que había acabado la carrera. La única forma en que podrás llegar a decir lo mismo que Pablo al final de tus días es con convicción.

    No puedes hacer toda una vida, tratando de hacer un camino recto si no tienes una convicción profunda en la Palabra y la Persona de Dios. Va a llegar un momento en que los problemas te van a agobiar, que Satanás te va a torcer solamente la Palabra te puede rescatar. Guardar la fe es algo de lo cual estás convencido y nada te hará mover?

    Cuando José Jordán fundador de Palabra de Vida en Argentina llegó a ese país, comenzó a trabajar y unas personas, como los amigos de Job, le escribieron una carta de siete páginas diciéndole que era muy joven, que regresara a su país, que nunca podría entender la mentalidad de los argentinos, pero hoy no podrían decir una cosa así porque la evidencia es abrumadora. De edad de 24 años, salió de esa reunión y no sabía que hacer, entró a su casa, encendió el radio, escuchó a alguien hablando en inglés entonces prestó más atención, estaba hablando el fundador de Palabra de Vida, Jack Wyrtzen tomaba el ejemplo de Moisés y su vara, y refiriéndose a todos nuestros problemas preguntaba, “¿qué tienes en tu mano?” y José dijo, “¡tengo la Biblia en mi mano!” En medio de todo un milagro hecho por la persona de Dios, dijo, “¡nadie me va mover de éste lugar!”, varios años después, éste es uno de los institutos bíblicos más grandes de Latinoamérica. De todos los países del continente, incluyendo de Costa Rica, llegan jóvenes a estudiar la Palabra de Dios. Misioneros han salido de aquel lugar para fundar la misión a todos esos países e incluso algunos de Europa.

El lugar de un hombre que fue rechazado pero que no le pudieron mover de su convicción porque tenía la Palabra y la Persona de Dios.

    ¿Tu convicción está asentada en el libro de Dios o simplemente está basada sobre tus emociones? ¿Tu convicción es como la de los primeros cristianos que no daban un paso atrás o está sobre la Persona de Dios?

    Que Dios nos ayude a tener convicciones de valor en nuestra vida.

 

Preparado por: Eddy Vidaechea    


 


Promesas para Creyentes

12 mayo 2010

“Creed en el Señor vuestro Dios, y estaréis seguros; …y seréis prosperados” (2 Crónicas 20:20).

“Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Romanos 4:20-21).

La seguridad y la certeza del verdadero creyente (Juan 5:24; 6:37-40; 6:47; 10:27-30; Romanos 8:1; 8:28-39; Efesios 1:13-14; 4:30; Filipenses 1:6; Hebreos 7:25; 1 Juan 2:1-2; 1 Pedro 1:5; Judas 24-25).

Grupo # 1

  • El constante cuidado de Dios (1 Pedro 5:7)
  • La gran fidelidad de Dios(Lam. 3:21-23; 1 Cor. 1:9; Heb. 11:11).
  • La gracia suficiente de Dios (2 Cor. 9:8; 12:9; Juan 1:16-17).
  • El eterno amor de Dios (Jer. 31:3; Juan 13:1; Rom. 8:35-39).
  • Las infalibles promesas de Dios(Tito 1:2; Heb.6:18; Num.23:19; 2 Cor.1:20; Rom.4:20-21; Heb. 11: 11).
  • La constante presencia de Dios (Heb. 13:5; Deut.31:6,8; Mateo 28:20).
  • La obra eficaz de Dios (Fil. 2:12-13; Ef. 3:20-21; Heb. 13:20-21).
  • La adecuada provisión de Dios (Mateo 6:25-34; Fil. 4:19; Sal. 23:1; 34:10).

Grupo # 2

  • La promesa de la paz de Dios (Isaías 26:3; Fil. 4:6-7; 4:9; Juan 14:27; 16:33).
  • La promesa del gozo de Dios (Juan 15:11; Gal. 5:22).
  • La promesa del descanso de Dios (Mat. 11:28-30; Heb. 4:1-11).
  • La promesa del perdón y limpieza de los pecados (1 Juan 1:9; Sal. 32:5; Prov. 28:13).
  • La promesa de respuesta a la oración (Juan 14:13-14; 15:7; 1 Juan 3:22; 5:14-15; Mat.7:7-11).

Grupo # 3

  • Promesas para la fortaleza necesaria (2 Cor.12:9-10; Fil.4:13, Is.40:28-31; Is.41:10).
  • Promesas para la sabiduría necesaria (Santiago 1:5-7).
  • Promesas para la ayuda necesaria (Heb. 13:6; Is. 41:10,13).
  • Promesas para el consuelo necesario (2 Cor. 1:3-5; Juan 14:16-18; 2 Tes. 2:16-17).
  • Promesas para la guía necesaria (Prov. 3:5-6; Sal. 23:5-6).
  • Promesas para la fe necesaria (Rom. 10:17; Hebreos capítulo 11).

Grupo # 4

  • Victoria sobre el pecado (Romanos 6; Juan 8:31-36).
  • Victoria sobre la tentación (1 Cor.10:13; Heb.2:17-18; 4:15-16).
  • Victoria en medio de las pruebas (Heb. 12:5-11; Santiago 1:2-12; 1 Ped. 1:6-8; 4:19).
  • Victoria en medio del sufrimiento (Rom. 8:18,28; 2 Cor. 1:3-4).
  • Victoria sobre el sistema del mundo (1 Juan 2:17; 5:4-5).
  • Victoria sobre Satanás (Santiago 4:7; 1 Juan 4:4).

Grupo # 5

  • La promesa de recompensas por guardar los mandamientos de Dios (Juan 14:21,23; Sal.19:11).
  • La promesa de recompensas por buscar a Dios (Heb.11:6; Mat.7:7; Jer.29:13; Deut.4:29).
  • La promesa de recompensa por una vida fiel (1 Cor.3:11-15; 4:2-5; Lucas 16:9-10).
  • La promesa de un futuro hogar celestial (1 Ped.1:4; Ap. 21:3-5; Juan 14:1-3; Heb.11:10).

Grupo # 6

  • La promesa del inminente retorno del Señor Jesucristo (Juan 14:1-3; 1 Tes. 4:13-18; 1 Juan 2:28-3:3; Tito 2:13).

Una sencilla definición de fe: fe es responder apropiadamente a lo que Dios ha dicho. Cuando Dios da un mandamiento, el creyente que confía, obedece: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba” (Heb.11:6). Abraham creyó a Dios. El creía que Dios era tan grande, que desobedecerle era simplemente impensable.

Cuando Dios da una promesa, el creyente que confía la cree, está persuadido de ella, la ve, la busca, la espera, descansa en ella, se adhiere a ella y se apoya en ella (ver Hebreos 11:11,13; Romanos 4:18-21; 10:17; Hebreos 4:1-2).

¿Cómo respondes a la Palabra de Dios? Cuando Dios dice: “Yo haré”, ¿cuán convencido estás que ÉL realmente lo hará? Comparar Hechos 27:25.

Escrito por: George Zeller. Usado con permiso