Aprendamos a aceptar el No de Dios

10 noviembre 2010

“…pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya” Lucas 22:42b (Nueva Versión Internacional) Has estado clamando por eso, la respuesta no llega, el tiempo pasa y la desesperación aparece, la duda hace acto de presencia y cuando al fin la respuesta parece que llegara, lo hace de la forma que no queríamos. Seguro esperabas un SI, quizá creías que las cosas se darían como las habías pensado, pero no se dieron de esa manera, porque la respuesta de Dios era otra y el NO era lo que Él creía más conveniente para ti.

Ahora hay un debate en tu mente, preguntas como: ¿Por qué no me lo dio?, ¿No creo que no sea su voluntad esto?, ¿Por qué no lo permitiste?, y parece ser que el máximo responsable de que las cosas no se dieran como tú querías es DIOS, como que si hubiera hecho algo malo. Por un momento es hasta normal que te sientas molesto, si lo es, porque eres humano y nuestra visión está limitada a las cosas que nada mas vemos físicamente. Pero Dios ve las cosas desde otra perspectiva, Dios tiene una amplia visión de tu vida y de todo lo que El quiere para ti, porque El es tu Padre y te ama y un Padre que ama a su hijo, siempre querrá lo mejor para el. Hay algo que seguramente no sabes o que quizá quieres evitar pensar o creer, y es El hecho de que Dios siempre tiene la razón, que El jamás te dará algo que sabe que te puede afectar, algo que te hará decaer o que te hará que te alejes de Él, por tal razón aun cuando no entiendas lo que estas pasando o el porqué de ese NO de Dios, debes estar seguro que bajo sus alas estas protegido, que si Dios dijo NO es porque El sabe que es lo mejor para tu vida. No trates de analizar el porqué del NO, simplemente acéptalo como una bendición, como una respuesta de Dios y sobre todo como la mejor respuesta que podías obtener porque si no fue como tú querías, es porque Dios que ve más allá de lo que nuestros ojos ven, vio que no era lo mejor para ti, aun cuando aparentemente tendría que haber sido un SI. Es bueno que aprendamos a aceptar los NO de Dios, sin la necesidad de reclamar, de enojarnos o de alejarnos de Él. No es posible que aceptemos todos los SI con un enorme gozo y que los NO los aceptemos con tristeza. Aprendamos a que si Dios dice: “NO” es porque esa era la mejor respuesta que podíamos recibir. Todo lo que viene de Dios es perfecto, por lo tanto seamos humildes, sujetos y obedientes a todas las respuestas que El nos dé y sin hacer preguntas o reclamos aceptemos su PERFECTA voluntad.

¡Señor quiero aceptar todas tus respuestas!

Autor: Enrique Monterroza

Fuente: Reflexiones Cristianas


Cómo encontrar la voluntad de Dios

16 octubre 2010

El buen creyente debe preocuparse en saber qué es la voluntad de Dios y obedecerla. En particular, queremos la mente de Dios en una decisión personal, especialmente con una importante. Pero para comenzar, es importante reconocer que su voluntad tiene tres aspectos:

Su voluntad soberana es el plan secreto de Dios que determina todo lo que sucede en el universo en todos los tiempos. Su voluntad soberana se compone de la perfecta (lo que es santo) y la permisiva (que incluye pecado).

Su voluntad moral es revelada en los mandamientos bíblicos que enseñan cómo se debe creer y vivir. Son las normas o leyes que debemos cumplir.

Su voluntad individual es el plan particular y detallado, diseñado para cada individuo. Es este aspecto en que queremos enfocar. Dr. Gary Friesen niega que haya tal voluntad, en Decision Making & the Will of God, Multnomah Press, 1980, diciendo que Dios no nos guía, ni hay llamamiento al ministerio o a un cónyuge. Dice que no importa si se casa o con quién. El único requisito es que sea un creyente (simplemente siguiendo la voluntad moral de Dios).

Pero en realidad sabemos de este tercer aspecto por la experiencia y por la Escritura. Supongo que todos hemos experimentado recibir dinero que llega al último momento; o el contratiempo que causa perder el vuelo y el avión se accidenta; o la llamada esperada que viene; o respuestas a la oración, etc. Son
evidencias de detalles que Dios tiene para nosotros.

Para la evidencia bíblica, tenemos ejemplos en:
Esd. 8:21, “Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes.”

Sal. 25:12, “¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.”

Sal. 32:8, “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.”

Sal. 37:23, “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.”

Sal. 48:14, “Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte.”

Pr. 3:6, “Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.” Este texto es mejor traducido, “él dirigirá (o guiará) tus pasos,” porque es el mismo verbo en 2 Cr. 32:30, donde Ezequías mandó escarbar un túnel para agua. El túnel es curvado e irregular; no es recto.

Col. 1:9, “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual.” Si no existiera la voluntad individual, Pablo hubiera pedido la lectura bíblica, nada más, para conocer la voluntad moral de Dios. Pero está pidiendo que descubran la individual.

Ef. 5:15-17, “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.”

Ro. 8:14, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”

Hch. 16:6-10, “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.” Este pasaje es claro, en que un misionero no puede ir a dónde quiera o simplemente a dónde haya necesidad, sino que somos guiados a lugares particulares.

He. 5:4-5, “Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy.” Ministros, inclusive Jesús mismo, necesitan un llamamiento por Dios.

Con estas cosas en mente, estamos listos de entrar en el tema propio.

Factores de tomar en cuenta para descubrir la voluntad (individual) de Dios:

1. La Biblia
Si la Palabra toca el asunto, ya estuvo; los otros factores no cuentan.  Pero frecuentemente no toca una decisión nuestra específicamente, como:  dónde estudiar; dónde trabajar; con quién y cuándo casarse; dónde vivir; la compra de vehículo o casa, etc.

2. Presentarnos a Dios
Debemos estar dispuestos a hacer lo que sea, Ro. 12:1, “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” Si le decimos a Dios, “Señor, por ti iré a cualquiera parte del mundo, excepto a un país musulmán.” o  “Me casaré con quien sea, a menos que sea de clase pobre.” Con reservaciones así, Dios no revelará su plan para nosotros. Es importante reconocer que somos siervos de Dios. Entregarnos completamente a Dios es perfectamente razonable, a base de las enseñanzas en Ro. caps. 1-11. Así también sabremos qué es su voluntad.

3. Ser transformados (en nuestros puntos de vista)
Ro. 12:2, “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Ejemplo: si un creyente estudia medicina, debe ser porque quiere ayudar a la gente, y no porque paga bien (el motivo secular). La meta para vivir del creyente no es adquirir fama ni riquezas. El pasaje también dice que lo que sea la voluntad de Dios, es buena. No debemos temer que sería algo pésimo.

4. Confiar en él, o sea tener fe
Pr. 3:5-6, “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”

5. Circunstancias
Una puerta abierta o una cerrada frecuentemente indican la voluntad de Dios. Pero una cerrada también puede ser un estorbo del diablo, que debemos vencer. Similarmente, una abierta puede ser solo una tentación. Son factores de tomar en cuenta, pero no deben ser considerados aisladamente.

6. Oración
Por la oración se pide entendimiento y guía, y que una puerta se abra.

7. Sentido común
Dios no nos pide tonterías (¡con rara excepción, como cruzar el Mar Rojo!). Pero cuidado con depender de la lógica humana, como advierten estos pasajes:

Pr. 3:5b, “no te apoyes en tu propia prudencia.”

Pr. 14:12, “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.”

Pr. 28:26, “El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado.”

Is. 55:8-9, “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

2 S. 7:2-3, “dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.” La construcción del templo permanente parecía lógico a David y a Natán. Pero resultó que no fue la voluntad de Dios. Dios escogió a Salomón para hacerlo, no David, por haber derramado éste mucha sangre (1 Cr. 22:8).

Jos. 9:14, “Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.” Muy triste. Entonces fueron engañados. ¿Con qué frecuencia consulta a Dios usted?

8. Consejos de los maduros en la fe
Si los maduros le recomiendan a usted un camino, eso es significante. Sin embargo, humanos hacen errores. No es un principio perfecto, cuando se toma aisladamente.

9. Ser guiado por el Espíritu Santo
Ro. 8:14, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” Se siente cómodo y conforme al proceder indicado.

10. Paz; la convicción que sí la hemos encontrado
Una vez que se tomar una decisión de actuar, uno debe sentir paz. Sin embargo, hay excepciones. Si cónyuges pelean y después se separan, siempre sentirán paz. Pero es una falsa paz, porque Dios revela su voluntad en cuanto a matrimonios (solucionar las diferencias, amarse, etc.). Una vez yo trataba comprar un auto usado, pero no hubo acuerdo sobre el precio. Después de un par de días el vendedor me contactó y dijo que mi última oferta fue aceptable. No sé porqué, pero ¡sentí pánico! Le dije con disculpas que ahora no estaba interesado. Por supuesto Dios sabía la condición real del vehículo, y me hizo un gran favor.

11. Pedir señales confirmatorias, especialmente con una decisión importante, cuando no todos los factores concuerdan.

Señales no son para el perezoso: “Dios, no tengo idea qué hacer con mi vida; indícame una vocación.”

Eso no. Es más bien para cuando uno está el 95% seguro de qué es su voluntad, pero tiene miedo de cometer un error.

El hecho que solo hay 2 pasajes sobre el tema, indica que pedir señales no es práctica común. Su uso debe ser muy raro. No se debe confundir con incrédulos pecaminosamente pidiendo verificación de quién era Jesús, en Mt. 12:39, “El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.” Jue. 6:36-40, “Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho. Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua. Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra. Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.”

(Se dio cuenta que la primera señal fue algo natural y entonces no bien pensada.)

Pobre Gedeón es burlado por muchos predicadores. Note primero que Dios fue muy paciente con él, sin regaños. También considere la situación más amplia. Gedeón era un hombre sin recursos. Dios le pidió atacar a 120,000 soldados enemigos bien armados, con solo 300 hombres sin armas (Jue. 6-8). Lo pongo en términos modernos. Supongamos que relato lo siguiente: anoche recibí una visión del Señor. Me reveló que hay una casa 200 metros de nosotros, donde hay una célula de 6 terroristas, con bombas y armas. Y me pide “atacar” el grupo esta noche con usted, armados solo con biblias y lámparas. ¿Está conmigo? ¡Vámonos!” Ahora mi pregunta: ¿No tendría usted dudas? Gedeón sabía qué hacer. El problema fue quién lo dijo. Pidió una señal para confirmar que fue Dios hablando, y no el diablo o su imaginación. Igual como usted en mi pequeña fábula, hubiera pedido más evidencia. En mi opinión, Gedeón fue un hombre sabio, tal vez de poca fe, pero sabio. Ahora, el único pasaje bien claro en cuanto a pedir una señal para conocer la voluntad de Dios:

Gn. 24:14, “Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.”

Aquí vamos al grano. El siervo de Isaac entiende qué tipo de persona sería una buena esposa para su jefe: una generosa trabajadora. Está pidiendo, más o menos: “Dios, cuando llego al pueblo, si me envías una generosa trabajadora, sabré que es la indicada.” La señal pedida tiene conexión directa con la averiguación de la voluntad de Dios. El hecho que hay un solo ejemplo de eso en la Biblia, nos indica que su uso es y debe ser raro, y solo por algo sumamente importante. Y de paso, si uno pide señal y Dios responde, pero después decidimos que no queremos hacerlo, estamos gravemente insultando a Dios.

Ahora relato un caso real de la aplicación de todos estos principios vistos. Una joven se acercó a su pastor. Le dijo que había conocido un joven especial. Las circunstancias eran especiales que juntó los dos. Sus amigos aprueban la relación. Había orado por él y siente paz sobre casarse con él. Existe un solo problema: no es creyente. “Estoy confundida”, dice. “¿Qué debo hacer?” La respuesta: Puesto que la Biblia dice no juntarse con incrédulos (2 Co. 6:14), ya estuvo. El resto de los factores  no cuentan absolutamente nada. Y ya que estamos en el tema, si el joven entiende que no puede casarse con ella a menos que sea creyente, qué sorpresa: el próximo domingo pasa adelante para “recibir a Cristo”. Aun si fuera sincero, qué clase de esposo sería que no ha pasado nada de tiempo con el Señor, de apreciar la Escritura, de tener oraciones contestadas, de pasar pruebas, de madurar, etc. Mejor posponer el casamiento hasta ver fruto en el novio, y darle tiempo para madurar.

En resumen, si todos los 10 factores arriba expuestos están de acuerdo, puede estar seguro que ha encontrado la voluntad del Señor. Si no todos concuerdan, vale la pena orar por alguna confirmación

Y tenga paciencia. Dios jamás tiene prisa. Que el Señor conteste su petición para estar seguro que encontró su voluntad específica.

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Piensa en lo que Dios piensa

1 septiembre 2010

Fil. 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad [presente imperativo, “continuamente o habitualmente”]

En la mayoría de los deportes los sicólogos son indispensables, y los entrenadores han aprendido que la manera en la cual su jugador piensa determinará qué tan bueno sea su desempeño en la cancha. Así mismo, qué y cómo un creyente se permite pensar, determinará su desempeño en situaciones comunes de la vida y en sus relaciones personales.

Comienza con “por lo demás”, atando este pasaje a las órdenes previas de cómo uno debe pensar: “Por nada estéis afanosos” y “sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios”, con la consecuencia de que “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Si tú piensas correctamente, entonces la paz de Dios mantendrá tu vida estable y fuerte. Pablo especifica cómo debe ser nuestro pensamiento.

En lo que quiera que pienses, los pensamientos que escoges repetir en tu mente, moldean tus creencias y valores, los cuales controlan tus respuestas emocionales, estimulando así tu motivación y comportamiento. ¿En qué se enfoca tu mente? Escoge pensar en todo lo que sea “veraz” (de alguien), en hechos (no chismes, rumores o exageraciones), motivos sinceros (no engañosos), o lo “leal, propio, confiable o genuino”. Piensa en eso al pensar en otros o en otros ministerios.

Piensa en lo que sea “noble” (semnos), que significa “respetuoso, digno, o de carácter exaltable”. No significa ingenuidad al ver lo positivo en los demás.

Piensa en lo que sea “justo” (dikaios), es decir, que alcanza los estándares de Dios.

Piensa en lo que sea “puro” (hagnos), o “libre de adulteraciones o perversiones”. El desafío de guardar nuestros pensamientos sin contagio con la inmoralidad o el egoísmo no es fácil, pero la mente puede pensar una sola cosa a la vez, por lo que, podemos llenarla de pensamientos santos y objetivos. Nosotros escogemos.

Piensa en lo que sea “amable” (prosphiles), se refiere a lo que sea “agradable y aceptable” y no pensar en razones negativas por las cuales rechazar a una persona.

Piensa en lo que sea “de buen nombre” o “encomiable” (euphemos) se refiere a algo “admirable”, “merecedor de una buena reputación”. Edifica a alguien (alienta, motiva a alguien – aunque lo que dice implica construcción).

Piensa en lo que sea “de virtud alguna” (arete), esto es, cualquier cosa que sea “agradable a Dios, de excelencia moral o de calidad de acción”.

Piensa en lo que sea “digno de alabanza” (epainos) significa “aplauso, elogio”, y busca alabar o elogiar a una persona a diario.

Cualquier cosa que no alcance este criterio de ocho requisitos, debe ser calificado como indigno de nuestro tiempo o pensamiento. Cuando pienses en alguien, busca enfocarte en todas las características de esta lista junto a su nombre. Recuerda, así es cómo Dios piensa de nosotros: El promete que “aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios” (1 Co. 4:5). Seamos más como Dios y siempre pensemos cómo podemos alabarnos unos a otros cada día.

Prov. 10:12, “El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas”.

Traducido por Isabel Sylva Avila

Fuente: http://obedezca.blogspot.com/


La voluntad de Dios en la adolescencia

7 junio 2010

Estoy buscando la voluntad de Dios en mi vida, soy un adolescente y no estoy seguro de qué hacer, entonces puedo tomar unos minutos para leer esto.

Prepárate para la obra que Dios te asigne

Mientras Dios te indica claramente su voluntad para ti, hay algunas cosas que puedes hacer, durante los años en los cuales estás tratando de saber cuál es el propósito de él para tu vida. ¡No te preocupes si no sabes de inmediato, la noche después de haber entregado tu vida a Jesús, qué es lo que Dios quiere que tú hagas! Algunas veces él nos hace pasar por un período de preparación para ver si puede confiar en nosotros, antes de indicarnos claramente lo que tiene en su corazón. Utiliza los primeros años de tu conversión para aprender la disciplina y la obediencia a él, y espera que él abra el camino para ti. Entre tanto, haz lo siguiente:

1. Sigue aquello que te interesa y para lo cual tienes capacidad. Investiga qué es lo que puedes hacer bien, y qué es lo que no puedes. Algunas veces nuestros antecedentes son parte del propósito de Dios para nosotros; las lecciones que hemos aprendido de la vida, las respuestas que hemos dado y las decisiones que hemos hecho en el pasado, son todas utilizadas por el Señor y entretejidas en sus propósitos finales. Dios quiere usarnos tal como somos. Tú eres diferente de cualquiera otra persona en el mundo. Averigua qué es lo que hace que tú seas especial. Algunas veces Dios puede utilizar tus talentos; otras veces es precisamente la falta de talentos lo que te hace muy especial para él. Hudson Taylor dijo: “Cuando Dios quiso evangelizar a la China, buscó a un hombre suficientemente débil para usarlo”. Aprende qué es lo que te gusta hacer bien, y cuáles son tus capacidades.

2. Ten muchos intereses en tus años de la adolescencia. Aprende a hacer muchas cosas, e interésate en otras, además de las pocas que ya has hecho. Participa en diferentes deportes; pueden ayudarte a desarrollar tu cuerpo de diferentes maneras que lo harán más fuerte y más útil para Jesús en los años venideros. Haz experimentos con diversos pasatiempos; algunas de las cosas que aprendes en los tiempos de recreación llegarán a ser instrumentos valiosos en lo futuro, especialmente algunas tales como la radio o la electrónica, la fotografía, el arte o las manualidades. Trata de desarrollar las capacidades que Dios te encomendó. ¡Ten entusiasmo en todo lo que haces! Dedícate realmente a ello, e interésate en tantas cosas como puedas. Cuantas más cosas conozcas, aunque sea en parte, tantas más personas podrás alcanzar para Jesús.

3. Lee con respecto a cosas que te gustaría hacer. Si piensas que Dios pudiera estarte llamando para alguna forma de obra misionera, lee biografías de misioneros famosos. Si piensas que Dios te ha llamado para ser un artista cristiano, o un mecánico, o un científico, lee libros que traten sobre arte, mecánica o ciencia. Lee a menudo y con sabiduría. Si aprendes a apreciar los libros, tendrás un cuadro más amplio del mundo que Dios quiere que ganes para él.

4. Obtiene experiencia práctica lo antes posible. Busca una ocupación de tiempo parcial en aquello que te interesa. Durante los días feriados o en vacaciones, pregunta si puedes hacer alguna tarea en el lugar donde te gustaría trabajar, y habla con otras personas que ya se encuentran en dicho lugar. Cuando haya ratos libres, haz preguntas. ¿Les parece a ellos interesante el trabajo? ¿Cuál es el costo en relación con el tiempo, el estudio y la dedicación? ¿Puedes avanzar en ese tipo de trabajo? ¿Obtendrás lo suficiente para tus necesidades económicas? Por supuesto, todos los trabajos que hagas tienen que ser de aquella clase que honra a Dios y que ayuda al adelanto de su creación; cualquier cosa que sea sospechosa o moralmente corrupta, queda totalmente fuera de los límites del hijo de Dios.

5. Estudia la Palabra de Dios. Aun las tareas seculares se beneficiarán si pasas un año o más estudiando parcialmente en un instituto bíblico o tomas cursos por correspondencia sobre la Biblia. Y ora: habla con Jesús sobre tus nuevos desarrollos y desilusiones.

Estamos compartiendo principios bíblicos para el adolescente, esto es un extracto del libro “El Joven y sus dilemas” de Winkie Pratney.